Etiqueta: habla

  • Núñez propone adaptar la gestión municipal a las personas sordas

    También propone una oficina de urbanismo comercial

    El candidato de Mayoría Democrática, José María Núñez se ha comprometido a adaptar la información y atención municipal a las personas sordas, a través de medidas como la adaptación de los teléfonos de atención al público y la incorporación de intérpretes de signos. Unas medidas que también se aplicarán para facilitar el acceso de la comunidad sorda al mercado laboral, a la oferta cultural o en la TDT municipal.

    En otro orden de cosas, Núñez también apuesta por la creación de una oficina de urbanismo comercial en Dos Hermanas que garantice actuaciones en este ámbito.

    El candidato de Mayoría Democrática habla de peatonalización de las calles comerciales, la creación de más plazas de aparcamientos, modernización de los establecimientos y una mejor señalización de la zona, creando un mapa comercial.

  • Núñez propone adaptar la gestión municipal a las personas sordas

    También propone una oficina de urbanismo comercial

    El candidato de Mayoría Democrática, José María Núñez se ha comprometido a adaptar la información y atención municipal a las personas sordas, a través de medidas como la adaptación de los teléfonos de atención al público y la incorporación de intérpretes de signos. Unas medidas que también se aplicarán para facilitar el acceso de la comunidad sorda al mercado laboral, a la oferta cultural o en la TDT municipal.

    En otro orden de cosas, Núñez también apuesta por la creación de una oficina de urbanismo comercial en Dos Hermanas que garantice actuaciones en este ámbito.

    El candidato de Mayoría Democrática habla de peatonalización de las calles comerciales, la creación de más plazas de aparcamientos, modernización de los establecimientos y una mejor señalización de la zona, creando un mapa comercial.

  • Tirarse a la piscina

    (Juan, 9) Somos listos y sabemos todo lo que tenemos que saber. Y, sin embargo, en algunas cuestiones nos falta «tirarnos a la piscina».

    Tu bautismo no es un sacramento que pasó. Pero mientras que de pequeño te bautizaron con un poco de agua en la cabeza, ahora tienes que sumergirte en el agua de la vida que es Cristo para ti. Tú no tienes que andar esperando que Jesús te demuestre la eficacia de su amor, de su perdón, de su nueva humanidad. Ya la has vivido muchas veces en tu vida. Ahora lo que tenemos que hacer es, primero, bendecir su nombre. Tantas y tantas cosas nos pueden hacer bendecir el nombre sobre todo nombre, el nombre de quien se entregó en la cruz por amor. No, lo primero no es pedir, ni siquiera pedir perdón. Lo primero es bendecir.

    Después hemos de escuchar su palabra. No hay mayor consuelo, ni mayor exigencia, que escuchar a quien nos quiere consolándonos, pidiéndonos un cambio en nuestra vida. Vivir a la escucha de Dios que habla en nuestro corazón, aunque esté un poco turbio, que habla en los acontecimientos diarios, aunque sean ambiguos. Vivir a la escucha es abrir las ventanas de tu vida a la frescura del amanecer.

    Bendiciendo podremos escuchar; y escuchando podremos experimentar las maravillas que Dios hace en la historia, dando fuerza a los padres para que se entreguen por sus hijos; abriendo, con nuestra ayuda, el camino de la vida de los más pobres; forzando, con nuestro compromiso, a la historia a que dé a luz un mundo nuevo. El cristiano no se sienta a esperar que el mundo avance, se levanta para desplegar velas al viento del Espíritu, que no se conforma con las aguas corrompidas en las que navegamos.

    «Bendecir su nombre, escuchar su palabra y experimentar con gozo sus maravillas», ¿qué te parece?

     

  • Soledad creadora

    (Lc 3, 1-6) ¿Por qué me has traído, Señor, a este desierto, donde ni los lagartos encuentran un sitio donde vivir? ¿Por qué me pides que me aleje del ruido, y de la rutina, y de mis quehaceres cotidianos, si en este silencio sólo escucho mis propios pensamientos, como siempre circulares, obsesivos, inmaduros, sin norte ni principio, sin nada nuevo que ofrecerle a mi vida?

