Aunque no ha sido un seísmo de gran intensidad, el terremoto registrado ayer ha causado cuantiosos daños personales y materiales en Dos Hermanas. Los más notables se han producido en la joven iglesia de Santa María Magdalena, construida junto a la iglesia de Señora Santa Ana, la cual no ha sufrido desperfectos significativos con el movimiento sísmico. Los daños se han registrado sobre todo en la soladura y en las sepulturas.
Etiqueta: iglesia
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1936. La iglesia de Santa María Magdalena es devorada por las llamas de un incendio
Se desconoce la autoría de este atentado, ocurrido de madrugada. Santa Ana y la Virgen de Valme fueron rescatadasEl desconcierto es total en Dos Hermanas hoy, domingo 19 de julio. La parroquia de Santa María Magdalena ha amanecido totalmente destruida, pasto de un pavoroso incendio iniciado entre las 2 y las 3 de la madrugada. Fueron algunos obreros que esperaban en la plaza la llegada de armas desde Sevilla los que vieron salir humo por el campanario de la torre. Entre ellos estaba el concejal José Rivas, que fue quien avisó al alcalde, Manuel Rubio Doval, y éste a su vez al Sargento Andújar y al “coche del agua” del Ayuntamiento. Conducido por José Rivas, la manguera del vehículo fue incapaz de sofocar el fuego, cuyas llamas alcanzaban el techo del templo.
De la iglesia sólo quedan en pie los muros centrales y ha desaparecido en su totalidad la techumbre de madera que lo cubría. Del patrimonio artístico que guardaba entre sus muros, nada se sabe cuando escribimos estas líneas. Se comenta que muchas obras de arte han sido calcinadas por el fuego y que otras han podido ser rescatadas. Parece que se han salvado las imágenes de Santa Ana y de la Virgen de Valme. La patrona podría haber sido rescatada por las monjas de Santa Ana; y la Virgen de Valme, por el cura Manuel García, el sochantre Enrique Tinoco y otros miembros de la Hermandad de Valme.
¿Los culpables?
Sobre los culpables de este atentado, nada se sabe a ciencia cierta en estos momentos. Hay quien afirma que fueron elementos partidarios de la República los que fueron almacenando gasolina (hasta 5 litros) en un bar cercano a la parroquia, y que alguien se adelantó a su intención inicial, que era abordar el ataque a las 5 de la tarde de hoy con la ayuda de militantes de la CNT, entrando por un agujero en la puerta de salida de los pasos. Sin embargo, la Guardia Civil no ha podido constatar todavía que la iglesia tenga signos de haber sido asaltada desde fuera, por lo que hay quien ha lanzado la idea de que el templo fuera incendiado desde dentro, prendiendo fuego a los bancos y sillas de la nave central.Situación límite
Las investigaciones se han puesto en marcha, pero con pocas esperanzas de momento de encontrar a los culpables, dada la dramática coyuntura en que nos encontramos. Antes del incendio, elementos de izquierda se dedicaron a requisar armas y escopetas a los elementos de derecha, y por la tarde se repartieron en el Ayuntamiento fusiles para hacerle frente a un posible ataque de los sublevados. A nivel nacional, ayer por la tarde se declaró la huelga general en toda España, después de que el viernes llegara la noticia de que se había sublevado el ejército de Africa a las órdenes del general Franco. Estas noticias fueron seguidas por los nazarenos a través de un altavoz instalado en el bar “El Pelotazo”, situado frente al Ayuntamiento, y otros lo escucharon en otros aparatos de radio que hay en Dos Hermanas, como el de la Casa del Pueblo.El incendio de la iglesia , aún sin quedar clara su autoría, podría ser la llama que desate represalias en los próximos días, hasta el punto de que, por temor, hay quien piensa en la huida y se están empezando a destruir los archivos sindicales .
