Etiqueta: espíritu

  • 1951. Cinco toreros se postran ante la Virgen de Valme

    Tras la corrida de ayer domingo, recibieron la Medalla de Oro de la Virgen de Valme los toreros Alfredo Jiménez, José Rodríguez Pichardo, Juan Pareja Obregón, Eduardo Álvarez ‘El Andaluz’ y Antonio Astolfi Cuesta. Terminada la imposición de medallas, de rodillas ante la Virgen, se entonó una salve y el joven párroco, José Ruiz Mantero, encomió su “espíritu caballeresco y cristiano”, al unir “lo sagrado de la religión con lo profano de su arte”. Ya en la sacristía, el torero Astolfi se echó la mano a la cartera y, ante la sorpresa de todos, le dio al hermano mayor ¡un billete de mil pesetas! Que Dios y la Virgen lo protejan.

  • Refundar España

    (Mateo 28, 16-20 ) “Se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra. Id y haced discípulos de todos los pueblos”, así dice Jesús en el evangelio de este domingo de la Santísima Trinidad.

    Un poder que nos llama, como discípulos, a movilizar lo mejor de nosotros mismos, a enfrentarnos a todo el encanallamiento y la corrupción que nos enfanga, y a forjar una sociedad más digna y humana. Un mundo en el que no haya sueldos blindados a costa de los más pobres, ni subsidios que adormecen el ansia de los humildes de luchar por su propia vida. Un mundo en el que las hipotecas injustas e inhumanas no se paguen; y en el que la legalidad no sea “como la serpiente que muerde en el talón a quien va descalzo”. Ni el liberalismo, ni el socialismo –ideologías del siglo pasado–, ni la religiosidad sentimental de nuestro pueblo –rayando, a veces, en alienación– nos han preservado del pozo en el que nos estamos hundiendo.
    Jesucristo tiene pleno poder para despertar, en cada uno de nosotros, la rabia ante la corrupción y la injusticas, ante la desvergüenza y la mentira, ante la manipulación y el latrocinio.

    Pleno poder para alentarnos a trabajar, codo con codo, por la esperanza. Pleno poder para que todos nos pongamos a buscar resquicios, entre el cemento dañino que cubre nuestra España, donde puedan brotar iniciativas de trabajo honrado y productivo.

    Que los poetas iluminen nuestra mente con metáforas de esperanza. Que los cantores expresen nuestra rabia y anhelos. Que los profetas alienten en nuestro espíritu la verdadera voluntad del Padre para con nosotros, sus hijos. Que los cristianos, viviendo en el Espíritu de Cristo, mirando a los ojos al futuro, con todas las personas de bien, refundemos España.

     

  • No es tu espíritu

    (Juan 15,26ss) AQUELLA ERA una situación ambigua. Por un lado habían estado varios años aprendiendo del Maestro, escuchando sus palabras, contemplando sus acciones; él mismo les había mirado, les había hablado tú a tú; habían contemplado su fortaleza y su lucidez en los enfrentamientos con los dirigentes, su fortaleza y su serenidad en el momento de la prueba; se habían visto iluminados por la experiencia inefable de la resurrección.

    Pero ahora se había ido; los había dejado con la responsabilidad de llevar el Evangelio a todos los hombres y mujeres del mundo; y ellos eran unos pocos; muy poco cultos para hablar en público; muy poco sabios para convencer a nadie; demasiado débiles y cobardes para seguir con esa misión. Era tan inmensa la tarea, y tan pequeño su espíritu…

    Pero entonces ocurrió lo inesperado. No, no te engañes. No es el pecado de la Iglesia, ni la indiferencia de muchos, ni la dificultad de la misión. En cuanto hay Espíritu hay primavera.

    Naturalmente que tu espíritu se acobarda ante las dificultades, se retrae ante el sufrimiento y recela de todo lo nuevo. Pero en la brisa de la noche, en el silencio de la oración comunitaria, o en la discusión por buscar el camino a seguir podemos encontrarnos con Quien sobrepasa nuestro espíritu.

