Etiqueta: humanidad

  • En defensa del CO2

    ¡Qué mala fama tiene esta inerte materia! ¡Qué mal tratados esos dos átomos de oxígeno y uno de carbono! Y que incultura está detrás de las publicaciones y discursos de los ecologistas de salón y agoreros políticos advenedizos que nada saben de ello. Incluso confunden su fórmula química y su nomenclatura sistemática. En efecto, lo simbolizan como CO2, CO2 e incluso CO, manifestando públicamente una ignorancia científica básica propia de un alumno de ESO. Además demonizan esta molécula hasta el extremo de calificarla como el enemigo público numero uno de la humanidad. El que suscribe, químico y profesor de esta disciplina, desea decirles que el malparado CO2 se denomina dióxido de carbono (antaño anhídrido carbónico); es un gas incoloro, inodoro e insípido, no tóxico ni pernicioso para la salud  (como sí lo es el CO, monóxido de carbono), que se halla de forma natural en la troposfera en 0’035 % en volumen y 0’054 % en peso. Es el gas que se libera por respiración desde los pulmones a la atmósfera por las miríadas de mamíferos, aves, reptiles, anfibios, así como por las branquias de los peces. ¡Ah! y por los invertebrados (artrópodos, moluscos, gusanos, equinodermos, celentéreos…),  cuyo número es incontable. Los cadáveres, en su descomposición, lo exhalan así como los volcanes, fumarolas y solfataras. Millones de toneladas de dióxido de carbono diarias de manera natural se emiten al medio como producto de la actividad metabólica de los seres vivos o procesos geológicos. Todo ello desde 5.000 millones de años atrás.
    LLas plantas lo recogen y en virtud de la fotosíntesis lo transforman en frutos, bayas y tubérculos, alimentos básicos de la humanidad y de la fauna. El CO2 es la materia prima de los árboles, de los cultivos, de las selvas, forestas, junglas, bosques y toda la flora planetaria. Toda esa ingente masa vegetal nos devuelve, además, posteriormente el dióxido de carbono convertido en oxígeno (O2) respirable para los animales. El carbono (C) se queda en las células vegetales, pues aquél es el elemento químico fundamental en la estructuración de la vida. Éste es el ciclo eterno. Si no existiera el CO2 no habría actividad vital alguna. Ni hoy ni nunca. Ni en este planeta o cualesquiera otros.
    Que un exceso de CO2 puede ser nocivo es incuestionable. También lo es el exceso de agua, podemos ahogarnos en ella. O hartarnos de carne de cerdo y agarrar una indigestión. Pero la Química ha caído en desgracia actualmente por causa y culpa de oscuros intereses de las izquierdas políticas, con Al Gore a la cabeza que se enriquece con su “verdad incómoda” pero muy cómoda para él.
    Militante sandía (verde por fuera y rojo por dentro), político analfabeto, activista pseudo progre, no critiques al CO2 ni a la Química sin conocerlos. Porque sencillamente… Química eres tú.

    ¡Qué mala fama tiene esta inerte materia! ¡Qué mal tratados esos dos átomos de oxígeno y uno de carbono! Y que incultura está detrás de las publicaciones y discursos de los ecologistas de salón y agoreros políticos advenedizos que nada saben de ello. Incluso confunden su fórmula química y su nomenclatura sistemática.

     

    En efecto, lo simbolizan como CO2, CO2 e incluso CO, manifestando públicamente una ignorancia científica básica propia de un alumno de ESO. Además demonizan esta molécula hasta el extremo de calificarla como el enemigo público numero uno de la humanidad.

    El que suscribe, químico y profesor de esta disciplina, desea decirles que el malparado CO2 se denomina dióxido de carbono (antaño anhídrido carbónico); es un gas incoloro, inodoro e insípido, no tóxico ni pernicioso para la salud  (como sí lo es el CO, monóxido de carbono), que se halla de forma natural en la troposfera en 0’035 % en volumen y 0’054 % en peso.

    Es el gas que se libera por respiración desde los pulmones a la atmósfera por las miríadas de mamíferos, aves, reptiles, anfibios, así como por las branquias de los peces. ¡Ah! y por los invertebrados (artrópodos, moluscos, gusanos, equinodermos, celentéreos…),  cuyo número es incontable. Los cadáveres, en su descomposición, lo exhalan así como los volcanes, fumarolas y solfataras. Millones de toneladas de dióxido de carbono diarias de manera natural se emiten al medio como producto de la actividad metabólica de los seres vivos o procesos geológicos.

