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    El síndrome postvacacional

    Desde hace unos días las vacaciones se acabaron para muchos de nosotros y la incorporación al trabajo y a la rutina diaria ya es un hecho inminente. Aunque no es algo generalizado y no todo el mundo lo vive igual, asistimos a un fenómeno relacionado con el fin de las vacaciones y la vuelta al trabajo. Hablamos del llamado síndrome postvacacional, un estado temporal de malestar generalizado con síntomas físicos y psíquicos de distinta naturaleza coincidiendo con los primeros días de trabajo. 

    Obedece a una situación en la que se ha producido una variación entre el estilo de vida de las vacaciones (descanso, relajación, sol, aire…) y el de casa (trabajo, niños, horarios, prisas, etc.). La persona puede llegar a experimentar en estos primeros días una variedad de síntomas tales como irritabilidad, fatiga, insomnio, cansancio, dificultad para concentrarse, ansiedad, falta de interés e incluso tristeza. Por norma general, suelen desaparecer entre los dos y  diez días. Si pasado este tiempo continúan, sería conveniente consultar con un especialista, ya que podemos estar ante un problema de distinta naturaleza.
    ¿A qué personas afecta?
    – A aquellas que realizan una ruptura brusca del ritmo vacacional y que se incorporan al trabajo sin transición alguna.
    – A personas que, de forma habitual, están disconformes con su trabajo.
    – A individuos que idealizan el periodo de vacaciones como la culminación de su bienestar personal.

    Consejos para evitarlo
    • Aclimátese de forma ordenada, es decir, volver de las vacaciones dos o tres días antes de comenzar.
    • Acuéstese los días previos en los horarios habituales y sea prudente con las siestas.
    • En la medida de lo posible, incorpórese al trabajo regulando poco a poco su intensidad.
    • Valore los aspectos positivos de su trabajo, que seguro los encontrará. El hecho de tener un oficio ya debería ser un aspecto a valorar. Piense que gracias a él volverá a permitirse unos días de vacaciones.
    • Saber que se trata de un malestar propio de los primeros días y no darle demasiada importancia.
    • No tome decisiones vitales sobre su futuro laboral en estos primeros días.
    • Es preferible tomarse periodos de vacaciones cortos. Dos periodos de 15 días son más efectivos que un mes completo para facilitar la incorporación.
    • Quizá sea un buen momento para probar técnicas de relajación como el yoga o la meditación.
    • No piense que únicamente las vacaciones de verano son las ideales, disfrute de los fines de semana, de los festivos y procure organizar y disfrutar de las reuniones con amigos y de momentos placenteros durante todo el año.
    Ánimo, que las Navidades están a la vuelta de la esquina.