Etiqueta: luchas

  • Manifiesto LGTB

    HOY, DÍA Internacional del Orgullo de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales, es una fecha que simboliza el valor, el esfuerzo y el sufrimiento de muchas personas que a lo largo de la historia y en la actualidad han luchado y siguen luchando por el reconocimiento de sus derechos y libertades.

    Sin duda hablamos de un día importante para la comunidad LGTB, ya que muchas personas  disfrutamos hoy de logros sociales en materia de igualdad fruto de las luchas del pasado. Gracias al activismo LGTB, estamos comenzando a vivir en sociedades cada vez más saludables, diversas, respetuosas y libres, en las que los rígidos moldes culturales poco a poco se van quebrando.

    La memoria colectiva es aquello que evita que las sociedades repitan errores ya superados. Por ello, ni las instituciones ni la sociedad debemos olvidar nuestra historia machista y manchada de odio hacia las personas LGTB. Y por el mismo motivo, las instituciones deben reconocer los errores que se cometen todavía: hablamos del enorme retroceso al que se está sometiendo a lxs ciudadanxs del estado español con las políticas que ponen en grave peligro los logros sociales conseguidos y que nos retrotraen al pasado en cuanto a derechos y libertades que dábamos por adquiridos: condena la educación sexual y en el respeto a la diversidad de género; niega el asilo político a personas LGTB; condena a trabajadoras y trabajadores a “volver a sus armarios” porque ya no tienen forma de defender sus derechos;  recorta en sanidad así como también discrimina a las mujeres lesbianas, bisexuales y solteras al no permitirles acceder a los programas de reproducción asistida.

    EL 28-J es la fecha en la que conmemoramos que un grupo de lesbianas,  transexuales y gays se alzaron contra la represión policial, lucha que no puede caer en el olvido y que reconocemos como pionera para el logro de los avances en igualdad y libertad, lucha gracias a la cual vivimos en una sociedad más justa y libre.

    Entendemos que aunque se hayan dado pasos hacia una igualdad social real, queda mucho camino por recorrer, quedan espacios que conquistar y luchas que reivindicar desde los movimientos sociales, tanto dentro como fuera del Estado Español.

    Nuestra obligación como ciudadanía es no dar la espalda a todo ello, porque las luchas justas son imparables y, si no es con nuestro apoyo, será pese a nosotros.

    Por todo ello, nos manifestamos por los que no pueden y EXIGIMOS:

    Al gobierno que promueva la despatologización de las identidades transexuales e intersexuales, sin que los derechos sexuales y sanitarios de estas personas se vean perjudicados.

    Solicitamos a los gobiernos central y autonómico a que presionen a los países que aún hoy condenan las orientaciones sexuales e identidades de género no normativas, para que respeten la resolución de las Naciones Unidas y las despenalicen, principalmente, a aquellos países donde aún persiste la pena de muerte y exigen una esterilización forzosa a las personas trans para su cambio de identidad legal;  utilizando para ello las relaciones bilaterales y multilaterales existentes a través de las políticas públicas de carácter económico y político, fundamentalmente, en las de cooperación internacional al desarrollo.

    Reclamamos al Gobierno central una rectificación en cuanto a la denegación de asilo a personas que así lo habían solicitado, después de acreditar que sus vidas corrían serio peligro al ser perseguidas por motivo de orientación sexual o identidad de género. Exigimos una mayor sensibilidad institucional frente a situaciones dramáticas que llegan a nosotros desde otros contextos geopolíticos en los que, aún a día de hoy, queda un largo camino por recorrer en materia de derechos humanos.

    Un compromiso real contra los recortes sociales, especialmente aquellos referidos a la prevención y el tratamiento del VIH, y sobre todo, en el caso de las personas migrantes. Así como también realizar una defensa real de la sanidad pública y universal.

