Gran faena realizada en la fría mañana de ayer por el torero nazareno José Gómez “Gallito” a un novillo de Pablo Romero, al que cortó las dos orejas y el rabo. El festival fue organizado por unos compañeros a beneficio de Joaquín Leyva “Cuatro Gordas”, picador de toros que se encuentra enfermo en el Sanatorio El Tomillar.
Etiqueta: enfermo
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1768. Fallece el ex alcalde Diego Ramos Cantillo
Ha recibido sepultura el que hace ya 37 años (en 1768) ocupó el cargo de alcalde ordinario de la villa de Dos Hermanas, Diego Ramos Cantillo. Natural de Jerez, tuvo nueve hijos, seis de ellos con su primera esposa, Ana de Pozas, y tres con la segunda, Ana López. Enviudó de esta última en 1798, y desde entonces vivía en su casa de calle Canónigo. Se dio la circunstancia de que, siendo alcalde, cayó gravemente enfermo, hasta el punto que dio poder a su esposa para que en su nombre otorgara testamento. Milagrosamente se recuperó y pudo conocer los primeros años de este siglo XIX.
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1899. Muere un guardafreno en la estación
Ha sido muy sentida la muerte del empleado ferroviario Antonio Cabrillana, de 27 años, ocurrida ayer en la estación de Dos Hermanas. Realizaba el servicio de guardafreno del tren que llegaba de La Roda cuando, al tirarse a la vía para hacer el enganche del vagón, recibió un tremendo golpe en la espalda, que le hizo impactar con la cabeza en la caldera de la máquina. Se da la circunstancia de que este joven, natural de Marchena, sustituía voluntariamente a un compañero enfermo.
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Miradas y caricias
(Marcos 1,40-45) CADA VEZ que paso por un cruce de carreteras la veo. En verano tenía una sombrilla que la protegía débilmente del sol y del aire abrasador de agosto, ahora en invierno (más tapada con ropa ceñida) sigue en su puesto de trabajo o, por mejor decir, en el lugar donde una inmisericorde esclavitud la ha relegado. Unos la miran con deseo, de ellos sobrevive. Otros la miran con asco. Otros con lástima, o con indiferencia. Pero, todas nuestras miradas le hacen daño.
Sentirnos observados y mirados, como bichos raros; sentirnos juzgados, condenados o amnistiados, a todos nos molesta. La mirada tiene una fuerza personal que salva o esclaviza. Con una mirada podemos avergonzar y hundir a alguien.
Mirando a los ojos lo afrontamos en su realidad personal desde nuestra realidad personal, para contarle lo que nos ha ocurrido, para escuchar un retazo de su propia vida, para decirle lo que pensamos. En el evangelio de esta semana se nos narra cómo Jesús cura a un enfermo de lepra tocándolo, acariciándolo. Nuestra piel, nuestras enfermedades, nuestras virtudes, nuestras capacidades, todo lo que somos, o hacemos, es expresión de nuestra persona y nuestra vida. Cuando miramos a alguien sin tener presente su dignidad de persona, cuando lo tratamos como “delincuente”, “enfermo”, “discapacitado”, “drogadicto”, “corrupto”… él siente que lo estamos juzgando y condenando.
En el evangelio de este domingo, Jesús nos enseña a mirar a todas las personas a los ojos, como lo que son, hijos de Dios. Y a ayudar humildemente a quien lo necesite, pidiéndole internamente perdón por habernos dado cuenta de su carencia y su necesidad.
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Miradas y caricias
(Marcos 1,40-45) CADA VEZ que paso por un cruce de carreteras la veo. En verano tenía una sombrilla que la protegía débilmente del sol y del aire abrasador de agosto, ahora en invierno (más tapada con ropa ceñida) sigue en su puesto de trabajo o, por mejor decir, en el lugar donde una inmisericorde esclavitud la ha relegado. Unos la miran con deseo, de ellos sobrevive. Otros la miran con asco. Otros con lástima, o con indiferencia. Pero, todas nuestras miradas le hacen daño.
Sentirnos observados y mirados, como bichos raros; sentirnos juzgados, condenados o amnistiados, a todos nos molesta. La mirada tiene una fuerza personal que salva o esclaviza. Con una mirada podemos avergonzar y hundir a alguien.
Mirando a los ojos lo afrontamos en su realidad personal desde nuestra realidad personal, para contarle lo que nos ha ocurrido, para escuchar un retazo de su propia vida, para decirle lo que pensamos. En el evangelio de esta semana se nos narra cómo Jesús cura a un enfermo de lepra tocándolo, acariciándolo. Nuestra piel, nuestras enfermedades, nuestras virtudes, nuestras capacidades, todo lo que somos, o hacemos, es expresión de nuestra persona y nuestra vida. Cuando miramos a alguien sin tener presente su dignidad de persona, cuando lo tratamos como “delincuente”, “enfermo”, “discapacitado”, “drogadicto”, “corrupto”… él siente que lo estamos juzgando y condenando.
En el evangelio de este domingo, Jesús nos enseña a mirar a todas las personas a los ojos, como lo que son, hijos de Dios. Y a ayudar humildemente a quien lo necesite, pidiéndole internamente perdón por habernos dado cuenta de su carencia y su necesidad.
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Día del Enfermo en La Paz
El pasado domingo la Residencia de mayores La Paz celebró el Día del Enfermo, organizado conjuntamente con la Pastoral del Enfermo de la parroquia del Divino Salvador.Para la celebración de la misa asistió Gregorio Sillero, párroco de La Oliva. A su término, los voluntarios de la pastoral ofrecieron un almuerzo a todos los residentes, al mismo tiempo que se les hizo entrega de diversos presentes.
El próximo domingo, día 9, se celebrará en la Residencia de mayores Amor y Sacrificio, organizado conjuntamente con la iglesia de La Oliva. De nuevo, tendrá lugar una homilía, a cargo de Gregorio Sillero, y un almuerzo para los mayores.