Etiqueta: funcionan

  • Un 32,8% de las asociaciones la preside una mujer

    Su presencia es más destacada en las AMPAS y  las entidades de autoayuda y salud

    La presencia de la mujer en el movimiento asociaciativo es cada vez mayor y, aunque la figura del hombre siga siendo predominante, su involucración va en aumento en los últimos años.

    Según los datos facilitados por la Delegación de Participación Ciudadana y Salud, en Dos Hermanas son 12 las asociaciones de mujeres que funcionan actualmente, presididas todas ellas, como no podía ser de otra manera, por una fémina.

    En el resto de ámbitos sociales del municipio, de las 238 asociaciones que funcionan actulamente en el municipio, 78 están regidas por una mujer, lo que supone un 32,8 por ciento.

    Su presencia es más predominante en las asociaciones de madres y padres de alumnos. De los 50 AMPAS, 40 lo presiden una mujer, lo que supone el 80 por ciento de estos organismos.

    {xtypo_rounded_right3}80% DE LOS AMPAS
    de la ciudad lo preside una mujer. {/xtypo_rounded_right3}

    En el terreno de las entidades de autoayuda y salud están en un mano a mano con los hombres, ya que de las 28, 14 tienen al frente a una mujer, el 50 por ciento.

    En el ámbito ecologista y juvenil, su presencia directiva es de un 33,3 por ciento, una de cada tres asociaciones que existen de cada tipo.

    En las asociaciones culturales, también es destacada su presencia, en un 24,3 por ciento, es decir, que de 41 asociaciones, 10 las dirige una mujer. Una cifra levemente superior a la del terreno vecinal. Las mujeres presiden siete de las 32 entidades vecinales, lo que supone un 21,8 por ciento.

    Mientras que en el terreno de las asociaciones de comerciantes nazarenas, sólo una de seis la lleva una mujer.

    {xtypo_code}Escasa incidencia
    Donde menos peso directivo sigue teniendo la mujer es en el terreno de las entidades deportivas y religiosas. De las 50 entidades deportivas de la ciudad, sólo tres las preside una mujer, lo que supone un 6 por ciento. Mientras que de las 25 agrupaciones religiosas sólo una tiene una mujer al frente, un 4 por ciento. {/xtypo_code}

     

  • Reírse de los tópicos

    Película Ocho apellidos vascos

    OCHO APELLIDOS VASCOS

    Ante la avalancha de buenos comentarios que estaba recibiendo la última cinta de Emilio Martínez-Lázaro había que ir a verla. Y la sensación es agridulce, ya que la película en cuestión, Ocho apellidos vascos, empieza de modo flojo, sube después llegando a alcanzar ciertos momentos de brillantez, para acabar hundiéndose hacia el final. Aunque lo cierto es que era de esperar, ya que las cintas basadas en tópicos raramente funcionan. Y en esta ocasión, tampoco lo hace, a pesar de que el espejismo dura un buen rato.

    {xtypo_code}España, 2014. (98′)
    Dirección: Emilio Gutiérrez-Lázaro.
    Producción: Gonzalo Salazar-Simpson, Ghislain Barrois, Álvaro Agustí.
    Guión: Borja Cobeaga, Diego San Jose.
    Fotografía:  Kalo Berridi.
    Música: Fernando Vázquez.
    Montaje: Ángel H. Zoido.
    Intérpretes: Clara Lago (Ainara), Dani Rovira (Rafa), Carmen Machi (Merche), Karra Elejalde (Koldo), Alfonso Sánchez, Alberto López). {/xtypo_code}

    La historia empieza en Sevilla, a donde las amigas de la protagonista, una chica vasca que odia todo lo español, han traído a esta a “celebrar” su despedida de soltera (entre comillas porque, en realidad, el novio la ha abandonado poco antes). Un sevillano que representa todo lo que ella odia se enamora  de la chica y después de un encuentro fugaz (alcohol mediante), ella se va dejándose atrás su bolso. Y él se decide a ir en su búsqueda, encontrándose a la llegada con un cúmulo de situaciones en las que se verá obligado a hacerse pasar por el novio vasco de la chica ante el padre de esta, que no sabe nada de la ruptura de su hija.

    Aunque el comienzo es bastante flojo, con una secuencia que no termina de arrancar y con unos actores bastante forzados en sus actuaciones. Entonces, la acción se traslada a Euskadi y la cosa mejora, pero sigue sin convencer. Es a partir de la aparición de Karra Elejalde cuando todo sube, cuando llegan las risas de verdad, y la película se hace fuerte. Desafortunadamente, después, desde su momento culmen hasta el final (esperado), la cinta no hace más que descender, caer en picado, hasta estrellarte con estrépito. Las partes que menos funcionan son las que se desarrollan en Sevilla. Posiblemente no sea más que simple casualidad, pero todo puede estar detrás de sus guionistas, los vascos Borja Cobeaga y Diego San José, habituales creadores de los irreverentes gags de las series de la ETB, y que son profundos conocedores de su región, saben perfectamente cómo reirse de ellos mismos, pero parece que el tema andaluz les pilla un poco lejos. Así, la acción que se desarrolla aquí resulta impostada.

    Sin embargo, el guión tiene varios momentos bastante buenos y es muy fácil que aparezca la risa y hasta la carcajada. Del mismo modo, Karra Elejalde, Carmen Machi y Dani Rovira reflejan a la perfección sus papeles (solo Clara Lago, sin estar mal, aparece un par de escalones por debajo de sus compañeros). Es el trabajo de Martínez-Lázaro el que no engancha. La dirección es plana, insulsa, dirige con el piloto automático, sin ser capaz de sacar el partido que muchos momentos demandan. Y ello, indudablemente, arrastra a la película al precipicio por el que casi, casi, acaba despeñándose.