    Defendemos una educación pública, laica, de calidad y que atienda a la diversidad creando un espacio educativo sano donde reinen los valores democráticos. Instamos al Gobierno autonómico, en base a sus competencias en materia de educación que continúe y refuerce el trabajo realizado en los centros educativos sobre diversidad afectivosexual y de género y lo incluya en el curriculum académico. También instamos a impulsar en los centros educativos de nuestra Comunidad la creación y puesta en marcha de Tutorías de Atención a la Diversidad Afectivo-Sexual y de Género.

    POR LOS QUE NO PUEDEN MANIFESTARSE, ¡¡¡VIVA LA IGUALDAD, VIVA LA DIVERSIDAD, VIVA LA LIBERTAD!!!

  • Vidas infinitas

    1101PRINCE OF PERSIA: LAS ARENAS DEL TIEMPO

    Enésima adaptación cinematográfica de un famoso videojuego (y las que quedan por llegar), Prince of Persia ofrece muy poco, si bien es cierto que es algo más de lo que este humilde cronista (que, afortunadamente, no había visto el trailer del filme antes de ver la película en sí) esperaba en un principio.

    La cinta, que nace de la unión de las productoras de Jerry Bruckheimer y la Disney, tiene guiños de ambas: desde ese comienzo en el que hasta el más desconectado del mundo reconocerá la cita a El Rey León, hasta las secuencias de luchas y persecuciones exageradas hasta el límite típicas en las del primero de los nombrados. Pero el principal problema, algo habitual (por cierto) desde hace bastante tiempo en el cine que nos llega desde los grandes estudios norteamericanos, es doble: por un lado, su principal misterio se desvela ya en el trailer de la película (de ahí que antes mencionara la fortuna de no haberlo visto); y por otro, su previsibilidad total y absoluta.

    Dastan fue adoptado de niño por el rey Sharaman y criado como uno más de sus hijos. Años después, debe unir sus fuerzas y habilidades a las de sus hermanos para conquistar la ciudad sagrada de Alamut, pero descubre que todo ha sido una farsa cuando su padrastro es asesinado y él, culpado de la muerte. Así que huye con la princesa Tamina, y juntos deben enfrentarse a fuerzas oscuras, descubrir la trama detrás de lo ocurrido, y proteger una antigua daga capaz de liberar las Arenas del Tiempo.

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2009. (114′)
    Título original: Prince of Persia: The sands of time.
    Director: Mike Newell.
    Producción: Jerry Bruckheimer.
    Guión: Boaz Yakin, Doug Miro, Carlo Bernard, basado en la serie de videojuegos creados por Jordan Mechner.
    Fotografía:  John Seale.
    Música: Harry Gregson-Williams.
    Montaje: Mick Audesly, Michael Kahn, Martin Walsh.
    Intérpretes: Jake Gyllenhaal (Dastan), Gemma Arterton (Tamina), Ben Kingsley (Nizam), Alfred Molina (Jeque Amar), Steve Toussaint (Seso), Tobby Kebbell (Garsiv), Richard Coyle (Tus), Ronald Pickup (Rey Sharaman), Reece Ritchie (Bis), Gísli Örn Gardarsson (Líder de los Hassanssin).{/xtypo_code}

    Prince of Persia (la película) es un exacerbado desparrame de luchas y acrobacias (eso ya se esperaba, el juego del que procede era así), donde los efectos especiales juegan un papel fundamental (ídem de lo mismo), y donde la mayor parte del presupuesto (a tenor de lo visto en la pantalla) ha ido a la creación de decorados, efectos y para el gimnasio de Jake Gyllenhaal, más cachas que nunca.

    El problema fundamental es que la película se hace larguísima, y por ello, como el argumento tampoco es tan extenso, tienen que incluir innumerables escenas de luchas y escapadas, tienen que repetir una y otra vez el extraordinario poder de la daga mágica (para que no lo olvidemos entre puñado de palomitas y sorbo de refresco de cola), y (como si de un videojuego se tratase, nunca mejor dicho), el creador ha conseguido el truco para que el protagonista no sufra más de lo necesario en ningún enfrentamiento (apenas hay sangre, pese a todas las peleas, no en vano es una cinta para toda la familia), pudiendo volver a repetirlo en caso de que algo salga mal, logrando así tener vidas infinitas.

