Etiqueta: hoy

  • 1968. Periodistas de Nueva York visitan los almacenes

    2403Veinte redactores norteamericanos, expertos en alimentación, han llegado al aeropuerto de Sevilla para conocer de cerca nuestra industria alimentaria. Invitados por “Acemesa”, los periodistas (la mayoría mujeres) han estado en la Feria de Muestras, las bodegas de Jerez y hoy tienen prevista una visita a los almacenes de aceitunas de Dos Hermanas, de donde salen miles de latas a Estados Unidos. Antes de irse serán agasajados con una fiesta flamenca.

  • Agenda social

    Desde el próximo jueves, día 30, la Asociación de Fibromialgia Nazarena abre sus puertas al público tras el periodo estival. El horario de oficina en su sede de la calle Chapi será los martes, de 10:30 a 13:00 horas y los jueves de 18:00 a 20:00.

    Día del socio en la A.VV. Cantely La A.VV. Cantely celebra el próximo día 2 de octubre el Día del Socio. Un acto que sirve de colofón a un sinfín de competiciones llevadas a cabo en los últimos días, como los campeonatos de kiriki, dominó, dardos, rentoy, parchís, así como un partido de futbito entre socios béticos y sevillistas.

    El sábado, a partir de las 14:00 horas, se procederá a la entrega de los trofeos y luego los socios que se inscriban hasta hoy martes, previo pago de cinco euros, disfrutarán de un almuerzo y de la ambientación de una orquesta.

    Exposición de fotografía en el club Vistazul El club Vistazul acoge el próximo día 3 de octubre, domingo, una exposición a cargo del fotógrafo y director de cine nazareno Óscar Gayango.

  • Presentación en dos partes de los programas educativos

    2001Ayer se presentó a la familia y hoy se hace lo propio con el profesorado

    La Concejalía de Educación presentó ayer y continuará también hoy, sus programas educativos para el presente curso 2010/2011 en un acto que este año se ha optado por dividir  en dos. La cita de ayer lunes estuvo dedicada a las familias y durante la celebración se premió a los alumnos ganadores del segundo Concurso de Poesía Infantil, tanto escritores como ilustradores.  

    Del Colegio Antonio Gala, se premió a Julia Roldán Rivas,  Miguel del Pino Miranda, Luis Grija Durán y Paula Tinoco Troya. Del Colegio Carlos I a José María Escobar Romero, Carlos Rodríguez García, Jaime Buitrón Rodríguez, Rocío García Cubero, Ana Jiménez Lozano, así como a Miriam Durán Díaz; del Colegio Consolación el premio fue para Quique Núñez Jiménez, Esperanza Hurtado Barrio , Rocío Barbero Alanís y Noelia Mena Barba.

    {xtypo_rounded_left2}43 poemas
    ilustrados han sido premiados en el segundo concurso de poesía infantil.{/xtypo_rounded_left2}

    Sandra Cornejo González,  Carmen Romero Ruiz, Isabel Valverde Carrasco e Isabel Romero Ruiz fueron las premiadas en el Colegio Luis Cernuda;  Cristina Nieto Rodríguez, Yasmeri Navel Delgado, Daniel Castro Espada y Victoria Ruiz de Castro, en el Colegio Maestra Dolores Velasco; Lola Sabater Mateos, Paula Alberto Monroy, Gonzalo Muñoz Rodríguez, Andrea Monge Quinta, Rubén Fernández Rubio del Colegio María Zambrano; Jessenia Valme Batista Salinas, Michelle Garibeh Louze, Jaime Sánchez Díaz y Mercedes Medina Hinojo, del Colegio El Amparo; Pedro Fernández Parra, Nerea Fernández Suárez y Yolanda Galán González en el Colegio Orippo; y María del Carmen Salas Mateo, Sara Pérez Carrillo, Víctor Valderas Barba, Alejandro Álvarez Mejías y David Ortiz de los Reyes, del Colegio Ramón Carande.  

    En el Colegio San Alberto Magno el premio ha recaído en Antonio Capilla Rodríguez, Laura Amaya Jurado, María de la O López Martín y Samuel Yuste Rojas; en el Colegio Valme Coronada, a Vicente Torres Rincón, Fernando Bando Durán, Paloma Sánchez y José Sevillano Álvarez.

    Esta tarde, a partir de las 17:00 horas, la presentación estará destinada al profesorado de los centros de enseñanza a los que se presentará el nuevo programa educativo que en este curso se centrará en el aprendizaje de las competencias básicas pero a través de los cuentos populares.

    {xtypo_code}Homenaje a los profesores jubilados
    El acto previsto para hoy en el teatro municipal estará dedicado al profesorado y durante el mismo se homenajeará a aquellos profesionales que ya se han jubilado. En esta ocasión son diez los profesores a los que se rendirá un merecido homenaje: Rafael Alonso López, Francisco Javier Becerra Caballero de León,Joaquín Cárdenas Carretero, Elisa Galante Sánchez, Horacio Moreno Rodríguez, Araceli Pardo Martín, Dolores Pérez Luna, Manuela Romero Buen, Rosario Torres Urbano y Mª José Telles Romano.{/xtypo_code}

  • La Escuela Oficial de Idiomas estrena un grupo de inglés matinal en su tercer año de vida

    1001

    El centro ya oferta Primero de nivel intermedio y su correspondiente certificación B1

    Hoy miércoles, día 15, comienza un nuevo curso, ya el tercero, en la Escuela Oficial de Idiomas de Dos Hermanas, en un año el que se ha alcanzado 1º de nivel intermedio, lo que lequivale a los alumnos que superen este curso obtener la certificación B1 en todos los idiomas impartidos (inglés, francés e italiano).

    La oferta educativa de este nivel ha despertado la curiosidad de muchos alumnos, sobre todo universitarios, que están viendo como le reclaman este curso para completar su curriculum académico. En este sentido, según Ana Gamero, directora del centro, “se han recibido para este nivel un total de 76 solicitudes de las que sólo se han convertido en plaza 17, ya que los alumnos ya matriculados en el centro y que pasaban de nivel tienen prioridad”.