    No soy mejor que mis padres. Muy al contrario, más egoísta y menos sufrido que ellos. No soy mejor que los que viven sin mucho pensar, entregados a lo que la vida les depara. ¿Para qué quieres que este silencio ponga a la luz mi propia mediocridad y las lóbregas cavernas que horadan mi corazón?

    En silencio crece la hierba, sin que nadie pueda escuchar cómo brota la frescura de su verdor. En silencio se abren las flores, sin que nadie pueda atender al milagro de su hermosura. En silencio blanquea la escarcha los campos en el invierno; en silencio rompe el polluelo su cascarón. En silencio nace el amor en el corazón adolescente, sin que ni él mismo entienda porqué le llena la sola presencia de quien ama. En silencio Dios te habla y te recrea. En silencio he hecho de ti, desde tu pobreza y tu debilidad, mi mensajero, mi enviado. Ya no es hora del esfuerzo; es tiempo de dejarte llevar por quien te habita. Habla con fuerza, anuncia que ya está aquí el Salvador.

  • Soledad creadora

    (Lc 3, 1-6) ¿Por qué me has traído, Señor, a este desierto, donde ni los lagartos encuentran un sitio donde vivir? ¿Por qué me pides que me aleje del ruido, y de la rutina, y de mis quehaceres cotidianos, si en este silencio sólo escucho mis propios pensamientos, como siempre circulares, obsesivos, inmaduros, sin norte ni principio, sin nada nuevo que ofrecerle a mi vida?

    No soy mejor que mis padres. Muy al contrario, más egoísta y menos sufrido que ellos. No soy mejor que los que viven sin mucho pensar, entregados a lo que la vida les depara. ¿Para qué quieres que este silencio ponga a la luz mi propia mediocridad y las lóbregas cavernas que horadan mi corazón?

    En silencio crece la hierba, sin que nadie pueda escuchar cómo brota la frescura de su verdor. En silencio se abren las flores, sin que nadie pueda atender al milagro de su hermosura. En silencio blanquea la escarcha los campos en el invierno; en silencio rompe el polluelo su cascarón. En silencio nace el amor en el corazón adolescente, sin que ni él mismo entienda porqué le llena la sola presencia de quien ama. En silencio Dios te habla y te recrea. En silencio he hecho de ti, desde tu pobreza y tu debilidad, mi mensajero, mi enviado. Ya no es hora del esfuerzo; es tiempo de dejarte llevar por quien te habita. Habla con fuerza, anuncia que ya está aquí el Salvador.

  • Soledad creadora

    (Lc 3, 1-6) ¿Por qué me has traído, Señor, a este desierto, donde ni los lagartos encuentran un sitio donde vivir? ¿Por qué me pides que me aleje del ruido, y de la rutina, y de mis quehaceres cotidianos, si en este silencio sólo escucho mis propios pensamientos, como siempre circulares, obsesivos, inmaduros, sin norte ni principio, sin nada nuevo que ofrecerle a mi vida?

    No soy mejor que mis padres. Muy al contrario, más egoísta y menos sufrido que ellos. No soy mejor que los que viven sin mucho pensar, entregados a lo que la vida les depara. ¿Para qué quieres que este silencio ponga a la luz mi propia mediocridad y las lóbregas cavernas que horadan mi corazón?

    En silencio crece la hierba, sin que nadie pueda escuchar cómo brota la frescura de su verdor. En silencio se abren las flores, sin que nadie pueda atender al milagro de su hermosura. En silencio blanquea la escarcha los campos en el invierno; en silencio rompe el polluelo su cascarón. En silencio nace el amor en el corazón adolescente, sin que ni él mismo entienda porqué le llena la sola presencia de quien ama. En silencio Dios te habla y te recrea. En silencio he hecho de ti, desde tu pobreza y tu debilidad, mi mensajero, mi enviado. Ya no es hora del esfuerzo; es tiempo de dejarte llevar por quien te habita. Habla con fuerza, anuncia que ya está aquí el Salvador.