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1956. La princesa Dolores, entre los asistentes a la primera misa del nuevo cura Manuel Gómez
La llegada al pueblo del joven sacerdote y su misa del domingo en la parroquia se convirtieron en un gran acontecimiento1 David HIDALGO PANIAGUALas jornadas del 23 y el 24 de junio de 1956 quedarán señaladas con piedra blanca en los anales religiosos de Dos Hermanas. Se convirtió en gran acontecimiento el recibimiento a Manuel Gómez Sánchez, nazareno ordenado sacerdote por el arzobispo de Sevilla el domingo anterior. Su llegada al pueblo, en la tarde del sábado, y la celebración de su primera misa, el domingo, se convirtieron en actos multitudinarios.La calle Real, engalanadaLa calle Nuestra Señora de Valme apareció el sábado engalanada con banderas y gallardetes. En los balcones lucían colgaduras y en muchos de ellos figuraba el escudo de Acción Católica, y la leyenda “Cristo vence, Cristo reina, Cristo impera”. Autoridades, hermandades y pueblo, acompañados del clero, se dirigieron a El Arenal para rendirle los respetos al misacantano. Cuando, a las nueve menos cuarto, apareció el coche que le traía de Sevilla, fue aclamado con vítores y aplausos. Manuel Gómez se dirigió, repartiendo abrazos, a la iglesia, donde se arrodilló ante la Virgen de Valme, dirigió una breve alocución al pueblo y cantó la salve.Terminada la visita a la iglesia, todo el pueblo le acompañó a su casa, donde tuvo lugar el acto más emotivo: la ofrenda de la casulla (regalo de las hermandades, a iniciativa de la del Rocío, de la que fue secretario) y el cáliz.Las lágrimas de su madreEl domingo, a las diez y media de la mañana, Su Alteza Real la Princesa Dolores de Borbón y Orleans, entre otros, se dirigieron al domicilio del nuevo sacerdote para acompañarlo a su primera misa. A los acordes de la banda municipal, toda la comitiva se dirigió a la parroquia, que estaba abarrotada de público. Entre otros, pudimos ver, además de a la infanta, a la señora condesa de Buenavista, la marquesa de Isla Hermosa y los marqueses de Camponuevo. Ensalzó las excelencias del sacerdocio el muy reverendo señor Francisco García Madueño, presbítero, director de Obviam Christo. Se cantó la misa de refice, interpretada magistralmente por el Coro de Teólogos del Seminario Metropolitano de Sevilla. Terminada la misa se entonó el tedeum y comenzó el larguísimo besamanos. Fue emocionante el momento en que al neo-presbítero se acercó su madre y le abrazó, anegada en lágrimas.Después de la misa, en el Cine Rocío fue servido un vino de honor. Fue un justo y merecido homenaje al nuevo sacerdote, cuya ordenación constituye un honor y un orgullo para el pueblo de Dos Hermanas.
La llegada al pueblo del joven sacerdote y su misa del domingo en la parroquia se convirtieron en un gran acontecimientoLas jornadas del 23 y el 24 de junio de 1956 quedarán señaladas con piedra blanca en los anales religiosos de Dos Hermanas. Se convirtió en gran acontecimiento el recibimiento a Manuel Gómez Sánchez, nazareno ordenado sacerdote por el arzobispo de Sevilla el domingo anterior. Su llegada al pueblo, en la tarde del sábado, y la celebración de su primera misa, el domingo, se convirtieron en actos multitudinarios.La calle Real, engalanadaLa calle Nuestra Señora de Valme apareció el sábado engalanada con banderas y gallardetes.
En los balcones lucían colgaduras y en muchos de ellos figuraba el escudo de Acción Católica, y la leyenda “Cristo vence, Cristo reina, Cristo impera”. Autoridades, hermandades y pueblo, acompañados del clero, se dirigieron a El Arenal para rendirle los respetos al misacantano. Cuando, a las nueve menos cuarto, apareció el coche que le traía de Sevilla, fue aclamado con vítores y aplausos. Manuel Gómez se dirigió, repartiendo abrazos, a la iglesia, donde se arrodilló ante la Virgen de Valme, dirigió una breve alocución al pueblo y cantó la salve.
Terminada la visita a la iglesia, todo el pueblo le acompañó a su casa, donde tuvo lugar el acto más emotivo: la ofrenda de la casulla (regalo de las hermandades, a iniciativa de la del Rocío, de la que fue secretario) y el cáliz.