    En total, la escuela comienza hoy las clases con un total de 650 alumnos matriculados. Unos alumnos que se reparten entre 21 grupos, de los que seis son de italiano, seis de francés, siete de inglés y cuatro del Curso de Actualización Linguística para el profesorado de centros bilingües. De estos 21 grupos, siete no podrán empezar hoy las clases por problemas en el profesorado que se espera estén resueltos en la mayor brevedad posible.

    {xtypo_rounded_right2}650 alumnos
    matriculados, de los que 106 son del Curso de Actualización Linguística para profesores.{/xtypo_rounded_right2}

    Crecimiento considerable

    La EOI ha visto como para el curso 2010-2011 ha experimentado un crecimiento importante con la incorporación de siete nuevos grupos y ocho nuevos profesores.

    El idioma más demandado sigue siendo el inglés, para cuyo ingreso se han recibido en el periodo de matriculación 453 solicitudes que se han traducido en 90 matrículas. Para francés han sido 201 las solicitudes recibidas para 90 matrículas y 130 para 90 plazas de italiano, aunque finalmente no se ha quedado nadie sin su plaza en ambas modalidades, ya que no todos de los que solicitaron el curso se han matriculado.

    Según la directora, el italiano, aunque no cuenta con la demanda del inglés, presume de tener uno de los grupos más consolidados, normalmente un público adulto; mientras que el francés, en su contra, es uno de los más inestables, al estar integrado en su mayoría por alumnos de Secundaria que acuden a la escuela para estudiar un segundo idioma.

    Una actitud que se traduce en la evolución de los grupos, ya que el centro empieza con dos grupos en primero que se han reducido a uno al llegar a tercero, por el abandono de muchos alumnos.

    Grupo matinal de inglés
    Otra de las principales novedades de este curso es que por primera vez en sus primeros tres años de historia, la Escuela Oficial de Idiomas ha ofertado un grupo de inglés por la mañana. De esta forma, según la directora, se cubre la demanda de un sector de población, sobre todo mujeres adultas, que demandaban un grupo en este horario con el fin de conjugarlo con su trabajo en casa. La idea del centro, apunta Gamero, es completar en horario de mañana el nivel básico o intermedio en la modalidad de Inglés.

    {xtypo_code}En proyecto la nueva web
    Uno de los proyectos que desde la Escuela Oficial de Idiomas se quiere poner en marcha durante el presente curso 2010-2011, es su nueva página web con toda la información sobre el centro. Mientras tanto la escuela pone a disposición un blog, www.eoi2hermanas.blogspot.com, donde encontrar toda la información. Asimismo y para que no se rompa en ningún momento el contacto profesor-alumno, cada docente dispone de un blog con noticias e información sobre su curso.{/xtypo_code}

     

  • 1992. unas 500 mujeres peregrinan al rocío

    Unas 500 mujeres participan desde ayer en la “VII Peregrinación Andante de Mujeres al Rocío” que organiza como cada año la Hermandad del Rocío de Dos Hermanas. Ayer rezaron la salve en la parroquia de Villamanrique y hoy, día 13, acudirán a la misa ante el altar de la Blanca Paloma. Como cada año, la peregrinación ha sido un ejemplo de fervor y feliz convivencia.

  • Nuestra abuela Aurora

    Nacer mujer en 1910 fue difícil; estudiar una carrera a finales de los años 20, apasionante; iniciar la actividad docente en la Dos Hermanas del año 34, duro; formar una familia en la posguerra, un auténtico compromiso. Doña Aurora Fernández Fernández-Agüera nace en Sanlúcar de Barrameda en los albores del siglo XX, el 14 de junio de 1910. Desde pequeña muestra grandes aptitudes para el estudio, y son sus padres quienes, alentados por los maestros, deciden que no debe enfocar el futuro en “sus labores” (algo normal en la época) sino que tiene que proyectarse mediante estudios superiores.
    Ingresa en la Facultad de Magisterio de Sevilla, donde coincide con solo 9 alumnas más del sexo femenino (los estudios universitarios se reservaban, mayoritariamente, para algunos hombres). Estos años tendrán un valor crucial en la formación de nuestra Abuela, no solo a nivel intelectual, sino también sentimental. En estos años conoce al también estudiante de magisterio Don Enrique Díaz Ferreras, quien será eje en su vida, en la de sus hijos y en la de varias generaciones de nazarenos. Es en plena II República cuando Doña Aurora llega a Dos Hermanas, años convulsos que marcan a un colectivo como el de los maestros, que viven a pie de aula los innumerables sinsabores y las contadas alegrías de aquellos días.
    Durante más de 30 años Doña Aurora ejerce el magisterio en nuestro municipio, trasladándose en 1966 a Sevilla para posibilitar los estudios universitarios de sus 5 hijos, a los que les proporcionaron, tanto ella como su marido, un entorno adecuado para estudiar y vivir de sus profesiones el resto de sus vidas. El sacrificio, la rectitud, la paciencia y el respeto, son principios fundamentales que se inculcan en la casa para formar personas de provecho, honradas y trabajadoras, para conseguir seres humanos que sean poseedores del valor más preciado, el Amor. Hoy por hoy, Doña Aurora cuenta con una descendencia extensa y con un patrimonio familiar consolidado. Su huella y la de nuestro abuelo Enrique quedarán siempre en Dos Hermanas.
    Es de subrayar que en nuestras vidas Abuela ha sido una base, han conseguido nuestros padres que la mirásemos con el respeto y la admiración que ella merece. Es para nosotros un pilar. Nos ha regalado conversaciones, risas y silencios que nos han moldeado sin darnos cuenta. Nos enseñaba con su saber estar en casa, cada día. Siempre mostró una vida sin rencores, mirando hacia delante. Supo contar su “historia” para todos. Inteligente, viva. Con ella estamos cada vez que no está, siempre ha sido una más. Nos mostró sus bonitas manos que acariciaban, que cuidaban o que reñían. Sus manos que un día guiaron otra que torpemente empezaba a escribir, que marcaron sus primeras lecturas. Siempre presentes estarán esas que protegían, que esperaban, que hacían labores con la perfección y el gusto que lo hace un ángel. Que hablaban, que siempre nos hablan. Que son hoy el reflejo de una vida repleta de gestos, prudentes, que no aprietan.
    El siglo XX ha tenido en nuestra abuela Aurora a un baluarte de la Mujer Trabajadora. Ella es protagonista, heroína y modelo a seguir, es una de aquellas primeras mujeres que se esforzaron en la consecución de la Igualdad con mayúsculas. Fueron mujeres como ella las que tuvieron que consagrar su salud, su familia, su suerte, en definitiva, su vida, a la labor más loable: la Libertad. El 14 de junio de este año cumple sus “primeros” 100 años, con la agudeza mental, juventud, inteligencia y cariño que siempre le han caracterizado. Doña Aurora sigue siendo vecina de Dos Hermanas, es patrimonio vivo de nuestro Pueblo desde hace un siglo, y para siempre. Tú misma, Abuela. Con todo lo que significa tu nombre de verdad, vida, renovación, luz, pureza, claridad y futuro. Una bisnieta tendrá pronto el honor de llamarse como tú.
    Con nosotros siempre. Abuela, te queremos.

