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  • Entrevista a Manolo Varela

    Manolo Varela, candidato de Ciudadanos a la Alcaldía

    Candidato de Ciudadanos a la Alcaldía

    {xtypo_quote_left}Tenemos equipo, proyecto y un candidato con todas las ganas de aspirar a la Alcaldía {/xtypo_quote_left}

    Lleva la política en su ADN y así lo demostró cuando se convirtió en el concejal más joven de la corporación municipal por el Partido Popular entre 2007 y 2011. Desde hace más de un año ha vuelto a la primera fila de la política de la mano de Ciudadanos. Tras unos buenos resultados en las Autonómicas, afronta con ilusión su carrera a la Alcaldía de Dos Hermanas.

    ¿Por qué decide volver a la política tras varios años de ausencia y por qué con Ciudadanos?=
    A los que nos apasiona la política, de una forma o de otra, siempre nos llama y, realmente, nunca me fui, ya que el interés siempre ha estado ahí. He apostado por Ciudadanos porque cuando conocí a Albert Rivera me identifiqué mucho con su política, en la que la solución a los problemas pasa por la implicación de la sociedad civil.
    ¿Su vinculación hace unos años con otro partido político, como el PP, del que fue concejal en el Ayuntamiento, cree que le beneficia o perjudica cara a la ciudadanía?
    No me lo he planteado, porque no importanto tanto el pasado de alguien como sus perspectivas de futuro.  No lo veo como una ventaja o desventaja, es sólo una situación que se planteó en mi corta vida política y lo que sí me da es conocimiento de la política municipal.
    En las Europeas de 2013 C’s obtuvo un 2,31 por ciento de los votos y en las Autonómicas de hace una semana, un 11,73, ¿A qué cree que se debe este crecimiento en tan poco tiempo?
    A que la gente nos conoce y ha calado el mensaje. Los 7.554 votos de las Autonómicas han marcado un suelo para enfrentarse a las Municipales y pujar por la Alcaldía. No nos volvemos locos si decimos eso. Hace un mes no lo hubiera hecho, pero ahora hablamos de votos y no de sondeos. Tenemos equipo, proyecto y un candidato con con todas las ganas. Se puede aspirar a cotas más altas.  
    El lunes próximo presentan su programa local, ¿puede adelantar algo ?
    Contamos con un extenso programa elaborado de los múltiples contactos con los vecinos, el consenso de los afiliados y los estudios de profesionales en su materia.  Los tres puntales principales serán la regeneración, la transparencia y el empleo.
    Si hablamos de regeneración, ¿cuál es la postura de Ciudadanos?
    Tras 32 años de un mismo mandato es necesaria. Por eso, hablamos de  limitar mandatos a ocho años, de ofertas de empleo públicos anuales por méritos y capacidades de los demandantes, así como regenerar el tema de las contrataciones con empresas externas.
    ¿Y de transparencia?
    Hay que abrir las puertas del Ayuntamiento a la ciudadanía para que se involucre en la solución de problemas y en la gestión del presupuesto público. Además de la celebración de referéndum y de su participación en las juntas de gobierno.  
    Supongo que el empleo será su prioridad.
    Es la madre del cordero y a nivel local tenemos margen de maniobra. Por ello, apostamos por apoyar a los autónomos, sobre todo el comercio tradicional, con la declaración de zonas saturadas para que las grandes superficies no asfixien su actividad.  Potenciar el suelo industrial y atraer a grandes empresas, por las que también pasa la creación de empleo. Apoyando sobre todo a la juventud y mayores de 55, que son los que peor lo están pasando, con ayudas para que puedan ejercer su actividad como autónomos.
    Además de su programa, cuenta con un equipo a sus espaldas. ¿Cómo lo definiría?=
    Es de lo más variopinto, en cuanto edades, formación e, incluso, ideología, buscando los puntos de unión de lo que nos separa.  
    ¿Y qué tiene que decir de sus contrincantes en la carrera política a las Municipales?
    Están entre los extremos de lo antiguo y desfasado y una nueva horneada de candidatos jóvenes que no conocen la política municipal. Y en el medio, como la virtud, Manolo Varela. En Ciudadanos siempre estamos en el centro y sólo buscamos la solución de los problemas de la gente, que es lo importante.

  • Francesada olvidable

    1901EL CHEF, LA RECETA DE LA FELICIDAD

    Hace ya bastantes años se acuñó el término ‘españolada’ para designar un determinado tipo de película realizado en nuestro país. Hay quien, aún hoy, llama así a toda película (o casi) que se haga en nuestro país. También se usa con asiduidad el de ‘americanada’, y todos sabemos de qué hablamos cuando decimos que una cinta es así. En realidad, podría usarse casi con cualquier país, ya que las filmografías patrias de las distintas nacionalidades tienen elementos que las distinguen de  otras. Esta película de la que hoy hablamos, por ejemplo, muy bien podría formar parte de lo que podríamos llamar ‘francesada’.