Las lágrimas de su madreEl domingo, a las diez y media de la mañana, Su Alteza Real la Princesa Dolores de Borbón y Orleans, entre otros, se dirigieron al domicilio del nuevo sacerdote para acompañarlo a su primera misa. A los acordes de la banda municipal, toda la comitiva se dirigió a la parroquia, que estaba abarrotada de público.
Entre otros, pudimos ver, además de a la infanta, a la señora condesa de Buenavista, la marquesa de Isla Hermosa y los marqueses de Camponuevo. Ensalzó las excelencias del sacerdocio el muy reverendo señor Francisco García Madueño, presbítero, director de Obviam Christo. Se cantó la misa de refice, interpretada magistralmente por el Coro de Teólogos del Seminario Metropolitano de Sevilla.
Terminada la misa se entonó el tedeum y comenzó el larguísimo besamanos. Fue emocionante el momento en que al neo-presbítero se acercó su madre y le abrazó, anegada en lágrimas.Después de la misa, en el Cine Rocío fue servido un vino de honor. Fue un justo y merecido homenaje al nuevo sacerdote, cuya ordenación constituye un honor y un orgullo para el pueblo de Dos Hermanas.
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1956. La princesa Dolores, entre los asistentes a la primera misa del nuevo cura Manuel Gómez
La llegada al pueblo del joven sacerdote y su misa del domingo en la parroquia se convirtieron en un gran acontecimiento1 David HIDALGO PANIAGUALas jornadas del 23 y el 24 de junio de 1956 quedarán señaladas con piedra blanca en los anales religiosos de Dos Hermanas. Se convirtió en gran acontecimiento el recibimiento a Manuel Gómez Sánchez, nazareno ordenado sacerdote por el arzobispo de Sevilla el domingo anterior. Su llegada al pueblo, en la tarde del sábado, y la celebración de su primera misa, el domingo, se convirtieron en actos multitudinarios.La calle Real, engalanadaLa calle Nuestra Señora de Valme apareció el sábado engalanada con banderas y gallardetes. En los balcones lucían colgaduras y en muchos de ellos figuraba el escudo de Acción Católica, y la leyenda “Cristo vence, Cristo reina, Cristo impera”. Autoridades, hermandades y pueblo, acompañados del clero, se dirigieron a El Arenal para rendirle los respetos al misacantano. Cuando, a las nueve menos cuarto, apareció el coche que le traía de Sevilla, fue aclamado con vítores y aplausos. Manuel Gómez se dirigió, repartiendo abrazos, a la iglesia, donde se arrodilló ante la Virgen de Valme, dirigió una breve alocución al pueblo y cantó la salve.Terminada la visita a la iglesia, todo el pueblo le acompañó a su casa, donde tuvo lugar el acto más emotivo: la ofrenda de la casulla (regalo de las hermandades, a iniciativa de la del Rocío, de la que fue secretario) y el cáliz.Las lágrimas de su madreEl domingo, a las diez y media de la mañana, Su Alteza Real la Princesa Dolores de Borbón y Orleans, entre otros, se dirigieron al domicilio del nuevo sacerdote para acompañarlo a su primera misa. A los acordes de la banda municipal, toda la comitiva se dirigió a la parroquia, que estaba abarrotada de público. Entre otros, pudimos ver, además de a la infanta, a la señora condesa de Buenavista, la marquesa de Isla Hermosa y los marqueses de Camponuevo. Ensalzó las excelencias del sacerdocio el muy reverendo señor Francisco García Madueño, presbítero, director de Obviam Christo. Se cantó la misa de refice, interpretada magistralmente por el Coro de Teólogos del Seminario Metropolitano de Sevilla. Terminada la misa se entonó el tedeum y comenzó el larguísimo besamanos. Fue emocionante el momento en que al neo-presbítero se acercó su madre y le abrazó, anegada en lágrimas.Después de la misa, en el Cine Rocío fue servido un vino de honor. Fue un justo y merecido homenaje al nuevo sacerdote, cuya ordenación constituye un honor y un orgullo para el pueblo de Dos Hermanas.