    Divertida a ratos, pesada en otros momentos, predecible siempre, cabría destacar la nota cómica que pone un irónico Alfred Molina, que, no obstante, llega a resultar algo cargante.

     

  • Vidas infinitas

    1101PRINCE OF PERSIA: LAS ARENAS DEL TIEMPO

    Enésima adaptación cinematográfica de un famoso videojuego (y las que quedan por llegar), Prince of Persia ofrece muy poco, si bien es cierto que es algo más de lo que este humilde cronista (que, afortunadamente, no había visto el trailer del filme antes de ver la película en sí) esperaba en un principio.

    La cinta, que nace de la unión de las productoras de Jerry Bruckheimer y la Disney, tiene guiños de ambas: desde ese comienzo en el que hasta el más desconectado del mundo reconocerá la cita a El Rey León, hasta las secuencias de luchas y persecuciones exageradas hasta el límite típicas en las del primero de los nombrados. Pero el principal problema, algo habitual (por cierto) desde hace bastante tiempo en el cine que nos llega desde los grandes estudios norteamericanos, es doble: por un lado, su principal misterio se desvela ya en el trailer de la película (de ahí que antes mencionara la fortuna de no haberlo visto); y por otro, su previsibilidad total y absoluta.

    Dastan fue adoptado de niño por el rey Sharaman y criado como uno más de sus hijos. Años después, debe unir sus fuerzas y habilidades a las de sus hermanos para conquistar la ciudad sagrada de Alamut, pero descubre que todo ha sido una farsa cuando su padrastro es asesinado y él, culpado de la muerte. Así que huye con la princesa Tamina, y juntos deben enfrentarse a fuerzas oscuras, descubrir la trama detrás de lo ocurrido, y proteger una antigua daga capaz de liberar las Arenas del Tiempo.

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2009. (114′)
    Título original: Prince of Persia: The sands of time.
    Director: Mike Newell.
    Producción: Jerry Bruckheimer.
    Guión: Boaz Yakin, Doug Miro, Carlo Bernard, basado en la serie de videojuegos creados por Jordan Mechner.
    Fotografía:  John Seale.
    Música: Harry Gregson-Williams.
    Montaje: Mick Audesly, Michael Kahn, Martin Walsh.
    Intérpretes: Jake Gyllenhaal (Dastan), Gemma Arterton (Tamina), Ben Kingsley (Nizam), Alfred Molina (Jeque Amar), Steve Toussaint (Seso), Tobby Kebbell (Garsiv), Richard Coyle (Tus), Ronald Pickup (Rey Sharaman), Reece Ritchie (Bis), Gísli Örn Gardarsson (Líder de los Hassanssin).{/xtypo_code}

    Prince of Persia (la película) es un exacerbado desparrame de luchas y acrobacias (eso ya se esperaba, el juego del que procede era así), donde los efectos especiales juegan un papel fundamental (ídem de lo mismo), y donde la mayor parte del presupuesto (a tenor de lo visto en la pantalla) ha ido a la creación de decorados, efectos y para el gimnasio de Jake Gyllenhaal, más cachas que nunca.

    El problema fundamental es que la película se hace larguísima, y por ello, como el argumento tampoco es tan extenso, tienen que incluir innumerables escenas de luchas y escapadas, tienen que repetir una y otra vez el extraordinario poder de la daga mágica (para que no lo olvidemos entre puñado de palomitas y sorbo de refresco de cola), y (como si de un videojuego se tratase, nunca mejor dicho), el creador ha conseguido el truco para que el protagonista no sufra más de lo necesario en ningún enfrentamiento (apenas hay sangre, pese a todas las peleas, no en vano es una cinta para toda la familia), pudiendo volver a repetirlo en caso de que algo salga mal, logrando así tener vidas infinitas.

