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  • ¿Es el cristianismo una religión?

    “Pero si no tienes que renegar de ese dios en quien crees… Si no es eso lo que yo pretendo. A mí no me molesta que seáis religiosos. Es más, estoy dispuesto a construiros templos magníficos para que podáis ofrecer incienso y dones a ese dios, y así aplaquéis su ira y ganéis sus favores…»

    «Lo único que quiero es que mi palabra y mi voluntad sean lo primero y lo último… Yo nunca me meteré en vuestros dogmas, ni en vuestros ritos. Es más, me gusta que llevéis vestiduras antiguas, entiendo que no queráis pasar por uno de tantos; hasta me parece bien que conservéis tradiciones ancestrales… No me estorban las religiones que saben estar en su sitio. Pero no os atreváis a poner en duda mi poder, ni a criticar mis decisiones. Si es así, caerá sobre vosotros la calumnia, la ignominia, la cárcel, la tortura y la muerte.»

    «Si no mezcláis lo sagrado y lo profano no tendremos problemas. Vosotros rezad y haced sacrificios. Pero el trato a los inmigrantes, a los niños en el vientre de su madre, la formación de los jóvenes, la causa de tanto paro, los beneficios de los grandes consorcios no merecen vuestra religiosa mirada. Dedicadle a dios todo el tiempo que queráis, pero la vida cotidiana es cosa mía. Siendo así nunca tendréis problemas…»

    Muchas veces estaremos tentados de reducir la fe sólo a religión; pero la fe siempre nos llama a vivir acogiendo y entregando Vida, en lo cotidiano de nuestra existencia. Porque Dios es Dios de Vida.

     

  • Quedarse a oscuras

    1101LOS OJOS DE JULIA

    La oscuridad ha sido desde siempre uno de los mayores temores de la humanidad. De ahí la importancia que supuso para nuestros antepasados de las cavernas descubrir el fuego. Más allá de servir de defensa, fuente de calor y asar los animales que cazaban, les evitaba quedarse a oscuras cuando el sol se ocultaba cada día. Y cuando el cine empezó a hacer películas de terror, este era también uno de los temas recurrentes, una de las fuentes del mal. Y los malvados siempre se ocultaban en la oscuridad, y era ahí donde ocurrían todas las masacres, etc, etc.

    {xtypo_code}España, 2010. (100′)
    Dirección: Guillem Morales.
    Producción: Joaquín Pardo, Mar Targarona, Guillermo del Toro, Mercedes Gamero, Reyes Matabuena.
    Guión:  Guillem Morales, Oriol Paulo.  
    Fotografía: Oscar Faura.
    Música: Fernando Velázquez.
    Montaje: Joan Manel Vilaseca.
    Intérpretes: Belén Rueda (Julia / Sara), Lluis Homar (Isaac), Pablo Derqui (Iván), Francesc Orella (Inspector Dimas), Joan Dalmau (Créspulo), Boris Ruiz (Blasco), Daniel Grao (Dr. Román), Clara Segura (Mina), Andrea Hermosa (Lía), Julia Gutiérrez Caba (Soledad).{/xtypo_code}

    Guillem Morales, en esta su segunda película, recurre una vez más al tema. Además de modo redundante, ya que añade al hecho de que los sucesos más (digamos) terroríficos (aunque esta no sea una cinta de terror al uso, sino más bien un thriller… o mejor dicho, pretende ser) sucedan de noche, incluso sin luz, que la protagonista se esté quedando ciega, se esté quedando a oscuras.

    La historia es sencilla de contar: una mujer (la Julia del título) investiga por su cuenta la reciente muerte de su hermana Sara, ya que, aunque todo apunta al suicidio, a ella no le convencen diversos indicios que va encontrando. Julia se ve acechada por una presencia que nadie, ni la policía ni su marido, parece percibir, cree que eso fue lo que mató a su hermana. Mientras, al igual que ocurriera con Sara, una enfermedad congénita la va dejando ciega.

    La película bebe de numerosas fuentes, toma como referentes a varias películas, aunque las más evidentes son Sola en la oscuridad (e incluso, aunque menos, la posterior Jennifer 8) y El fotógrafo del pánico. Quizás también se aprecien elementos de Hitchcock, y a muchos les recordará a las también españolas Los otros y El orfanato. Y ya se sabe lo que pasa con quien quiere abarcar mucho…

    Los ojos de Julia es una película repleta de tópicos, construida a base de clichés ya desde el primer plano. Una casa grande, es de noche, llueve, mucho, hay truenos, una mujer (ciega) está intentando escapar de algo que la persigue, se va la luz (tampoco hacía falta, si ella era ciega, pero el cliché es el cliché)… A partir de ahí, uno tras otro se van sumando para hacer una película tópica, previsible al máximo, y que cuenta con uno de los recursos más burdamente utilizados en mucho tiempo (si quieren ver la película, no sigan leyendo, si lo hacen después no digan que no les avisé): ¿por qué se oculta la cara del ‘malo’ de modo tan descarado y durante tantísimo tiempo, cortando el plano, captándole de espaldas, tapando su cara con sombras, un libro, un mochila, un colchón… si hasta ese momento no lo hemos visto y, por lo tanto, no lo conocemos?, ¿es que no se dan cuenta de que en el mismo instante en que se concatenan cuatro planos ocultando la cara de un personaje concreto hasta el más inepto se da cuenta de que algo pasa, y de que ese es el ‘malo’ de la historia? Y, por cierto, tampoco hay que ser demasiado lumbrera para saber quién es en realidad. Pero bueno, el mal ya está hecho, y con esta cinta, director y guionistas no han visto la luz precisamente, y se han quedado a oscuras