La llegada al pueblo del joven sacerdote y su misa del domingo en la parroquia se convirtieron en un gran acontecimientoLas jornadas del 23 y el 24 de junio de 1956 quedarán señaladas con piedra blanca en los anales religiosos de Dos Hermanas. Se convirtió en gran acontecimiento el recibimiento a Manuel Gómez Sánchez, nazareno ordenado sacerdote por el arzobispo de Sevilla el domingo anterior. Su llegada al pueblo, en la tarde del sábado, y la celebración de su primera misa, el domingo, se convirtieron en actos multitudinarios.La calle Real, engalanadaLa calle Nuestra Señora de Valme apareció el sábado engalanada con banderas y gallardetes.
En los balcones lucían colgaduras y en muchos de ellos figuraba el escudo de Acción Católica, y la leyenda “Cristo vence, Cristo reina, Cristo impera”. Autoridades, hermandades y pueblo, acompañados del clero, se dirigieron a El Arenal para rendirle los respetos al misacantano. Cuando, a las nueve menos cuarto, apareció el coche que le traía de Sevilla, fue aclamado con vítores y aplausos. Manuel Gómez se dirigió, repartiendo abrazos, a la iglesia, donde se arrodilló ante la Virgen de Valme, dirigió una breve alocución al pueblo y cantó la salve.
Terminada la visita a la iglesia, todo el pueblo le acompañó a su casa, donde tuvo lugar el acto más emotivo: la ofrenda de la casulla (regalo de las hermandades, a iniciativa de la del Rocío, de la que fue secretario) y el cáliz.
Las lágrimas de su madreEl domingo, a las diez y media de la mañana, Su Alteza Real la Princesa Dolores de Borbón y Orleans, entre otros, se dirigieron al domicilio del nuevo sacerdote para acompañarlo a su primera misa. A los acordes de la banda municipal, toda la comitiva se dirigió a la parroquia, que estaba abarrotada de público.
Entre otros, pudimos ver, además de a la infanta, a la señora condesa de Buenavista, la marquesa de Isla Hermosa y los marqueses de Camponuevo. Ensalzó las excelencias del sacerdocio el muy reverendo señor Francisco García Madueño, presbítero, director de Obviam Christo. Se cantó la misa de refice, interpretada magistralmente por el Coro de Teólogos del Seminario Metropolitano de Sevilla.
Terminada la misa se entonó el tedeum y comenzó el larguísimo besamanos. Fue emocionante el momento en que al neo-presbítero se acercó su madre y le abrazó, anegada en lágrimas.Después de la misa, en el Cine Rocío fue servido un vino de honor. Fue un justo y merecido homenaje al nuevo sacerdote, cuya ordenación constituye un honor y un orgullo para el pueblo de Dos Hermanas.
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1956. La princesa Dolores, entre los asistentes a la primera misa del nuevo cura Manuel Gómez
La llegada al pueblo del joven sacerdote y su misa del domingo en la parroquia se convirtieron en un gran acontecimiento1 David HIDALGO PANIAGUALas jornadas del 23 y el 24 de junio de 1956 quedarán señaladas con piedra blanca en los anales religiosos de Dos Hermanas. Se convirtió en gran acontecimiento el recibimiento a Manuel Gómez Sánchez, nazareno ordenado sacerdote por el arzobispo de Sevilla el domingo anterior. Su llegada al pueblo, en la tarde del sábado, y la celebración de su primera misa, el domingo, se convirtieron en actos multitudinarios.La calle Real, engalanadaLa calle Nuestra Señora de Valme apareció el sábado engalanada con banderas y gallardetes. En los balcones lucían colgaduras y en muchos de ellos figuraba el escudo de Acción Católica, y la leyenda “Cristo vence, Cristo reina, Cristo impera”. Autoridades, hermandades y pueblo, acompañados del clero, se dirigieron a El Arenal para rendirle los respetos al misacantano. Cuando, a las nueve menos cuarto, apareció el coche que le traía de Sevilla, fue aclamado con vítores y aplausos. Manuel Gómez se dirigió, repartiendo abrazos, a la iglesia, donde se arrodilló ante la Virgen de Valme, dirigió una breve alocución al pueblo y cantó la salve.Terminada la visita a la iglesia, todo el pueblo le acompañó a su casa, donde tuvo lugar el acto más emotivo: la ofrenda de la casulla (regalo de las hermandades, a iniciativa de la del Rocío, de la que fue secretario) y el cáliz.Las lágrimas de su madreEl domingo, a las diez y media de la mañana, Su Alteza Real la Princesa Dolores de Borbón y Orleans, entre otros, se dirigieron al domicilio del nuevo sacerdote para acompañarlo a su primera misa. A los acordes de la banda municipal, toda la comitiva se dirigió a la parroquia, que estaba abarrotada de público. Entre otros, pudimos ver, además de a la infanta, a la señora condesa de Buenavista, la marquesa de Isla Hermosa y los marqueses de Camponuevo. Ensalzó las excelencias del sacerdocio el muy reverendo señor Francisco García Madueño, presbítero, director de Obviam Christo. Se cantó la misa de refice, interpretada magistralmente por el Coro de Teólogos del Seminario Metropolitano de Sevilla. Terminada la misa se entonó el tedeum y comenzó el larguísimo besamanos. Fue emocionante el momento en que al neo-presbítero se acercó su madre y le abrazó, anegada en lágrimas.Después de la misa, en el Cine Rocío fue servido un vino de honor. Fue un justo y merecido homenaje al nuevo sacerdote, cuya ordenación constituye un honor y un orgullo para el pueblo de Dos Hermanas.
