Etiqueta: joven

  • Germen de una nueva asociación juvenil

    1402Una treintena de jóvenes han sentado las bases de una nueva agrupación juvenil bajo la advocación de Nuestro Padre Jesús de la Paz en el Beso de Judas.

    Su presidente, Javier Ramos, firmó el pasado jueves un contrato con el joven imaginero nazareno Diego Reina para la ejecución de la talla del Cristo.

    Esta agrupación ha creado el correo electrónico agrupacionjuvenilbesodejudas@hotmail.es para todas aquellas personas que quieran contactar con ellos.

     

  • Germen de una nueva asociación juvenil

    1402Una treintena de jóvenes han sentado las bases de una nueva agrupación juvenil bajo la advocación de Nuestro Padre Jesús de la Paz en el Beso de Judas.

    Su presidente, Javier Ramos, firmó el pasado jueves un contrato con el joven imaginero nazareno Diego Reina para la ejecución de la talla del Cristo.

    Esta agrupación ha creado el correo electrónico agrupacionjuvenilbesodejudas@hotmail.es para todas aquellas personas que quieran contactar con ellos.

     

  • La calle Campoamor (I)

    2401Dos Hermanas, 1940-1945

    Hoy me presta su memoria quien antaño fue testigo, la razón de cuanto escribo de la «Calle Campoamor». Alusión literaria entonces para el reconocimiento de los poetas en Dos Hermanas; nombre recuperado en su caso tras la guerra civil española y en homenaje de nuevo al asturiano D. Ramón de Campoamor y Campoosorio, …sólo hasta hace unos años; en actual alusión a la heroína Dña. Clara Campoamor Rodríguez (luchadora nata del sufragio universal).

    1940 me sugiere imaginar una puerta en el tiempo, cruzarla y descubrir mi pueblo de ayer en «blanco y negro»; todo cuanto acontecía un día cualquiera entre los nazarenos de aquella época. Como ejemplo …la mencionada calle al azar elegida de entre las más antiguas del pueblo, como intención …la de brindar por nuestros antepasados; cuyo tesón y esfuerzo vencieron el periodo más difícil de nuestra historia reciente.

    De repente me siento extraño; nublado el pensamiento de un místico letargo. Me dispongo a descansar, pero sin mediar el sueño abro los ojos y me veo esquivando un carro por un camino de tierra. Tras la inquietante «polvareda» me aparece un niño de unos ocho años cuya oportuna «violencia» pudo apartarme y librarme del atropello, el mismo al que increpan y gritan «”Joselito, Joselito”,» al ritmo impetuoso de mis latidos. Todo queda en un susto agradecido junto a un simple «rasguño de sangre» en el brazo izquierdo por la caída, pero al levantarme complacido me angustia el comprobar que nadie podía verme; ni siquiera aquel «municipal» (excombatiente que integraba el nuevo cuerpo local).

    {xtypo_quote_left}Barrio del saco llamaban a la calle consecuencia de su uso cuando llovía{/xtypo_quote_left}

    De pronto suspiré silbando el aire, tras comprobar que al menos José y Manuel sí que me veían. Me refiero a Manuel; un zagal de unos 12 años que venía en bicicleta  desde «Maestre», aquel dispuesto a socorrerme parando junto a Joselito»; el pequeño héroe que tal cual seguidilla tiraba y tiraba de mi (obnubilado) pues aún corríamos peligro entre las bestias y los carros. Y es que estábamos en «El Filato» junto a la carretera Sevilla-Cádiz (hoy Avenida de Andalucía); uno de los «puestos guarda consumo» para imposición de impuesto sobre todo producto o mercancía que llegase al pueblo, donde comenzaba la «Calle Campoamor. Adentrarnos en ella fue su empeño; mi paseo en el tiempo por un camino de grava y guijarro con aceras ya cementadas por Diputación; de tizo señaladas por un grupo de niñas que dejaban la comba para jugar al pique. Las casas …»de medio sitio» en su mayoría, bajos de blancos tapiales de cal, tierra y albero. Planas tejas y vigas al descubierto; sin techo raso en el interior, suelos de cemento o basto ladrillo que las mujeres fregaban con un trozo de saco.