    Todo ello desde 5.000 millones de años atrás. LLas plantas lo recogen y en virtud de la fotosíntesis lo transforman en frutos, bayas y tubérculos, alimentos básicos de la humanidad y de la fauna. El CO2 es la materia prima de los árboles, de los cultivos, de las selvas, forestas, junglas, bosques y toda la flora planetaria. Toda esa ingente masa vegetal nos devuelve, además, posteriormente el dióxido de carbono convertido en oxígeno (O2) respirable para los animales. El carbono (C) se queda en las células vegetales, pues aquél es el elemento químico fundamental en la estructuración de la vida. Éste es el ciclo eterno. Si no existiera el CO2 no habría actividad vital alguna. Ni hoy ni nunca. Ni en este planeta o cualesquiera otros.Que un exceso de CO2 puede ser nocivo es incuestionable.

    También lo es el exceso de agua, podemos ahogarnos en ella. O hartarnos de carne de cerdo y agarrar una indigestión. Pero la Química ha caído en desgracia actualmente por causa y culpa de oscuros intereses de las izquierdas políticas, con Al Gore a la cabeza que se enriquece con su “verdad incómoda” pero muy cómoda para él. Militante sandía (verde por fuera y rojo por dentro), político analfabeto, activista pseudo progre, no critiques al CO2 ni a la Química sin conocerlos. Porque sencillamente… Química eres tú.

  • Ángeles contra humanos

    1901LEGIÓN

    El apocalipsis se está convirtiendo en un género más dentro de la industria debido a la ingente cantidad de películas que están surgiendo en los últimos años y que tienen la destrucción de la vida y del planeta como tema fundamental de su trama. Las causas de dicho armagedon son muy variadas: desde asteroides que llegan del espacio para asolarlo todo a su paso, a enfermedades variadas, terremotos y demás desastres naturales o climatológicos. Pero lo de esta Legión es nuevo (o al menos poco tratado).

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2010. (100′)
    Título original: Legion.
    Director: Scott Stewart.
    Producción: David Lancaster, Michel Litvak.
    Guión: Peter Schink, Scott Stewart.
    Fotografía:  John Lindley.
    Música: John Frizzell.
    Montaje:Steven Kemper.
    Intérpretes: Paul Bettany (Michael), Lucas Black (Jeep Hanson), Tyrese Gibson (Kyle Williams), Adrienne Palicki (Charlie), Kevin Durand (Gabriel), Jon Tenney (Howard Anderson), Willa Holland (Audrey Anderson), Kate Walsh (Sandra Anderson), Charles S. Dutton (Percy Walker), Dennis Quaid (Bob Hanson), Jeannette Miller (Gladys).{/xtypo_code}

    El asunto es que Dios se ha cansado de la humanidad, de su comportamiento, de su actitud, y en vez de enviar un diluvio (como hizo la anterior ocasión que le sucedió lo mismo) envía a su ejército de ángeles para acabar con un bebé que espera una camarera de un tugurio de carretera en medio de ninguna parte, y que es la única esperanza de la humanidad. Allí, en aquel lugar perdido, dejado de la mano de Dios (nunca mejor dicho) se originará una batalla campal en la que unas pocas personas tratarán de salvar al pequeño, con la ayuda del arcángel Miguel, que desobedece a su jefe ya que aún confía en la humanidad.

    El por qué es este niño en concreto y no otro el que puede salvar a la humanidad y, lo más fundamental, cómo va a hacerlo, no se explica en ningún momento. Así como por qué motivo los ángeles enviados deciden tomar los cuerpos de las personas que se encuentran en ciudades lejanas (y tener que trasladarse después a ese bar perdido) en vez de ocupar los de las personas que ya se encuentran en el restaurante en cuestión (lo que sería mucho más fácil).

    Pero claro, si esto fuera así, la historia se acabaría antes de que acabaran los créditos iniciales, y tampoco es eso, ¿no? Habrá que amortizar el presupuesto y poner cientos de coches estrellándose y explotando, miles de balas y decenas de cuerpos atravesados por ellas, y escenas y más escenas de seres de dientes afilados sedientos de sangre, que trepan por las paredes, muerden cuellos y comen carne cruda, y que supuestamente son un  ejército de ángeles celestiales…

    Legión es una mezcla de cine de terror casi sin sustos, con numerosos toques cómicos, pero que se las quiere dar de inteligente con una trama cuasi circular, que comienza con la misma frase con la que termina, pero con cambios sustanciales entre ambos puntos.