    Nacer mujer en 1910 fue difícil; estudiar una carrera a finales de los años 20, apasionante; iniciar la actividad docente en la Dos Hermanas del año 34, duro; formar una familia en la posguerra, un auténtico compromiso. Doña Aurora Fernández Fernández-Agüera nace en Sanlúcar de Barrameda en los albores del siglo XX, el 14 de junio de 1910.

     

    Desde pequeña muestra grandes aptitudes para el estudio, y son sus padres quienes, alentados por los maestros, deciden que no debe enfocar el futuro en “sus labores” (algo normal en la época) sino que tiene que proyectarse mediante estudios superiores. Ingresa en la Facultad de Magisterio de Sevilla, donde coincide con solo 9 alumnas más del sexo femenino (los estudios universitarios se reservaban, mayoritariamente, para algunos hombres).

    Estos años tendrán un valor crucial en la formación de nuestra Abuela, no solo a nivel intelectual, sino también sentimental. En estos años conoce al también estudiante de magisterio Don Enrique Díaz Ferreras, quien será eje en su vida, en la de sus hijos y en la de varias generaciones de nazarenos. Es en plena II República cuando Doña Aurora llega a Dos Hermanas, años convulsos que marcan a un colectivo como el de los maestros, que viven a pie de aula los innumerables sinsabores y las contadas alegrías de aquellos días.

    Durante más de 30 años Doña Aurora ejerce el magisterio en nuestro municipio, trasladándose en 1966 a Sevilla para posibilitar los estudios universitarios de sus 5 hijos, a los que les proporcionaron, tanto ella como su marido, un entorno adecuado para estudiar y vivir de sus profesiones el resto de sus vidas. El sacrificio, la rectitud, la paciencia y el respeto, son principios fundamentales que se inculcan en la casa para formar personas de provecho, honradas y trabajadoras, para conseguir seres humanos que sean poseedores del valor más preciado, el Amor. Hoy por hoy, Doña Aurora cuenta con una descendencia extensa y con un patrimonio familiar consolidado. Su huella y la de nuestro abuelo Enrique quedarán siempre en Dos Hermanas.

    Es de subrayar que en nuestras vidas Abuela ha sido una base, han conseguido nuestros padres que la mirásemos con el respeto y la admiración que ella merece. Es para nosotros un pilar. Nos ha regalado conversaciones, risas y silencios que nos han moldeado sin darnos cuenta. Nos enseñaba con su saber estar en casa, cada día. Siempre mostró una vida sin rencores, mirando hacia delante. Supo contar su “historia” para todos. Inteligente, viva. Con ella estamos cada vez que no está, siempre ha sido una más. Nos mostró sus bonitas manos que acariciaban, que cuidaban o que reñían. Sus manos que un día guiaron otra que torpemente empezaba a escribir, que marcaron sus primeras lecturas. Siempre presentes estarán esas que protegían, que esperaban, que hacían labores con la perfección y el gusto que lo hace un ángel. Que hablaban, que siempre nos hablan. Que son hoy el reflejo de una vida repleta de gestos, prudentes, que no aprietan. El siglo XX ha tenido en nuestra abuela Aurora a un baluarte de la Mujer Trabajadora. Ella es protagonista, heroína y modelo a seguir, es una de aquellas primeras mujeres que se esforzaron en la consecución de la Igualdad con mayúsculas.

    Fueron mujeres como ella las que tuvieron que consagrar su salud, su familia, su suerte, en definitiva, su vida, a la labor más loable: la Libertad. El 14 de junio de este año cumple sus “primeros” 100 años, con la agudeza mental, juventud, inteligencia y cariño que siempre le han caracterizado. Doña Aurora sigue siendo vecina de Dos Hermanas, es patrimonio vivo de nuestro Pueblo desde hace un siglo, y para siempre. Tú misma, Abuela. Con todo lo que significa tu nombre de verdad, vida, renovación, luz, pureza, claridad y futuro. Una bisnieta tendrá pronto el honor de llamarse como tú. Con nosotros siempre. Abuela, te queremos.