     

  • Quedarse a oscuras

    1101LOS OJOS DE JULIA

    La oscuridad ha sido desde siempre uno de los mayores temores de la humanidad. De ahí la importancia que supuso para nuestros antepasados de las cavernas descubrir el fuego. Más allá de servir de defensa, fuente de calor y asar los animales que cazaban, les evitaba quedarse a oscuras cuando el sol se ocultaba cada día. Y cuando el cine empezó a hacer películas de terror, este era también uno de los temas recurrentes, una de las fuentes del mal. Y los malvados siempre se ocultaban en la oscuridad, y era ahí donde ocurrían todas las masacres, etc, etc.

    {xtypo_code}España, 2010. (100′)
    Dirección: Guillem Morales.
    Producción: Joaquín Pardo, Mar Targarona, Guillermo del Toro, Mercedes Gamero, Reyes Matabuena.
    Guión:  Guillem Morales, Oriol Paulo.  
    Fotografía: Oscar Faura.
    Música: Fernando Velázquez.
    Montaje: Joan Manel Vilaseca.
    Intérpretes: Belén Rueda (Julia / Sara), Lluis Homar (Isaac), Pablo Derqui (Iván), Francesc Orella (Inspector Dimas), Joan Dalmau (Créspulo), Boris Ruiz (Blasco), Daniel Grao (Dr. Román), Clara Segura (Mina), Andrea Hermosa (Lía), Julia Gutiérrez Caba (Soledad).{/xtypo_code}

    Guillem Morales, en esta su segunda película, recurre una vez más al tema. Además de modo redundante, ya que añade al hecho de que los sucesos más (digamos) terroríficos (aunque esta no sea una cinta de terror al uso, sino más bien un thriller… o mejor dicho, pretende ser) sucedan de noche, incluso sin luz, que la protagonista se esté quedando ciega, se esté quedando a oscuras.

    La historia es sencilla de contar: una mujer (la Julia del título) investiga por su cuenta la reciente muerte de su hermana Sara, ya que, aunque todo apunta al suicidio, a ella no le convencen diversos indicios que va encontrando. Julia se ve acechada por una presencia que nadie, ni la policía ni su marido, parece percibir, cree que eso fue lo que mató a su hermana. Mientras, al igual que ocurriera con Sara, una enfermedad congénita la va dejando ciega.

    La película bebe de numerosas fuentes, toma como referentes a varias películas, aunque las más evidentes son Sola en la oscuridad (e incluso, aunque menos, la posterior Jennifer 8) y El fotógrafo del pánico. Quizás también se aprecien elementos de Hitchcock, y a muchos les recordará a las también españolas Los otros y El orfanato. Y ya se sabe lo que pasa con quien quiere abarcar mucho…

    Los ojos de Julia es una película repleta de tópicos, construida a base de clichés ya desde el primer plano. Una casa grande, es de noche, llueve, mucho, hay truenos, una mujer (ciega) está intentando escapar de algo que la persigue, se va la luz (tampoco hacía falta, si ella era ciega, pero el cliché es el cliché)… A partir de ahí, uno tras otro se van sumando para hacer una película tópica, previsible al máximo, y que cuenta con uno de los recursos más burdamente utilizados en mucho tiempo (si quieren ver la película, no sigan leyendo, si lo hacen después no digan que no les avisé): ¿por qué se oculta la cara del ‘malo’ de modo tan descarado y durante tantísimo tiempo, cortando el plano, captándole de espaldas, tapando su cara con sombras, un libro, un mochila, un colchón… si hasta ese momento no lo hemos visto y, por lo tanto, no lo conocemos?, ¿es que no se dan cuenta de que en el mismo instante en que se concatenan cuatro planos ocultando la cara de un personaje concreto hasta el más inepto se da cuenta de que algo pasa, y de que ese es el ‘malo’ de la historia? Y, por cierto, tampoco hay que ser demasiado lumbrera para saber quién es en realidad. Pero bueno, el mal ya está hecho, y con esta cinta, director y guionistas no han visto la luz precisamente, y se han quedado a oscuras

     

  • El Dos Hermanas vuelve a caer y queda relegado al pozo de la tabla

    2502Derrota rojiazul por 1-0 ante El Higuerón

    El Dos Hermanas CF sigue sin despertar del letargo en el que parece sumido desde que arrancó la liga 2010/2011, en la que aún no ha conseguido vencer.
    Para colmo, esta última jornada ha caído por 1-0 en su visita a El Higuerón, con lo que se acrecienta su hundimiento en la tabla.

    Y lo peor de todo, es que el resultado no hace total justicia del partido disputado. Los pupilos de José María Sutil llevaron a lo largo del tiempo de juego el peso del del encuentro, teniendo en frente un El Higuerón que apenas tuvo resquicio para penetrar por la defensa nazarena.

