Etiqueta: existencia

  • Pluma ejemplar

    Con derecho en igualdad
    y la pluma por bandera
    vuelve a llenar con su estela,
    su discurso y sus detalles,
    aquella acera que, en tiempos,
    le fuera prohibida al viento
    y hoy se anima en pasacalles.
    Pudiera pensarse al verlos
    que, otra vez, son los de siempre:
    ese show cuasi-circense
    del marica y la lesbiana,
    que vuelve a sacar los sones
    manidos y comodones
    pasando por Dos Hermanas.

    Pero me paro… y lo pienso…
    Pienso en que son, de antemano,
    un grupo de ciudadanos
    alabando su existencia;
    un puñado de personas
    que reivindica y razona
    con la fiesta por querencia.

    Pienso en ellos, que ahí están,
    y reparo en los bocazas
    que gustan de la carnaza,
    la etiqueta y el prejuicio,
    y que apenas dicen nada
    tragando mierda enlatada
    y obviando su desperdicio.

    Por eso, desde la glosa,
    vaya aquí mi enhorabuena
    al otro, —de la otra acera—
    que demuestra hablar sincero:
    ejemplo de libertad
    que engrandece una ciudad
    al surcar su callejero.

  • Polémica derrota del EM Vistazul

    Polémica derrota del EM Vistazul de baloncesto en silla de ruedas por un abultado 91-58 ante el CDM Elche, resultado en el que los árbitros del encuentro tuvieron un papel destacado. Junto con el buen papel desempeñado por los locales, los colegiados amonestaron y expulsaron a varios jugadores valiéndose de falta de dudosa existencia o descalificaciones al cuerpo arbitral inexistentes. El EM Vistazul se despiden de la liga como locales este sábado, a las 19:00 horas, en el Pepe Ot

  • Polémica derrota del EM Vistazul

    Polémica derrota del EM Vistazul de baloncesto en silla de ruedas por un abultado 91-58 ante el CDM Elche, resultado en el que los árbitros del encuentro tuvieron un papel destacado. Junto con el buen papel desempeñado por los locales, los colegiados amonestaron y expulsaron a varios jugadores valiéndose de falta de dudosa existencia o descalificaciones al cuerpo arbitral inexistentes. El EM Vistazul se despiden de la liga como locales este sábado, a las 19:00 horas, en el Pepe Ot

  • La gloria del ser humano

    (Juan 1,1-18) Hay muchas personas que, negándose a su propia experiencia de vida, piensan que toda la existencia humana no es más que un curioso accidente en el proceso físico de la materia-energía, cuyo origen escapa de toda posible experimentación. Su argumento suele ser el conjunto de las hipótesis científicas que se divulgan.

    Digo que la afirmación del sin-sentido de la existencia humana sólo se puede hacer negándose a reconocer la propia experiencia de vida. Hay en toda persona, desde que el hombre es hombre, un anhelo de plenitud y de sentido que nada de este mundo puede colmarlo, que nos aboca a lo que nos desborda. Es más, cuando la cultura se niega a lo trascendente, la dimensión de la religión se sustituye por las más variadas supersticiones. No hablo de oídas.

    El ser humano llega a existir desde un conjunto de causas físicas y biológicas. Pero nace como persona por una llamada profunda, única, luminosa; que desborda toda conceptualización; que le da un nombre propio, su propio nombre. Esta llamada desde las fuentes de la Vida hace que sólo encontremos satisfecho el anhelo de gloria, de paz, de belleza, de vida que tenemos en una dimensión de profundidad siempre inalcanzada.

    Un hombre -sangre, tiempo y palabra, no más- mostró a los que lo contemplaron la gloria del ser humano. Se la mostró con sus palabras, en la lentitud de los días, con su propia sangre. Tanta fue la gloria que vivieron (gloria de sabiduría, de perdón, de entrega, de amor y de vida), que no podían sino contarlo.

    Aquel hombre era la Vida, y pudimos abrazarla; nos dirá Juan.

     

  • Cuentos del mundo en la biblioteca

    2203Tras culminar con el ciclo de cuentacuentos Abuelos y abuelas de cuentos, la biblioteca municipal ha organizado un nuevo ciclo temático que dará comienzo el próximo día 13. Cuentos del mundo es el nombre de este nuevo ciclo que tendrá como objetivo dar a conocer la existencia de otras lenguas a través de la lectura y fomentar valores como el respeto, la tolerancia, la interculturalidad y la diversidad.

     

  • Reflexiones sobre el andalucismo

    Siempre he defendido desde la profunda convicción que el Andalucismo es un proyecto plenamente vigente y necesario para Andalucía, porque nuestra tierra necesita de la existencia de una formación con sentido progresista, solidario, integrador y plenamente reivindicativo y que tenga como prioritario objetivo lo andaluz. Y es en esa prioridad de objetivo donde radica la necesidad y existencia de nuestro proyecto político.