    Divertida a ratos, pesada en otros momentos, predecible siempre, cabría destacar la nota cómica que pone un irónico Alfred Molina, que, no obstante, llega a resultar algo cargante.

     

  • Vidas infinitas

    1101PRINCE OF PERSIA: LAS ARENAS DEL TIEMPO

    Enésima adaptación cinematográfica de un famoso videojuego (y las que quedan por llegar), Prince of Persia ofrece muy poco, si bien es cierto que es algo más de lo que este humilde cronista (que, afortunadamente, no había visto el trailer del filme antes de ver la película en sí) esperaba en un principio.

    La cinta, que nace de la unión de las productoras de Jerry Bruckheimer y la Disney, tiene guiños de ambas: desde ese comienzo en el que hasta el más desconectado del mundo reconocerá la cita a El Rey León, hasta las secuencias de luchas y persecuciones exageradas hasta el límite típicas en las del primero de los nombrados. Pero el principal problema, algo habitual (por cierto) desde hace bastante tiempo en el cine que nos llega desde los grandes estudios norteamericanos, es doble: por un lado, su principal misterio se desvela ya en el trailer de la película (de ahí que antes mencionara la fortuna de no haberlo visto); y por otro, su previsibilidad total y absoluta.

    Dastan fue adoptado de niño por el rey Sharaman y criado como uno más de sus hijos. Años después, debe unir sus fuerzas y habilidades a las de sus hermanos para conquistar la ciudad sagrada de Alamut, pero descubre que todo ha sido una farsa cuando su padrastro es asesinado y él, culpado de la muerte. Así que huye con la princesa Tamina, y juntos deben enfrentarse a fuerzas oscuras, descubrir la trama detrás de lo ocurrido, y proteger una antigua daga capaz de liberar las Arenas del Tiempo.

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2009. (114′)
    Título original: Prince of Persia: The sands of time.
    Director: Mike Newell.
    Producción: Jerry Bruckheimer.
    Guión: Boaz Yakin, Doug Miro, Carlo Bernard, basado en la serie de videojuegos creados por Jordan Mechner.
    Fotografía:  John Seale.
    Música: Harry Gregson-Williams.
    Montaje: Mick Audesly, Michael Kahn, Martin Walsh.
    Intérpretes: Jake Gyllenhaal (Dastan), Gemma Arterton (Tamina), Ben Kingsley (Nizam), Alfred Molina (Jeque Amar), Steve Toussaint (Seso), Tobby Kebbell (Garsiv), Richard Coyle (Tus), Ronald Pickup (Rey Sharaman), Reece Ritchie (Bis), Gísli Örn Gardarsson (Líder de los Hassanssin).{/xtypo_code}

    Prince of Persia (la película) es un exacerbado desparrame de luchas y acrobacias (eso ya se esperaba, el juego del que procede era así), donde los efectos especiales juegan un papel fundamental (ídem de lo mismo), y donde la mayor parte del presupuesto (a tenor de lo visto en la pantalla) ha ido a la creación de decorados, efectos y para el gimnasio de Jake Gyllenhaal, más cachas que nunca.

    El problema fundamental es que la película se hace larguísima, y por ello, como el argumento tampoco es tan extenso, tienen que incluir innumerables escenas de luchas y escapadas, tienen que repetir una y otra vez el extraordinario poder de la daga mágica (para que no lo olvidemos entre puñado de palomitas y sorbo de refresco de cola), y (como si de un videojuego se tratase, nunca mejor dicho), el creador ha conseguido el truco para que el protagonista no sufra más de lo necesario en ningún enfrentamiento (apenas hay sangre, pese a todas las peleas, no en vano es una cinta para toda la familia), pudiendo volver a repetirlo en caso de que algo salga mal, logrando así tener vidas infinitas.