    Los contragolpes de los visitantes fueron peligrosos, y Dani Muñiz tuvo en sus botas por dos veces la posibilidad de marcar para los suyos. Lástima que la suerte no estuviera ese día de su lado. Su compañero Jesús Espina también estuvo cerca de conseguirlo, pero el esférico se estrelló contra el palo.

    A la vuelta del descanso el Dos Hermanas CF consiguió mantener el peso del partido. Sutil decidió dar entrada al campo al delantero Álvaro Yerpes, en lugar del centrocampista Seda. La intención era reforzar el ataque de los rojiazules.
    En el minuto 71 el nazareno Cordero fue objeto de un penalti que el colegiado no pitó finalmente, no se sabe si porque no lo vio o porque no lo consideró como tal. En ese momento, los locales aprovecharon para realizar un contragolpe y marcar el primer y único gol del partido, gracias a Fernando.

    El Dos Hermanas pisó el acelerador y lo dio todo, aunque se vio con la poca fortuna de tener un penalti en contra en el minuto 88, que el meta Javi López consiguió parar sin problemas. Este domingo, a las 12:00 horas, recibe al Montilla.

  • 2001. Una nazarena sobrevive a los atentados a las Torres Gemelas de Nueva York

    1801

    María Ángeles Martín contempló cómo se desplomaba la Torre Sur y era alcanzada por la nube de polvo y escombros

    La nazarena María Ángeles Martín pudo ayer ponerse en contacto telefónico con su familia en Dos Hermanas para asegurarles que, aunque por muy poco, había salvado su vida en los terribles atentados del pasado 11 de septiembre en las Torres Gemelas, en los que pueden haber fallecido unas tres mil personas.

    La joven nazarena, que trabaja en un periódico hispano en Nueva York, reside en un apartamento en Manhattan, a una milla escasa del World Trade Center. Solo dos días antes estuvo en la planta 98 de la Torre Norte, la primera en recibir el impacto de un avión 48 horas después. Cuando el día 11 la avisaron de que se había producido un accidente en una de las torres, corrió hacia la zona. Es en ese momento , al bajar a la calle, cuando contempla cómo un avión hace un extraño viraje y se estrella en la torre sur, tal y como hemos visto estos días por televisión.

    María Ángeles se percata entonces de la gravedad de la situación y de que se trata de un ataque terrorista. Testigo directo del pánico que en ese instante se apodera de la ciudad, la periodista nazarena se acerca a la base de la torre sur justo cuando ésta se desploma. Tuvo que salir corriendo, junto a otros periodistas, para evitar que le alcanzaran el polvo y los escombros.

    Aunque en estos momentos el tráfico aéreo de Nueva York permanece cerrado, María Ángeles tiene previsto regresar a casa en breve.

     

  • Y después se quejarán…

    EEn un intento de explotar el filón y de exprimir al máximo a Flipy, el científico loco, ese personaje que ha encumbrado el programa de Cuatro, El hormiguero, o quizás en un desesperado intento de reflotar un programa que cada vez está un poco más hundido en las audiencias, se estrena esta insufrible e insoportable película, que intenta ser divertida y provocar carcajadas, pero que aburre a las piedras, con chistes sin gracia, mil veces vistos ya, y una caterva de intérpretes que (sin excepción) han tenido mejores ocasiones para lucir su trabajo.
    Flipy es un niño de doce años torpe y canijo, enamorado de su profesora, Violeta. Después de tomar unas píldoras ideadas por su padre (un científico alocado, Pedro Reyes retomando el personaje del propio Flipy en el programa de TV) despierta  con cuerpo de adulto. Tras la sorpresa inicial, se marcha con sus compañeros de clase (salvo su mejor amigo, Jeremías, que ha repetido seis veces el mismo curso, ninguno parece darse cuenta del cambio, ¿tan invisible resultaba antes?) a un campamento de verano, dirigido por Don Carcajón, para convertirse en un cómico de éxito. Allí tratará de conquistar a su amada, aunque tenga que enfrentarse al malvado Carcajón.
    Campamento Flipy es la demostración empírica de por qué el cine español no obtiene las mismas cuotas de pantalla que las películas americanas. El argumento no es más que una sucesión de momentos de otras películas, situaciones ya vistas, y concatenadas aquí, sin mucho acierto en la mayoría de ocasiones: desde el niño que quiere crecer y (por el motivo que sea) despierta un día convertido en adulto (Big es uno de los numerosos ejemplos), a ese plano final (copia descarada, hasta en los diálogos -”hay un problema con tus hijos”, o “donde vamos no necesitamos carreteras”) con el que también se cierra Regreso al futuro. Ello sin entrar a considerar el tema de que la profesora se sienta atraída por un crío de doce años (independientemente de su aspecto, ella sabe que es alumno suyo, sabe la edad que tiene, y con las múltiples noticias que nos inundan últimamente con casos de pederastia no parece lo más adecuado).
    No hay ni una sola idea original, hay secuencias (el duelo de chistes, por ejemplo) que se hacen larguísimas (sobre todo porque ninguno de los que se cuentan tiene la más mínima gracia); incluso hay momentos en los que falla la parte técnica (desigualdades lumínicas en varias escenas)… Ni siquiera los chicos de Muchachada Nui consiguen levantar esta película, que es lo peor que se ha visto desde Pepperminta, la cinta que cerró el pasado Sevilla Festival de Cine (con la que también comparte diversos momentos escatológicos). Con la diferencia de que aquella era al menos original, aunque sólo fuera en el aspecto visual.
    Y después se quejarán de que el cine español baja en su audiencia. Con cosas como ésta no es extraño.