  • Nuestra abuela Aurora

    Nacer mujer en 1910 fue difícil; estudiar una carrera a finales de los años 20, apasionante; iniciar la actividad docente en la Dos Hermanas del año 34, duro; formar una familia en la posguerra, un auténtico compromiso. Doña Aurora Fernández Fernández-Agüera nace en Sanlúcar de Barrameda en los albores del siglo XX, el 14 de junio de 1910. Desde pequeña muestra grandes aptitudes para el estudio, y son sus padres quienes, alentados por los maestros, deciden que no debe enfocar el futuro en “sus labores” (algo normal en la época) sino que tiene que proyectarse mediante estudios superiores.
    Ingresa en la Facultad de Magisterio de Sevilla, donde coincide con solo 9 alumnas más del sexo femenino (los estudios universitarios se reservaban, mayoritariamente, para algunos hombres). Estos años tendrán un valor crucial en la formación de nuestra Abuela, no solo a nivel intelectual, sino también sentimental. En estos años conoce al también estudiante de magisterio Don Enrique Díaz Ferreras, quien será eje en su vida, en la de sus hijos y en la de varias generaciones de nazarenos. Es en plena II República cuando Doña Aurora llega a Dos Hermanas, años convulsos que marcan a un colectivo como el de los maestros, que viven a pie de aula los innumerables sinsabores y las contadas alegrías de aquellos días.
    Durante más de 30 años Doña Aurora ejerce el magisterio en nuestro municipio, trasladándose en 1966 a Sevilla para posibilitar los estudios universitarios de sus 5 hijos, a los que les proporcionaron, tanto ella como su marido, un entorno adecuado para estudiar y vivir de sus profesiones el resto de sus vidas. El sacrificio, la rectitud, la paciencia y el respeto, son principios fundamentales que se inculcan en la casa para formar personas de provecho, honradas y trabajadoras, para conseguir seres humanos que sean poseedores del valor más preciado, el Amor. Hoy por hoy, Doña Aurora cuenta con una descendencia extensa y con un patrimonio familiar consolidado. Su huella y la de nuestro abuelo Enrique quedarán siempre en Dos Hermanas.
    Es de subrayar que en nuestras vidas Abuela ha sido una base, han conseguido nuestros padres que la mirásemos con el respeto y la admiración que ella merece. Es para nosotros un pilar. Nos ha regalado conversaciones, risas y silencios que nos han moldeado sin darnos cuenta. Nos enseñaba con su saber estar en casa, cada día. Siempre mostró una vida sin rencores, mirando hacia delante. Supo contar su “historia” para todos. Inteligente, viva. Con ella estamos cada vez que no está, siempre ha sido una más. Nos mostró sus bonitas manos que acariciaban, que cuidaban o que reñían. Sus manos que un día guiaron otra que torpemente empezaba a escribir, que marcaron sus primeras lecturas. Siempre presentes estarán esas que protegían, que esperaban, que hacían labores con la perfección y el gusto que lo hace un ángel. Que hablaban, que siempre nos hablan. Que son hoy el reflejo de una vida repleta de gestos, prudentes, que no aprietan.
    El siglo XX ha tenido en nuestra abuela Aurora a un baluarte de la Mujer Trabajadora. Ella es protagonista, heroína y modelo a seguir, es una de aquellas primeras mujeres que se esforzaron en la consecución de la Igualdad con mayúsculas. Fueron mujeres como ella las que tuvieron que consagrar su salud, su familia, su suerte, en definitiva, su vida, a la labor más loable: la Libertad. El 14 de junio de este año cumple sus “primeros” 100 años, con la agudeza mental, juventud, inteligencia y cariño que siempre le han caracterizado. Doña Aurora sigue siendo vecina de Dos Hermanas, es patrimonio vivo de nuestro Pueblo desde hace un siglo, y para siempre. Tú misma, Abuela. Con todo lo que significa tu nombre de verdad, vida, renovación, luz, pureza, claridad y futuro. Una bisnieta tendrá pronto el honor de llamarse como tú.
    Con nosotros siempre. Abuela, te queremos.

    Nacer mujer en 1910 fue difícil; estudiar una carrera a finales de los años 20, apasionante; iniciar la actividad docente en la Dos Hermanas del año 34, duro; formar una familia en la posguerra, un auténtico compromiso. Doña Aurora Fernández Fernández-Agüera nace en Sanlúcar de Barrameda en los albores del siglo XX, el 14 de junio de 1910.

     

    Desde pequeña muestra grandes aptitudes para el estudio, y son sus padres quienes, alentados por los maestros, deciden que no debe enfocar el futuro en “sus labores” (algo normal en la época) sino que tiene que proyectarse mediante estudios superiores. Ingresa en la Facultad de Magisterio de Sevilla, donde coincide con solo 9 alumnas más del sexo femenino (los estudios universitarios se reservaban, mayoritariamente, para algunos hombres).

    Estos años tendrán un valor crucial en la formación de nuestra Abuela, no solo a nivel intelectual, sino también sentimental. En estos años conoce al también estudiante de magisterio Don Enrique Díaz Ferreras, quien será eje en su vida, en la de sus hijos y en la de varias generaciones de nazarenos. Es en plena II República cuando Doña Aurora llega a Dos Hermanas, años convulsos que marcan a un colectivo como el de los maestros, que viven a pie de aula los innumerables sinsabores y las contadas alegrías de aquellos días.

    Durante más de 30 años Doña Aurora ejerce el magisterio en nuestro municipio, trasladándose en 1966 a Sevilla para posibilitar los estudios universitarios de sus 5 hijos, a los que les proporcionaron, tanto ella como su marido, un entorno adecuado para estudiar y vivir de sus profesiones el resto de sus vidas. El sacrificio, la rectitud, la paciencia y el respeto, son principios fundamentales que se inculcan en la casa para formar personas de provecho, honradas y trabajadoras, para conseguir seres humanos que sean poseedores del valor más preciado, el Amor. Hoy por hoy, Doña Aurora cuenta con una descendencia extensa y con un patrimonio familiar consolidado. Su huella y la de nuestro abuelo Enrique quedarán siempre en Dos Hermanas.

    Es de subrayar que en nuestras vidas Abuela ha sido una base, han conseguido nuestros padres que la mirásemos con el respeto y la admiración que ella merece. Es para nosotros un pilar. Nos ha regalado conversaciones, risas y silencios que nos han moldeado sin darnos cuenta. Nos enseñaba con su saber estar en casa, cada día. Siempre mostró una vida sin rencores, mirando hacia delante. Supo contar su “historia” para todos. Inteligente, viva. Con ella estamos cada vez que no está, siempre ha sido una más. Nos mostró sus bonitas manos que acariciaban, que cuidaban o que reñían. Sus manos que un día guiaron otra que torpemente empezaba a escribir, que marcaron sus primeras lecturas. Siempre presentes estarán esas que protegían, que esperaban, que hacían labores con la perfección y el gusto que lo hace un ángel. Que hablaban, que siempre nos hablan. Que son hoy el reflejo de una vida repleta de gestos, prudentes, que no aprietan. El siglo XX ha tenido en nuestra abuela Aurora a un baluarte de la Mujer Trabajadora. Ella es protagonista, heroína y modelo a seguir, es una de aquellas primeras mujeres que se esforzaron en la consecución de la Igualdad con mayúsculas.