    Algunos efectos son buenos, pero el argumento es aburrido, repetitivo, y en muchos momentos absurdo (el accidente del final del filme y el resultado del mismo, por ejemplo). Legión es el ejemplo perfecto de película que se olvida con la misma facilidad con la que se ve, al encenderse las luces de la sala y salir de la misma, uno ya no recuerda lo que acaba de ver. Aunque tampoco importa lo más mínimo.

     

  • Ángeles contra humanos

    1901LEGIÓN

    El apocalipsis se está convirtiendo en un género más dentro de la industria debido a la ingente cantidad de películas que están surgiendo en los últimos años y que tienen la destrucción de la vida y del planeta como tema fundamental de su trama. Las causas de dicho armagedon son muy variadas: desde asteroides que llegan del espacio para asolarlo todo a su paso, a enfermedades variadas, terremotos y demás desastres naturales o climatológicos. Pero lo de esta Legión es nuevo (o al menos poco tratado).

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2010. (100′)
    Título original: Legion.
    Director: Scott Stewart.
    Producción: David Lancaster, Michel Litvak.
    Guión: Peter Schink, Scott Stewart.
    Fotografía:  John Lindley.
    Música: John Frizzell.
    Montaje:Steven Kemper.
    Intérpretes: Paul Bettany (Michael), Lucas Black (Jeep Hanson), Tyrese Gibson (Kyle Williams), Adrienne Palicki (Charlie), Kevin Durand (Gabriel), Jon Tenney (Howard Anderson), Willa Holland (Audrey Anderson), Kate Walsh (Sandra Anderson), Charles S. Dutton (Percy Walker), Dennis Quaid (Bob Hanson), Jeannette Miller (Gladys).{/xtypo_code}

    El asunto es que Dios se ha cansado de la humanidad, de su comportamiento, de su actitud, y en vez de enviar un diluvio (como hizo la anterior ocasión que le sucedió lo mismo) envía a su ejército de ángeles para acabar con un bebé que espera una camarera de un tugurio de carretera en medio de ninguna parte, y que es la única esperanza de la humanidad. Allí, en aquel lugar perdido, dejado de la mano de Dios (nunca mejor dicho) se originará una batalla campal en la que unas pocas personas tratarán de salvar al pequeño, con la ayuda del arcángel Miguel, que desobedece a su jefe ya que aún confía en la humanidad.

    El por qué es este niño en concreto y no otro el que puede salvar a la humanidad y, lo más fundamental, cómo va a hacerlo, no se explica en ningún momento. Así como por qué motivo los ángeles enviados deciden tomar los cuerpos de las personas que se encuentran en ciudades lejanas (y tener que trasladarse después a ese bar perdido) en vez de ocupar los de las personas que ya se encuentran en el restaurante en cuestión (lo que sería mucho más fácil).

    Pero claro, si esto fuera así, la historia se acabaría antes de que acabaran los créditos iniciales, y tampoco es eso, ¿no? Habrá que amortizar el presupuesto y poner cientos de coches estrellándose y explotando, miles de balas y decenas de cuerpos atravesados por ellas, y escenas y más escenas de seres de dientes afilados sedientos de sangre, que trepan por las paredes, muerden cuellos y comen carne cruda, y que supuestamente son un  ejército de ángeles celestiales…

    Legión es una mezcla de cine de terror casi sin sustos, con numerosos toques cómicos, pero que se las quiere dar de inteligente con una trama cuasi circular, que comienza con la misma frase con la que termina, pero con cambios sustanciales entre ambos puntos.

    Algunos efectos son buenos, pero el argumento es aburrido, repetitivo, y en muchos momentos absurdo (el accidente del final del filme y el resultado del mismo, por ejemplo). Legión es el ejemplo perfecto de película que se olvida con la misma facilidad con la que se ve, al encenderse las luces de la sala y salir de la misma, uno ya no recuerda lo que acaba de ver. Aunque tampoco importa lo más mínimo.