    1901CAMPAMENTO FLIPY

    En un intento de explotar el filón y de exprimir al máximo a Flipy, el científico loco, ese personaje que ha encumbrado el programa de Cuatro, El hormiguero, o quizás en un desesperado intento de reflotar un programa que cada vez está un poco más hundido en las audiencias, se estrena esta insufrible e insoportable película, que intenta ser divertida y provocar carcajadas, pero que aburre a las piedras, con chistes sin gracia, mil veces vistos ya, y una caterva de intérpretes que (sin excepción) han tenido mejores ocasiones para lucir su trabajo.

    {xtypo_code} España, 2010 (80′)Director: Rafa Parbus.Producción: Sergio Ruiz.Guión: Alfredo Díaz, Flipy, Luis Gamboa, Antonio Trashorras.Fotografía:  Javier Cerdá.Música: Jorge Magaz.Montaje: Rafa Parbus.Intérpretes: Flipy (Flipy), Carlos Areces (Jeremías), Eloi Yebra (Lorenzo), Pablo Carbonell (Don Carcajón), Marta Belmonte (Violeta), Ernesto Sevilla (Cirilo), Raúl Cimas (Galarza), Omar Muñoz (Flipy, niño), Pedro Reyes (Padre de Flipy), Rosario Pardo (Madre de Flipy).{/xtypo_code}

    Flipy es un niño de doce años torpe y canijo, enamorado de su profesora, Violeta. Después de tomar unas píldoras ideadas por su padre (un científico alocado, Pedro Reyes retomando el personaje del propio Flipy en el programa de TV) despierta  con cuerpo de adulto. Tras la sorpresa inicial, se marcha con sus compañeros de clase (salvo su mejor amigo, Jeremías, que ha repetido seis veces el mismo curso, ninguno parece darse cuenta del cambio, ¿tan invisible resultaba antes?) a un campamento de verano, dirigido por Don Carcajón, para convertirse en un cómico de éxito. Allí tratará de conquistar a su amada, aunque tenga que enfrentarse al malvado Carcajón.Campamento Flipy es la demostración empírica de por qué el cine español no obtiene las mismas cuotas de pantalla que las películas americanas.

    El argumento no es más que una sucesión de momentos de otras películas, situaciones ya vistas, y concatenadas aquí, sin mucho acierto en la mayoría de ocasiones: desde el niño que quiere crecer y (por el motivo que sea) despierta un día convertido en adulto (Big es uno de los numerosos ejemplos), a ese plano final (copia descarada, hasta en los diálogos -”hay un problema con tus hijos”, o “donde vamos no necesitamos carreteras”) con el que también se cierra Regreso al futuro. 

    Ello sin entrar a considerar el tema de que la profesora se sienta atraída por un crío de doce años (independientemente de su aspecto, ella sabe que es alumno suyo, sabe la edad que tiene, y con las múltiples noticias que nos inundan últimamente con casos de pederastia no parece lo más adecuado). No hay ni una sola idea original, hay secuencias (el duelo de chistes, por ejemplo) que se hacen larguísimas (sobre todo porque ninguno de los que se cuentan tiene la más mínima gracia); incluso hay momentos en los que falla la parte técnica (desigualdades lumínicas en varias escenas)… Ni siquiera los chicos de Muchachada Nui consiguen levantar esta película, que es lo peor que se ha visto desde Pepperminta, la cinta que cerró el pasado Sevilla Festival de Cine (con la que también comparte diversos momentos escatológicos). Con la diferencia de que aquella era al menos original, aunque sólo fuera en el aspecto visual. Y después se quejarán de que el cine español baja en su audiencia. Con cosas como ésta no es extraño.