    Fueron mujeres como ella las que tuvieron que consagrar su salud, su familia, su suerte, en definitiva, su vida, a la labor más loable: la Libertad. El 14 de junio de este año cumple sus “primeros” 100 años, con la agudeza mental, juventud, inteligencia y cariño que siempre le han caracterizado. Doña Aurora sigue siendo vecina de Dos Hermanas, es patrimonio vivo de nuestro Pueblo desde hace un siglo, y para siempre. Tú misma, Abuela. Con todo lo que significa tu nombre de verdad, vida, renovación, luz, pureza, claridad y futuro. Una bisnieta tendrá pronto el honor de llamarse como tú. Con nosotros siempre. Abuela, te queremos.

  • Nuestra abuela Aurora

    Nacer mujer en 1910 fue difícil; estudiar una carrera a finales de los años 20, apasionante; iniciar la actividad docente en la Dos Hermanas del año 34, duro; formar una familia en la posguerra, un auténtico compromiso. Doña Aurora Fernández Fernández-Agüera nace en Sanlúcar de Barrameda en los albores del siglo XX, el 14 de junio de 1910. Desde pequeña muestra grandes aptitudes para el estudio, y son sus padres quienes, alentados por los maestros, deciden que no debe enfocar el futuro en “sus labores” (algo normal en la época) sino que tiene que proyectarse mediante estudios superiores.
    Ingresa en la Facultad de Magisterio de Sevilla, donde coincide con solo 9 alumnas más del sexo femenino (los estudios universitarios se reservaban, mayoritariamente, para algunos hombres). Estos años tendrán un valor crucial en la formación de nuestra Abuela, no solo a nivel intelectual, sino también sentimental. En estos años conoce al también estudiante de magisterio Don Enrique Díaz Ferreras, quien será eje en su vida, en la de sus hijos y en la de varias generaciones de nazarenos. Es en plena II República cuando Doña Aurora llega a Dos Hermanas, años convulsos que marcan a un colectivo como el de los maestros, que viven a pie de aula los innumerables sinsabores y las contadas alegrías de aquellos días.
    Durante más de 30 años Doña Aurora ejerce el magisterio en nuestro municipio, trasladándose en 1966 a Sevilla para posibilitar los estudios universitarios de sus 5 hijos, a los que les proporcionaron, tanto ella como su marido, un entorno adecuado para estudiar y vivir de sus profesiones el resto de sus vidas. El sacrificio, la rectitud, la paciencia y el respeto, son principios fundamentales que se inculcan en la casa para formar personas de provecho, honradas y trabajadoras, para conseguir seres humanos que sean poseedores del valor más preciado, el Amor. Hoy por hoy, Doña Aurora cuenta con una descendencia extensa y con un patrimonio familiar consolidado. Su huella y la de nuestro abuelo Enrique quedarán siempre en Dos Hermanas.
    Es de subrayar que en nuestras vidas Abuela ha sido una base, han conseguido nuestros padres que la mirásemos con el respeto y la admiración que ella merece. Es para nosotros un pilar. Nos ha regalado conversaciones, risas y silencios que nos han moldeado sin darnos cuenta. Nos enseñaba con su saber estar en casa, cada día. Siempre mostró una vida sin rencores, mirando hacia delante. Supo contar su “historia” para todos. Inteligente, viva. Con ella estamos cada vez que no está, siempre ha sido una más. Nos mostró sus bonitas manos que acariciaban, que cuidaban o que reñían. Sus manos que un día guiaron otra que torpemente empezaba a escribir, que marcaron sus primeras lecturas. Siempre presentes estarán esas que protegían, que esperaban, que hacían labores con la perfección y el gusto que lo hace un ángel. Que hablaban, que siempre nos hablan. Que son hoy el reflejo de una vida repleta de gestos, prudentes, que no aprietan.
    El siglo XX ha tenido en nuestra abuela Aurora a un baluarte de la Mujer Trabajadora. Ella es protagonista, heroína y modelo a seguir, es una de aquellas primeras mujeres que se esforzaron en la consecución de la Igualdad con mayúsculas. Fueron mujeres como ella las que tuvieron que consagrar su salud, su familia, su suerte, en definitiva, su vida, a la labor más loable: la Libertad. El 14 de junio de este año cumple sus “primeros” 100 años, con la agudeza mental, juventud, inteligencia y cariño que siempre le han caracterizado. Doña Aurora sigue siendo vecina de Dos Hermanas, es patrimonio vivo de nuestro Pueblo desde hace un siglo, y para siempre. Tú misma, Abuela. Con todo lo que significa tu nombre de verdad, vida, renovación, luz, pureza, claridad y futuro. Una bisnieta tendrá pronto el honor de llamarse como tú.
    Con nosotros siempre. Abuela, te queremos.

    Nacer mujer en 1910 fue difícil; estudiar una carrera a finales de los años 20, apasionante; iniciar la actividad docente en la Dos Hermanas del año 34, duro; formar una familia en la posguerra, un auténtico compromiso. Doña Aurora Fernández Fernández-Agüera nace en Sanlúcar de Barrameda en los albores del siglo XX, el 14 de junio de 1910.

     

    Desde pequeña muestra grandes aptitudes para el estudio, y son sus padres quienes, alentados por los maestros, deciden que no debe enfocar el futuro en “sus labores” (algo normal en la época) sino que tiene que proyectarse mediante estudios superiores. Ingresa en la Facultad de Magisterio de Sevilla, donde coincide con solo 9 alumnas más del sexo femenino (los estudios universitarios se reservaban, mayoritariamente, para algunos hombres).

    Estos años tendrán un valor crucial en la formación de nuestra Abuela, no solo a nivel intelectual, sino también sentimental. En estos años conoce al también estudiante de magisterio Don Enrique Díaz Ferreras, quien será eje en su vida, en la de sus hijos y en la de varias generaciones de nazarenos. Es en plena II República cuando Doña Aurora llega a Dos Hermanas, años convulsos que marcan a un colectivo como el de los maestros, que viven a pie de aula los innumerables sinsabores y las contadas alegrías de aquellos días.

