Entre la década de los setenta y principios de los noventa, el alemán Wim Wenders nos regaló obras magníficas, de indudable calidad y que todo buen cinéfilo que se precie de serlo conoce y ha disfrutado. Cintas como Paris, Texas, Cielo sobre Berlín, ¡Tan lejos, tan cerca!, Alicia en las ciudades o El amigo americano, podrían encontrarse en la lista. Sus personajes están perdidos, sin rumbo, desolados, y están muy solos a pesar de estar rodeados de personas. Su estilo de narración se centra en la sutileza. En contar menos de lo que se sugiere. (más…)