La llegada al pueblo del joven sacerdote y su misa del domingo en la parroquia se convirtieron en un gran acontecimientoLas jornadas del 23 y el 24 de junio de 1956 quedarán señaladas con piedra blanca en los anales religiosos de Dos Hermanas. Se convirtió en gran acontecimiento el recibimiento a Manuel Gómez Sánchez, nazareno ordenado sacerdote por el arzobispo de Sevilla el domingo anterior. Su llegada al pueblo, en la tarde del sábado, y la celebración de su primera misa, el domingo, se convirtieron en actos multitudinarios.La calle Real, engalanadaLa calle Nuestra Señora de Valme apareció el sábado engalanada con banderas y gallardetes.
En los balcones lucían colgaduras y en muchos de ellos figuraba el escudo de Acción Católica, y la leyenda “Cristo vence, Cristo reina, Cristo impera”. Autoridades, hermandades y pueblo, acompañados del clero, se dirigieron a El Arenal para rendirle los respetos al misacantano. Cuando, a las nueve menos cuarto, apareció el coche que le traía de Sevilla, fue aclamado con vítores y aplausos. Manuel Gómez se dirigió, repartiendo abrazos, a la iglesia, donde se arrodilló ante la Virgen de Valme, dirigió una breve alocución al pueblo y cantó la salve.
Terminada la visita a la iglesia, todo el pueblo le acompañó a su casa, donde tuvo lugar el acto más emotivo: la ofrenda de la casulla (regalo de las hermandades, a iniciativa de la del Rocío, de la que fue secretario) y el cáliz.
Las lágrimas de su madreEl domingo, a las diez y media de la mañana, Su Alteza Real la Princesa Dolores de Borbón y Orleans, entre otros, se dirigieron al domicilio del nuevo sacerdote para acompañarlo a su primera misa. A los acordes de la banda municipal, toda la comitiva se dirigió a la parroquia, que estaba abarrotada de público.
Entre otros, pudimos ver, además de a la infanta, a la señora condesa de Buenavista, la marquesa de Isla Hermosa y los marqueses de Camponuevo. Ensalzó las excelencias del sacerdocio el muy reverendo señor Francisco García Madueño, presbítero, director de Obviam Christo. Se cantó la misa de refice, interpretada magistralmente por el Coro de Teólogos del Seminario Metropolitano de Sevilla.
Terminada la misa se entonó el tedeum y comenzó el larguísimo besamanos. Fue emocionante el momento en que al neo-presbítero se acercó su madre y le abrazó, anegada en lágrimas.Después de la misa, en el Cine Rocío fue servido un vino de honor. Fue un justo y merecido homenaje al nuevo sacerdote, cuya ordenación constituye un honor y un orgullo para el pueblo de Dos Hermanas.