    Durante más de 30 años Doña Aurora ejerce el magisterio en nuestro municipio, trasladándose en 1966 a Sevilla para posibilitar los estudios universitarios de sus 5 hijos, a los que les proporcionaron, tanto ella como su marido, un entorno adecuado para estudiar y vivir de sus profesiones el resto de sus vidas. El sacrificio, la rectitud, la paciencia y el respeto, son principios fundamentales que se inculcan en la casa para formar personas de provecho, honradas y trabajadoras, para conseguir seres humanos que sean poseedores del valor más preciado, el Amor. Hoy por hoy, Doña Aurora cuenta con una descendencia extensa y con un patrimonio familiar consolidado. Su huella y la de nuestro abuelo Enrique quedarán siempre en Dos Hermanas.

    Es de subrayar que en nuestras vidas Abuela ha sido una base, han conseguido nuestros padres que la mirásemos con el respeto y la admiración que ella merece. Es para nosotros un pilar. Nos ha regalado conversaciones, risas y silencios que nos han moldeado sin darnos cuenta. Nos enseñaba con su saber estar en casa, cada día. Siempre mostró una vida sin rencores, mirando hacia delante. Supo contar su “historia” para todos. Inteligente, viva. Con ella estamos cada vez que no está, siempre ha sido una más. Nos mostró sus bonitas manos que acariciaban, que cuidaban o que reñían. Sus manos que un día guiaron otra que torpemente empezaba a escribir, que marcaron sus primeras lecturas. Siempre presentes estarán esas que protegían, que esperaban, que hacían labores con la perfección y el gusto que lo hace un ángel. Que hablaban, que siempre nos hablan. Que son hoy el reflejo de una vida repleta de gestos, prudentes, que no aprietan. El siglo XX ha tenido en nuestra abuela Aurora a un baluarte de la Mujer Trabajadora. Ella es protagonista, heroína y modelo a seguir, es una de aquellas primeras mujeres que se esforzaron en la consecución de la Igualdad con mayúsculas.

    Fueron mujeres como ella las que tuvieron que consagrar su salud, su familia, su suerte, en definitiva, su vida, a la labor más loable: la Libertad. El 14 de junio de este año cumple sus “primeros” 100 años, con la agudeza mental, juventud, inteligencia y cariño que siempre le han caracterizado. Doña Aurora sigue siendo vecina de Dos Hermanas, es patrimonio vivo de nuestro Pueblo desde hace un siglo, y para siempre. Tú misma, Abuela. Con todo lo que significa tu nombre de verdad, vida, renovación, luz, pureza, claridad y futuro. Una bisnieta tendrá pronto el honor de llamarse como tú. Con nosotros siempre. Abuela, te queremos.

  • Nuestra abuela Aurora

    Nacer mujer en 1910 fue difícil; estudiar una carrera a finales de los años 20, apasionante; iniciar la actividad docente en la Dos Hermanas del año 34, duro; formar una familia en la posguerra, un auténtico compromiso. Doña Aurora Fernández Fernández-Agüera nace en Sanlúcar de Barrameda en los albores del siglo XX, el 14 de junio de 1910. Desde pequeña muestra grandes aptitudes para el estudio, y son sus padres quienes, alentados por los maestros, deciden que no debe enfocar el futuro en “sus labores” (algo normal en la época) sino que tiene que proyectarse mediante estudios superiores.
    Ingresa en la Facultad de Magisterio de Sevilla, donde coincide con solo 9 alumnas más del sexo femenino (los estudios universitarios se reservaban, mayoritariamente, para algunos hombres). Estos años tendrán un valor crucial en la formación de nuestra Abuela, no solo a nivel intelectual, sino también sentimental. En estos años conoce al también estudiante de magisterio Don Enrique Díaz Ferreras, quien será eje en su vida, en la de sus hijos y en la de varias generaciones de nazarenos. Es en plena II República cuando Doña Aurora llega a Dos Hermanas, años convulsos que marcan a un colectivo como el de los maestros, que viven a pie de aula los innumerables sinsabores y las contadas alegrías de aquellos días.
    Durante más de 30 años Doña Aurora ejerce el magisterio en nuestro municipio, trasladándose en 1966 a Sevilla para posibilitar los estudios universitarios de sus 5 hijos, a los que les proporcionaron, tanto ella como su marido, un entorno adecuado para estudiar y vivir de sus profesiones el resto de sus vidas. El sacrificio, la rectitud, la paciencia y el respeto, son principios fundamentales que se inculcan en la casa para formar personas de provecho, honradas y trabajadoras, para conseguir seres humanos que sean poseedores del valor más preciado, el Amor. Hoy por hoy, Doña Aurora cuenta con una descendencia extensa y con un patrimonio familiar consolidado. Su huella y la de nuestro abuelo Enrique quedarán siempre en Dos Hermanas.
    Es de subrayar que en nuestras vidas Abuela ha sido una base, han conseguido nuestros padres que la mirásemos con el respeto y la admiración que ella merece. Es para nosotros un pilar. Nos ha regalado conversaciones, risas y silencios que nos han moldeado sin darnos cuenta. Nos enseñaba con su saber estar en casa, cada día. Siempre mostró una vida sin rencores, mirando hacia delante. Supo contar su “historia” para todos. Inteligente, viva. Con ella estamos cada vez que no está, siempre ha sido una más. Nos mostró sus bonitas manos que acariciaban, que cuidaban o que reñían. Sus manos que un día guiaron otra que torpemente empezaba a escribir, que marcaron sus primeras lecturas. Siempre presentes estarán esas que protegían, que esperaban, que hacían labores con la perfección y el gusto que lo hace un ángel. Que hablaban, que siempre nos hablan. Que son hoy el reflejo de una vida repleta de gestos, prudentes, que no aprietan.
    El siglo XX ha tenido en nuestra abuela Aurora a un baluarte de la Mujer Trabajadora. Ella es protagonista, heroína y modelo a seguir, es una de aquellas primeras mujeres que se esforzaron en la consecución de la Igualdad con mayúsculas. Fueron mujeres como ella las que tuvieron que consagrar su salud, su familia, su suerte, en definitiva, su vida, a la labor más loable: la Libertad. El 14 de junio de este año cumple sus “primeros” 100 años, con la agudeza mental, juventud, inteligencia y cariño que siempre le han caracterizado. Doña Aurora sigue siendo vecina de Dos Hermanas, es patrimonio vivo de nuestro Pueblo desde hace un siglo, y para siempre. Tú misma, Abuela. Con todo lo que significa tu nombre de verdad, vida, renovación, luz, pureza, claridad y futuro. Una bisnieta tendrá pronto el honor de llamarse como tú.
    Con nosotros siempre. Abuela, te queremos.

