Etiqueta: esas

  • Mil gracias

    Queremos gradecer de todo corazón, a la Hermandad del Lunes Santo, por dejarnos ese incensario que perfumó la Cruz del Señor el pasado sábado, a la Hermandad del Cautivo por permitir que nuestro paso saliera de su Casa Hermandad, al apoyo de la Banda de la Estrella y en especial este año a la Hermandad de la Oración en el Huerto por el buen trato recibido desde el primer momento en el que llegamos pidiendo su Casa para hacer la entrada, mil gracias… a todas esas personas que han hecho posibles que muchos niños cumplan su sueño: Hacer creer al que nunca tuvo fé y pasear la Cruz del Señor por las calles de nuestro pueblo.

     

  • Ahorrando energía

    Ese es el lema que todos tenemos en la cabeza y ahora mucho más con la crisis.
    Bueno pues ésto no lo tiene muy claro los responsables de la climatización del Hospital de Valme.

    Hace unos días entré de urgencias acompañando a mi madre que se puso enferma, llegamos a eso de las 17:00 horas pero cuando dierón las 22:00 h. todos los que estábamos en la sala de espera nos íbamos a morir de frío. Terminamos envueltos en las sábanas que amablemente nos proporcionaron las enfermeras, menos mal que se apiadaron de los acompañantes si no seguro que terminamos todos con una pulmonía, entre otras cosas, porque la media de espera en aquella ocasión para todos los que estábamos fue de 8 horas y a esas temperaturas…

    Esto que ha ocurrido en el Hospital de Valme es muy frecuente en los grandes edificios públicos, y la verdad no creo que sea tan difícil en pleno siglo XXI, ajustar la climatización a las necesidades de temperatura de cada momento.

  • Una historia sencilla

    2301ROMPECABEZAS

    Uno de los placeres que disfrutamos (cierto que muy de vez en cuando) los que frecuentamos las salas de cine es encontrarnos con esas curiosidades, esas películas pequeñas, casi desconocidas, que vienen sin grandes nombres, sin premios, y que llegan con un par de años (si no más) de retraso. Películas que ni siquiera tienen una trama espectacular, sino que son (utilizando el título de aquella cinta de Carlos Sorín) historias mínimas, protagonizadas por humanos (más que por personajes), y que te llegan dentro, que parece que no son importantes, pero que resulta difícil sacártelas de la cabeza.

    {xtypo_code}Argentina, 2009. (88′).
    Título original:  Puzzle.
    Escrita y dirigida: Natalia Smirnoff.
    Producción: Caroline Dhainaut, Gabriel Pastore, Luis A. Sartor, Natalia Smirnoff.
    Fotografía: Bárbara Álvarez.
    Música: Alejandro Franov.
    Montaje: Natacha Valerga.
    Intérpretes: María Onetto (María del Carmen), Gabriel Goity, (Juan), Arturo Goetz (Roberto), Henny Trailes (Carlota), Felipe Villanueva (Juan Pablo), Julián Doregger (Iván), Nora Zinsky (Raquel), Marcela Guerty (Susana), Mirta Wons (Graciela), Mercedes Fraile (Carmen), Denise Groesman (Victoria), Jimena Ruiz Echazu (Carla), Pacho Guerty (Pedro).{/xtypo_code}

    La última de ellas en llegar a nuestras salas es esta curiosidad argentina, que cuenta una historia sencilla, aunque el tratamiento visual que le da la directora no está dentro de lo que es habitual. Y ya lo apreciamos desde el principio, con esa secuencia inicial en la que vemos a la protagonista deambular por su casa, ocupada a fondo en preparar un cumpleaños, servir a todos los invitados, y siendo invisible para todos ellos. Poco después, se descubre que la fiesta es en su honor, aunque nadie la felicita, nadie la mira, ni le hace el más mínimo caso. Natalia Smirnoff huye del clasicismo, por ejemplo, del plano-contraplano en los diálogos. La cámara se mueve nerviosa, al igual que los intérpretes.

