Etiqueta: “el

  • Siendo humanos

    SIENDO BARRO el barro, con él se construyeron hace siglos torres, que obligan, todavía, a levantar la vista. ¿Quién puede negar su propia debilidad? ¿Quién puede negar que el paso de los años y el tiempo nos hacen más humildes y realistas?

    ¿Quién puede resistirse a la evidencia de que nuestro corazón de hombres y mujeres es frágil y quebradizo? El orgullo y el fracaso, la intolerancia y nuestras obsesiones circulares y recurrentes… Día a día nos vemos encarados con nuestros pecados, con nuestra fragilidad.

    Pero, también día a día, nos vemos fortalecidos en un amor que nos desborda y sorprende. Dios es amigo de la vida. También de la tuya, de tu libertad y tu felicidad. Dios es amigo de dar las fuerzas necesarias para que cumplamos nuestros buenos deseos. Dios nos entregó a su Hijo para que Él fuera nuestra gloria, y nosotros fuéramos gloria para Él. Ninguna de las oscuridades que de vez en cuando se apoderan de ti es más fuerte que su amor y su entrega. ¿Quién no encontrará amor en la fuente misma de la vida? ¿Si la Vida espera en nuestra puerta a que salgamos, quién no encontrará vida con sólo salir a buscarla?

    Los ladrillos son sólo barro, y como nosotros debilidad, pero el calor, el fuego y la fuerza de apoyarse unos en otros los hace edificar construcciones que admiran durante siglos.

    Mira cerca de ti y verás corazones que, siendo frágiles, merecen admiración por los siglos de los siglos. Tal vez el tuyo también.

     

  • La calle Campoamor (I)

    2401Dos Hermanas, 1940-1945

    Hoy me presta su memoria quien antaño fue testigo, la razón de cuanto escribo de la «Calle Campoamor». Alusión literaria entonces para el reconocimiento de los poetas en Dos Hermanas; nombre recuperado en su caso tras la guerra civil española y en homenaje de nuevo al asturiano D. Ramón de Campoamor y Campoosorio, …sólo hasta hace unos años; en actual alusión a la heroína Dña. Clara Campoamor Rodríguez (luchadora nata del sufragio universal).

    1940 me sugiere imaginar una puerta en el tiempo, cruzarla y descubrir mi pueblo de ayer en «blanco y negro»; todo cuanto acontecía un día cualquiera entre los nazarenos de aquella época. Como ejemplo …la mencionada calle al azar elegida de entre las más antiguas del pueblo, como intención …la de brindar por nuestros antepasados; cuyo tesón y esfuerzo vencieron el periodo más difícil de nuestra historia reciente.

    De repente me siento extraño; nublado el pensamiento de un místico letargo. Me dispongo a descansar, pero sin mediar el sueño abro los ojos y me veo esquivando un carro por un camino de tierra. Tras la inquietante «polvareda» me aparece un niño de unos ocho años cuya oportuna «violencia» pudo apartarme y librarme del atropello, el mismo al que increpan y gritan «”Joselito, Joselito”,» al ritmo impetuoso de mis latidos. Todo queda en un susto agradecido junto a un simple «rasguño de sangre» en el brazo izquierdo por la caída, pero al levantarme complacido me angustia el comprobar que nadie podía verme; ni siquiera aquel «municipal» (excombatiente que integraba el nuevo cuerpo local).

    {xtypo_quote_left}Barrio del saco llamaban a la calle consecuencia de su uso cuando llovía{/xtypo_quote_left}

    De pronto suspiré silbando el aire, tras comprobar que al menos José y Manuel sí que me veían. Me refiero a Manuel; un zagal de unos 12 años que venía en bicicleta  desde «Maestre», aquel dispuesto a socorrerme parando junto a Joselito»; el pequeño héroe que tal cual seguidilla tiraba y tiraba de mi (obnubilado) pues aún corríamos peligro entre las bestias y los carros. Y es que estábamos en «El Filato» junto a la carretera Sevilla-Cádiz (hoy Avenida de Andalucía); uno de los «puestos guarda consumo» para imposición de impuesto sobre todo producto o mercancía que llegase al pueblo, donde comenzaba la «Calle Campoamor. Adentrarnos en ella fue su empeño; mi paseo en el tiempo por un camino de grava y guijarro con aceras ya cementadas por Diputación; de tizo señaladas por un grupo de niñas que dejaban la comba para jugar al pique. Las casas …»de medio sitio» en su mayoría, bajos de blancos tapiales de cal, tierra y albero. Planas tejas y vigas al descubierto; sin techo raso en el interior, suelos de cemento o basto ladrillo que las mujeres fregaban con un trozo de saco.

    {xtypo_quote_right}La idiosincrasia de un pueblo sencillo y humilde llevado al extremo de la posguerra{/xtypo_quote_right}

    Precisamente «barrio del saco» llamaban a la calle y su contorno, consecuencia al parecer de quienes se tapaban con uno cuando llovía. Ruda pero sana inclemencia para con un vecindario sin medios; faltos de cualquier buena nueva. Por no tener, ni luz eléctrica tenían; valiéndose de candilejas de aceite cuya torcía de algodón» encendían para iluminarse, y en algunos casos; …de aquellos quinqués de petróleo con graduación tras prender la «torcía de lona» que tanto tiznaba. Para refrigerar usaban tinajas de barro (botijos para el agua), mientras que para lavar; las mujeres lo hacían sobre refregadores de madera en pilas de piedra junto a los patios (lavaderos), mediante pastillas de jabón o la llamada clarilla: lejía» de aquella que resultaba tras el asiento de las cenizas del carbón en el agua; sobrante de los hornillos donde cocinaban, o de las «copas de cisco picón» con las que se calentaban en invierno. En cualquier caso usaban agua de pozo (de medianera o de aquellos particulares en su mayoría), pues tampoco había red alguna de abastecimiento público. No obstante Manuel «el aguaó» (apodo que aún conserva su familia), pasaba con frecuencia con una «pipa»; un bocoy o barril de agua potable que abastecía de cántaros a quien le compraba (10 céntimos de real la perra gorda, 5 la chica,…), como solución a los casos de insalubridad.