    Nacer mujer en 1910 fue difícil; estudiar una carrera a finales de los años 20, apasionante; iniciar la actividad docente en la Dos Hermanas del año 34, duro; formar una familia en la posguerra, un auténtico compromiso. Doña Aurora Fernández Fernández-Agüera nace en Sanlúcar de Barrameda en los albores del siglo XX, el 14 de junio de 1910.

     

    Desde pequeña muestra grandes aptitudes para el estudio, y son sus padres quienes, alentados por los maestros, deciden que no debe enfocar el futuro en “sus labores” (algo normal en la época) sino que tiene que proyectarse mediante estudios superiores. Ingresa en la Facultad de Magisterio de Sevilla, donde coincide con solo 9 alumnas más del sexo femenino (los estudios universitarios se reservaban, mayoritariamente, para algunos hombres).

    Estos años tendrán un valor crucial en la formación de nuestra Abuela, no solo a nivel intelectual, sino también sentimental. En estos años conoce al también estudiante de magisterio Don Enrique Díaz Ferreras, quien será eje en su vida, en la de sus hijos y en la de varias generaciones de nazarenos. Es en plena II República cuando Doña Aurora llega a Dos Hermanas, años convulsos que marcan a un colectivo como el de los maestros, que viven a pie de aula los innumerables sinsabores y las contadas alegrías de aquellos días.

    Durante más de 30 años Doña Aurora ejerce el magisterio en nuestro municipio, trasladándose en 1966 a Sevilla para posibilitar los estudios universitarios de sus 5 hijos, a los que les proporcionaron, tanto ella como su marido, un entorno adecuado para estudiar y vivir de sus profesiones el resto de sus vidas. El sacrificio, la rectitud, la paciencia y el respeto, son principios fundamentales que se inculcan en la casa para formar personas de provecho, honradas y trabajadoras, para conseguir seres humanos que sean poseedores del valor más preciado, el Amor. Hoy por hoy, Doña Aurora cuenta con una descendencia extensa y con un patrimonio familiar consolidado. Su huella y la de nuestro abuelo Enrique quedarán siempre en Dos Hermanas.

    Es de subrayar que en nuestras vidas Abuela ha sido una base, han conseguido nuestros padres que la mirásemos con el respeto y la admiración que ella merece. Es para nosotros un pilar. Nos ha regalado conversaciones, risas y silencios que nos han moldeado sin darnos cuenta. Nos enseñaba con su saber estar en casa, cada día. Siempre mostró una vida sin rencores, mirando hacia delante. Supo contar su “historia” para todos. Inteligente, viva. Con ella estamos cada vez que no está, siempre ha sido una más. Nos mostró sus bonitas manos que acariciaban, que cuidaban o que reñían. Sus manos que un día guiaron otra que torpemente empezaba a escribir, que marcaron sus primeras lecturas. Siempre presentes estarán esas que protegían, que esperaban, que hacían labores con la perfección y el gusto que lo hace un ángel. Que hablaban, que siempre nos hablan. Que son hoy el reflejo de una vida repleta de gestos, prudentes, que no aprietan. El siglo XX ha tenido en nuestra abuela Aurora a un baluarte de la Mujer Trabajadora. Ella es protagonista, heroína y modelo a seguir, es una de aquellas primeras mujeres que se esforzaron en la consecución de la Igualdad con mayúsculas.

    Fueron mujeres como ella las que tuvieron que consagrar su salud, su familia, su suerte, en definitiva, su vida, a la labor más loable: la Libertad. El 14 de junio de este año cumple sus “primeros” 100 años, con la agudeza mental, juventud, inteligencia y cariño que siempre le han caracterizado. Doña Aurora sigue siendo vecina de Dos Hermanas, es patrimonio vivo de nuestro Pueblo desde hace un siglo, y para siempre. Tú misma, Abuela. Con todo lo que significa tu nombre de verdad, vida, renovación, luz, pureza, claridad y futuro. Una bisnieta tendrá pronto el honor de llamarse como tú. Con nosotros siempre. Abuela, te queremos.