  • Y después se quejarán…

    EEn un intento de explotar el filón y de exprimir al máximo a Flipy, el científico loco, ese personaje que ha encumbrado el programa de Cuatro, El hormiguero, o quizás en un desesperado intento de reflotar un programa que cada vez está un poco más hundido en las audiencias, se estrena esta insufrible e insoportable película, que intenta ser divertida y provocar carcajadas, pero que aburre a las piedras, con chistes sin gracia, mil veces vistos ya, y una caterva de intérpretes que (sin excepción) han tenido mejores ocasiones para lucir su trabajo.
    Flipy es un niño de doce años torpe y canijo, enamorado de su profesora, Violeta. Después de tomar unas píldoras ideadas por su padre (un científico alocado, Pedro Reyes retomando el personaje del propio Flipy en el programa de TV) despierta  con cuerpo de adulto. Tras la sorpresa inicial, se marcha con sus compañeros de clase (salvo su mejor amigo, Jeremías, que ha repetido seis veces el mismo curso, ninguno parece darse cuenta del cambio, ¿tan invisible resultaba antes?) a un campamento de verano, dirigido por Don Carcajón, para convertirse en un cómico de éxito. Allí tratará de conquistar a su amada, aunque tenga que enfrentarse al malvado Carcajón.
    Campamento Flipy es la demostración empírica de por qué el cine español no obtiene las mismas cuotas de pantalla que las películas americanas. El argumento no es más que una sucesión de momentos de otras películas, situaciones ya vistas, y concatenadas aquí, sin mucho acierto en la mayoría de ocasiones: desde el niño que quiere crecer y (por el motivo que sea) despierta un día convertido en adulto (Big es uno de los numerosos ejemplos), a ese plano final (copia descarada, hasta en los diálogos -”hay un problema con tus hijos”, o “donde vamos no necesitamos carreteras”) con el que también se cierra Regreso al futuro. Ello sin entrar a considerar el tema de que la profesora se sienta atraída por un crío de doce años (independientemente de su aspecto, ella sabe que es alumno suyo, sabe la edad que tiene, y con las múltiples noticias que nos inundan últimamente con casos de pederastia no parece lo más adecuado).
    No hay ni una sola idea original, hay secuencias (el duelo de chistes, por ejemplo) que se hacen larguísimas (sobre todo porque ninguno de los que se cuentan tiene la más mínima gracia); incluso hay momentos en los que falla la parte técnica (desigualdades lumínicas en varias escenas)… Ni siquiera los chicos de Muchachada Nui consiguen levantar esta película, que es lo peor que se ha visto desde Pepperminta, la cinta que cerró el pasado Sevilla Festival de Cine (con la que también comparte diversos momentos escatológicos). Con la diferencia de que aquella era al menos original, aunque sólo fuera en el aspecto visual.
    Y después se quejarán de que el cine español baja en su audiencia. Con cosas como ésta no es extraño.

    1901CAMPAMENTO FLIPY

    En un intento de explotar el filón y de exprimir al máximo a Flipy, el científico loco, ese personaje que ha encumbrado el programa de Cuatro, El hormiguero, o quizás en un desesperado intento de reflotar un programa que cada vez está un poco más hundido en las audiencias, se estrena esta insufrible e insoportable película, que intenta ser divertida y provocar carcajadas, pero que aburre a las piedras, con chistes sin gracia, mil veces vistos ya, y una caterva de intérpretes que (sin excepción) han tenido mejores ocasiones para lucir su trabajo.

    {xtypo_code} España, 2010 (80′)Director: Rafa Parbus.Producción: Sergio Ruiz.Guión: Alfredo Díaz, Flipy, Luis Gamboa, Antonio Trashorras.Fotografía:  Javier Cerdá.Música: Jorge Magaz.Montaje: Rafa Parbus.Intérpretes: Flipy (Flipy), Carlos Areces (Jeremías), Eloi Yebra (Lorenzo), Pablo Carbonell (Don Carcajón), Marta Belmonte (Violeta), Ernesto Sevilla (Cirilo), Raúl Cimas (Galarza), Omar Muñoz (Flipy, niño), Pedro Reyes (Padre de Flipy), Rosario Pardo (Madre de Flipy).{/xtypo_code}

    Flipy es un niño de doce años torpe y canijo, enamorado de su profesora, Violeta. Después de tomar unas píldoras ideadas por su padre (un científico alocado, Pedro Reyes retomando el personaje del propio Flipy en el programa de TV) despierta  con cuerpo de adulto. Tras la sorpresa inicial, se marcha con sus compañeros de clase (salvo su mejor amigo, Jeremías, que ha repetido seis veces el mismo curso, ninguno parece darse cuenta del cambio, ¿tan invisible resultaba antes?) a un campamento de verano, dirigido por Don Carcajón, para convertirse en un cómico de éxito. Allí tratará de conquistar a su amada, aunque tenga que enfrentarse al malvado Carcajón.Campamento Flipy es la demostración empírica de por qué el cine español no obtiene las mismas cuotas de pantalla que las películas americanas.

    El argumento no es más que una sucesión de momentos de otras películas, situaciones ya vistas, y concatenadas aquí, sin mucho acierto en la mayoría de ocasiones: desde el niño que quiere crecer y (por el motivo que sea) despierta un día convertido en adulto (Big es uno de los numerosos ejemplos), a ese plano final (copia descarada, hasta en los diálogos -”hay un problema con tus hijos”, o “donde vamos no necesitamos carreteras”) con el que también se cierra Regreso al futuro. 

    Ello sin entrar a considerar el tema de que la profesora se sienta atraída por un crío de doce años (independientemente de su aspecto, ella sabe que es alumno suyo, sabe la edad que tiene, y con las múltiples noticias que nos inundan últimamente con casos de pederastia no parece lo más adecuado). No hay ni una sola idea original, hay secuencias (el duelo de chistes, por ejemplo) que se hacen larguísimas (sobre todo porque ninguno de los que se cuentan tiene la más mínima gracia); incluso hay momentos en los que falla la parte técnica (desigualdades lumínicas en varias escenas)… Ni siquiera los chicos de Muchachada Nui consiguen levantar esta película, que es lo peor que se ha visto desde Pepperminta, la cinta que cerró el pasado Sevilla Festival de Cine (con la que también comparte diversos momentos escatológicos). Con la diferencia de que aquella era al menos original, aunque sólo fuera en el aspecto visual. Y después se quejarán de que el cine español baja en su audiencia. Con cosas como ésta no es extraño.