    El Espíritu nos hará, por amor a Jesucristo, asumir su cruz, vivir su alegría, vivir en la casa de los pobres, hacer de nuestras palabras espadas contra la mentira, afrontar con serenidad el transparente rostro de la muerte, encontrar en el prójimo a un hermano. El Espíritu nunca será sólo consuelo, siempre será impulso nuevo para ser fiel en Dios.

     

  • El Signo de la Comunión

    (Lucas 24, 35-48) Hay momentos muy hermosos en la vida de las comunidades cristianas. Los hay difíciles, como en cualquier colectividad humana. Pero, a veces, parece que el Espíritu se pasea en torno a nosotros y crea un ámbito especial de comprensión, de afán de servicio y de plenitud personal.

    Recuérdalos.

    Puede haber sido en alguna celebración con los enfermos o con los ancianos, en la que jóvenes y mayores han sintonizado tanto que se ha vivido un atisbo del Reino. Puede haber sido en una misa, en la que la petición espontánea de un compañero, la predicación del sacerdote, o el momento de la comunión han hecho brotar un silencio orante donde comprendíamos perfectamente las palabras de San Juan de la Cruz: “la soledad sonora”.

    Puede haber sido en una reflexión de grupo, o en una asamblea comunitaria, donde fuimos capaces de reconocer a los otros como presencia de Cristo; donde fuimos capaces de valorar que el trabajo de los demás era necesario para anticipar la instauración del Reino. Los diversos y, a veces, enfrentados por esto o por aquello, éramos capaces de remar todos en una misma dirección.

    ¡Qué hermoso, qué gratificante!

    Puede haber sido en un encuentro personal en el que nos reconocimos tan igualmente vulnerables y semejantes que el rencor y el recelo dieron paso al perdón y la confianza.

    Muchas veces hemos compartido esta comunión, signo de la resurrección de Cristo. Y lo vivimos como un milagro en el que el Espíritu nos recreaba. ¿Lo recuerdas?

  • Año nuevo, resultados y espíritu renovados

    1802El Dos Hermanas CF inicia 2012 venciendo al colista Arahal por 3-0

    Con la llegada del año nuevo el Dos Hermanas CF se ha desperezado de sus malos resultados y ha entrado en 2012 con ansias de victoria. Como la que consiguió este pasado sábado en el Miguel Román ante el Arahal, último clasificado, y que le insufla, más que un balón de oxígeno en forma de puntos, un halo de esperanza que invita a pensar en nuevos horizontes para el cuadro que dirige Paco Leal.

    No obstante, la primera parte del encuentro no invitaba a pensar que los rojiazules se harían con los tres puntos. De hecho, el Arahal fue amo y señor del cuarto de hora inicial de partido, con tres claras ocasiones de gol protagonizadas por Diego (minuto 5), Guille (en el 11) y Portillo, que por fortuna quedaron en nada gracias al buen hacer del meta nazareno Fran.

    Las continuas llegadas a su portería despertaron la bestia de un Dos Hermanas que optó por estirar líneas y poner en práctica su propósito de año nuevo: evitar el descalabro.

    Dicho y hecho, la táctica pronto comenzó a dar sus frutos. En el minuto 20 Caramelo se plantó en las mismas puertas de la portería defendida por Carlos pero erró en su intento de gol. Lo volvieron a intentar Melquiades (por dos veces) y Pantoja, aunque la fortuna los dejó de lado.

    El descanso sirvió para avivar los ánimos del Dos Hermanas y permitir que el Arahal se viniera abajo. Así, Álvarez inauguró el marcador en el 58, Melqui le tomó el testigo en el 66 con el 2-0 y Caramelo, tras jugadón de Melquiades, sentenció en el 70 con el 3-0. Se cerraba así el que, posiblemente, haya sido el mejor choque rojiazul de la campaña. Ahora, a pensar en el Cerro del Águila.

     

  • La educación de Jesús niño

    El padre, patriarca, jefe de la familia, tenía toda la autoridad y simbolizaba el pasado. Era responsable de una doble misión: vigilar el buen devenir cotidiano de los suyos y mantener el prestigio y la seriedad de la religiosidad que subyacía en todas las acciones de la vida familiar. Los niños vivían sumisos a la disciplina de sus padres.

