CUANDO LOS ADOLESCENTES abandonan definitivamente la infancia y beben los vientos por ser «libres», paran poco en casa. Tanto que sus padres les recriminan constantemente que la casa no es un hostal, que hay momentos que hay que vivir en el hogar, que la familia se construye entre todos… Palabras llenas de sensatez y verdad que un corazón demasiado agitado no siempre puede acoger serenamente. No te preocupes, son «cosas de la edad». (más…)