  • Y después se quejarán…

    EEn un intento de explotar el filón y de exprimir al máximo a Flipy, el científico loco, ese personaje que ha encumbrado el programa de Cuatro, El hormiguero, o quizás en un desesperado intento de reflotar un programa que cada vez está un poco más hundido en las audiencias, se estrena esta insufrible e insoportable película, que intenta ser divertida y provocar carcajadas, pero que aburre a las piedras, con chistes sin gracia, mil veces vistos ya, y una caterva de intérpretes que (sin excepción) han tenido mejores ocasiones para lucir su trabajo.
    Flipy es un niño de doce años torpe y canijo, enamorado de su profesora, Violeta. Después de tomar unas píldoras ideadas por su padre (un científico alocado, Pedro Reyes retomando el personaje del propio Flipy en el programa de TV) despierta  con cuerpo de adulto. Tras la sorpresa inicial, se marcha con sus compañeros de clase (salvo su mejor amigo, Jeremías, que ha repetido seis veces el mismo curso, ninguno parece darse cuenta del cambio, ¿tan invisible resultaba antes?) a un campamento de verano, dirigido por Don Carcajón, para convertirse en un cómico de éxito. Allí tratará de conquistar a su amada, aunque tenga que enfrentarse al malvado Carcajón.
    Campamento Flipy es la demostración empírica de por qué el cine español no obtiene las mismas cuotas de pantalla que las películas americanas. El argumento no es más que una sucesión de momentos de otras películas, situaciones ya vistas, y concatenadas aquí, sin mucho acierto en la mayoría de ocasiones: desde el niño que quiere crecer y (por el motivo que sea) despierta un día convertido en adulto (Big es uno de los numerosos ejemplos), a ese plano final (copia descarada, hasta en los diálogos -”hay un problema con tus hijos”, o “donde vamos no necesitamos carreteras”) con el que también se cierra Regreso al futuro. Ello sin entrar a considerar el tema de que la profesora se sienta atraída por un crío de doce años (independientemente de su aspecto, ella sabe que es alumno suyo, sabe la edad que tiene, y con las múltiples noticias que nos inundan últimamente con casos de pederastia no parece lo más adecuado).
    No hay ni una sola idea original, hay secuencias (el duelo de chistes, por ejemplo) que se hacen larguísimas (sobre todo porque ninguno de los que se cuentan tiene la más mínima gracia); incluso hay momentos en los que falla la parte técnica (desigualdades lumínicas en varias escenas)… Ni siquiera los chicos de Muchachada Nui consiguen levantar esta película, que es lo peor que se ha visto desde Pepperminta, la cinta que cerró el pasado Sevilla Festival de Cine (con la que también comparte diversos momentos escatológicos). Con la diferencia de que aquella era al menos original, aunque sólo fuera en el aspecto visual.
    Y después se quejarán de que el cine español baja en su audiencia. Con cosas como ésta no es extraño.

    1901CAMPAMENTO FLIPY

    En un intento de explotar el filón y de exprimir al máximo a Flipy, el científico loco, ese personaje que ha encumbrado el programa de Cuatro, El hormiguero, o quizás en un desesperado intento de reflotar un programa que cada vez está un poco más hundido en las audiencias, se estrena esta insufrible e insoportable película, que intenta ser divertida y provocar carcajadas, pero que aburre a las piedras, con chistes sin gracia, mil veces vistos ya, y una caterva de intérpretes que (sin excepción) han tenido mejores ocasiones para lucir su trabajo.

    {xtypo_code} España, 2010 (80′)Director: Rafa Parbus.Producción: Sergio Ruiz.Guión: Alfredo Díaz, Flipy, Luis Gamboa, Antonio Trashorras.Fotografía:  Javier Cerdá.Música: Jorge Magaz.Montaje: Rafa Parbus.Intérpretes: Flipy (Flipy), Carlos Areces (Jeremías), Eloi Yebra (Lorenzo), Pablo Carbonell (Don Carcajón), Marta Belmonte (Violeta), Ernesto Sevilla (Cirilo), Raúl Cimas (Galarza), Omar Muñoz (Flipy, niño), Pedro Reyes (Padre de Flipy), Rosario Pardo (Madre de Flipy).{/xtypo_code}

    Flipy es un niño de doce años torpe y canijo, enamorado de su profesora, Violeta. Después de tomar unas píldoras ideadas por su padre (un científico alocado, Pedro Reyes retomando el personaje del propio Flipy en el programa de TV) despierta  con cuerpo de adulto. Tras la sorpresa inicial, se marcha con sus compañeros de clase (salvo su mejor amigo, Jeremías, que ha repetido seis veces el mismo curso, ninguno parece darse cuenta del cambio, ¿tan invisible resultaba antes?) a un campamento de verano, dirigido por Don Carcajón, para convertirse en un cómico de éxito. Allí tratará de conquistar a su amada, aunque tenga que enfrentarse al malvado Carcajón.Campamento Flipy es la demostración empírica de por qué el cine español no obtiene las mismas cuotas de pantalla que las películas americanas.

