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  • Sigue el luto en Dos Hermanas tras la muerte de la segunda víctima del incendio de Los Montecillos

    El bebé de 13 meses fallecía ayer miércoles, horas después de ser enterrado su hermano  

    La ciudad vive un nuevo día de luto oficial tras cobrarse ayer miércoles una nueva víctima el incendio registrado en la madrugada del martes en un piso de la plaza de Seixa en la barriada de Los Montecillos. El bebe de 13 meses perdía ayer la vida al mediodía, tras ingresar muy grave en el Hospital Virgen del Rocío.

    La niña dormía en una cuna de la habitación principal de la vivienda, a la que no llegó el fuego pero sí mucho humo. La pequeña se encontraba en parada cardiorespiratoria y tuvo que ser reanimada en el lugar de los hechos antes de ser trasladada al hospital.

    La muerte de la segunda víctima del incendio se produjo horas después de que fuese enterrado en el cementerio municipal su hermano, el niño de seis años que murió calcinado en el interior de su habitación. Un tercer menor, de 14 años de edad, sigue ingresado en la UCI del Hospital Virgen del Rocío, presentando quemaduras en el 60 por ciento de su cuerpo.

    Aún se desconoce oficialmente la causa que pudo originar el incendio pero todo apunta a que pudo ser provocado por un cortocircuito. La Policía Científica ha estado realizando una inspección ocular de la vivienda para dar con la causa del fuego.

  • Mil películas en una

    1101HOLY MOTORS

    Era una de las películas más esperadas desde hacía mucho tiempo. Y es que, el que en otro tiempo fue el enfant terrible del cine frances ha tardado trece años en presentarnos su nuevo largometraje, esta magnífica, soberbia, inmensa, Holy motors. Estamos ante una cinta inclasificable, que trasciende los géneros, que fluctúa entre ellos, y que es más una experiencia sensorial apabullante, que resulta hipnótica desde el primer momento. Es difícil de explicar de qué va, qué quiere contar. Hay tantas interpretaciones como espectadores, y aunque a lo largo del metraje se van dando pistas , hay que recurrir también a elementos externos para entender al menos una pequeña parte de todo lo que se incluye .

    {xtypo_code}Francia-Alemania, 2012. (115′)
    Escrita y dirigida:  Leos Carax.
    Producción: Martine Marignac, Albert Prévost, Maurice Tinchart.  
    Fotografía:  Caroline Champetier.
    Montaje: Nelly Quettier.
    Intérpretes: Denis Lavant, Edith Scob, Eva Mendes, Kylie Minogue, Elise Lhomeau, Jeanne Disson, Michel Piccoli, Leos Carax, Nastya Golubeva Carax, Zlata, Geoffrey Carey, Annabelle Dexter-Jones.{/xtypo_code}

    La cinta comienza con el propio director (Leos Carax) despertando (o no) de un mal sueño en una extraña habitación de hotel con vistas a la noche de París. Explorando la habitación encuentra una cerradura oculta en la pared, que abre con su dedo, ahora reconvertido en llave. Llega a una sala de cine repleta de espectadores aborregados, inexpresivos, dormidos, sin mirar a la pantalla. Y entonces entramos en la película, y seguimos un día en la vida de Monsieur Oscar, un ser con múltiples vidas, que viaja de una a otra como si fuesen citas.

    Lo que vemos en pantalla es una serie de representaciones, un hombre (impresionante Denis Lavant, habitual compañero de Carax) que realiza una serie de performances a lo largo de la ciudad. Cada día nuevos personajes que no conoce hasta justo el momento de hacerlos; trasladándose de una a otra en una lujosa limusina que hace las veces de vestidor. ¿Quién está detrás, para quién representa esos personajes? Ni idea. Lo único que sabemos es que Oscar, ya no disfruta como antes, porque echa de menos las cámaras, que ya son tan pequeñas que apenas pueden verse. Sólo lo sigue haciendo por “la belleza del acto”.