    {xtypo_quote_right}La idiosincrasia de un pueblo sencillo y humilde llevado al extremo de la posguerra{/xtypo_quote_right}

    Precisamente «barrio del saco» llamaban a la calle y su contorno, consecuencia al parecer de quienes se tapaban con uno cuando llovía. Ruda pero sana inclemencia para con un vecindario sin medios; faltos de cualquier buena nueva. Por no tener, ni luz eléctrica tenían; valiéndose de candilejas de aceite cuya torcía de algodón» encendían para iluminarse, y en algunos casos; …de aquellos quinqués de petróleo con graduación tras prender la «torcía de lona» que tanto tiznaba. Para refrigerar usaban tinajas de barro (botijos para el agua), mientras que para lavar; las mujeres lo hacían sobre refregadores de madera en pilas de piedra junto a los patios (lavaderos), mediante pastillas de jabón o la llamada clarilla: lejía» de aquella que resultaba tras el asiento de las cenizas del carbón en el agua; sobrante de los hornillos donde cocinaban, o de las «copas de cisco picón» con las que se calentaban en invierno. En cualquier caso usaban agua de pozo (de medianera o de aquellos particulares en su mayoría), pues tampoco había red alguna de abastecimiento público. No obstante Manuel «el aguaó» (apodo que aún conserva su familia), pasaba con frecuencia con una «pipa»; un bocoy o barril de agua potable que abastecía de cántaros a quien le compraba (10 céntimos de real la perra gorda, 5 la chica,…), como solución a los casos de insalubridad.

    {xtypo_quote_left}La calle era un camino de grava y guijarro con aceras ya cementadas por Diputación{/xtypo_quote_left}

    En fin, meritoria forma de vida (testimonial experiencia) que tanto llamaría mi atención; hasta de como y cuando la gente dejaban las puertas abiertas. Curiosa costumbre a interpretar con independencia de la seguridad que percibieran; en el hogar cuya necesidad quizás, facilitaba aún más la hospitalidad innata; la idiosincrasia de un pueblo sencillo y humilde llevado al extremo por la posguerra latente; la misma que pude comprobar en las casas que visitamos, así como al oír un grupo de críos acudiendo al llamado «comedor del gobierno» (corrían «los años del hambre»). Tras la emotiva observación continué paseando, triste pero embelesado aún; por suerte y por la peculiaridad en todo: curtida ropa de patén y demás vestimentas de la gente inclusive, también la de José «el basurero» (José «el Melaguillo»); durante el tiempo en que desempeñó dicho trabajo con su carrillo recogiendo los residuos de alimentos en su mayoría, para luego llevarlos a los terrenos de Alfonsito el de Justo» donde hacían abono para la siembra a partir de lo recogido: basura que también muchos quemaban en los corrales si es que allí los habituales animales de labor no se la comían antes, y es que la mayoría de las viviendas tenían alguno.

    {xtypo_quote_right}Ni luz eléctrica tenían y usaban agua del pozo o la compraban a Manuel “el aguaó”{/xtypo_quote_right}

    No hacía frío ni calor; sol inocuo tono sepia. De pronto me deslumbran los gajos de luz; no más que al paso de una guapa muchacha que saludaba a mi joven guía y amigo; fue cuando recordé que a mí nadie podía verme. Prendado me giré siguiéndola con la mirada hasta entrar en el número 11 si no mal recuerdo; sorprendido en demasía por cuanto me recordaba su voz, planta y figura. Por el momento José no me dijo nada de ella, por lo demás… insistía en que ahora me asomara a la esquina; en que viera el entorno de su calle (las afueras del pueblo entonces), pues ya estábamos al extremo y final de la misma. A la derecha el barrio «La Jarana», por donde él y sus amigos cruzaban para bañarse en la Cantera de Crespo»; allá por Cantaelgallo», y es que los periodos largos de lluvia la convertían en un inmenso «manantial». Me señaló a lo lejos la choza de Manuel «el Gitano» (esquilador); en la que fuera «esquina de Pilongo» con los años, a partir de la cual todo era campo entonces; donde la «Cantera del Ratón»: fuente igual de material para la construcción de la época (albero y cal de las piedras que deshacían en los hornos). Ya mirando al centro me citó la «Calle del Rey» (hoy «Calle Santa Elvira»); cuyo negocio de compra y venta (el del apodado «el Rey»), superaba el de cualquier chatarrería que se le pareciera. Por último a la izquierda en la esquina de enfrente: la barbería de «Manolito el de la Gili»; donde aún hoy la tienda de Antonio López, mientras que más allá estaba la vivienda y taberna (trasladada luego a la carretera) de «Currillo Márquez» (sobrino del que fuera Rafalito el del vino») junto a Dolores «la Lucera» (tía del joven Manuel); …en la prolongación de la «Calle San Sebastián» (hoy Cristo de la Veracruz») la cual nos acercaba al centro de Dos Hermanas. Ya de nuevo en Campoamor», volví siendo ilustrado por la relación ordenada de vecinos que allí vivieron:

    Manuela Cala, Ana «la del Vino», Pepa «la del Monda» y su cuñado, «Chaparrejo», «Aguilita», Andrés (primo de «Joselito») y su esposa Rosario (hija de Jesús «el Carpintero» de la calle San Fernando), Juan Llero, Valme «la Pataslargas» y su madre,»El Paquino», Carmen «la del Melero», La Lebrijana», «El Lucero» y su esposa María «la del Lico» (tíos del joven Manuel y padres de Alfredo el de la semillería), Juan el de Algodonales» y su esposa Mariana», «El tío Camuñas», María «a Molondra», Pastora la Miñota» (la madre del soldao») a quien mataron marido («Caserón») y dos hijos durante «el movimiento», Alberto y luego «los Beni» (Benito Cordero), Isabel «la de Mena», María «la Chapina», «El Niño Mena», «los Capirote», Manolo «el Pitaco» y su esposa Isabel «la Pitaca», Encarna, María la Pavera», Carmen «la del Carrero», «Joselito el de Utrera», el Romanito», «el Yunquerano» y su esposa Marcela, Isabel «la ligera», Gertrudis (cuñada de María «la de Callejo» (tía de José)), Velmira y su esposo Manolillo el de la Menúa», el Cabañiz •••

    (Continuación)

     

  • La calle Campoamor (I)

    2401Dos Hermanas, 1940-1945

    Hoy me presta su memoria quien antaño fue testigo, la razón de cuanto escribo de la «Calle Campoamor». Alusión literaria entonces para el reconocimiento de los poetas en Dos Hermanas; nombre recuperado en su caso tras la guerra civil española y en homenaje de nuevo al asturiano D. Ramón de Campoamor y Campoosorio, …sólo hasta hace unos años; en actual alusión a la heroína Dña. Clara Campoamor Rodríguez (luchadora nata del sufragio universal).

    1940 me sugiere imaginar una puerta en el tiempo, cruzarla y descubrir mi pueblo de ayer en «blanco y negro»; todo cuanto acontecía un día cualquiera entre los nazarenos de aquella época. Como ejemplo …la mencionada calle al azar elegida de entre las más antiguas del pueblo, como intención …la de brindar por nuestros antepasados; cuyo tesón y esfuerzo vencieron el periodo más difícil de nuestra historia reciente.

    De repente me siento extraño; nublado el pensamiento de un místico letargo. Me dispongo a descansar, pero sin mediar el sueño abro los ojos y me veo esquivando un carro por un camino de tierra. Tras la inquietante «polvareda» me aparece un niño de unos ocho años cuya oportuna «violencia» pudo apartarme y librarme del atropello, el mismo al que increpan y gritan «”Joselito, Joselito”,» al ritmo impetuoso de mis latidos. Todo queda en un susto agradecido junto a un simple «rasguño de sangre» en el brazo izquierdo por la caída, pero al levantarme complacido me angustia el comprobar que nadie podía verme; ni siquiera aquel «municipal» (excombatiente que integraba el nuevo cuerpo local).

