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  • Ángeles contra humanos

    1901LEGIÓN

    El apocalipsis se está convirtiendo en un género más dentro de la industria debido a la ingente cantidad de películas que están surgiendo en los últimos años y que tienen la destrucción de la vida y del planeta como tema fundamental de su trama. Las causas de dicho armagedon son muy variadas: desde asteroides que llegan del espacio para asolarlo todo a su paso, a enfermedades variadas, terremotos y demás desastres naturales o climatológicos. Pero lo de esta Legión es nuevo (o al menos poco tratado).

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2010. (100′)
    Título original: Legion.
    Director: Scott Stewart.
    Producción: David Lancaster, Michel Litvak.
    Guión: Peter Schink, Scott Stewart.
    Fotografía:  John Lindley.
    Música: John Frizzell.
    Montaje:Steven Kemper.
    Intérpretes: Paul Bettany (Michael), Lucas Black (Jeep Hanson), Tyrese Gibson (Kyle Williams), Adrienne Palicki (Charlie), Kevin Durand (Gabriel), Jon Tenney (Howard Anderson), Willa Holland (Audrey Anderson), Kate Walsh (Sandra Anderson), Charles S. Dutton (Percy Walker), Dennis Quaid (Bob Hanson), Jeannette Miller (Gladys).{/xtypo_code}

    El asunto es que Dios se ha cansado de la humanidad, de su comportamiento, de su actitud, y en vez de enviar un diluvio (como hizo la anterior ocasión que le sucedió lo mismo) envía a su ejército de ángeles para acabar con un bebé que espera una camarera de un tugurio de carretera en medio de ninguna parte, y que es la única esperanza de la humanidad. Allí, en aquel lugar perdido, dejado de la mano de Dios (nunca mejor dicho) se originará una batalla campal en la que unas pocas personas tratarán de salvar al pequeño, con la ayuda del arcángel Miguel, que desobedece a su jefe ya que aún confía en la humanidad.

    El por qué es este niño en concreto y no otro el que puede salvar a la humanidad y, lo más fundamental, cómo va a hacerlo, no se explica en ningún momento. Así como por qué motivo los ángeles enviados deciden tomar los cuerpos de las personas que se encuentran en ciudades lejanas (y tener que trasladarse después a ese bar perdido) en vez de ocupar los de las personas que ya se encuentran en el restaurante en cuestión (lo que sería mucho más fácil).

    Pero claro, si esto fuera así, la historia se acabaría antes de que acabaran los créditos iniciales, y tampoco es eso, ¿no? Habrá que amortizar el presupuesto y poner cientos de coches estrellándose y explotando, miles de balas y decenas de cuerpos atravesados por ellas, y escenas y más escenas de seres de dientes afilados sedientos de sangre, que trepan por las paredes, muerden cuellos y comen carne cruda, y que supuestamente son un  ejército de ángeles celestiales…

    Legión es una mezcla de cine de terror casi sin sustos, con numerosos toques cómicos, pero que se las quiere dar de inteligente con una trama cuasi circular, que comienza con la misma frase con la que termina, pero con cambios sustanciales entre ambos puntos.

    Algunos efectos son buenos, pero el argumento es aburrido, repetitivo, y en muchos momentos absurdo (el accidente del final del filme y el resultado del mismo, por ejemplo). Legión es el ejemplo perfecto de película que se olvida con la misma facilidad con la que se ve, al encenderse las luces de la sala y salir de la misma, uno ya no recuerda lo que acaba de ver. Aunque tampoco importa lo más mínimo.

     

  • Vidas infinitas

    1101PRINCE OF PERSIA: LAS ARENAS DEL TIEMPO

    Enésima adaptación cinematográfica de un famoso videojuego (y las que quedan por llegar), Prince of Persia ofrece muy poco, si bien es cierto que es algo más de lo que este humilde cronista (que, afortunadamente, no había visto el trailer del filme antes de ver la película en sí) esperaba en un principio.

    La cinta, que nace de la unión de las productoras de Jerry Bruckheimer y la Disney, tiene guiños de ambas: desde ese comienzo en el que hasta el más desconectado del mundo reconocerá la cita a El Rey León, hasta las secuencias de luchas y persecuciones exageradas hasta el límite típicas en las del primero de los nombrados. Pero el principal problema, algo habitual (por cierto) desde hace bastante tiempo en el cine que nos llega desde los grandes estudios norteamericanos, es doble: por un lado, su principal misterio se desvela ya en el trailer de la película (de ahí que antes mencionara la fortuna de no haberlo visto); y por otro, su previsibilidad total y absoluta.