     

  • Ángeles contra humanos

    1901LEGIÓN

    El apocalipsis se está convirtiendo en un género más dentro de la industria debido a la ingente cantidad de películas que están surgiendo en los últimos años y que tienen la destrucción de la vida y del planeta como tema fundamental de su trama. Las causas de dicho armagedon son muy variadas: desde asteroides que llegan del espacio para asolarlo todo a su paso, a enfermedades variadas, terremotos y demás desastres naturales o climatológicos. Pero lo de esta Legión es nuevo (o al menos poco tratado).

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2010. (100′)
    Título original: Legion.
    Director: Scott Stewart.
    Producción: David Lancaster, Michel Litvak.
    Guión: Peter Schink, Scott Stewart.
    Fotografía:  John Lindley.
    Música: John Frizzell.
    Montaje:Steven Kemper.
    Intérpretes: Paul Bettany (Michael), Lucas Black (Jeep Hanson), Tyrese Gibson (Kyle Williams), Adrienne Palicki (Charlie), Kevin Durand (Gabriel), Jon Tenney (Howard Anderson), Willa Holland (Audrey Anderson), Kate Walsh (Sandra Anderson), Charles S. Dutton (Percy Walker), Dennis Quaid (Bob Hanson), Jeannette Miller (Gladys).{/xtypo_code}

    El asunto es que Dios se ha cansado de la humanidad, de su comportamiento, de su actitud, y en vez de enviar un diluvio (como hizo la anterior ocasión que le sucedió lo mismo) envía a su ejército de ángeles para acabar con un bebé que espera una camarera de un tugurio de carretera en medio de ninguna parte, y que es la única esperanza de la humanidad. Allí, en aquel lugar perdido, dejado de la mano de Dios (nunca mejor dicho) se originará una batalla campal en la que unas pocas personas tratarán de salvar al pequeño, con la ayuda del arcángel Miguel, que desobedece a su jefe ya que aún confía en la humanidad.

    El por qué es este niño en concreto y no otro el que puede salvar a la humanidad y, lo más fundamental, cómo va a hacerlo, no se explica en ningún momento. Así como por qué motivo los ángeles enviados deciden tomar los cuerpos de las personas que se encuentran en ciudades lejanas (y tener que trasladarse después a ese bar perdido) en vez de ocupar los de las personas que ya se encuentran en el restaurante en cuestión (lo que sería mucho más fácil).

    Pero claro, si esto fuera así, la historia se acabaría antes de que acabaran los créditos iniciales, y tampoco es eso, ¿no? Habrá que amortizar el presupuesto y poner cientos de coches estrellándose y explotando, miles de balas y decenas de cuerpos atravesados por ellas, y escenas y más escenas de seres de dientes afilados sedientos de sangre, que trepan por las paredes, muerden cuellos y comen carne cruda, y que supuestamente son un  ejército de ángeles celestiales…

    Legión es una mezcla de cine de terror casi sin sustos, con numerosos toques cómicos, pero que se las quiere dar de inteligente con una trama cuasi circular, que comienza con la misma frase con la que termina, pero con cambios sustanciales entre ambos puntos.

    Algunos efectos son buenos, pero el argumento es aburrido, repetitivo, y en muchos momentos absurdo (el accidente del final del filme y el resultado del mismo, por ejemplo). Legión es el ejemplo perfecto de película que se olvida con la misma facilidad con la que se ve, al encenderse las luces de la sala y salir de la misma, uno ya no recuerda lo que acaba de ver. Aunque tampoco importa lo más mínimo.

     

  • Ángeles contra humanos

    1901LEGIÓN

    El apocalipsis se está convirtiendo en un género más dentro de la industria debido a la ingente cantidad de películas que están surgiendo en los últimos años y que tienen la destrucción de la vida y del planeta como tema fundamental de su trama. Las causas de dicho armagedon son muy variadas: desde asteroides que llegan del espacio para asolarlo todo a su paso, a enfermedades variadas, terremotos y demás desastres naturales o climatológicos. Pero lo de esta Legión es nuevo (o al menos poco tratado).