    {xtypo_quote_left}Barrio del saco llamaban a la calle consecuencia de su uso cuando llovía{/xtypo_quote_left}

    De pronto suspiré silbando el aire, tras comprobar que al menos José y Manuel sí que me veían. Me refiero a Manuel; un zagal de unos 12 años que venía en bicicleta  desde «Maestre», aquel dispuesto a socorrerme parando junto a Joselito»; el pequeño héroe que tal cual seguidilla tiraba y tiraba de mi (obnubilado) pues aún corríamos peligro entre las bestias y los carros. Y es que estábamos en «El Filato» junto a la carretera Sevilla-Cádiz (hoy Avenida de Andalucía); uno de los «puestos guarda consumo» para imposición de impuesto sobre todo producto o mercancía que llegase al pueblo, donde comenzaba la «Calle Campoamor. Adentrarnos en ella fue su empeño; mi paseo en el tiempo por un camino de grava y guijarro con aceras ya cementadas por Diputación; de tizo señaladas por un grupo de niñas que dejaban la comba para jugar al pique. Las casas …»de medio sitio» en su mayoría, bajos de blancos tapiales de cal, tierra y albero. Planas tejas y vigas al descubierto; sin techo raso en el interior, suelos de cemento o basto ladrillo que las mujeres fregaban con un trozo de saco.

    {xtypo_quote_right}La idiosincrasia de un pueblo sencillo y humilde llevado al extremo de la posguerra{/xtypo_quote_right}

    Precisamente «barrio del saco» llamaban a la calle y su contorno, consecuencia al parecer de quienes se tapaban con uno cuando llovía. Ruda pero sana inclemencia para con un vecindario sin medios; faltos de cualquier buena nueva. Por no tener, ni luz eléctrica tenían; valiéndose de candilejas de aceite cuya torcía de algodón» encendían para iluminarse, y en algunos casos; …de aquellos quinqués de petróleo con graduación tras prender la «torcía de lona» que tanto tiznaba. Para refrigerar usaban tinajas de barro (botijos para el agua), mientras que para lavar; las mujeres lo hacían sobre refregadores de madera en pilas de piedra junto a los patios (lavaderos), mediante pastillas de jabón o la llamada clarilla: lejía» de aquella que resultaba tras el asiento de las cenizas del carbón en el agua; sobrante de los hornillos donde cocinaban, o de las «copas de cisco picón» con las que se calentaban en invierno. En cualquier caso usaban agua de pozo (de medianera o de aquellos particulares en su mayoría), pues tampoco había red alguna de abastecimiento público. No obstante Manuel «el aguaó» (apodo que aún conserva su familia), pasaba con frecuencia con una «pipa»; un bocoy o barril de agua potable que abastecía de cántaros a quien le compraba (10 céntimos de real la perra gorda, 5 la chica,…), como solución a los casos de insalubridad.

    {xtypo_quote_left}La calle era un camino de grava y guijarro con aceras ya cementadas por Diputación{/xtypo_quote_left}

    En fin, meritoria forma de vida (testimonial experiencia) que tanto llamaría mi atención; hasta de como y cuando la gente dejaban las puertas abiertas. Curiosa costumbre a interpretar con independencia de la seguridad que percibieran; en el hogar cuya necesidad quizás, facilitaba aún más la hospitalidad innata; la idiosincrasia de un pueblo sencillo y humilde llevado al extremo por la posguerra latente; la misma que pude comprobar en las casas que visitamos, así como al oír un grupo de críos acudiendo al llamado «comedor del gobierno» (corrían «los años del hambre»). Tras la emotiva observación continué paseando, triste pero embelesado aún; por suerte y por la peculiaridad en todo: curtida ropa de patén y demás vestimentas de la gente inclusive, también la de José «el basurero» (José «el Melaguillo»); durante el tiempo en que desempeñó dicho trabajo con su carrillo recogiendo los residuos de alimentos en su mayoría, para luego llevarlos a los terrenos de Alfonsito el de Justo» donde hacían abono para la siembra a partir de lo recogido: basura que también muchos quemaban en los corrales si es que allí los habituales animales de labor no se la comían antes, y es que la mayoría de las viviendas tenían alguno.

