Etiqueta: enterrado

  • 1799. El escribano pide ser enterrado en la iglesia

    Ha otorgado testamento el que desde 1760 viene siendo escribano público de Dos Hermanas, Francisco José de Rivas Arquellada. Ya anciano, y viendo cercana su despedida de este mundo, ha decidido dejar por escrito sus últimas voluntades.

    Ha pedido ser enterrado en la iglesia de Santa Mª Magdalena, próximo al altar de Nuestra Señora del Carmen. Francisco José de Rivas, nazareno de nacimiento, reside en una casa situada en una de las esquinas de los Cuatro Cantillos y está casado con María Teresa de Castro Criado, con quien tiene tres hijas:  María Luisa, Juana y Ana.

     

  • 1937. Fallece el pintor Díaz Huertas, el autor de la primera portada de “Blanco y Negro”

    2401Ha causado hondo pesar en Madrid y en Córdoba (su lugar de nacimiento) el fallecimiento, a los 71 años, de Carlos Ángel Díaz Huertas, famoso pintor e ilustrador. La fama nacional e internacional le llegó cuando, siendo muy joven, comenzó a trabajar como ilustrador de la revista “Blanco y Negro”, publicación de la que él propuso el título y que fue fundada por su amigo Torcuato Luca de Tena.

    Obra suya fue la primera y famosa portada (10 de mayo de 1891), en la que una mariposa tira de un carruaje (fotografía superior). Díaz Huertas dibujó también para “La ilustración española” o “La esfera”. Como pintor costumbrista, obtuvo medallas en las exposiciones nacionales de  Bellas Artes en 1899, 1901 y 1904. En los últimos años, Díaz Huertas residió en Dos Hermanas, donde mañana será enterrado.

  • Claustrofobia

    1901ENTERRADO

    El cine español, y ni hablemos de las series españolas, no son muy dadas a enfrascarse en aventuras de altos riesgos, y aunque siempre hay honrosas y escasas excepciones, se suelen decantar por géneros y argumentos ya probados y que saben a ciencia cierta que funcionan.

    {xtypo_code}España, 2010. (95′)
    Título original:  Buried.
    Dirección:  Rodrigo Cortés.
    Producción:  Adrián Guerra, Peter Safran. Guión: Chris Sparling.
    Guión: Chris Sparling.
    Fotografía: Eduard Grau.
    Música: Víctor Reyes.
    Montaje: Rodrigo Cortés.
    Intérpretes: Ryan Reynolds (Paul Conroy), Ivana Miño (Pamela Lutti).{/xtypo_code}

    Por eso, el caso de Rodrigo Cortés es tan extraño en nuestra industria. Tras dirigir Concursante hace tres años, una cinta más interesante de lo que en un principio pudiera parecer, en esta su segunda película, el gallego va más allá y se mete de lleno en un proyecto arriesgadísimo, con un único escenario (algo que ya habían hecho otros, por ejemplo el maestro Hitchcock en Naufragos, aunque quizas la referencia más clara para Cortés sea el fragmento de Kill Bill 2 donde Uma Thurman es enterrada) y, lo que supone una novedad, un único personaje en pantalla.

    Paul Conroy despierta herido y a oscuras. Encuentra un encendedor junto a él que le permiten descubrir que está en un ataúd, enterrado. Es un transportista civil que trabajaba en Irak, su convoy sufrió una emboscada y él perdió el conocimiento en el ataque. Despertó sepultado vivo, sin saber quién lo había puesto allí, ni por qué. Un móvil que le han dejado al lado es su único vínculo con el exterior, con sus captores y con la posible ayuda. Pero tiene poco tiempo, hasta que se agote el oxígeno o se acabe la batería del móvil.

    Cortés demuestra tener los redaños suficientes para lanzarse al vacío sin red en una producción dificilísima, al desarrollar toda la trama, toda la historia, hora y media de metraje, en el reducido espacio que supone un ataúd, por el que la cámara se mueve, recorre en innumerables ocasiones, y sirve a su único protagonista para demostrar un talento que muchos no pensaban que tenía. El guión apenas tiene fisuras (si es que las tiene), y mantiene la tensión en todo momento, sin necesidad de trucos baratos, de recurrir a flash-backs o a la temible (destruye más películas de las que salva) voz en off del protagonista contando sus opiniones, sus sentimientos.

    Además, se permite el lujo de contar con algún que otro leve toque de humor corrosivo. La única imagen del mundo exterior que tenemos en todo el metraje, es el vídeo que sus captores le mandan a Conroy con la imagen de una compañera, también secuestrada.

    Enterrado es una película de terror claustrofóbico, una propuesta complicada, un thriller agotador que te deja sin aliento, con un muy buen trabajo de edición y un gran trabajo de cámara (sólo un par de planos imposibles, de travellings que se alejan del protagonista, el primero lateral, con más simbolismo que otra cosa, y el segundo hacia arriba que señalan la profundidad a la que está enterrado el protagonista). Cortés ha construido una cinta magnífica que, aunque no es cine político, no escatima más de una bofetada a las grandes corporaciones, compañías de seguros y algunos gobiernos.