    El argumento no es más que una sucesión de momentos de otras películas, situaciones ya vistas, y concatenadas aquí, sin mucho acierto en la mayoría de ocasiones: desde el niño que quiere crecer y (por el motivo que sea) despierta un día convertido en adulto (Big es uno de los numerosos ejemplos), a ese plano final (copia descarada, hasta en los diálogos -”hay un problema con tus hijos”, o “donde vamos no necesitamos carreteras”) con el que también se cierra Regreso al futuro. 

    Ello sin entrar a considerar el tema de que la profesora se sienta atraída por un crío de doce años (independientemente de su aspecto, ella sabe que es alumno suyo, sabe la edad que tiene, y con las múltiples noticias que nos inundan últimamente con casos de pederastia no parece lo más adecuado). No hay ni una sola idea original, hay secuencias (el duelo de chistes, por ejemplo) que se hacen larguísimas (sobre todo porque ninguno de los que se cuentan tiene la más mínima gracia); incluso hay momentos en los que falla la parte técnica (desigualdades lumínicas en varias escenas)… Ni siquiera los chicos de Muchachada Nui consiguen levantar esta película, que es lo peor que se ha visto desde Pepperminta, la cinta que cerró el pasado Sevilla Festival de Cine (con la que también comparte diversos momentos escatológicos). Con la diferencia de que aquella era al menos original, aunque sólo fuera en el aspecto visual. Y después se quejarán de que el cine español baja en su audiencia. Con cosas como ésta no es extraño.

  • Y después se quejarán…

    EEn un intento de explotar el filón y de exprimir al máximo a Flipy, el científico loco, ese personaje que ha encumbrado el programa de Cuatro, El hormiguero, o quizás en un desesperado intento de reflotar un programa que cada vez está un poco más hundido en las audiencias, se estrena esta insufrible e insoportable película, que intenta ser divertida y provocar carcajadas, pero que aburre a las piedras, con chistes sin gracia, mil veces vistos ya, y una caterva de intérpretes que (sin excepción) han tenido mejores ocasiones para lucir su trabajo.
    Flipy es un niño de doce años torpe y canijo, enamorado de su profesora, Violeta. Después de tomar unas píldoras ideadas por su padre (un científico alocado, Pedro Reyes retomando el personaje del propio Flipy en el programa de TV) despierta  con cuerpo de adulto. Tras la sorpresa inicial, se marcha con sus compañeros de clase (salvo su mejor amigo, Jeremías, que ha repetido seis veces el mismo curso, ninguno parece darse cuenta del cambio, ¿tan invisible resultaba antes?) a un campamento de verano, dirigido por Don Carcajón, para convertirse en un cómico de éxito. Allí tratará de conquistar a su amada, aunque tenga que enfrentarse al malvado Carcajón.
    Campamento Flipy es la demostración empírica de por qué el cine español no obtiene las mismas cuotas de pantalla que las películas americanas. El argumento no es más que una sucesión de momentos de otras películas, situaciones ya vistas, y concatenadas aquí, sin mucho acierto en la mayoría de ocasiones: desde el niño que quiere crecer y (por el motivo que sea) despierta un día convertido en adulto (Big es uno de los numerosos ejemplos), a ese plano final (copia descarada, hasta en los diálogos -”hay un problema con tus hijos”, o “donde vamos no necesitamos carreteras”) con el que también se cierra Regreso al futuro. Ello sin entrar a considerar el tema de que la profesora se sienta atraída por un crío de doce años (independientemente de su aspecto, ella sabe que es alumno suyo, sabe la edad que tiene, y con las múltiples noticias que nos inundan últimamente con casos de pederastia no parece lo más adecuado).
    No hay ni una sola idea original, hay secuencias (el duelo de chistes, por ejemplo) que se hacen larguísimas (sobre todo porque ninguno de los que se cuentan tiene la más mínima gracia); incluso hay momentos en los que falla la parte técnica (desigualdades lumínicas en varias escenas)… Ni siquiera los chicos de Muchachada Nui consiguen levantar esta película, que es lo peor que se ha visto desde Pepperminta, la cinta que cerró el pasado Sevilla Festival de Cine (con la que también comparte diversos momentos escatológicos). Con la diferencia de que aquella era al menos original, aunque sólo fuera en el aspecto visual.
    Y después se quejarán de que el cine español baja en su audiencia. Con cosas como ésta no es extraño.

    1901CAMPAMENTO FLIPY

    En un intento de explotar el filón y de exprimir al máximo a Flipy, el científico loco, ese personaje que ha encumbrado el programa de Cuatro, El hormiguero, o quizás en un desesperado intento de reflotar un programa que cada vez está un poco más hundido en las audiencias, se estrena esta insufrible e insoportable película, que intenta ser divertida y provocar carcajadas, pero que aburre a las piedras, con chistes sin gracia, mil veces vistos ya, y una caterva de intérpretes que (sin excepción) han tenido mejores ocasiones para lucir su trabajo.