    {xtypo_quote_right}Ni luz eléctrica tenían y usaban agua del pozo o la compraban a Manuel “el aguaó”{/xtypo_quote_right}

    No hacía frío ni calor; sol inocuo tono sepia. De pronto me deslumbran los gajos de luz; no más que al paso de una guapa muchacha que saludaba a mi joven guía y amigo; fue cuando recordé que a mí nadie podía verme. Prendado me giré siguiéndola con la mirada hasta entrar en el número 11 si no mal recuerdo; sorprendido en demasía por cuanto me recordaba su voz, planta y figura. Por el momento José no me dijo nada de ella, por lo demás… insistía en que ahora me asomara a la esquina; en que viera el entorno de su calle (las afueras del pueblo entonces), pues ya estábamos al extremo y final de la misma. A la derecha el barrio «La Jarana», por donde él y sus amigos cruzaban para bañarse en la Cantera de Crespo»; allá por Cantaelgallo», y es que los periodos largos de lluvia la convertían en un inmenso «manantial». Me señaló a lo lejos la choza de Manuel «el Gitano» (esquilador); en la que fuera «esquina de Pilongo» con los años, a partir de la cual todo era campo entonces; donde la «Cantera del Ratón»: fuente igual de material para la construcción de la época (albero y cal de las piedras que deshacían en los hornos). Ya mirando al centro me citó la «Calle del Rey» (hoy «Calle Santa Elvira»); cuyo negocio de compra y venta (el del apodado «el Rey»), superaba el de cualquier chatarrería que se le pareciera. Por último a la izquierda en la esquina de enfrente: la barbería de «Manolito el de la Gili»; donde aún hoy la tienda de Antonio López, mientras que más allá estaba la vivienda y taberna (trasladada luego a la carretera) de «Currillo Márquez» (sobrino del que fuera Rafalito el del vino») junto a Dolores «la Lucera» (tía del joven Manuel); …en la prolongación de la «Calle San Sebastián» (hoy Cristo de la Veracruz») la cual nos acercaba al centro de Dos Hermanas. Ya de nuevo en Campoamor», volví siendo ilustrado por la relación ordenada de vecinos que allí vivieron:

    Manuela Cala, Ana «la del Vino», Pepa «la del Monda» y su cuñado, «Chaparrejo», «Aguilita», Andrés (primo de «Joselito») y su esposa Rosario (hija de Jesús «el Carpintero» de la calle San Fernando), Juan Llero, Valme «la Pataslargas» y su madre,»El Paquino», Carmen «la del Melero», La Lebrijana», «El Lucero» y su esposa María «la del Lico» (tíos del joven Manuel y padres de Alfredo el de la semillería), Juan el de Algodonales» y su esposa Mariana», «El tío Camuñas», María «a Molondra», Pastora la Miñota» (la madre del soldao») a quien mataron marido («Caserón») y dos hijos durante «el movimiento», Alberto y luego «los Beni» (Benito Cordero), Isabel «la de Mena», María «la Chapina», «El Niño Mena», «los Capirote», Manolo «el Pitaco» y su esposa Isabel «la Pitaca», Encarna, María la Pavera», Carmen «la del Carrero», «Joselito el de Utrera», el Romanito», «el Yunquerano» y su esposa Marcela, Isabel «la ligera», Gertrudis (cuñada de María «la de Callejo» (tía de José)), Velmira y su esposo Manolillo el de la Menúa», el Cabañiz •••

    (Continuación)

     

  • Una derrota de la que tuvo culpa el árbitro

    2601El Ibarburu CF cayó por 3-0 ante el Camas, un equipo plagado de veteranos

    Abultado tropiezo del Ibarburu CF en su visita al feudo del Camas, ante el que cayó por 3-0. El joven plantel, con una medida de edad de 20 años, dirigido por Paco Peralta se topó con un conjunto con sobrada experiencia en la categoría.