    El papel principal lo ejecuta una gran María Onetto, capaz de expresar todo sin decir siquiera una palabra. Ella es una mujer cercana a los cincuenta, que un buen día descubre su don: es sorprendentemente rápida haciendo puzzles. Y progresivamente va descubriendo cómo es ella, va evolucionando, se va atreviendo a hacer lo que antes no era capaz, a vivir por sí misma, a pensar en ella. Con su nueva habilidad se embarca en el desafío que supone enfrentarse al certamen nacional de puzzles junto a un millonario que conoce por casualidad.

    Además de la puesta en escena y de la portentosa Onetto, el otro punto fuerte de la película es la sensacional banda sonora de Alejandro Franov, una composición que roza lo experimental, y que acompaña a esta sencilla historia del descubrimiento de una mujer. Y su final, inesperado y abierto, que abre todo un mundo de posibilidades.

     

  • La joya escondida

    1101WINTER’S BONE

    Todos los años surge una película pequeña, de esas que verdaderamente podría llamarse independiente, y que se convierte en la sorpresa del año, la que se cuela en todos los premios, en todas las listas de las mejores cintas de la temporada, y que puede llegar a dar la campanada en los premios gordos de Hollywood.

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2010 (100′)
    Título original: Winter’s bone.
    Director: Debra Granik.
    Producción: Alix Madigan, Anne Rossellini.
    Guión: Debra Granik, Anne Rossellini, basado en la novela de Daniel Woodrell.
    Fotografía: Michael McDonough.
    Música: Dickon Hinchliffe.
    Montaje: Affonso Gonçalves.
    Intérpretes: Jennifer Lawrence (Ree), Isaiah Stone (Sonny), Ashlee Thompson (Ashlee), Valerie Richards (Connie), Shelley Waggener (Sonya), Garrett Dillahunt (Sheriff Baskin), William White (Blond Milton), Lauren Sweetser (Gail), Cody Brown (Floyd), Cinnamon Schult (Victoria).{/xtypo_code}

    En años recientes han sido películas amables, e incluso divertidas, como Juno o Pequeña Miss Sunshine. En esta ocasión, es una cinta más oscura, más adusta, y más dura, una cinta en la que es difícil entrar, pero que (una vez logrado el objetivo) acaba enamorando. Esa cinta es Winter’s bone. Una película que, no nos engañemos, por mucho que digamos muy poca gente va a ir a ver, a no ser que contra pronóstico (como ocurrió con Crash hace unos años) acabe alzándose con el Oscar a la mejor película, cosa que (a priori) se presenta harto difícil.

    Winter’s bone es un retrato fiel y que huele a verosimilitud, de las entrañas de la America profunda, de una comunidad (en este caso en las montañas de Missouri) de cocineros de crack y que está hundida en la marginalidad, en la que Ree, una joven adolescente (la heroína de la historia, nuestra protagonista, una fantástica Jennifer Lawrence, que salta de los papeles secundarios en las series de televisión a este protagonista con sorprendente facilidad) debe luchar diariamente por sacar adelante a su familia, compuesta por su madre enferma y sus dos hermanos pequeños. Un día recibe la nefasta noticia de que su padre, desaparecido hace tiempo para ellos, dejó su pobre casa y el escaso terreno que poseen, como aval de una deuda que no ha satisfecho, con lo que en breve se quedarán en la calle.

    Con un estilo cercano al thriller, al policíaco, al cine de investigación, Winter’s bone es una historia dura de supervivencia en un territorio muy hostil, en una sociedad con reglas estrictas y que resulta extremadamente opresiva y asfixiante. Pero el aspecto delicado, bello y dulce de Ree esconde a una luchadora nata que no se rendirá jamás y que seguirá luchando por los suyos aunque todo y todos se le pongan en su contra.

    Winter’s bone es una de esas escasas películas que sigue viva y creciendo en la mente del espectador mucho tiempo después de haberla visto, de las que dejan poso. A ello ayuda el trabajo de Kranik (hasta ahora, inédita en nuestro país), que sabe mostrar una historia dura preocupándose por sus personajes y sus problemas aunque sin caer en sentimentalismos. Una gran obra que, lamentablemente, no es una cinta de masas.