    Dastan fue adoptado de niño por el rey Sharaman y criado como uno más de sus hijos. Años después, debe unir sus fuerzas y habilidades a las de sus hermanos para conquistar la ciudad sagrada de Alamut, pero descubre que todo ha sido una farsa cuando su padrastro es asesinado y él, culpado de la muerte. Así que huye con la princesa Tamina, y juntos deben enfrentarse a fuerzas oscuras, descubrir la trama detrás de lo ocurrido, y proteger una antigua daga capaz de liberar las Arenas del Tiempo.

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2009. (114′)
    Título original: Prince of Persia: The sands of time.
    Director: Mike Newell.
    Producción: Jerry Bruckheimer.
    Guión: Boaz Yakin, Doug Miro, Carlo Bernard, basado en la serie de videojuegos creados por Jordan Mechner.
    Fotografía:  John Seale.
    Música: Harry Gregson-Williams.
    Montaje: Mick Audesly, Michael Kahn, Martin Walsh.
    Intérpretes: Jake Gyllenhaal (Dastan), Gemma Arterton (Tamina), Ben Kingsley (Nizam), Alfred Molina (Jeque Amar), Steve Toussaint (Seso), Tobby Kebbell (Garsiv), Richard Coyle (Tus), Ronald Pickup (Rey Sharaman), Reece Ritchie (Bis), Gísli Örn Gardarsson (Líder de los Hassanssin).{/xtypo_code}

    Prince of Persia (la película) es un exacerbado desparrame de luchas y acrobacias (eso ya se esperaba, el juego del que procede era así), donde los efectos especiales juegan un papel fundamental (ídem de lo mismo), y donde la mayor parte del presupuesto (a tenor de lo visto en la pantalla) ha ido a la creación de decorados, efectos y para el gimnasio de Jake Gyllenhaal, más cachas que nunca.

    El problema fundamental es que la película se hace larguísima, y por ello, como el argumento tampoco es tan extenso, tienen que incluir innumerables escenas de luchas y escapadas, tienen que repetir una y otra vez el extraordinario poder de la daga mágica (para que no lo olvidemos entre puñado de palomitas y sorbo de refresco de cola), y (como si de un videojuego se tratase, nunca mejor dicho), el creador ha conseguido el truco para que el protagonista no sufra más de lo necesario en ningún enfrentamiento (apenas hay sangre, pese a todas las peleas, no en vano es una cinta para toda la familia), pudiendo volver a repetirlo en caso de que algo salga mal, logrando así tener vidas infinitas.

    Divertida a ratos, pesada en otros momentos, predecible siempre, cabría destacar la nota cómica que pone un irónico Alfred Molina, que, no obstante, llega a resultar algo cargante.

     

  • Vidas infinitas

    1101PRINCE OF PERSIA: LAS ARENAS DEL TIEMPO

    Enésima adaptación cinematográfica de un famoso videojuego (y las que quedan por llegar), Prince of Persia ofrece muy poco, si bien es cierto que es algo más de lo que este humilde cronista (que, afortunadamente, no había visto el trailer del filme antes de ver la película en sí) esperaba en un principio.

    La cinta, que nace de la unión de las productoras de Jerry Bruckheimer y la Disney, tiene guiños de ambas: desde ese comienzo en el que hasta el más desconectado del mundo reconocerá la cita a El Rey León, hasta las secuencias de luchas y persecuciones exageradas hasta el límite típicas en las del primero de los nombrados. Pero el principal problema, algo habitual (por cierto) desde hace bastante tiempo en el cine que nos llega desde los grandes estudios norteamericanos, es doble: por un lado, su principal misterio se desvela ya en el trailer de la película (de ahí que antes mencionara la fortuna de no haberlo visto); y por otro, su previsibilidad total y absoluta.

    Dastan fue adoptado de niño por el rey Sharaman y criado como uno más de sus hijos. Años después, debe unir sus fuerzas y habilidades a las de sus hermanos para conquistar la ciudad sagrada de Alamut, pero descubre que todo ha sido una farsa cuando su padrastro es asesinado y él, culpado de la muerte. Así que huye con la princesa Tamina, y juntos deben enfrentarse a fuerzas oscuras, descubrir la trama detrás de lo ocurrido, y proteger una antigua daga capaz de liberar las Arenas del Tiempo.