    La primera mitad del partido se inició con arranques de las delanteras de ambos equipos en liza. De hecho, los nazarenos Canelo y Rizo fueron los primeros en protagonizar acciones dignas de finalizar en gol, aunque la suerte y la puntería estuvo más del lado del equipo anfitrión, que puso el primero en su cuenta por medio de Estoico tras un mal despeje de la defensa nazarena en el minuto 10.
    Los pupilos de Peralta acusaron en demasía este tanto en contra, cediéndole al contrario todo el dominio que pudo mantener el equipo de Dos Hermanas.

    Junto a la bajada de moral que supuso ese gol en contra, al Ibarburu también le restó posibilidades de hacerse con el triunfo el propio colegiado que pitó el encuentro, el sevillano Manchón Muñoz, y que llegó a rozar en algunos momentos el ridículo.

    Como en la ocasión en que un jugador local, Dela, marcó una falta indirecta tras batir al nazareno Álex, el cual el árbitro dio por bueno mientras había mantenido el brazo en alto señalando otra cosa bien distinta.

    En el minuto 33 llegó el tecero y último del Camas, obra de nuevo de Estoico, quien inauguró el marcador. Antes de llegar al descanso, el colegiado llegó a expulsar al técnico del Ibarburu por protestar.

    En el segundo tiempo, donde no hubo goles, el equipo visitante consiguió mantener el tipo gracias a una buena defensa que consiguió aguantar los envites de los veteranos jugadores cameños.

    La joven plantilla de Peralta,  cuyo principal valor reside en el ímpetu de la juventud por aprender y seguir adelante, a buen seguro dará grandes frutos muy pronto. Ahora toca prepararse a fondo para el choque, en casa, ante el San Martín.

     

  • Éxito del programa Verano Joven

    Mañana parte el primer grupo hacia el campamento de Lepe
    W Un año más la oferta de ocio del programa Verano Joven de la Concejalía de Juventud y Cultura ha tenido una buena aceptación entre el público nazareno, ya que todos los viajes ofertados se han completado.
    El primer campamento sale mañana jueves, día 1 de julio, hacia Waingunga (Lepe), destinado a niños de 8 a 11 años, continuando con el de Algámitas, de 12 a 14 años, que tendrá su salida el próximo día 6 de julio.
    Igual de exitoso ha sido el reparto de tiquets del programa Cine Joven, que tuvo lugar el pasado lunes. La próxima entrega será el lunes, día 26 de julio, de 9:00 a 14:00 horas, en la sede de la Concejalía de Juventud.
    Asimismo, desde la delegación se recuerda que sigue abierto el plazo de presentación de obras para el 8º Certamen de cortometrajes Ciudad de Dos Hermanas, que se cierra el día 15 de septiembre.

    Mañana parte el primer grupo hacia el campamento de Lepe

    Un año más la oferta de ocio del programa Verano Joven de la Concejalía de Juventud y Cultura ha tenido una buena aceptación entre el público nazareno, ya que todos los viajes ofertados se han completado.

    El primer campamento sale mañana jueves, día 1 de julio, hacia Waingunga (Lepe), destinado a niños de 8 a 11 años, continuando con el de Algámitas, de 12 a 14 años, que tendrá su salida el próximo día 6 de julio.

    Igual de exitoso ha sido el reparto de tiquets del programa Cine Joven, que tuvo lugar el pasado lunes. La próxima entrega será el lunes, día 26 de julio, de 9:00 a 14:00 horas, en la sede de la Concejalía de Juventud.

    Asimismo, desde la delegación se recuerda que sigue abierto el plazo de presentación de obras para el 8º Certamen de cortometrajes Ciudad de Dos Hermanas, que se cierra el día 15 de septiembre.

  • Reparto de números para Lepe y el Peñón de Algámitas

    La edición 2010 de Verano Joven, el programa estrella de la Concejalía de Juventud comienza su andadura. El próximo lunes comienza el reparto de números para los dos primeros viajes del programa: los campamentos de Lepe y el Peñón de Algámitas.

    Los números se podrán retirar en la sede de la concejalía en Huerta Palacios del día 24 al 26, procediendo el día 27 al sorteo de las plazas. Del día 31 al 2 de junio, la concejalía abrirá el plazo para la presentación de las inscripciones.