    Es indiscutible que la Autonomía Andaluza, la conquista de la Autonomía plena, no hubiera sido posible sin la voluntad de millones de andaluces, sin la complicidad obligada o voluntaria de otras formaciones políticas, sin el empuje de los movimientos sociales y sin la existencia del Andalucismo. Esto último fue sin duda crucial y determinante.

    Pero el Andalucismo va más allá de un proyecto político, que lo es, es una forma de concebir, de sentir y de querer a Andalucía.  Desde luego que en sus principios no existe un sentido patrimonialista de nuestra Tierra, ni tampoco excluye a los demás en la defensa de sus intereses, pero sí mantiene que nuestra posición y los principios por los que defendemos los intereses andaluces son distintos, pues nada tiene que ver el ideario de los partidos centralista, PSOE y PP, por ejemplo, con uno nacionalista, en este caso, el Partido Andalucista.  Nosotros tenemos la convicción de pertenecer a un gran País que ha sido a lo largo de la historia vanguardia y recepción de civilizaciones y que dentro de él, Andalucía es parte significativa y diferenciada al resto. Amamos nuestra propia cultura y forma de ser, y la concebimos distinta a la de los demás, y ese es otro de nuestros hechos diferenciales.  Los Andalucistas defendemos la posesión de una historia rica en matices y amplificada por el conjunto de pueblos que a lo largo de los tiempos han convivido con nosotros fundiéndose en nuestras peculiaridades.

    Asumimos a nuestro Pueblo con panderetas y con quejíos, con alegrías y con tristezas, con luces y sombras; un Pueblo cansado de deambular por el mundo en busca de ocupar sus manos; un Pueblo que lejos de enriquecerse se ha empobrecido a base de hacer más rico a otros; un Pueblo obligado a mirar el presente, instigados a olvidar el pasado y con el futuro de la decisión de voluntades ajenas. Las gentes Andalucistas no somos especiales, ni mejores ni peores, pero sí distintos.

    A nuestro pragmatismo político, que lo hay, se le une un sentimiento profundo de cariño, de respeto hacia Andalucía que es lo que hace que pase a los múltiples avatares que se han producido a lo largo del Andalucismo, aún perdure, con fuerza y plena vigencia, en el amplio espectro político andaluz.  Nosotros solemos decir que no hay quien pueda  con el Partido Andalucista y prueba de ello, ahí está nuestra historia.  Hemos resistido la fiereza con la que nos han tratado las demás formaciones; el desprecio, a veces, de nuestro propio pueblo; el cainismo feroz con el que nos hemos comportado y superamos de continuo incluso nuestros muchos errores. Y es que el Andalucismo, ya lo decía antes y vuelvo a reiterar ahora, además de ser política, es un sentimiento, una forma de ser y de sentir Andalucía. Siempre habrá alguien que piense y sienta así, y ese, aunque no lo sepa, mantendrá viva la llama del Andalucismo.

  • Reflexiones sobre el andalucismo

    Siempre he defendido desde la profunda convicción que el Andalucismo es un proyecto plenamente vigente y necesario para Andalucía, porque nuestra tierra necesita de la existencia de una formación con sentido progresista, solidario, integrador y plenamente reivindicativo y que tenga como prioritario objetivo lo andaluz. Y es en esa prioridad de objetivo donde radica la necesidad y existencia de nuestro proyecto político.

    Es indiscutible que la Autonomía Andaluza, la conquista de la Autonomía plena, no hubiera sido posible sin la voluntad de millones de andaluces, sin la complicidad obligada o voluntaria de otras formaciones políticas, sin el empuje de los movimientos sociales y sin la existencia del Andalucismo. Esto último fue sin duda crucial y determinante.

    Pero el Andalucismo va más allá de un proyecto político, que lo es, es una forma de concebir, de sentir y de querer a Andalucía.  Desde luego que en sus principios no existe un sentido patrimonialista de nuestra Tierra, ni tampoco excluye a los demás en la defensa de sus intereses, pero sí mantiene que nuestra posición y los principios por los que defendemos los intereses andaluces son distintos, pues nada tiene que ver el ideario de los partidos centralista, PSOE y PP, por ejemplo, con uno nacionalista, en este caso, el Partido Andalucista.  Nosotros tenemos la convicción de pertenecer a un gran País que ha sido a lo largo de la historia vanguardia y recepción de civilizaciones y que dentro de él, Andalucía es parte significativa y diferenciada al resto. Amamos nuestra propia cultura y forma de ser, y la concebimos distinta a la de los demás, y ese es otro de nuestros hechos diferenciales.  Los Andalucistas defendemos la posesión de una historia rica en matices y amplificada por el conjunto de pueblos que a lo largo de los tiempos han convivido con nosotros fundiéndose en nuestras peculiaridades.