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2010. (100′)
    Título original: Legion.
    Director: Scott Stewart.
    Producción: David Lancaster, Michel Litvak.
    Guión: Peter Schink, Scott Stewart.
    Fotografía:  John Lindley.
    Música: John Frizzell.
    Montaje:Steven Kemper.
    Intérpretes: Paul Bettany (Michael), Lucas Black (Jeep Hanson), Tyrese Gibson (Kyle Williams), Adrienne Palicki (Charlie), Kevin Durand (Gabriel), Jon Tenney (Howard Anderson), Willa Holland (Audrey Anderson), Kate Walsh (Sandra Anderson), Charles S. Dutton (Percy Walker), Dennis Quaid (Bob Hanson), Jeannette Miller (Gladys).{/xtypo_code}

    El asunto es que Dios se ha cansado de la humanidad, de su comportamiento, de su actitud, y en vez de enviar un diluvio (como hizo la anterior ocasión que le sucedió lo mismo) envía a su ejército de ángeles para acabar con un bebé que espera una camarera de un tugurio de carretera en medio de ninguna parte, y que es la única esperanza de la humanidad. Allí, en aquel lugar perdido, dejado de la mano de Dios (nunca mejor dicho) se originará una batalla campal en la que unas pocas personas tratarán de salvar al pequeño, con la ayuda del arcángel Miguel, que desobedece a su jefe ya que aún confía en la humanidad.

    El por qué es este niño en concreto y no otro el que puede salvar a la humanidad y, lo más fundamental, cómo va a hacerlo, no se explica en ningún momento. Así como por qué motivo los ángeles enviados deciden tomar los cuerpos de las personas que se encuentran en ciudades lejanas (y tener que trasladarse después a ese bar perdido) en vez de ocupar los de las personas que ya se encuentran en el restaurante en cuestión (lo que sería mucho más fácil).

    Pero claro, si esto fuera así, la historia se acabaría antes de que acabaran los créditos iniciales, y tampoco es eso, ¿no? Habrá que amortizar el presupuesto y poner cientos de coches estrellándose y explotando, miles de balas y decenas de cuerpos atravesados por ellas, y escenas y más escenas de seres de dientes afilados sedientos de sangre, que trepan por las paredes, muerden cuellos y comen carne cruda, y que supuestamente son un  ejército de ángeles celestiales…

    Legión es una mezcla de cine de terror casi sin sustos, con numerosos toques cómicos, pero que se las quiere dar de inteligente con una trama cuasi circular, que comienza con la misma frase con la que termina, pero con cambios sustanciales entre ambos puntos.

    Algunos efectos son buenos, pero el argumento es aburrido, repetitivo, y en muchos momentos absurdo (el accidente del final del filme y el resultado del mismo, por ejemplo). Legión es el ejemplo perfecto de película que se olvida con la misma facilidad con la que se ve, al encenderse las luces de la sala y salir de la misma, uno ya no recuerda lo que acaba de ver. Aunque tampoco importa lo más mínimo.

     

  • Ángeles contra humanos

    1901LEGIÓN

    El apocalipsis se está convirtiendo en un género más dentro de la industria debido a la ingente cantidad de películas que están surgiendo en los últimos años y que tienen la destrucción de la vida y del planeta como tema fundamental de su trama. Las causas de dicho armagedon son muy variadas: desde asteroides que llegan del espacio para asolarlo todo a su paso, a enfermedades variadas, terremotos y demás desastres naturales o climatológicos. Pero lo de esta Legión es nuevo (o al menos poco tratado).

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2010. (100′)
    Título original: Legion.
    Director: Scott Stewart.
    Producción: David Lancaster, Michel Litvak.
    Guión: Peter Schink, Scott Stewart.
    Fotografía:  John Lindley.
    Música: John Frizzell.
    Montaje:Steven Kemper.
    Intérpretes: Paul Bettany (Michael), Lucas Black (Jeep Hanson), Tyrese Gibson (Kyle Williams), Adrienne Palicki (Charlie), Kevin Durand (Gabriel), Jon Tenney (Howard Anderson), Willa Holland (Audrey Anderson), Kate Walsh (Sandra Anderson), Charles S. Dutton (Percy Walker), Dennis Quaid (Bob Hanson), Jeannette Miller (Gladys).{/xtypo_code}

    El asunto es que Dios se ha cansado de la humanidad, de su comportamiento, de su actitud, y en vez de enviar un diluvio (como hizo la anterior ocasión que le sucedió lo mismo) envía a su ejército de ángeles para acabar con un bebé que espera una camarera de un tugurio de carretera en medio de ninguna parte, y que es la única esperanza de la humanidad. Allí, en aquel lugar perdido, dejado de la mano de Dios (nunca mejor dicho) se originará una batalla campal en la que unas pocas personas tratarán de salvar al pequeño, con la ayuda del arcángel Miguel, que desobedece a su jefe ya que aún confía en la humanidad.