  • Nuestra abuela Aurora

    Nacer mujer en 1910 fue difícil; estudiar una carrera a finales de los años 20, apasionante; iniciar la actividad docente en la Dos Hermanas del año 34, duro; formar una familia en la posguerra, un auténtico compromiso. Doña Aurora Fernández Fernández-Agüera nace en Sanlúcar de Barrameda en los albores del siglo XX, el 14 de junio de 1910. Desde pequeña muestra grandes aptitudes para el estudio, y son sus padres quienes, alentados por los maestros, deciden que no debe enfocar el futuro en “sus labores” (algo normal en la época) sino que tiene que proyectarse mediante estudios superiores.
    Ingresa en la Facultad de Magisterio de Sevilla, donde coincide con solo 9 alumnas más del sexo femenino (los estudios universitarios se reservaban, mayoritariamente, para algunos hombres). Estos años tendrán un valor crucial en la formación de nuestra Abuela, no solo a nivel intelectual, sino también sentimental. En estos años conoce al también estudiante de magisterio Don Enrique Díaz Ferreras, quien será eje en su vida, en la de sus hijos y en la de varias generaciones de nazarenos. Es en plena II República cuando Doña Aurora llega a Dos Hermanas, años convulsos que marcan a un colectivo como el de los maestros, que viven a pie de aula los innumerables sinsabores y las contadas alegrías de aquellos días.
    Durante más de 30 años Doña Aurora ejerce el magisterio en nuestro municipio, trasladándose en 1966 a Sevilla para posibilitar los estudios universitarios de sus 5 hijos, a los que les proporcionaron, tanto ella como su marido, un entorno adecuado para estudiar y vivir de sus profesiones el resto de sus vidas. El sacrificio, la rectitud, la paciencia y el respeto, son principios fundamentales que se inculcan en la casa para formar personas de provecho, honradas y trabajadoras, para conseguir seres humanos que sean poseedores del valor más preciado, el Amor. Hoy por hoy, Doña Aurora cuenta con una descendencia extensa y con un patrimonio familiar consolidado. Su huella y la de nuestro abuelo Enrique quedarán siempre en Dos Hermanas.
    Es de subrayar que en nuestras vidas Abuela ha sido una base, han conseguido nuestros padres que la mirásemos con el respeto y la admiración que ella merece. Es para nosotros un pilar. Nos ha regalado conversaciones, risas y silencios que nos han moldeado sin darnos cuenta. Nos enseñaba con su saber estar en casa, cada día. Siempre mostró una vida sin rencores, mirando hacia delante. Supo contar su “historia” para todos. Inteligente, viva. Con ella estamos cada vez que no está, siempre ha sido una más. Nos mostró sus bonitas manos que acariciaban, que cuidaban o que reñían. Sus manos que un día guiaron otra que torpemente empezaba a escribir, que marcaron sus primeras lecturas. Siempre presentes estarán esas que protegían, que esperaban, que hacían labores con la perfección y el gusto que lo hace un ángel. Que hablaban, que siempre nos hablan. Que son hoy el reflejo de una vida repleta de gestos, prudentes, que no aprietan.
    El siglo XX ha tenido en nuestra abuela Aurora a un baluarte de la Mujer Trabajadora. Ella es protagonista, heroína y modelo a seguir, es una de aquellas primeras mujeres que se esforzaron en la consecución de la Igualdad con mayúsculas. Fueron mujeres como ella las que tuvieron que consagrar su salud, su familia, su suerte, en definitiva, su vida, a la labor más loable: la Libertad. El 14 de junio de este año cumple sus “primeros” 100 años, con la agudeza mental, juventud, inteligencia y cariño que siempre le han caracterizado. Doña Aurora sigue siendo vecina de Dos Hermanas, es patrimonio vivo de nuestro Pueblo desde hace un siglo, y para siempre. Tú misma, Abuela. Con todo lo que significa tu nombre de verdad, vida, renovación, luz, pureza, claridad y futuro. Una bisnieta tendrá pronto el honor de llamarse como tú.
    Con nosotros siempre. Abuela, te queremos.

    Nacer mujer en 1910 fue difícil; estudiar una carrera a finales de los años 20, apasionante; iniciar la actividad docente en la Dos Hermanas del año 34, duro; formar una familia en la posguerra, un auténtico compromiso. Doña Aurora Fernández Fernández-Agüera nace en Sanlúcar de Barrameda en los albores del siglo XX, el 14 de junio de 1910.

     

    Desde pequeña muestra grandes aptitudes para el estudio, y son sus padres quienes, alentados por los maestros, deciden que no debe enfocar el futuro en “sus labores” (algo normal en la época) sino que tiene que proyectarse mediante estudios superiores. Ingresa en la Facultad de Magisterio de Sevilla, donde coincide con solo 9 alumnas más del sexo femenino (los estudios universitarios se reservaban, mayoritariamente, para algunos hombres).

    Estos años tendrán un valor crucial en la formación de nuestra Abuela, no solo a nivel intelectual, sino también sentimental. En estos años conoce al también estudiante de magisterio Don Enrique Díaz Ferreras, quien será eje en su vida, en la de sus hijos y en la de varias generaciones de nazarenos. Es en plena II República cuando Doña Aurora llega a Dos Hermanas, años convulsos que marcan a un colectivo como el de los maestros, que viven a pie de aula los innumerables sinsabores y las contadas alegrías de aquellos días.

    Durante más de 30 años Doña Aurora ejerce el magisterio en nuestro municipio, trasladándose en 1966 a Sevilla para posibilitar los estudios universitarios de sus 5 hijos, a los que les proporcionaron, tanto ella como su marido, un entorno adecuado para estudiar y vivir de sus profesiones el resto de sus vidas. El sacrificio, la rectitud, la paciencia y el respeto, son principios fundamentales que se inculcan en la casa para formar personas de provecho, honradas y trabajadoras, para conseguir seres humanos que sean poseedores del valor más preciado, el Amor. Hoy por hoy, Doña Aurora cuenta con una descendencia extensa y con un patrimonio familiar consolidado. Su huella y la de nuestro abuelo Enrique quedarán siempre en Dos Hermanas.

    Es de subrayar que en nuestras vidas Abuela ha sido una base, han conseguido nuestros padres que la mirásemos con el respeto y la admiración que ella merece. Es para nosotros un pilar. Nos ha regalado conversaciones, risas y silencios que nos han moldeado sin darnos cuenta. Nos enseñaba con su saber estar en casa, cada día. Siempre mostró una vida sin rencores, mirando hacia delante. Supo contar su “historia” para todos. Inteligente, viva. Con ella estamos cada vez que no está, siempre ha sido una más. Nos mostró sus bonitas manos que acariciaban, que cuidaban o que reñían. Sus manos que un día guiaron otra que torpemente empezaba a escribir, que marcaron sus primeras lecturas. Siempre presentes estarán esas que protegían, que esperaban, que hacían labores con la perfección y el gusto que lo hace un ángel. Que hablaban, que siempre nos hablan. Que son hoy el reflejo de una vida repleta de gestos, prudentes, que no aprietan. El siglo XX ha tenido en nuestra abuela Aurora a un baluarte de la Mujer Trabajadora. Ella es protagonista, heroína y modelo a seguir, es una de aquellas primeras mujeres que se esforzaron en la consecución de la Igualdad con mayúsculas.

    Fueron mujeres como ella las que tuvieron que consagrar su salud, su familia, su suerte, en definitiva, su vida, a la labor más loable: la Libertad. El 14 de junio de este año cumple sus “primeros” 100 años, con la agudeza mental, juventud, inteligencia y cariño que siempre le han caracterizado. Doña Aurora sigue siendo vecina de Dos Hermanas, es patrimonio vivo de nuestro Pueblo desde hace un siglo, y para siempre. Tú misma, Abuela. Con todo lo que significa tu nombre de verdad, vida, renovación, luz, pureza, claridad y futuro. Una bisnieta tendrá pronto el honor de llamarse como tú. Con nosotros siempre. Abuela, te queremos.