Etiqueta: esquivar

  • 1928. Muere un niño por el atropello de un camión

    Un niño de diez años, apellidado Mena, ha fallecido como consecuencia del atropello de un autocamión. El muchacho iba montado en la trasera de una camioneta, en la carretera de Dos Hermanas a Sevilla. El destino quiso que, cuando fue a apearse, se cruzó el autocamión, conducido por Rafael León, que no pudo hacer nada por esquivar al niño.

  • Plena Semana Santa

    El tambor sigue el ritmo cadencioso
    del tiempo hecho Pasión sobre maderas.
    Besadas de costeros, las aceras
    encajan dulcemente paso y poso.

    El incienso es el aire entre un pomposo
    abaniqueo eterno en rectas ceras
    exhaladas de Amor, trabajaderas,
    en un todo tan fino como hermoso.

    No se escapa un murmullo sin acento.
    No hay balanza que mida cada aliento.
    No se alcanza a encajar a los sonidos.

    No se debe esquivar a su elegancia.
    No se deja lugar a la asonancia.
    No se puede escapar a los sentidos.

  • Plena Semana Santa

    El tambor sigue el ritmo cadencioso
    del tiempo hecho Pasión sobre maderas.
    Besadas de costeros, las aceras
    encajan dulcemente paso y poso.

    El incienso es el aire entre un pomposo
    abaniqueo eterno en rectas ceras
    exhaladas de Amor, trabajaderas,
    en un todo tan fino como hermoso.

    No se escapa un murmullo sin acento.
    No hay balanza que mida cada aliento.
    No se alcanza a encajar a los sonidos.

    No se debe esquivar a su elegancia.
    No se deja lugar a la asonancia.
    No se puede escapar a los sentidos.

  • Plena Semana Santa

    El tambor sigue el ritmo cadencioso
    del tiempo hecho Pasión sobre maderas.
    Besadas de costeros, las aceras
    encajan dulcemente paso y poso.

    El incienso es el aire entre un pomposo
    abaniqueo eterno en rectas ceras
    exhaladas de Amor, trabajaderas,
    en un todo tan fino como hermoso.

    No se escapa un murmullo sin acento.
    No hay balanza que mida cada aliento.
    No se alcanza a encajar a los sonidos.

    No se debe esquivar a su elegancia.
    No se deja lugar a la asonancia.
    No se puede escapar a los sentidos.