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2009. (114′)
    Título original: Prince of Persia: The sands of time.
    Director: Mike Newell.
    Producción: Jerry Bruckheimer.
    Guión: Boaz Yakin, Doug Miro, Carlo Bernard, basado en la serie de videojuegos creados por Jordan Mechner.
    Fotografía:  John Seale.
    Música: Harry Gregson-Williams.
    Montaje: Mick Audesly, Michael Kahn, Martin Walsh.
    Intérpretes: Jake Gyllenhaal (Dastan), Gemma Arterton (Tamina), Ben Kingsley (Nizam), Alfred Molina (Jeque Amar), Steve Toussaint (Seso), Tobby Kebbell (Garsiv), Richard Coyle (Tus), Ronald Pickup (Rey Sharaman), Reece Ritchie (Bis), Gísli Örn Gardarsson (Líder de los Hassanssin).{/xtypo_code}

    Prince of Persia (la película) es un exacerbado desparrame de luchas y acrobacias (eso ya se esperaba, el juego del que procede era así), donde los efectos especiales juegan un papel fundamental (ídem de lo mismo), y donde la mayor parte del presupuesto (a tenor de lo visto en la pantalla) ha ido a la creación de decorados, efectos y para el gimnasio de Jake Gyllenhaal, más cachas que nunca.

    El problema fundamental es que la película se hace larguísima, y por ello, como el argumento tampoco es tan extenso, tienen que incluir innumerables escenas de luchas y escapadas, tienen que repetir una y otra vez el extraordinario poder de la daga mágica (para que no lo olvidemos entre puñado de palomitas y sorbo de refresco de cola), y (como si de un videojuego se tratase, nunca mejor dicho), el creador ha conseguido el truco para que el protagonista no sufra más de lo necesario en ningún enfrentamiento (apenas hay sangre, pese a todas las peleas, no en vano es una cinta para toda la familia), pudiendo volver a repetirlo en caso de que algo salga mal, logrando así tener vidas infinitas.

    Divertida a ratos, pesada en otros momentos, predecible siempre, cabría destacar la nota cómica que pone un irónico Alfred Molina, que, no obstante, llega a resultar algo cargante.

     

  • Vidas infinitas

    1101PRINCE OF PERSIA: LAS ARENAS DEL TIEMPO

    Enésima adaptación cinematográfica de un famoso videojuego (y las que quedan por llegar), Prince of Persia ofrece muy poco, si bien es cierto que es algo más de lo que este humilde cronista (que, afortunadamente, no había visto el trailer del filme antes de ver la película en sí) esperaba en un principio.

    La cinta, que nace de la unión de las productoras de Jerry Bruckheimer y la Disney, tiene guiños de ambas: desde ese comienzo en el que hasta el más desconectado del mundo reconocerá la cita a El Rey León, hasta las secuencias de luchas y persecuciones exageradas hasta el límite típicas en las del primero de los nombrados. Pero el principal problema, algo habitual (por cierto) desde hace bastante tiempo en el cine que nos llega desde los grandes estudios norteamericanos, es doble: por un lado, su principal misterio se desvela ya en el trailer de la película (de ahí que antes mencionara la fortuna de no haberlo visto); y por otro, su previsibilidad total y absoluta.

    Dastan fue adoptado de niño por el rey Sharaman y criado como uno más de sus hijos. Años después, debe unir sus fuerzas y habilidades a las de sus hermanos para conquistar la ciudad sagrada de Alamut, pero descubre que todo ha sido una farsa cuando su padrastro es asesinado y él, culpado de la muerte. Así que huye con la princesa Tamina, y juntos deben enfrentarse a fuerzas oscuras, descubrir la trama detrás de lo ocurrido, y proteger una antigua daga capaz de liberar las Arenas del Tiempo.

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2009. (114′)
    Título original: Prince of Persia: The sands of time.
    Director: Mike Newell.
    Producción: Jerry Bruckheimer.
    Guión: Boaz Yakin, Doug Miro, Carlo Bernard, basado en la serie de videojuegos creados por Jordan Mechner.
    Fotografía:  John Seale.
    Música: Harry Gregson-Williams.
    Montaje: Mick Audesly, Michael Kahn, Martin Walsh.
    Intérpretes: Jake Gyllenhaal (Dastan), Gemma Arterton (Tamina), Ben Kingsley (Nizam), Alfred Molina (Jeque Amar), Steve Toussaint (Seso), Tobby Kebbell (Garsiv), Richard Coyle (Tus), Ronald Pickup (Rey Sharaman), Reece Ritchie (Bis), Gísli Örn Gardarsson (Líder de los Hassanssin).{/xtypo_code}

    Prince of Persia (la película) es un exacerbado desparrame de luchas y acrobacias (eso ya se esperaba, el juego del que procede era así), donde los efectos especiales juegan un papel fundamental (ídem de lo mismo), y donde la mayor parte del presupuesto (a tenor de lo visto en la pantalla) ha ido a la creación de decorados, efectos y para el gimnasio de Jake Gyllenhaal, más cachas que nunca.