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1956. La princesa Dolores, entre los asistentes a la primera misa del nuevo cura Manuel Gómez
La llegada al pueblo del joven sacerdote y su misa del domingo en la parroquia se convirtieron en un gran acontecimiento1 David HIDALGO PANIAGUALas jornadas del 23 y el 24 de junio de 1956 quedarán señaladas con piedra blanca en los anales religiosos de Dos Hermanas. Se convirtió en gran acontecimiento el recibimiento a Manuel Gómez Sánchez, nazareno ordenado sacerdote por el arzobispo de Sevilla el domingo anterior. Su llegada al pueblo, en la tarde del sábado, y la celebración de su primera misa, el domingo, se convirtieron en actos multitudinarios.La calle Real, engalanadaLa calle Nuestra Señora de Valme apareció el sábado engalanada con banderas y gallardetes. En los balcones lucían colgaduras y en muchos de ellos figuraba el escudo de Acción Católica, y la leyenda “Cristo vence, Cristo reina, Cristo impera”. Autoridades, hermandades y pueblo, acompañados del clero, se dirigieron a El Arenal para rendirle los respetos al misacantano. Cuando, a las nueve menos cuarto, apareció el coche que le traía de Sevilla, fue aclamado con vítores y aplausos. Manuel Gómez se dirigió, repartiendo abrazos, a la iglesia, donde se arrodilló ante la Virgen de Valme, dirigió una breve alocución al pueblo y cantó la salve.Terminada la visita a la iglesia, todo el pueblo le acompañó a su casa, donde tuvo lugar el acto más emotivo: la ofrenda de la casulla (regalo de las hermandades, a iniciativa de la del Rocío, de la que fue secretario) y el cáliz.Las lágrimas de su madreEl domingo, a las diez y media de la mañana, Su Alteza Real la Princesa Dolores de Borbón y Orleans, entre otros, se dirigieron al domicilio del nuevo sacerdote para acompañarlo a su primera misa. A los acordes de la banda municipal, toda la comitiva se dirigió a la parroquia, que estaba abarrotada de público. Entre otros, pudimos ver, además de a la infanta, a la señora condesa de Buenavista, la marquesa de Isla Hermosa y los marqueses de Camponuevo. Ensalzó las excelencias del sacerdocio el muy reverendo señor Francisco García Madueño, presbítero, director de Obviam Christo. Se cantó la misa de refice, interpretada magistralmente por el Coro de Teólogos del Seminario Metropolitano de Sevilla. Terminada la misa se entonó el tedeum y comenzó el larguísimo besamanos. Fue emocionante el momento en que al neo-presbítero se acercó su madre y le abrazó, anegada en lágrimas.Después de la misa, en el Cine Rocío fue servido un vino de honor. Fue un justo y merecido homenaje al nuevo sacerdote, cuya ordenación constituye un honor y un orgullo para el pueblo de Dos Hermanas.
La llegada al pueblo del joven sacerdote y su misa del domingo en la parroquia se convirtieron en un gran acontecimientoLas jornadas del 23 y el 24 de junio de 1956 quedarán señaladas con piedra blanca en los anales religiosos de Dos Hermanas. Se convirtió en gran acontecimiento el recibimiento a Manuel Gómez Sánchez, nazareno ordenado sacerdote por el arzobispo de Sevilla el domingo anterior. Su llegada al pueblo, en la tarde del sábado, y la celebración de su primera misa, el domingo, se convirtieron en actos multitudinarios.La calle Real, engalanadaLa calle Nuestra Señora de Valme apareció el sábado engalanada con banderas y gallardetes.
En los balcones lucían colgaduras y en muchos de ellos figuraba el escudo de Acción Católica, y la leyenda “Cristo vence, Cristo reina, Cristo impera”. Autoridades, hermandades y pueblo, acompañados del clero, se dirigieron a El Arenal para rendirle los respetos al misacantano. Cuando, a las nueve menos cuarto, apareció el coche que le traía de Sevilla, fue aclamado con vítores y aplausos. Manuel Gómez se dirigió, repartiendo abrazos, a la iglesia, donde se arrodilló ante la Virgen de Valme, dirigió una breve alocución al pueblo y cantó la salve.
Terminada la visita a la iglesia, todo el pueblo le acompañó a su casa, donde tuvo lugar el acto más emotivo: la ofrenda de la casulla (regalo de las hermandades, a iniciativa de la del Rocío, de la que fue secretario) y el cáliz.