    El campamento de Waingunga (Lepe) está destinado para niños de 8 a 11 años. Se ofertan 107 plazas (dos autobuses) con un coste  de 150 euros por niño.

    Por su parte la excursión del Peñón de Algámitas estará abierta a niños de 12 a 14 años. También se ofertan 107 plazas con un coste de 150 euros.

    El próximo reparto de números de Verano Joven tendrá lugar los días 7 y 8 de junio. Será para los viajes a Marbella, Italia y Portugal. Asimismo, el día 9 tendrá lugar el sorteo y la inscripción se formalizará del día 10 al 12 del mismo mes de junio.

     

  • Reparto de números para Lepe y el Peñón de Algámitas

    La edición 2010 de Verano Joven, el programa estrella de la Concejalía de Juventud comienza su andadura. El próximo lunes comienza el reparto de números para los dos primeros viajes del programa: los campamentos de Lepe y el Peñón de Algámitas.

    Los números se podrán retirar en la sede de la concejalía en Huerta Palacios del día 24 al 26, procediendo el día 27 al sorteo de las plazas. Del día 31 al 2 de junio, la concejalía abrirá el plazo para la presentación de las inscripciones.

    El campamento de Waingunga (Lepe) está destinado para niños de 8 a 11 años. Se ofertan 107 plazas (dos autobuses) con un coste  de 150 euros por niño.

    Por su parte la excursión del Peñón de Algámitas estará abierta a niños de 12 a 14 años. También se ofertan 107 plazas con un coste de 150 euros.

    El próximo reparto de números de Verano Joven tendrá lugar los días 7 y 8 de junio. Será para los viajes a Marbella, Italia y Portugal. Asimismo, el día 9 tendrá lugar el sorteo y la inscripción se formalizará del día 10 al 12 del mismo mes de junio.

     

  • Reparto de números para Lepe y el Peñón de Algámitas

    La edición 2010 de Verano Joven, el programa estrella de la Concejalía de Juventud comienza su andadura. El próximo lunes comienza el reparto de números para los dos primeros viajes del programa: los campamentos de Lepe y el Peñón de Algámitas.

    Los números se podrán retirar en la sede de la concejalía en Huerta Palacios del día 24 al 26, procediendo el día 27 al sorteo de las plazas. Del día 31 al 2 de junio, la concejalía abrirá el plazo para la presentación de las inscripciones.

    El campamento de Waingunga (Lepe) está destinado para niños de 8 a 11 años. Se ofertan 107 plazas (dos autobuses) con un coste  de 150 euros por niño.

    Por su parte la excursión del Peñón de Algámitas estará abierta a niños de 12 a 14 años. También se ofertan 107 plazas con un coste de 150 euros.

    El próximo reparto de números de Verano Joven tendrá lugar los días 7 y 8 de junio. Será para los viajes a Marbella, Italia y Portugal. Asimismo, el día 9 tendrá lugar el sorteo y la inscripción se formalizará del día 10 al 12 del mismo mes de junio.

     

  • Reparto de números para Lepe y el Peñón de Algámitas

    La edición 2010 de Verano Joven, el programa estrella de la Concejalía de Juventud comienza su andadura. El próximo lunes comienza el reparto de números para los dos primeros viajes del programa: los campamentos de Lepe y el Peñón de Algámitas.

    Los números se podrán retirar en la sede de la concejalía en Huerta Palacios del día 24 al 26, procediendo el día 27 al sorteo de las plazas. Del día 31 al 2 de junio, la concejalía abrirá el plazo para la presentación de las inscripciones.

    El campamento de Waingunga (Lepe) está destinado para niños de 8 a 11 años. Se ofertan 107 plazas (dos autobuses) con un coste  de 150 euros por niño.

    Por su parte la excursión del Peñón de Algámitas estará abierta a niños de 12 a 14 años. También se ofertan 107 plazas con un coste de 150 euros.

    El próximo reparto de números de Verano Joven tendrá lugar los días 7 y 8 de junio. Será para los viajes a Marbella, Italia y Portugal. Asimismo, el día 9 tendrá lugar el sorteo y la inscripción se formalizará del día 10 al 12 del mismo mes de junio.