    María, la esclava del Señor, llevó en su vientre los amores, la bendición de su Señor como primer acto de pedagogía. Siempre fueron los hijos una bendición de Dios. La bendición no era solo un gesto, sino un bien físico, un hijo en este caso. Bendita tú entre las mujeres. Jesús llegó desde la Tierra en vuelo bajo del Espíritu.

    El nacimiento de una niña era motivo de cierta tristeza, pero se festejaba al hijo varón con un gran regocijo. Pedagogía aquella paternal y autoritaria como correspondía a la época. Los hijos eran un regalo para el marido. La mujer sin descendencia se sentía muy desgraciada. Las niñas ocupaban un segundo lugar en la familia. A diferencia de los varones, no iban a la escuela. Algunas aprendían a leer en casa con su madre. Desde muy jovencitas molían el trigo y tomaban el cuidado de la cocina. Si una hija se casaba antes de los doce años y medio, el padre era parte principal en ese compromiso.

    El primogénito gozaba de una consideración singular como heredero y responsable futuro de las tradiciones y de los bienes. El padre había de enseñar la sabiduría a sus hijos. La madre se encargaba de la primera educación de niños y niñas. Pronto los niños, casi sin terminar los tramos de escolaridad, estarían con los padres en sus trabajos y responsabilidades. Los padres eran severos con sus hijos. “Si les das unos palos los libras del abismo” dice el libro de los Proverbios. (23,14.)

    Hasta los tres años estará María ofreciendo a Jesús el alimento de sus pechos con ternura hasta saciarlo. Pedagogía maternal de María. Se dormirá entre los brazos de su mamá. Se divertirá con los juguetes de la artesanía de José el carpintero. Así podemos imaginar el entorno educacional de encarnación de la primera infancia de Jesús. Algo más crecidos, se conocen los juegos de los niños y niñas. En el tiempo de ocio y recreo dibujaban tableros en las calles empedradas para jugar a los dados. Practicaban un juego de pelota semejante al voleibol. Se divertían con figuras de barro cocido o con muñecas.

    Las escuelas habían surgido con la monarquía. La enseñanza se impartía en gran parte oral, de modo que se garantizaba el interiorizar el aprendizaje. Pero también instruían con la escritura. Durante tiempo se utilizó la tablilla de cera. En los colegios se aprendía a leer a los cinco años. A los diez se iniciaban en el estudio de la Ley.

    En clase no había más de veinticinco alumnos. Las clases se daban en la sinagoga con bancos de madera. Todos los días eran lectivos, incluso el sábado. La enseñanza judía consistía pues en las tradiciones, la sabiduría, las experiencias de los mayores, la valoración de sus vidas, la práctica artesanal y de los oficios.

    Es lícito pensar en Jesús como un niño radiante de vida que asiste a clase y se ejercita en los números y las letras. Que llega a casa y juega en el patio comunitario con sus vecinitos a las canicas, a la peonza. La vida familiar y de vecindad eran importantes para ir construyendo la educación de los pequeños. Pedagogía del juego esencial del colegio, el ocio y la amistad.

    Jesús va a la sinagoga donde aprende el libro sagrado, ayuda en casa y en el taller. Reza al acostarse las oraciones que le enseñó su madre. Va descubriendo en sí mismo su vocación y su identidad. Pedagogía del espíritu. Los evangelios están llenos de versículos que se refieren a Jesús sensible a la naturaleza y a la vida misma. Se puede pensar que de niño anduvo buscando a Dios por todas partes y que, poco a poco, lo encontró allí donde se nota a Dios, la montaña, el desierto, las flores, los pájaros, los pobres. Pedagogía de la simbiosis con la naturaleza y la intuición de su espíritu que le descubre a su Padre Dios. Educación empírica y trascendente a la vez.

    Desde los ocho años se iniciaban los niños en frecuentar la vida de los mayores. La esperanza media de vida no pasaba de los treinta. Trabajaban, por ejemplo, en la recogida de las cosechas. Los oficios se heredaban.

