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  • Indignación

    No se puede decir de otra manera lo que sentí en mis carnes el otro día, cuando tuve que hacer uso de las instalaciones de Renfe, en nuestra Ciudad, Dos Hermanas.

    En esos momentos sólo deseaba que todos los directivos de Renfe tuvieran que pasar, aunque fuera por un tiempo, por el calvario de tantos minusválidos, personas mayores y personas que van empujando o manipulando un carrito o arrastrando pesadas maletas.

     

    El año 1981 en que salió la LISMI, Ley de Integración Social del Minusválido, se dio un plazo dediez años para que todos los servicios, tanto oficiales como no oficiales, estuvieran adaptados. Han pasado casi treinta años y todavía queda mucho por hacer. Estos señores directivos no se han enterado de que Renfe es un “servicio público” y que Dos Hermanas es una Ciudad, como muy bien se dice, con muchas otras infraestructuras bien desarrolladas, y no se merece esta estación.

    Se han cambiado, adaptado y modernizado muchos de los edificios emblemáticos de nuestra ciudad, como es por todos conocido: Ayuntamiento y Plaza de Abastos. ¿Cuándo se van a acometer las obras de modernización en el Palacio de Alpériz y en la dichosa Estación de Renfe?

    ¡Parece mentira que a estas alturas estemos aún mendigando un Servicio Público! Se han recogido firmas y se han publicado fotografías de personas que, teniendo los mismos derechos que cualquier ciudadano, no pueden acceder a ellos. Y, como hemos indicado al principio de este escrito, no hay que pensar sólo en las personas discapacitadas.

    ¿Tendremos que encadenarnos? Espero que no, y se pueda conseguir un acuerdo entre las distintas Administraciones.

    Confío en que todo esto, que para algunas personas no tiene la mayor importancia, pero para otras es de vital necesidad, llegue a feliz término, gracias a ese “acuerdo”.

    Desde estas líneas, insto a todas/os en general a que pidan hojas de reclamaciones cada vez que tengan que hacer uso de este medio de transporte y no desistan hasta que realicen las obras de acondicionamiento de nuestra Estación.

     

  • Indignación

    Son tiempos tristes para el colectivo de los bomberos, pues hechos como los ocurridos en Écija nos hunden de una manera inexplicable. Al dolor que nos supone el ser vencidos por el fuego, arrebatándonos seis vidas, las cuales, estoy seguro que cualquier bombero de cualquier lugar del mundo no dudaría en ofrecer su vida para tal fin, se une el tener que soportar los golpes, insultos y demás fechorías de un tumulto de personas que olvidan que posiblemente los bomberos que acudieron hasta el incendio se habrán llevado una media de cuatro años para poder trabajar en el mayor sueño de su vida “Ser Bombero”, y que cuando van al trabajo, van pensando en si volverán a ver a su mujer, sus hijos, a sus amigos, pero con la felicidad de poder servir a la sociedad para que entre todos vivamos en un mundo mejor y más seguro.

     

    Cuando los bomberos pedimos más personal, camiones escalas, más formación, no la pedimos por gusto, sino porque son extremadamente necesarias, pero nuestros políticos no lo ven o no lo quieren ver. Mas no toda la culpa es de ellos, pues si los ciudadanos no exigen medios, personal o, simplemente, pensamos que con nosotros eso de los incendios y desgracias no va, que cada uno se busque las habichuelas, pero cuando nos toca queremos sacar cuatro camiones de bomberos y 12 bomberos de donde no los hay  para que nos rescaten.

    El problema es que tendremos uno o dos camiones y cuatro o cinco bomberos, que no hay que ser muy listo para entender que con cuatro personas pocos bloques de pisos y viviendas se pueden evacuar, extinguir, ventilar, rescatar, etc. Ellos, los políticos, captan del ciudadano que no hacen falta, que preferimos flores en las rotondas, o sea, que es un círculo que todos debemos girar para que funcione, puesto que si queremos formar parte de Europa, vamos mal, pues si Europa nos recomienda tener 120 bomberos para Dos Hermanas y nuestros políticos creen bastantes 46, pues la lotería tarde o temprano tocará. Pero los porrazos nos lo llevamos nosotros, por jugarnos la vida. Estupendo.

    En cualquier caso, si se repite, que desgraciadamente se repetirá, la desgracia de Écija, carguen su ira e insultos contra los políticos y no contra los bomberos. Ellos son los responsables de tener o no tener un parque de bomberos digno y profesional. A nosotros nos duele la boca de denunciar la situación y, por favor, no tengan la menor duda de que los 46 moriríamos tres veces si con ello salvamos al menos una vida, es nuestro trabajo. Estas palabras se la dedico a los compañeros de Écija. Ánimo y a seguir trabajando, compañeros.