  • La injusticia de la Justicia

    Esto es una queja dirigida a los Juzgados, en particular a los de mi localidad, Dos Hermanas. Sería muy largo y complejo explicar mi problema. En resumen se trata de la poca ayuda que recibimos de la Administración de Justicia los padres separados que intentamos cumplir las normas y las leyes respecto de los hijos.

    Además, lo desamparados que están los hijos que están maltratados, coaccionados y amenazados por las madres que hacen de ellos un arma arrojadiza hacia nosotros, para no perder las ventajas y beneficios que les da la separación.

    Mi hijo se encuentra en esas circunstancias y nadie estudia el caso; es más, cuando intento hacer algo para que pueda sentirse querido, valorado y disfrute como un niño se merece, me encuentro que me «apuñalan», y no me dejan actuar. Argumento: no tienes la custodia y eres el padre. Si esto no es motivo de encontrarse desconsolado, defraudado y decepcionado de nuestra justicia… Ya no sé donde dirigirme para que alguien me oiga y haga algo por mi hijo, que es el que lo está sufriendo.

     

  • La injusticia de la Justicia

    Esto es una queja dirigida a los Juzgados, en particular a los de mi localidad, Dos Hermanas. Sería muy largo y complejo explicar mi problema. En resumen se trata de la poca ayuda que recibimos de la Administración de Justicia los padres separados que intentamos cumplir las normas y las leyes respecto de los hijos.

    Además, lo desamparados que están los hijos que están maltratados, coaccionados y amenazados por las madres que hacen de ellos un arma arrojadiza hacia nosotros, para no perder las ventajas y beneficios que les da la separación.

    Mi hijo se encuentra en esas circunstancias y nadie estudia el caso; es más, cuando intento hacer algo para que pueda sentirse querido, valorado y disfrute como un niño se merece, me encuentro que me «apuñalan», y no me dejan actuar. Argumento: no tienes la custodia y eres el padre. Si esto no es motivo de encontrarse desconsolado, defraudado y decepcionado de nuestra justicia… Ya no sé donde dirigirme para que alguien me oiga y haga algo por mi hijo, que es el que lo está sufriendo.

     

  • La injusticia de la Justicia

    Esto es una queja dirigida a los Juzgados, en particular a los de mi localidad, Dos Hermanas. Sería muy largo y complejo explicar mi problema. En resumen se trata de la poca ayuda que recibimos de la Administración de Justicia los padres separados que intentamos cumplir las normas y las leyes respecto de los hijos.

    Además, lo desamparados que están los hijos que están maltratados, coaccionados y amenazados por las madres que hacen de ellos un arma arrojadiza hacia nosotros, para no perder las ventajas y beneficios que les da la separación.

    Mi hijo se encuentra en esas circunstancias y nadie estudia el caso; es más, cuando intento hacer algo para que pueda sentirse querido, valorado y disfrute como un niño se merece, me encuentro que me «apuñalan», y no me dejan actuar. Argumento: no tienes la custodia y eres el padre. Si esto no es motivo de encontrarse desconsolado, defraudado y decepcionado de nuestra justicia… Ya no sé donde dirigirme para que alguien me oiga y haga algo por mi hijo, que es el que lo está sufriendo.

     

  • Mi palabra no pasará

    (Marcos 13, 24-32) Conforme la vida nos curte con años, vamos reconociendo lo limitados y débiles que somos. Por eso, si escucháramos a alguien decir: “Mi palabra no pasará”, pensaríamos que es un adolescente en fase de afirmación personal absoluta o que está loco.

    No sabemos a ciencia cierta si Jesús dijo estas mismas palabras, para qué engañarnos; pero todavía es más increíble que sus discípulos, lejos de la euforia de un encuentro impactante, sin la disculpa de la inmadurez de los pocos años, en una dinámica de reflexión comunitaria lenta y progresiva, la pusieran en sus labios. ¿Cómo experimentaron la presencia de Cristo en sus vidas para que se dijeran: “Pasará el imperio de Roma como pasó el de Alejandro Magno. Pero sus palabras no pasarán”?

    Y es que hay palabras que no deben y no pueden pasar; hay palabras que estamos seguros, desde la fe en un Dios Padre, que no van a pasar.