    Divertida a ratos, pesada en otros momentos, predecible siempre, cabría destacar la nota cómica que pone un irónico Alfred Molina, que, no obstante, llega a resultar algo cargante.

     

  • Vidas infinitas

    1101PRINCE OF PERSIA: LAS ARENAS DEL TIEMPO

    Enésima adaptación cinematográfica de un famoso videojuego (y las que quedan por llegar), Prince of Persia ofrece muy poco, si bien es cierto que es algo más de lo que este humilde cronista (que, afortunadamente, no había visto el trailer del filme antes de ver la película en sí) esperaba en un principio.

    La cinta, que nace de la unión de las productoras de Jerry Bruckheimer y la Disney, tiene guiños de ambas: desde ese comienzo en el que hasta el más desconectado del mundo reconocerá la cita a El Rey León, hasta las secuencias de luchas y persecuciones exageradas hasta el límite típicas en las del primero de los nombrados. Pero el principal problema, algo habitual (por cierto) desde hace bastante tiempo en el cine que nos llega desde los grandes estudios norteamericanos, es doble: por un lado, su principal misterio se desvela ya en el trailer de la película (de ahí que antes mencionara la fortuna de no haberlo visto); y por otro, su previsibilidad total y absoluta.

    Dastan fue adoptado de niño por el rey Sharaman y criado como uno más de sus hijos. Años después, debe unir sus fuerzas y habilidades a las de sus hermanos para conquistar la ciudad sagrada de Alamut, pero descubre que todo ha sido una farsa cuando su padrastro es asesinado y él, culpado de la muerte. Así que huye con la princesa Tamina, y juntos deben enfrentarse a fuerzas oscuras, descubrir la trama detrás de lo ocurrido, y proteger una antigua daga capaz de liberar las Arenas del Tiempo.

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2009. (114′)
    Título original: Prince of Persia: The sands of time.
    Director: Mike Newell.
    Producción: Jerry Bruckheimer.
    Guión: Boaz Yakin, Doug Miro, Carlo Bernard, basado en la serie de videojuegos creados por Jordan Mechner.
    Fotografía:  John Seale.
    Música: Harry Gregson-Williams.
    Montaje: Mick Audesly, Michael Kahn, Martin Walsh.
    Intérpretes: Jake Gyllenhaal (Dastan), Gemma Arterton (Tamina), Ben Kingsley (Nizam), Alfred Molina (Jeque Amar), Steve Toussaint (Seso), Tobby Kebbell (Garsiv), Richard Coyle (Tus), Ronald Pickup (Rey Sharaman), Reece Ritchie (Bis), Gísli Örn Gardarsson (Líder de los Hassanssin).{/xtypo_code}

    Prince of Persia (la película) es un exacerbado desparrame de luchas y acrobacias (eso ya se esperaba, el juego del que procede era así), donde los efectos especiales juegan un papel fundamental (ídem de lo mismo), y donde la mayor parte del presupuesto (a tenor de lo visto en la pantalla) ha ido a la creación de decorados, efectos y para el gimnasio de Jake Gyllenhaal, más cachas que nunca.

    El problema fundamental es que la película se hace larguísima, y por ello, como el argumento tampoco es tan extenso, tienen que incluir innumerables escenas de luchas y escapadas, tienen que repetir una y otra vez el extraordinario poder de la daga mágica (para que no lo olvidemos entre puñado de palomitas y sorbo de refresco de cola), y (como si de un videojuego se tratase, nunca mejor dicho), el creador ha conseguido el truco para que el protagonista no sufra más de lo necesario en ningún enfrentamiento (apenas hay sangre, pese a todas las peleas, no en vano es una cinta para toda la familia), pudiendo volver a repetirlo en caso de que algo salga mal, logrando así tener vidas infinitas.

