El arzobispo de Sevilla, Monseñor Carlos Amigo, de visita ayer Domingo de Ramos en Dos Hermanas, fue invitado por el hermano mayor de la hermandad de La Estrella a hacer una levantá del paso de La Borriquita, cuando este se encontraba en la calle Manuel de Falla. El capataz, Antonio Fernández, animó a sus costaleros a que lo hicieran lo mejor posible, dada la ilustre personalidad de quien iba a dar la orden. Tanto se esmeraron los costaleros, que en la ‘levantá’ se partió una de las trabajaderas.
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Juan Picón recibe la distinción como Médico Ilustre de Sevilla
Ya jubilado, ha desempeñado su faceta como médico de familia en Santa AnaDesde la semana pasada Juan Picón Sánchez-Noruega es oficialmente Médico Ilustre de Sevilla gracias al reconocimiento recibido de la Fundación del Real e Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Sevilla. A sus 73 años y tras tres de jubilación, para Juan, quien, aunque nacido en Utrera, ha desarrollado prácticamente toda su actividad profesional en Dos Hermanas, esta distinción supone “una alegría y una gran satisfacción”. Aunque, reconoce, “hay una legión de médicos rurales o de pueblo que se lo merecen tanto como yo”.
El mundo del fútbol se ha perdido un gran futbolista, pero ganó un gran médico. Tras aprobar las oposiciones de ingreso el cuerpo médico, Juan Picón llega a Dos Hermanas, después de un breve periodo en un pueblo de Valencia. Desde entonces ha desarrollado su labor como médico de familia en el centro de salud de Santa Ana. Asimismo desempeñó su cargo como funcionario al servicio de la sanidad municipal, encargándose de las campañas de educación sanitaria, los reconocimientos escolares o las vacunaciones. Por esta labor recibió durante el mandato como alcalde de Manuel Benítez Rufo una mención honorífica en una sesión plenaria por una campaña de información sanitaria que desarrolló por las barriadas de la ciudad.
Picón asegura que tras más de 40 años de trayectoria tiene anécdotas para escribir un libro, pero que su mayor satisfacción es que “la gente me sigue parando y saludando por la calle”. Botón de muestra de que siempre “he procurado tratar a mis pacientes con humanidad y dar a cada enfermo su sitio, no siendo un déspota en mi consulta”.
{xtypo_code}Mundo colegiado
Juan Picón ha estado muy vinculado con la vida colegial, ostentando el cargo de vocal de médicos titulares en la primera presidencia de Rafael Barroso, organizando y asistiendo a numerosos cursos de formación continuada en colaboración con el Colegio de Médicos de Sevilla y la Cátedra de Patología General del Profesor Romero Velasco.{/xtypo_code} -
El ilustre converso
Cuento
Ésta es la historia de Leonardo Fructuoso, más conocido entre los de su ambiente como “el ilustre converso.” Perteneció a la gran cofradía de gente entregada al raciocinio, a la docta razón, afiliado a sus bienes, sus servicios, sus luces y ejercicios. Vestido de etiqueta o, tal vez, de vaqueros, chaqueta con cierto desenfado, rotos los protocolos de uso habitual, se metió por raíles sistemáticos y posiciones absolutas, hasta el punto de confundir la justicia con las leyes de los que hacen la Historia (ya lo advirtió Camus) en lugar de entenderla a la manera de aquellos que las sufren.
Burlón bachiller y universitario, probó las botellonas y mucho desperdicio de horas y de días. Graduado en la economía del embudo, rigurosa disciplina, lo encauzaron al suma y sigue (y sigue sumando) sin compasión ni descanso. Obedece las órdenes del jefe, que manda mucho. Y cállate, que estás más guapo. Realiza las estratégicas operaciones, tautologías secretas y rutas ultramontanas que te conciernen, por donde el euro mana y mana.
Los filibusteros del desorden establecido le decían que los dividendos son bendición de los cielos, el trabajo y el celo. Y que es por ahí por donde podemos encontrar, de entrada, la salida airosa e imperiosa del poder y la gloria sin quebranto.
Así que Leonardo Fructuoso se vio tan desmadrado que acabó muy corrido, que solo un gran silencio alimentara sus esencias e identidad dolida. Toda su mente era fluir de sonidos, caleidoscópicos reflejos. Perdido estuvo en un mundo descarnado y, sin advertirlo apenas, su existencia fue herida en tiempos de la nada. Callado sonreía a inútiles amigos, superfluos metafísicos del bien y del mal. Y al hablar a sí mismo se observó devenido un triste palabrero sin sentido.
No se ubicaba tal que en casa con tanto laberinto de corbatas variopintas de aparentes cercanos, cómplices sin embargo, implicados. Su mundo discurría en simetrías aéreas, soplos noéticos, sin lugar y sin tiempo. Ausente de la bulla y su reír, su riqueza, su misterio. Llegó pues, de buen grado, a ser piltrafa grande, colgado de las leyes estadísticas, simulador de poco arriesgar y de mucho ganar selecta plus valía y mirar a otro lado. Ventas fraudulentas, la corrupción a mano y el futuro vano.
Mas he aquí que una llama pequeñita, sencilla, lucía casi apagada allí donde el alma se esconde avergonzada. Llegó un tiempo en el que triste y desolado, sumido en observaciones interiores, abandonó su suerte. Se fue por las senditas a pasear los campos y labranzas, las aldeas modestas, las viñas, las mieses, los bosques, el cantar de los pájaros, los ríos presurosos, la majestad del alba, el mirar verdadero, un beso en el camino, la mar inmensa.
Degustó las bellezas escondidas, lozanas, místicos arrebatos, alegrías y risas y pronto pudo ver cuanto hermoso en su entorno sucedía, gran tesoro oculto en las cosas que ocurrían al andar. Se dejó seducir del desfile continuo del amor, el trabajo, los gozos y alborozos. No le faltaron cuitas, incomprensiones y disgustos, mas él, bien convertido y muy a gusto, a todos sonreía. El sexo, la ternura, sentir las ganas de estar en compañía de hambrientos de fruición sin daño ni queja ni lamento.
Pasado a ser romántico, no buscó la riqueza, si no fuera en justicia merecida, arrancada del barro y el trabajo bien cumplido. Y prefirió ser libre a colgar de un racimo adocenado. Hacer de sus quereres, querer sincero. Y las líneas antiguas, las cuánticas medidas se tornaron en llana humanidad sin asperezas, solución de problemas, de haceres gratuitos, inteligencias múltiples, amigos cercanos, verdaderos. Y sin dejar la geometría necesaria, le renació la vida y se apartó del frío raciocinio y el docto razonar que otrora hubiera.