    El por qué es este niño en concreto y no otro el que puede salvar a la humanidad y, lo más fundamental, cómo va a hacerlo, no se explica en ningún momento. Así como por qué motivo los ángeles enviados deciden tomar los cuerpos de las personas que se encuentran en ciudades lejanas (y tener que trasladarse después a ese bar perdido) en vez de ocupar los de las personas que ya se encuentran en el restaurante en cuestión (lo que sería mucho más fácil).

    Pero claro, si esto fuera así, la historia se acabaría antes de que acabaran los créditos iniciales, y tampoco es eso, ¿no? Habrá que amortizar el presupuesto y poner cientos de coches estrellándose y explotando, miles de balas y decenas de cuerpos atravesados por ellas, y escenas y más escenas de seres de dientes afilados sedientos de sangre, que trepan por las paredes, muerden cuellos y comen carne cruda, y que supuestamente son un  ejército de ángeles celestiales…

    Legión es una mezcla de cine de terror casi sin sustos, con numerosos toques cómicos, pero que se las quiere dar de inteligente con una trama cuasi circular, que comienza con la misma frase con la que termina, pero con cambios sustanciales entre ambos puntos.

    Algunos efectos son buenos, pero el argumento es aburrido, repetitivo, y en muchos momentos absurdo (el accidente del final del filme y el resultado del mismo, por ejemplo). Legión es el ejemplo perfecto de película que se olvida con la misma facilidad con la que se ve, al encenderse las luces de la sala y salir de la misma, uno ya no recuerda lo que acaba de ver. Aunque tampoco importa lo más mínimo.

     

  • De tu hijo

    (Evangelio de la Trinidad) Llegado este momento de mi vida no puedo sino decirte que todo te lo debo a ti. Hubo un tiempo en el que creía ser, en el que creía poder, en el que creía hacer. Pero todo no eran fantasmas de mi imaginación, caminos por los que me iba acercando a la verdadera y única verdad de mi vida: Tú.

    En ti encuentro el gozo de ser. ¿De qué serviría levantarme, y dormir, y comer, si tú no estuvieras mirándome, si yo no estuviera esperando tu mirada? En ti encuentro que lo puedo todo, y que no puedo nada sin ti.

    No, no hacemos en amor. Es el amor que nos entregamos el que nos hace vivir y ser. Es el amor con que te entregas el que me hace. Y yo… deseo tanto entregarme del todo, sin reservas, sin distancias, sin prudencias, sin razones.

    El único centro de mi vida eres Tú. Y huyes delante de mí –no sé si soy yo, o mi carne, o mi tiempo el que de ti se aleja–; y salgo siempre a buscarte. Anhelando tu presencia. Descubriéndote en todo lo hermoso, en todo lo bueno. Hasta que al encontrarte, a Ti, nos entregamos sin mediaciones, sin límites, sin preservarnos nada ninguno. Hasta que sólo respiramos Amor. Un Amor que es la fuerza de nuestra humanidad caída. Camino de la plenitud en medio de tanta mediocridad. Amor que levanta testigos.

    Testigos de una justicia sin ideologizaciones ni mentiras. Testigos de una familia sin componendas ni conformismos. Testigos de una compasión sin orgullo, sin reservas. Testigos de un amor como el nuestro…

    Quizás este amor no esté de moda, ni en las parejas, ni en las iglesias. ¿Te importan las modas cuando besas o cuando rezas?

  • De tu hijo

    (Evangelio de la Trinidad) Llegado este momento de mi vida no puedo sino decirte que todo te lo debo a ti. Hubo un tiempo en el que creía ser, en el que creía poder, en el que creía hacer. Pero todo no eran fantasmas de mi imaginación, caminos por los que me iba acercando a la verdadera y única verdad de mi vida: Tú.

    En ti encuentro el gozo de ser. ¿De qué serviría levantarme, y dormir, y comer, si tú no estuvieras mirándome, si yo no estuviera esperando tu mirada? En ti encuentro que lo puedo todo, y que no puedo nada sin ti.

    No, no hacemos en amor. Es el amor que nos entregamos el que nos hace vivir y ser. Es el amor con que te entregas el que me hace. Y yo… deseo tanto entregarme del todo, sin reservas, sin distancias, sin prudencias, sin razones.