    Jesús se mostró crítico de la sociedad y la fe de su tiempo. Solitario de Yahveh, incomprendido, guiado por un conocimiento innato de lo bueno, de lo justo, abocado hacia el amor a las cosas verdaderas, sin dobleces, lejos de los conceptos vacíos, humilde y sencillo como un trozo de pan o un poco de vino.

    Jesús no añadió a la pedagogía de su tiempo ni requisitos ni normas ni siquiera programas más allá de algo como las Bienaventuranzas. Jesús buscó a Dios en libertad y solidaridad con los demás. Su prioridad fue la confianza en su Padre.

     

  • “Abrid las ventanas que vienen los Reyes Magos a traer el mejor regalo: volver a sentirnos niños”

    0401Mariano Sánchez se proclama en su pregón el principal defensor de los Reyes Magos

    Los Reyes Magos pueden descansar tranquilos. Bueno, ahora no, que tienen mucho trabajo por delante, pero, a partir del día 6 de enero sí, ya que les ha salido en Dos Hermanas uno de los principales defensores de sus personas y de la tradición, tanto religiosa como popular, que representan. Se llama Mariano Sánchez Moreno y el pasado lunes así dejó testimonio en su pregón de Reyes.

    Ya lo dijo en su presentación, Manuel Sánchez Moreno, su hermano, quien afirmó que su elección había sido muy acertada, ya que “él ve antes que nadie la estrella que guía a sus majestades”. Y luego lo corroboró el pregonero, quien apostó por una disertación de corte clásica, al más puro estilo sevillano, para defender a ultranza las tradición de los Reyes Magos y todo lo que ella conlleva, desde la creencia a pies juntillas en su existencia o desde el hecho de escribirles la carta, a comprar el roscón en la mañana de la cabalgata.

    0402Mariano contagió a los presentes durante la media hora justa que duró el pregón del espíritu de la tarde de Reyes, acordándose de “los pajes de babi azul” que la hacen posible desde la nave de la calle Arroz, epicentro vivo del espíritu de los Reyes Magos, pero también de las personas que más lo necesitan, como los mayores, los que están solos o los que no tienen trabajo.

    {xtypo_rounded3}4 de enero
    de 12:00 a 20:00 exposición de las carretas en la nave de la calle Arroz con la visita del Cartero Real.{/xtypo_rounded3}

    Fue así como Mariano se sintió por un día Rey Mago  para repartir “caramelos de bienestar y trabajo”, animando a Dos Hermanas a “abrir las ventanas, porque vuelven los Reyes Magos que traen el mejor regalo posible: volver a sentirnos niños”.

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    Proclamación
    Durante el acto, se procedió a la proclamación de las personas que encarnarán a los personajes de la Cabalgata de Reyes el día 5 de enero. Subieron al escenario María Lozano Ortiz, como la Estrella de la Ilusión, y  Francisco José Rodríguez Benítez, el Cartero Real. Coronando a  Joaquín Rus Tabernero, Juan Antonio Núñez Silva y Manuel Sánchez Vázquez. como Melchor, Gaspar y Baltasar, respectivamente. Posteriormente, durante el almuerzo, se entregó una mención especial a la Peña Bética Nazarena, en la persona de su presidente, Paco Sánchez, por su 50 aniversario.

  • Un histórico con espíritu renovado

    2803La UD Dos Hermanas se presenta con nuevo técnico y plantilla renovada

    El equipo más antiguo en actividad de la ciudad se presenta de cara a la temporada 2011/2012 con espíritu renovado. Aquel que le imprimen tanto su nuevo entrenador, Juan José García ‘Mena’, que ya se presentó a finales de la pasada campaña, así como el buen número de caras nuevas que se han incorporado al equipo, que preside el histórico Pepe Moreno.

    Entre los fichajes se destacan Carlos, Guille y Tano (procedentes de La Motilla); Vargas (Soleá); Abel, José Mari y Joselu (de equipos de fútbol sala) y Alejandro (La Liara). Continúan: Juanmi, Pompey, Tanke, Gayango, Rote, Flores, Yeray, Mateo, Víctor, Dani y Alfredo, entre otros.