    El problema fundamental es que la película se hace larguísima, y por ello, como el argumento tampoco es tan extenso, tienen que incluir innumerables escenas de luchas y escapadas, tienen que repetir una y otra vez el extraordinario poder de la daga mágica (para que no lo olvidemos entre puñado de palomitas y sorbo de refresco de cola), y (como si de un videojuego se tratase, nunca mejor dicho), el creador ha conseguido el truco para que el protagonista no sufra más de lo necesario en ningún enfrentamiento (apenas hay sangre, pese a todas las peleas, no en vano es una cinta para toda la familia), pudiendo volver a repetirlo en caso de que algo salga mal, logrando así tener vidas infinitas.

    Divertida a ratos, pesada en otros momentos, predecible siempre, cabría destacar la nota cómica que pone un irónico Alfred Molina, que, no obstante, llega a resultar algo cargante.

     

  • Vidas infinitas

    1101PRINCE OF PERSIA: LAS ARENAS DEL TIEMPO

    Enésima adaptación cinematográfica de un famoso videojuego (y las que quedan por llegar), Prince of Persia ofrece muy poco, si bien es cierto que es algo más de lo que este humilde cronista (que, afortunadamente, no había visto el trailer del filme antes de ver la película en sí) esperaba en un principio.

    La cinta, que nace de la unión de las productoras de Jerry Bruckheimer y la Disney, tiene guiños de ambas: desde ese comienzo en el que hasta el más desconectado del mundo reconocerá la cita a El Rey León, hasta las secuencias de luchas y persecuciones exageradas hasta el límite típicas en las del primero de los nombrados. Pero el principal problema, algo habitual (por cierto) desde hace bastante tiempo en el cine que nos llega desde los grandes estudios norteamericanos, es doble: por un lado, su principal misterio se desvela ya en el trailer de la película (de ahí que antes mencionara la fortuna de no haberlo visto); y por otro, su previsibilidad total y absoluta.

    Dastan fue adoptado de niño por el rey Sharaman y criado como uno más de sus hijos. Años después, debe unir sus fuerzas y habilidades a las de sus hermanos para conquistar la ciudad sagrada de Alamut, pero descubre que todo ha sido una farsa cuando su padrastro es asesinado y él, culpado de la muerte. Así que huye con la princesa Tamina, y juntos deben enfrentarse a fuerzas oscuras, descubrir la trama detrás de lo ocurrido, y proteger una antigua daga capaz de liberar las Arenas del Tiempo.

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2009. (114′)
    Título original: Prince of Persia: The sands of time.
    Director: Mike Newell.
    Producción: Jerry Bruckheimer.
    Guión: Boaz Yakin, Doug Miro, Carlo Bernard, basado en la serie de videojuegos creados por Jordan Mechner.
    Fotografía:  John Seale.
    Música: Harry Gregson-Williams.
    Montaje: Mick Audesly, Michael Kahn, Martin Walsh.
    Intérpretes: Jake Gyllenhaal (Dastan), Gemma Arterton (Tamina), Ben Kingsley (Nizam), Alfred Molina (Jeque Amar), Steve Toussaint (Seso), Tobby Kebbell (Garsiv), Richard Coyle (Tus), Ronald Pickup (Rey Sharaman), Reece Ritchie (Bis), Gísli Örn Gardarsson (Líder de los Hassanssin).{/xtypo_code}

    Prince of Persia (la película) es un exacerbado desparrame de luchas y acrobacias (eso ya se esperaba, el juego del que procede era así), donde los efectos especiales juegan un papel fundamental (ídem de lo mismo), y donde la mayor parte del presupuesto (a tenor de lo visto en la pantalla) ha ido a la creación de decorados, efectos y para el gimnasio de Jake Gyllenhaal, más cachas que nunca.