    Divertida a ratos, pesada en otros momentos, predecible siempre, cabría destacar la nota cómica que pone un irónico Alfred Molina, que, no obstante, llega a resultar algo cargante.

     

  • Vidas infinitas

    1101PRINCE OF PERSIA: LAS ARENAS DEL TIEMPO

    Enésima adaptación cinematográfica de un famoso videojuego (y las que quedan por llegar), Prince of Persia ofrece muy poco, si bien es cierto que es algo más de lo que este humilde cronista (que, afortunadamente, no había visto el trailer del filme antes de ver la película en sí) esperaba en un principio.

    La cinta, que nace de la unión de las productoras de Jerry Bruckheimer y la Disney, tiene guiños de ambas: desde ese comienzo en el que hasta el más desconectado del mundo reconocerá la cita a El Rey León, hasta las secuencias de luchas y persecuciones exageradas hasta el límite típicas en las del primero de los nombrados. Pero el principal problema, algo habitual (por cierto) desde hace bastante tiempo en el cine que nos llega desde los grandes estudios norteamericanos, es doble: por un lado, su principal misterio se desvela ya en el trailer de la película (de ahí que antes mencionara la fortuna de no haberlo visto); y por otro, su previsibilidad total y absoluta.

    Dastan fue adoptado de niño por el rey Sharaman y criado como uno más de sus hijos. Años después, debe unir sus fuerzas y habilidades a las de sus hermanos para conquistar la ciudad sagrada de Alamut, pero descubre que todo ha sido una farsa cuando su padrastro es asesinado y él, culpado de la muerte. Así que huye con la princesa Tamina, y juntos deben enfrentarse a fuerzas oscuras, descubrir la trama detrás de lo ocurrido, y proteger una antigua daga capaz de liberar las Arenas del Tiempo.

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2009. (114′)
    Título original: Prince of Persia: The sands of time.
    Director: Mike Newell.
    Producción: Jerry Bruckheimer.
    Guión: Boaz Yakin, Doug Miro, Carlo Bernard, basado en la serie de videojuegos creados por Jordan Mechner.
    Fotografía:  John Seale.
    Música: Harry Gregson-Williams.
    Montaje: Mick Audesly, Michael Kahn, Martin Walsh.
    Intérpretes: Jake Gyllenhaal (Dastan), Gemma Arterton (Tamina), Ben Kingsley (Nizam), Alfred Molina (Jeque Amar), Steve Toussaint (Seso), Tobby Kebbell (Garsiv), Richard Coyle (Tus), Ronald Pickup (Rey Sharaman), Reece Ritchie (Bis), Gísli Örn Gardarsson (Líder de los Hassanssin).{/xtypo_code}

    Prince of Persia (la película) es un exacerbado desparrame de luchas y acrobacias (eso ya se esperaba, el juego del que procede era así), donde los efectos especiales juegan un papel fundamental (ídem de lo mismo), y donde la mayor parte del presupuesto (a tenor de lo visto en la pantalla) ha ido a la creación de decorados, efectos y para el gimnasio de Jake Gyllenhaal, más cachas que nunca.

    El problema fundamental es que la película se hace larguísima, y por ello, como el argumento tampoco es tan extenso, tienen que incluir innumerables escenas de luchas y escapadas, tienen que repetir una y otra vez el extraordinario poder de la daga mágica (para que no lo olvidemos entre puñado de palomitas y sorbo de refresco de cola), y (como si de un videojuego se tratase, nunca mejor dicho), el creador ha conseguido el truco para que el protagonista no sufra más de lo necesario en ningún enfrentamiento (apenas hay sangre, pese a todas las peleas, no en vano es una cinta para toda la familia), pudiendo volver a repetirlo en caso de que algo salga mal, logrando así tener vidas infinitas.

    Divertida a ratos, pesada en otros momentos, predecible siempre, cabría destacar la nota cómica que pone un irónico Alfred Molina, que, no obstante, llega a resultar algo cargante.