     

  • Sólo el vacío

    (Juan 20,19-23) Sólo el vacío puede llenarse. Sólo donde hay hueco cabe lo importante. Sólo haciendo sitio quien llega puede sentirse cómodo. Y en nuestra vida hay poco vacío, hay poco hueco, hay poco sitio.

    Para que la novedad del Espíritu llene tu vida necesitas renunciar a muchas de tus ideas, a muchos de tus sentimientos, a algunas de las cosas que llevas demasiado tiempo haciendo. Sin vaciarte de ti mismo, ¿cómo le vas a pedir al Señor que te envíe su Espíritu?

    Tendrás que vencer resistencias. Lo que haces, lo que sientes y lo que piensas ha echado raíces y, en gran parte, lo valoras como bueno. Pero mucha inclinación egoísta, mucha ansia de seguridad engañosa, muchos prejuicios antievangélicos se han colado en nuestra vida. Para llenarse del Espíritu de la Alegría y la Novedad el alma tiene que vaciarse de sí misma.

    Hay veces que las renuncias más pequeñas nos cuestan un trabajo inmenso, como si la dignidad de nuestra vida estuviera en esas cosas que no tienen ni peso ni trascendencia. Y por ellas somos capaces de discutir fuertemente con quien más queremos, de perder la alegría de vivir.

    Pero no te olvides que vaciarte de ti mismo es sólo una condición, y que el verdadero objetivo es acoger al Espíritu. Todavía no sabes dónde te guiará, pero es seguro que por caminos más humildes y más alegres; de más entrega y generosidad. Por caminos en los que tú cuentas por quién eres y no por lo que haces.

    «Ámame más, Señor, para quererte». Búscame más, para mejor hallarte. Desasosiégame, por no buscarte. Desasosiégame, por retenerte.
    Pódame más, para más florecerte. Desnúdame, para no disfrazarte. Enséñame a acoger, para esperarte.

     

  • Providencia y libertad

    (Juan 14,15-21) PODEMOS decir que creemos en Dios, y considerarlo ajeno a nuestra vida, como el Ser que dio comienzo al mundo. Podemos decir que creemos en Jesucristo, sin acoger su presencia de resucitado acompañando nuestro camino. Pero al creer en el Espíritu la vivencia racionalista y fría de la fe se llena de calor y de color.

    Cuando creemos en el Espíritu, creemos en el impulso hacia el bien que el Padre imprime en nuestra vida. Creer en el Espíritu es creer en la Providencia de Dios; en su presencia bondadosa y benefactora, en el interior de la historia y de nuestra vida.

    Cuando creemos en el Espíritu, sabemos que enfermedad, dificultades y problemas, todo, puede servirnos para el bien. No es el azar, ni la necesidad lo que gobierna, en lo profundo, nuestra vida. Junto con las causas y los azares contamos con la presencia de Quien –desde nuestra intimidad y desde lo íntimo de la vida—nos ayuda y nos protege. La Providencia de Dios en nuestras vidas tiene nombre propio. Su nombre es Espíritu.

    Cuando creemos en el Espíritu, creemos que nuestra vida es, siempre, para Dios lo más importante. No es que sea lo más importante para nosotros, que ya es decir, es que es lo más importante para Dios mismo. Para Dios no hay normas, ni leyes, ni tradiciones, ni dogmas, siquiera, más importante que ninguno de sus hijos. Cuando caminas en la fe en el Espíritu tu propia vida y la vida de los que te rodean se convierte en un absoluto.

    Cuando creemos en el Espíritu nuestra existencia y la historia se abren a la novedad de lo insospechado. Así le ocurrió a los primeros cristianos, así le ocurrió al imperio esclavista que residía en Roma. El Espíritu es como un vendaval que se lleva lo viejo y lo caduco, y nos hace vivir en la juventud de Dios. Yo conozco jóvenes que lo llevan siendo 50 años, y 60, y 70. La persona que conozco que lleva más tiempo siendo joven, se llama Rosario, es religiosa, y cuida leprosos en Macao. Lleva siendo joven 85 años.