    {xtypo_code}Francia, 2012 (85′)
    Título original: Comme un chef.
    Escrita y dirigida: Danny Cohen.
    Producción: Sidonie Dumas.
    Fotografía: Robert Fraisse.
    Música: Nicola Piovani.
    Montaje: Géraldine Rétif.
    Intérpretes: Jean Reno (Alexandre Lagarde), Michaël Youn (Jackie Bonnot), Raphaële Agogué (Beatrice), Julien Boiselier (Stanislas Matter), Salomé Stévenin (Amandine), Serge Larivière (Titi), Issa Doumbia (Moussa), Bun-hay Mean (Chang), Pierre Vernier (Paul Matter), Santiago Segura (Juan), Rebecca Miquel (Carole).{/xtypo_code}

    El chef es una comedia simple. Agradable de ver, divertida en algún breve momento, pero también repleta de tópicos y clichés, y previsible hasta el extremo. Jackie Bonnot es un enamorado de la cocina. Su sueño es trabajar entre fogones, creando platos exquisitos, delicados y hermosos. Pero en los trabajos que encuentra no dura mucho porque allí se va a comer deprisa y salir corriendo. Restaurantes de carretera, bares de mala muerte, en los que no dura mucho, porque no lo entienden. Su mujer embarazada le exige que trabaje en lo que sea, y que se deje de tonterías. Y él se pone a pintar. Hasta que en su camino se cruza Alexandre Lagarde, un reputado chef que está en horas bajas porque se niega a usar los nuevos ingredientes químicos en sus recetas.

    La película utiliza el mismo elemento que tanto éxito ha dado al cine francés, reciente sobre todo. Desde Bienvenidos al norte a la sobrevalorada Intocable, una pareja protagonista formada por dos personajes antagónicos (pero complementarios al fin y al cabo). Que funcione no quiere decir que sea la mejor opción. Porque, si bien da resultado y el espectador puede pasar un rato agradable e incluso soltar un par de risotadas en ocasiones, lo cierto es que no ofrece nada nuevo, y se olvida tan fácilmente como se consume. Tópicos y más tópicos, resoluciones toscas y forzadas, que no vienen más que a redundar en lo que ya conocemos. Hasta la música nos suena ya a oída en cien películas francesas anteriores.

    Incluso podemos hacer un paralelismo entre la película (como ente) y la historia que cuenta. Y es que El chef es el cocinero empeñado en continuar con las recetas clásicas, usando los elementos que sabe que funcionan, sin querer variar un ápice, y usarlos (además) en el mismo orden concreto de siempre, frente a esos cocineros-directores que quieren innovar, ofrecer cosas nuevas, sorprender a paladares exigentes con nuevos sabores, nuevas texturas, nuevas formas de hacer y de contar (de los que aquí, incluso se mofan).

    Es una comedia intrascendente, bien presentada, bien condimentada, bien interpretada (sobre todo por Jean Reno, algo menos por el resto), pero que no aporta nada nuevo. Se ve tan fácilmente como se olvida.

     

  • Contra la violencia de género

    Manifiesto Concentración 23 de febrero de 2012

    Comienzan años y finalizan éstos. Cada uno de ellos es como un triste libro de cuentas, en el cual se suman muertes. En cada renglón del libro un nombre de mujer y al lado de cada nombre, cualquier edad, al lado de cada edad, cualquier nacionalidad, cualquier profesión y cualquier condición social.  

    No transcurren muchos días, sin un nuevo apunte en la lista de cuentas. Ni siquiera una semana en la que otra muerte de mujer, deje de ampliar el creciente inventario de asesinadas. Mes a mes se suceden una tras otra, sumándose en cada uno esa mortal  cantidad. Enero, febrero, marzo, hasta llegar a diciembre para hacer el balance total del año. Y en una fatal estadística reflejar los siguientes datos, año 2007: 71 mujeres asesinadas, año 2008: 84, año 2009: 68, año 2010: 85, año 2011: 67 y año 2012, ya diciembre nos dirá.

    ¿Triste verdad? Desde aquí, desde esta concentración en la que hoy nos encontramos, reflexionemos y hagamos reflexionar a las personas que con mirada curiosa nos escuchan. Formulemos estas preguntas: ¿Mujeres o números? ¿Personas o dígitos? ¿Cifras o víctimas? ¿De qué o quién, estamos hablando?
    Hablamos de mujeres, víctimas del trato brutal de la violencia machista. Hablamos de mujeres que callaron, o tal vez hablaron sin poder evitar el fatal desenlace. Hablamos de hijos e hijas sufriendo el dolor que soportaron sus madres. Hablamos de padres y madres a los que arrebataron las ganas de vivir, cuando un asesino decidió el cruel destino. Hablamos de hermanas, hermanos y familias que perdieron a una parte de sí, y ganaron aflicción, angustia, impotencia y desesperación.

    ¿Hablamos? Pues hablemos y no callemos. No escondamos nuestras voces tras la correcta tolerancia. Unamos nuestras fuerzas, todos y todas, entidades de distintas naturalezas, grupos políticos, sector de la salud, poder judicial y demás poderes del estado. Defendamos en unión, los derechos más fundamentales del ser humano:
    ¡La igualdad!, ¡el respeto!, ¡la justicia!
    ¡Defendamos en unión! ¡el derecho a vivir en PAZ!