Las lágrimas de su madreEl domingo, a las diez y media de la mañana, Su Alteza Real la Princesa Dolores de Borbón y Orleans, entre otros, se dirigieron al domicilio del nuevo sacerdote para acompañarlo a su primera misa. A los acordes de la banda municipal, toda la comitiva se dirigió a la parroquia, que estaba abarrotada de público.
Entre otros, pudimos ver, además de a la infanta, a la señora condesa de Buenavista, la marquesa de Isla Hermosa y los marqueses de Camponuevo. Ensalzó las excelencias del sacerdocio el muy reverendo señor Francisco García Madueño, presbítero, director de Obviam Christo. Se cantó la misa de refice, interpretada magistralmente por el Coro de Teólogos del Seminario Metropolitano de Sevilla.
Terminada la misa se entonó el tedeum y comenzó el larguísimo besamanos. Fue emocionante el momento en que al neo-presbítero se acercó su madre y le abrazó, anegada en lágrimas.Después de la misa, en el Cine Rocío fue servido un vino de honor. Fue un justo y merecido homenaje al nuevo sacerdote, cuya ordenación constituye un honor y un orgullo para el pueblo de Dos Hermanas.
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Poner la cruz en el IRPF
Como católico, quiero hacer hincapié en la necesidad de que los católicos, y “aquellas personas que valoren la acción social y caritativa de la Iglesia”, no olvidemos poner la cruz en la casilla correspondiente a la Iglesia Católica en la declaración de la renta.
Afirmándome en el “mensaje” de la Iglesia Católica, que hace una llamada a nuestras conciencias, “un católico, desde el punto de vista moral, no puede dispensarse de la obligación de poner la cruz en la declaración de la renta, y menos de hacerlo por causas que no son serias”. Llamando a la conciencia de todos, se pide a los fieles que colaboren con la Iglesia y que “no caigan en la irresponsabilidad o el fanatismo” de no marcar la cruz por causas como la “apatía” hacia un párroco o el cambio de los horarios de la misa, ya que esto sería “inaceptable”.
Es evidente que la situación de la Iglesia es “preocupante en el sentido activo”, por cuanto exige un esfuerzo superior para seguir atendiendo, sobre todo, a los más pobres y necesitados.
Este año, merced al sistema de financiación al que ha llegado la Conferencia Episcopal con el Gobierno, el porcentaje de asignación a la Iglesia por la cruz en el IRPF ha pasado de 0.52% al 0.7%, si bien el Estado no tentrá que compensar ningún desfase sobre el mínimo anteriormente estipulado, y la Iglesia ya no se ve exenta de tributar el IVA en determinados casos.
Es muy importante que todos los Colectivos eclesiales, como Hermandades y Asociaciones, trasladen a sus hermanos esta necesidad de colaboración con Nuestra Madre la Iglesia Católica, especialmente este año de “crisis”, en la que Cáritas se ha volcado con el necesitado con los comedores públicos que también atienden a la clase media sin más recurso que la mísera y mínima pensión.
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Poner la cruz en el IRPF
Como católico, quiero hacer hincapié en la necesidad de que los católicos, y “aquellas personas que valoren la acción social y caritativa de la Iglesia”, no olvidemos poner la cruz en la casilla correspondiente a la Iglesia Católica en la declaración de la renta.
Afirmándome en el “mensaje” de la Iglesia Católica, que hace una llamada a nuestras conciencias, “un católico, desde el punto de vista moral, no puede dispensarse de la obligación de poner la cruz en la declaración de la renta, y menos de hacerlo por causas que no son serias”. Llamando a la conciencia de todos, se pide a los fieles que colaboren con la Iglesia y que “no caigan en la irresponsabilidad o el fanatismo” de no marcar la cruz por causas como la “apatía” hacia un párroco o el cambio de los horarios de la misa, ya que esto sería “inaceptable”.
Es evidente que la situación de la Iglesia es “preocupante en el sentido activo”, por cuanto exige un esfuerzo superior para seguir atendiendo, sobre todo, a los más pobres y necesitados.