    El problema fundamental es que la película se hace larguísima, y por ello, como el argumento tampoco es tan extenso, tienen que incluir innumerables escenas de luchas y escapadas, tienen que repetir una y otra vez el extraordinario poder de la daga mágica (para que no lo olvidemos entre puñado de palomitas y sorbo de refresco de cola), y (como si de un videojuego se tratase, nunca mejor dicho), el creador ha conseguido el truco para que el protagonista no sufra más de lo necesario en ningún enfrentamiento (apenas hay sangre, pese a todas las peleas, no en vano es una cinta para toda la familia), pudiendo volver a repetirlo en caso de que algo salga mal, logrando así tener vidas infinitas.

    Divertida a ratos, pesada en otros momentos, predecible siempre, cabría destacar la nota cómica que pone un irónico Alfred Molina, que, no obstante, llega a resultar algo cargante.

     

  • Vidas infinitas

    1101PRINCE OF PERSIA: LAS ARENAS DEL TIEMPO

    Enésima adaptación cinematográfica de un famoso videojuego (y las que quedan por llegar), Prince of Persia ofrece muy poco, si bien es cierto que es algo más de lo que este humilde cronista (que, afortunadamente, no había visto el trailer del filme antes de ver la película en sí) esperaba en un principio.

    La cinta, que nace de la unión de las productoras de Jerry Bruckheimer y la Disney, tiene guiños de ambas: desde ese comienzo en el que hasta el más desconectado del mundo reconocerá la cita a El Rey León, hasta las secuencias de luchas y persecuciones exageradas hasta el límite típicas en las del primero de los nombrados. Pero el principal problema, algo habitual (por cierto) desde hace bastante tiempo en el cine que nos llega desde los grandes estudios norteamericanos, es doble: por un lado, su principal misterio se desvela ya en el trailer de la película (de ahí que antes mencionara la fortuna de no haberlo visto); y por otro, su previsibilidad total y absoluta.

    Dastan fue adoptado de niño por el rey Sharaman y criado como uno más de sus hijos. Años después, debe unir sus fuerzas y habilidades a las de sus hermanos para conquistar la ciudad sagrada de Alamut, pero descubre que todo ha sido una farsa cuando su padrastro es asesinado y él, culpado de la muerte. Así que huye con la princesa Tamina, y juntos deben enfrentarse a fuerzas oscuras, descubrir la trama detrás de lo ocurrido, y proteger una antigua daga capaz de liberar las Arenas del Tiempo.

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2009. (114′)
    Título original: Prince of Persia: The sands of time.
    Director: Mike Newell.
    Producción: Jerry Bruckheimer.
    Guión: Boaz Yakin, Doug Miro, Carlo Bernard, basado en la serie de videojuegos creados por Jordan Mechner.
    Fotografía:  John Seale.
    Música: Harry Gregson-Williams.
    Montaje: Mick Audesly, Michael Kahn, Martin Walsh.
    Intérpretes: Jake Gyllenhaal (Dastan), Gemma Arterton (Tamina), Ben Kingsley (Nizam), Alfred Molina (Jeque Amar), Steve Toussaint (Seso), Tobby Kebbell (Garsiv), Richard Coyle (Tus), Ronald Pickup (Rey Sharaman), Reece Ritchie (Bis), Gísli Örn Gardarsson (Líder de los Hassanssin).{/xtypo_code}

    Prince of Persia (la película) es un exacerbado desparrame de luchas y acrobacias (eso ya se esperaba, el juego del que procede era así), donde los efectos especiales juegan un papel fundamental (ídem de lo mismo), y donde la mayor parte del presupuesto (a tenor de lo visto en la pantalla) ha ido a la creación de decorados, efectos y para el gimnasio de Jake Gyllenhaal, más cachas que nunca.

    El problema fundamental es que la película se hace larguísima, y por ello, como el argumento tampoco es tan extenso, tienen que incluir innumerables escenas de luchas y escapadas, tienen que repetir una y otra vez el extraordinario poder de la daga mágica (para que no lo olvidemos entre puñado de palomitas y sorbo de refresco de cola), y (como si de un videojuego se tratase, nunca mejor dicho), el creador ha conseguido el truco para que el protagonista no sufra más de lo necesario en ningún enfrentamiento (apenas hay sangre, pese a todas las peleas, no en vano es una cinta para toda la familia), pudiendo volver a repetirlo en caso de que algo salga mal, logrando así tener vidas infinitas.

    Divertida a ratos, pesada en otros momentos, predecible siempre, cabría destacar la nota cómica que pone un irónico Alfred Molina, que, no obstante, llega a resultar algo cargante.