    Asumimos a nuestro Pueblo con panderetas y con quejíos, con alegrías y con tristezas, con luces y sombras; un Pueblo cansado de deambular por el mundo en busca de ocupar sus manos; un Pueblo que lejos de enriquecerse se ha empobrecido a base de hacer más rico a otros; un Pueblo obligado a mirar el presente, instigados a olvidar el pasado y con el futuro de la decisión de voluntades ajenas. Las gentes Andalucistas no somos especiales, ni mejores ni peores, pero sí distintos.

    A nuestro pragmatismo político, que lo hay, se le une un sentimiento profundo de cariño, de respeto hacia Andalucía que es lo que hace que pase a los múltiples avatares que se han producido a lo largo del Andalucismo, aún perdure, con fuerza y plena vigencia, en el amplio espectro político andaluz.  Nosotros solemos decir que no hay quien pueda  con el Partido Andalucista y prueba de ello, ahí está nuestra historia.  Hemos resistido la fiereza con la que nos han tratado las demás formaciones; el desprecio, a veces, de nuestro propio pueblo; el cainismo feroz con el que nos hemos comportado y superamos de continuo incluso nuestros muchos errores. Y es que el Andalucismo, ya lo decía antes y vuelvo a reiterar ahora, además de ser política, es un sentimiento, una forma de ser y de sentir Andalucía. Siempre habrá alguien que piense y sienta así, y ese, aunque no lo sepa, mantendrá viva la llama del Andalucismo.

  • Reflexiones sobre el andalucismo

    Siempre he defendido desde la profunda convicción que el Andalucismo es un proyecto plenamente vigente y necesario para Andalucía, porque nuestra tierra necesita de la existencia de una formación con sentido progresista, solidario, integrador y plenamente reivindicativo y que tenga como prioritario objetivo lo andaluz. Y es en esa prioridad de objetivo donde radica la necesidad y existencia de nuestro proyecto político.

    Es indiscutible que la Autonomía Andaluza, la conquista de la Autonomía plena, no hubiera sido posible sin la voluntad de millones de andaluces, sin la complicidad obligada o voluntaria de otras formaciones políticas, sin el empuje de los movimientos sociales y sin la existencia del Andalucismo. Esto último fue sin duda crucial y determinante.

    Pero el Andalucismo va más allá de un proyecto político, que lo es, es una forma de concebir, de sentir y de querer a Andalucía.  Desde luego que en sus principios no existe un sentido patrimonialista de nuestra Tierra, ni tampoco excluye a los demás en la defensa de sus intereses, pero sí mantiene que nuestra posición y los principios por los que defendemos los intereses andaluces son distintos, pues nada tiene que ver el ideario de los partidos centralista, PSOE y PP, por ejemplo, con uno nacionalista, en este caso, el Partido Andalucista.  Nosotros tenemos la convicción de pertenecer a un gran País que ha sido a lo largo de la historia vanguardia y recepción de civilizaciones y que dentro de él, Andalucía es parte significativa y diferenciada al resto. Amamos nuestra propia cultura y forma de ser, y la concebimos distinta a la de los demás, y ese es otro de nuestros hechos diferenciales.  Los Andalucistas defendemos la posesión de una historia rica en matices y amplificada por el conjunto de pueblos que a lo largo de los tiempos han convivido con nosotros fundiéndose en nuestras peculiaridades.

    Asumimos a nuestro Pueblo con panderetas y con quejíos, con alegrías y con tristezas, con luces y sombras; un Pueblo cansado de deambular por el mundo en busca de ocupar sus manos; un Pueblo que lejos de enriquecerse se ha empobrecido a base de hacer más rico a otros; un Pueblo obligado a mirar el presente, instigados a olvidar el pasado y con el futuro de la decisión de voluntades ajenas. Las gentes Andalucistas no somos especiales, ni mejores ni peores, pero sí distintos.

    A nuestro pragmatismo político, que lo hay, se le une un sentimiento profundo de cariño, de respeto hacia Andalucía que es lo que hace que pase a los múltiples avatares que se han producido a lo largo del Andalucismo, aún perdure, con fuerza y plena vigencia, en el amplio espectro político andaluz.  Nosotros solemos decir que no hay quien pueda  con el Partido Andalucista y prueba de ello, ahí está nuestra historia.  Hemos resistido la fiereza con la que nos han tratado las demás formaciones; el desprecio, a veces, de nuestro propio pueblo; el cainismo feroz con el que nos hemos comportado y superamos de continuo incluso nuestros muchos errores. Y es que el Andalucismo, ya lo decía antes y vuelvo a reiterar ahora, además de ser política, es un sentimiento, una forma de ser y de sentir Andalucía. Siempre habrá alguien que piense y sienta así, y ese, aunque no lo sepa, mantendrá viva la llama del Andalucismo.