    ¿Qué es lo que quiere contarnos Holy Motors? Es una película autoreferencial, no sólo en lo que al cine de Carax se refiere, sino incluso consigo misma. Pero va más allá: es un canto al cine, un homenaje a un arte en el que los franceses son maestros; desde las cronofotografìas de Etienne-Jules Marey, a La belle et la bête de Jean Cocteau; de Los ojos sin rostro de Georges Franju, al cripticismo de David Lynch, o la japonesa Godzilla, cuya banda sonora se usa en el filme.
    Holy Motors es una película valiente y arriesgada, diferente, cinéfila, con numerosos momentos brillantes. Puede ser un canto al cine; o puede que no sea más que un sueño; o puede que sea la visión del actor-total que vive (puede vivir) mil vidas, y a veces no sabe cuál es la verdadera; o a lo mejor no es más que un grito de dolor de Carax (cuya mujer, Yekaterina Golubeva, murió pocos días antes de comenzar el rodaje, y a la que está dedicada la película, además, la hija de ambos también aparece, interpretando a la hija adolescente de uno de los personajes)… O puede que sea todo ello. Y mucho más.

    Es una película que debe vivirse. Hay que aceptar las reglas y dejarse llevar. Y disfrutarla.

     

  • Todo en una noche

    1501HABITACIÓN EN ROMA

    De no ser porque los créditos así lo atestiguan, y porque toda la publicidad y toda la promoción de la película lo certifica, sería difícil constatar que estamos ante una cinta de Julio Médem, ya que éste es el filme mas alejado del estilo, de los trazos, de la estética a los que el director donostiarra nos tenía habituados.

    {xtypo_code}España, 2010. (109’)
    Título original: Room in Rome.
    Director: Julio Médem.
    Producción: Álvaro Longoria.
    Guión: Julio Médem, basado en la película En la cama de Matias Bizé.
    Fotografía: Alex Catalán.
    Música: Jocelyn Pook.
    Montaje: Julio Médem.
    Intérpretes: Elena Anaya (Alba), Natasha Yarovenko (Natasha), Enrico Lo Verso (Max), Nawja Nimri (Edurne).{/xtypo_code}

    Ejemplos no faltan: en el resto de obras de Médem transcurre un largo período de tiempo, mientras que en Habitación en Roma, sólo unas nueve horas; los exteriores son parte importante del argumento, y aquí toda la historia transcurre en una habitación de hotel; siempre había partido de un argumento propio, pero en esta ocasión se enfrenta a un encargo, versionar la película del chileno Matías Bizé En la cama, ganadora de la Espiga de Oro en el Festival de Valladolid de hace cinco años, aunque con los pertinentes cambios y pasada por su filtro personal. Y lo principal, el universo (casi) onírico, personal, de Médem, aquí está casi ausente.
    Alba, una ingeniera española, y Natasha, una rusa a punto de casarse, se conocen en Roma la última noche que pasan en la ciudad y deciden pasar sus últimas horas en la ciudad juntas. Lo que al principio no es más que una noche de pasión, acaba desembocando en confesiones y las chicas sacarán a la luz secretos que llevaban ocultando muchos años.

    Posiblemente sean las escenas (numerosas) de desnudos lo que llame a gran parte del público, pero la historia va mucho más allá de una relación lésbica con imágenes explícitas. Poco a poco se va convirtiendo en una cinta romántica, donde las verdades dolorosas (o las mentiras que intentan disfrazar la realidad) van saliendo a la luz, haciendo que la relación sea más compleja y cambiando para siempre la vida de las protagonistas.

    La cinta, que fue presentada en el reciente Festival de Málaga, ha despertado opiniones enfrentadas. Lo cierto es que es una historia más romántica que sexual (algunos le echan en cara al director precisamente esto, cuando no es nada nuevo:

    Tierra también comenzaba con una relación casi explícitamente sexual, para acabar venciendo el romance; y Los amantes del Círculo Polar era una película claramente romántica), donde las dos protagonistas brillan por su gran trabajo al desnudar sus almas casi tanto (o más) que sus cuerpos.

    Las únicas objeciones que se le pueden achacar es su excesiva duración, veinte minutos más que la original versionada, y una exacerbada utilización de la música, utilizada sin descanso (incluso en momentos en los que la situación pide silencio).