    Cuando estás abrumado por la vida y sus problemas y escuchas dentro, muy dentro: “Ven bendito de tu Padre a descansar en mi regazo de tantas circunstancias difíciles…” Esas palabras ni han pasado ni pasarán. Cuando ves de cerca el rostro de la injusticia y el sufrimiento del inocente y escuchas casi a flor de piel:

    “Bienaventurados los pobres porque para ellos va a reinar Dios en el mundo”. Esas palabras ni han pasado ni pasarán. Escoge tú, ahora, dos palabras de Cristo que ni han pasado ni van a pasar en tu vida, porque gracias a ellas puedes seguir viviendo en la humildad y en la verdad de saberte débil, pero de saberte también hijo.
    Rvdo. José Joaquín Castellón.

  • Mi palabra no pasará

    (Marcos 13, 24-32) Conforme la vida nos curte con años, vamos reconociendo lo limitados y débiles que somos. Por eso, si escucháramos a alguien decir: “Mi palabra no pasará”, pensaríamos que es un adolescente en fase de afirmación personal absoluta o que está loco.

    No sabemos a ciencia cierta si Jesús dijo estas mismas palabras, para qué engañarnos; pero todavía es más increíble que sus discípulos, lejos de la euforia de un encuentro impactante, sin la disculpa de la inmadurez de los pocos años, en una dinámica de reflexión comunitaria lenta y progresiva, la pusieran en sus labios. ¿Cómo experimentaron la presencia de Cristo en sus vidas para que se dijeran: “Pasará el imperio de Roma como pasó el de Alejandro Magno. Pero sus palabras no pasarán”?

    Y es que hay palabras que no deben y no pueden pasar; hay palabras que estamos seguros, desde la fe en un Dios Padre, que no van a pasar.

    Cuando estás abrumado por la vida y sus problemas y escuchas dentro, muy dentro: “Ven bendito de tu Padre a descansar en mi regazo de tantas circunstancias difíciles…” Esas palabras ni han pasado ni pasarán. Cuando ves de cerca el rostro de la injusticia y el sufrimiento del inocente y escuchas casi a flor de piel:

    “Bienaventurados los pobres porque para ellos va a reinar Dios en el mundo”. Esas palabras ni han pasado ni pasarán. Escoge tú, ahora, dos palabras de Cristo que ni han pasado ni van a pasar en tu vida, porque gracias a ellas puedes seguir viviendo en la humildad y en la verdad de saberte débil, pero de saberte también hijo.
    Rvdo. José Joaquín Castellón.

  • Mi palabra no pasará

    (Marcos 13, 24-32) Conforme la vida nos curte con años, vamos reconociendo lo limitados y débiles que somos. Por eso, si escucháramos a alguien decir: “Mi palabra no pasará”, pensaríamos que es un adolescente en fase de afirmación personal absoluta o que está loco.

    No sabemos a ciencia cierta si Jesús dijo estas mismas palabras, para qué engañarnos; pero todavía es más increíble que sus discípulos, lejos de la euforia de un encuentro impactante, sin la disculpa de la inmadurez de los pocos años, en una dinámica de reflexión comunitaria lenta y progresiva, la pusieran en sus labios. ¿Cómo experimentaron la presencia de Cristo en sus vidas para que se dijeran: “Pasará el imperio de Roma como pasó el de Alejandro Magno. Pero sus palabras no pasarán”?

    Y es que hay palabras que no deben y no pueden pasar; hay palabras que estamos seguros, desde la fe en un Dios Padre, que no van a pasar.

    Cuando estás abrumado por la vida y sus problemas y escuchas dentro, muy dentro: “Ven bendito de tu Padre a descansar en mi regazo de tantas circunstancias difíciles…” Esas palabras ni han pasado ni pasarán. Cuando ves de cerca el rostro de la injusticia y el sufrimiento del inocente y escuchas casi a flor de piel:

    “Bienaventurados los pobres porque para ellos va a reinar Dios en el mundo”. Esas palabras ni han pasado ni pasarán. Escoge tú, ahora, dos palabras de Cristo que ni han pasado ni van a pasar en tu vida, porque gracias a ellas puedes seguir viviendo en la humildad y en la verdad de saberte débil, pero de saberte también hijo.
    Rvdo. José Joaquín Castellón.