    {xtypo_code} España, 2010 (80′)Director: Rafa Parbus.Producción: Sergio Ruiz.Guión: Alfredo Díaz, Flipy, Luis Gamboa, Antonio Trashorras.Fotografía:  Javier Cerdá.Música: Jorge Magaz.Montaje: Rafa Parbus.Intérpretes: Flipy (Flipy), Carlos Areces (Jeremías), Eloi Yebra (Lorenzo), Pablo Carbonell (Don Carcajón), Marta Belmonte (Violeta), Ernesto Sevilla (Cirilo), Raúl Cimas (Galarza), Omar Muñoz (Flipy, niño), Pedro Reyes (Padre de Flipy), Rosario Pardo (Madre de Flipy).{/xtypo_code}

    Flipy es un niño de doce años torpe y canijo, enamorado de su profesora, Violeta. Después de tomar unas píldoras ideadas por su padre (un científico alocado, Pedro Reyes retomando el personaje del propio Flipy en el programa de TV) despierta  con cuerpo de adulto. Tras la sorpresa inicial, se marcha con sus compañeros de clase (salvo su mejor amigo, Jeremías, que ha repetido seis veces el mismo curso, ninguno parece darse cuenta del cambio, ¿tan invisible resultaba antes?) a un campamento de verano, dirigido por Don Carcajón, para convertirse en un cómico de éxito. Allí tratará de conquistar a su amada, aunque tenga que enfrentarse al malvado Carcajón.Campamento Flipy es la demostración empírica de por qué el cine español no obtiene las mismas cuotas de pantalla que las películas americanas.

    El argumento no es más que una sucesión de momentos de otras películas, situaciones ya vistas, y concatenadas aquí, sin mucho acierto en la mayoría de ocasiones: desde el niño que quiere crecer y (por el motivo que sea) despierta un día convertido en adulto (Big es uno de los numerosos ejemplos), a ese plano final (copia descarada, hasta en los diálogos -”hay un problema con tus hijos”, o “donde vamos no necesitamos carreteras”) con el que también se cierra Regreso al futuro. 

    Ello sin entrar a considerar el tema de que la profesora se sienta atraída por un crío de doce años (independientemente de su aspecto, ella sabe que es alumno suyo, sabe la edad que tiene, y con las múltiples noticias que nos inundan últimamente con casos de pederastia no parece lo más adecuado). No hay ni una sola idea original, hay secuencias (el duelo de chistes, por ejemplo) que se hacen larguísimas (sobre todo porque ninguno de los que se cuentan tiene la más mínima gracia); incluso hay momentos en los que falla la parte técnica (desigualdades lumínicas en varias escenas)… Ni siquiera los chicos de Muchachada Nui consiguen levantar esta película, que es lo peor que se ha visto desde Pepperminta, la cinta que cerró el pasado Sevilla Festival de Cine (con la que también comparte diversos momentos escatológicos). Con la diferencia de que aquella era al menos original, aunque sólo fuera en el aspecto visual. Y después se quejarán de que el cine español baja en su audiencia. Con cosas como ésta no es extraño.

  • Otra vez

    El pasado mes de diciembre de 2009 envié un correo al Patronato Municipal de Deportes felicitándoles por la organización de la exhibición de gimnasia rítmica que se había celebrado en el Pabellón de Montequinto, a la vez que les indicaba tres cuestiones relativas a la seguridad de todos los asistentes y de las mismas niñas que actuaban, que en mi humilde opinión deberían de subsanarse.

    Hoy martes 25 de mayo de 2010 se ha vuelto a celebrar otra edición de este evento, lo deportivo nuevamente chapó, las niñas no han decepcionado y han vuelto a emocionar a padres y abuelos en ese «minuto de gloria», pero la seguridad sigue suspendiendo.

    Un gran número de vehículos estacionados en la puerta principal del pabellón en la zona habilitada para que los autobuses dejen o recojan a los niños que vienen a la competición, no sólo ha vuelto a dificultar y añadir un peligro innecesario al acceso normal, teniendo los autobuses que estacionar en otros lugares apartados o en sitios prohibidos, sino que llegado el caso de una evacuación o una intervención de los servicios de urgencia, esta vía principal de acceso hubiera estado seriamente comprometida por estos vehículos mal estacionados.

    La cancela que hay en la c/ Tahormina por la que se accede hasta el nivel de la pista polideportiva sigue sin señalizarse como salida de emergencia, pudiendo aparcar cualquier vehículo en la misma. En este lugar debería de haber una ambulancia o servicio sanitario durante las dos horas que duran estos eventos, no sólo por la cantidad de personas que se concentran en el pabellón, sino por el riesgo en la actividad deportiva que las mismas niñas realizan. (Los caballos en el hipódromo llevan una ambulancia detrás durante cada carrera).

    Y por último, indiqué también al Patronato la peligrosa situación de unas máquinas expendedoras de bebidas y otros productos en el mismo pasillo de acceso a la grada que reduce considerablemente este espacio, no sólo dificultando el normal acceso, sino comprometiendo también la seguridad al estrecharse ese lugar que se convertirá en vía de evacuación en caso de declararse una emergencia en el recinto.

    Y bueno, esta es la «participación ciudadana» que he intentado ejercitar sin éxito a través de la web del PMD, a ver si con esta carta al director tenemos más suerte y conseguimos tener una instalación municipal más segura.