Este año, merced al sistema de financiación al que ha llegado la Conferencia Episcopal con el Gobierno, el porcentaje de asignación a la Iglesia por la cruz en el IRPF ha pasado de 0.52% al 0.7%, si bien el Estado no tentrá que compensar ningún desfase sobre el mínimo anteriormente estipulado, y la Iglesia ya no se ve exenta de tributar el IVA en determinados casos.
Es muy importante que todos los Colectivos eclesiales, como Hermandades y Asociaciones, trasladen a sus hermanos esta necesidad de colaboración con Nuestra Madre la Iglesia Católica, especialmente este año de “crisis”, en la que Cáritas se ha volcado con el necesitado con los comedores públicos que también atienden a la clase media sin más recurso que la mísera y mínima pensión.
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Poner la cruz en el IRPF
Como católico, quiero hacer hincapié en la necesidad de que los católicos, y “aquellas personas que valoren la acción social y caritativa de la Iglesia”, no olvidemos poner la cruz en la casilla correspondiente a la Iglesia Católica en la declaración de la renta.
Afirmándome en el “mensaje” de la Iglesia Católica, que hace una llamada a nuestras conciencias, “un católico, desde el punto de vista moral, no puede dispensarse de la obligación de poner la cruz en la declaración de la renta, y menos de hacerlo por causas que no son serias”. Llamando a la conciencia de todos, se pide a los fieles que colaboren con la Iglesia y que “no caigan en la irresponsabilidad o el fanatismo” de no marcar la cruz por causas como la “apatía” hacia un párroco o el cambio de los horarios de la misa, ya que esto sería “inaceptable”.
Es evidente que la situación de la Iglesia es “preocupante en el sentido activo”, por cuanto exige un esfuerzo superior para seguir atendiendo, sobre todo, a los más pobres y necesitados.
Este año, merced al sistema de financiación al que ha llegado la Conferencia Episcopal con el Gobierno, el porcentaje de asignación a la Iglesia por la cruz en el IRPF ha pasado de 0.52% al 0.7%, si bien el Estado no tentrá que compensar ningún desfase sobre el mínimo anteriormente estipulado, y la Iglesia ya no se ve exenta de tributar el IVA en determinados casos.
Es muy importante que todos los Colectivos eclesiales, como Hermandades y Asociaciones, trasladen a sus hermanos esta necesidad de colaboración con Nuestra Madre la Iglesia Católica, especialmente este año de “crisis”, en la que Cáritas se ha volcado con el necesitado con los comedores públicos que también atienden a la clase media sin más recurso que la mísera y mínima pensión.
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Poner la cruz en el IRPF
Como católico, quiero hacer hincapié en la necesidad de que los católicos, y “aquellas personas que valoren la acción social y caritativa de la Iglesia”, no olvidemos poner la cruz en la casilla correspondiente a la Iglesia Católica en la declaración de la renta.
Afirmándome en el “mensaje” de la Iglesia Católica, que hace una llamada a nuestras conciencias, “un católico, desde el punto de vista moral, no puede dispensarse de la obligación de poner la cruz en la declaración de la renta, y menos de hacerlo por causas que no son serias”. Llamando a la conciencia de todos, se pide a los fieles que colaboren con la Iglesia y que “no caigan en la irresponsabilidad o el fanatismo” de no marcar la cruz por causas como la “apatía” hacia un párroco o el cambio de los horarios de la misa, ya que esto sería “inaceptable”.
Es evidente que la situación de la Iglesia es “preocupante en el sentido activo”, por cuanto exige un esfuerzo superior para seguir atendiendo, sobre todo, a los más pobres y necesitados.
Este año, merced al sistema de financiación al que ha llegado la Conferencia Episcopal con el Gobierno, el porcentaje de asignación a la Iglesia por la cruz en el IRPF ha pasado de 0.52% al 0.7%, si bien el Estado no tentrá que compensar ningún desfase sobre el mínimo anteriormente estipulado, y la Iglesia ya no se ve exenta de tributar el IVA en determinados casos.
Es muy importante que todos los Colectivos eclesiales, como Hermandades y Asociaciones, trasladen a sus hermanos esta necesidad de colaboración con Nuestra Madre la Iglesia Católica, especialmente este año de “crisis”, en la que Cáritas se ha volcado con el necesitado con los comedores públicos que también atienden a la clase media sin más recurso que la mísera y mínima pensión.