    El único centro de mi vida eres Tú. Y huyes delante de mí –no sé si soy yo, o mi carne, o mi tiempo el que de ti se aleja–; y salgo siempre a buscarte. Anhelando tu presencia. Descubriéndote en todo lo hermoso, en todo lo bueno. Hasta que al encontrarte, a Ti, nos entregamos sin mediaciones, sin límites, sin preservarnos nada ninguno. Hasta que sólo respiramos Amor. Un Amor que es la fuerza de nuestra humanidad caída. Camino de la plenitud en medio de tanta mediocridad. Amor que levanta testigos.

    Testigos de una justicia sin ideologizaciones ni mentiras. Testigos de una familia sin componendas ni conformismos. Testigos de una compasión sin orgullo, sin reservas. Testigos de un amor como el nuestro…

    Quizás este amor no esté de moda, ni en las parejas, ni en las iglesias. ¿Te importan las modas cuando besas o cuando rezas?

  • De tu hijo

    (Evangelio de la Trinidad) Llegado este momento de mi vida no puedo sino decirte que todo te lo debo a ti. Hubo un tiempo en el que creía ser, en el que creía poder, en el que creía hacer. Pero todo no eran fantasmas de mi imaginación, caminos por los que me iba acercando a la verdadera y única verdad de mi vida: Tú.

    En ti encuentro el gozo de ser. ¿De qué serviría levantarme, y dormir, y comer, si tú no estuvieras mirándome, si yo no estuviera esperando tu mirada? En ti encuentro que lo puedo todo, y que no puedo nada sin ti.

    No, no hacemos en amor. Es el amor que nos entregamos el que nos hace vivir y ser. Es el amor con que te entregas el que me hace. Y yo… deseo tanto entregarme del todo, sin reservas, sin distancias, sin prudencias, sin razones.

    El único centro de mi vida eres Tú. Y huyes delante de mí –no sé si soy yo, o mi carne, o mi tiempo el que de ti se aleja–; y salgo siempre a buscarte. Anhelando tu presencia. Descubriéndote en todo lo hermoso, en todo lo bueno. Hasta que al encontrarte, a Ti, nos entregamos sin mediaciones, sin límites, sin preservarnos nada ninguno. Hasta que sólo respiramos Amor. Un Amor que es la fuerza de nuestra humanidad caída. Camino de la plenitud en medio de tanta mediocridad. Amor que levanta testigos.

    Testigos de una justicia sin ideologizaciones ni mentiras. Testigos de una familia sin componendas ni conformismos. Testigos de una compasión sin orgullo, sin reservas. Testigos de un amor como el nuestro…

    Quizás este amor no esté de moda, ni en las parejas, ni en las iglesias. ¿Te importan las modas cuando besas o cuando rezas?

  • De tu hijo

    (Evangelio de la Trinidad) Llegado este momento de mi vida no puedo sino decirte que todo te lo debo a ti. Hubo un tiempo en el que creía ser, en el que creía poder, en el que creía hacer. Pero todo no eran fantasmas de mi imaginación, caminos por los que me iba acercando a la verdadera y única verdad de mi vida: Tú.

    En ti encuentro el gozo de ser. ¿De qué serviría levantarme, y dormir, y comer, si tú no estuvieras mirándome, si yo no estuviera esperando tu mirada? En ti encuentro que lo puedo todo, y que no puedo nada sin ti.

    No, no hacemos en amor. Es el amor que nos entregamos el que nos hace vivir y ser. Es el amor con que te entregas el que me hace. Y yo… deseo tanto entregarme del todo, sin reservas, sin distancias, sin prudencias, sin razones.

    El único centro de mi vida eres Tú. Y huyes delante de mí –no sé si soy yo, o mi carne, o mi tiempo el que de ti se aleja–; y salgo siempre a buscarte. Anhelando tu presencia. Descubriéndote en todo lo hermoso, en todo lo bueno. Hasta que al encontrarte, a Ti, nos entregamos sin mediaciones, sin límites, sin preservarnos nada ninguno. Hasta que sólo respiramos Amor. Un Amor que es la fuerza de nuestra humanidad caída. Camino de la plenitud en medio de tanta mediocridad. Amor que levanta testigos.

    Testigos de una justicia sin ideologizaciones ni mentiras. Testigos de una familia sin componendas ni conformismos. Testigos de una compasión sin orgullo, sin reservas. Testigos de un amor como el nuestro…

    Quizás este amor no esté de moda, ni en las parejas, ni en las iglesias. ¿Te importan las modas cuando besas o cuando rezas?