    {xtypo_quote_left}La calle era un camino de grava y guijarro con aceras ya cementadas por Diputación{/xtypo_quote_left}

    En fin, meritoria forma de vida (testimonial experiencia) que tanto llamaría mi atención; hasta de como y cuando la gente dejaban las puertas abiertas. Curiosa costumbre a interpretar con independencia de la seguridad que percibieran; en el hogar cuya necesidad quizás, facilitaba aún más la hospitalidad innata; la idiosincrasia de un pueblo sencillo y humilde llevado al extremo por la posguerra latente; la misma que pude comprobar en las casas que visitamos, así como al oír un grupo de críos acudiendo al llamado «comedor del gobierno» (corrían «los años del hambre»). Tras la emotiva observación continué paseando, triste pero embelesado aún; por suerte y por la peculiaridad en todo: curtida ropa de patén y demás vestimentas de la gente inclusive, también la de José «el basurero» (José «el Melaguillo»); durante el tiempo en que desempeñó dicho trabajo con su carrillo recogiendo los residuos de alimentos en su mayoría, para luego llevarlos a los terrenos de Alfonsito el de Justo» donde hacían abono para la siembra a partir de lo recogido: basura que también muchos quemaban en los corrales si es que allí los habituales animales de labor no se la comían antes, y es que la mayoría de las viviendas tenían alguno.

    {xtypo_quote_right}Ni luz eléctrica tenían y usaban agua del pozo o la compraban a Manuel “el aguaó”{/xtypo_quote_right}

    No hacía frío ni calor; sol inocuo tono sepia. De pronto me deslumbran los gajos de luz; no más que al paso de una guapa muchacha que saludaba a mi joven guía y amigo; fue cuando recordé que a mí nadie podía verme. Prendado me giré siguiéndola con la mirada hasta entrar en el número 11 si no mal recuerdo; sorprendido en demasía por cuanto me recordaba su voz, planta y figura. Por el momento José no me dijo nada de ella, por lo demás… insistía en que ahora me asomara a la esquina; en que viera el entorno de su calle (las afueras del pueblo entonces), pues ya estábamos al extremo y final de la misma. A la derecha el barrio «La Jarana», por donde él y sus amigos cruzaban para bañarse en la Cantera de Crespo»; allá por Cantaelgallo», y es que los periodos largos de lluvia la convertían en un inmenso «manantial». Me señaló a lo lejos la choza de Manuel «el Gitano» (esquilador); en la que fuera «esquina de Pilongo» con los años, a partir de la cual todo era campo entonces; donde la «Cantera del Ratón»: fuente igual de material para la construcción de la época (albero y cal de las piedras que deshacían en los hornos). Ya mirando al centro me citó la «Calle del Rey» (hoy «Calle Santa Elvira»); cuyo negocio de compra y venta (el del apodado «el Rey»), superaba el de cualquier chatarrería que se le pareciera. Por último a la izquierda en la esquina de enfrente: la barbería de «Manolito el de la Gili»; donde aún hoy la tienda de Antonio López, mientras que más allá estaba la vivienda y taberna (trasladada luego a la carretera) de «Currillo Márquez» (sobrino del que fuera Rafalito el del vino») junto a Dolores «la Lucera» (tía del joven Manuel); …en la prolongación de la «Calle San Sebastián» (hoy Cristo de la Veracruz») la cual nos acercaba al centro de Dos Hermanas. Ya de nuevo en Campoamor», volví siendo ilustrado por la relación ordenada de vecinos que allí vivieron:

    Manuela Cala, Ana «la del Vino», Pepa «la del Monda» y su cuñado, «Chaparrejo», «Aguilita», Andrés (primo de «Joselito») y su esposa Rosario (hija de Jesús «el Carpintero» de la calle San Fernando), Juan Llero, Valme «la Pataslargas» y su madre,»El Paquino», Carmen «la del Melero», La Lebrijana», «El Lucero» y su esposa María «la del Lico» (tíos del joven Manuel y padres de Alfredo el de la semillería), Juan el de Algodonales» y su esposa Mariana», «El tío Camuñas», María «a Molondra», Pastora la Miñota» (la madre del soldao») a quien mataron marido («Caserón») y dos hijos durante «el movimiento», Alberto y luego «los Beni» (Benito Cordero), Isabel «la de Mena», María «la Chapina», «El Niño Mena», «los Capirote», Manolo «el Pitaco» y su esposa Isabel «la Pitaca», Encarna, María la Pavera», Carmen «la del Carrero», «Joselito el de Utrera», el Romanito», «el Yunquerano» y su esposa Marcela, Isabel «la ligera», Gertrudis (cuñada de María «la de Callejo» (tía de José)), Velmira y su esposo Manolillo el de la Menúa», el Cabañiz •••

    (Continuación)

     

  • La calle Campoamor (I)

    2401Dos Hermanas, 1940-1945

    Hoy me presta su memoria quien antaño fue testigo, la razón de cuanto escribo de la «Calle Campoamor». Alusión literaria entonces para el reconocimiento de los poetas en Dos Hermanas; nombre recuperado en su caso tras la guerra civil española y en homenaje de nuevo al asturiano D. Ramón de Campoamor y Campoosorio, …sólo hasta hace unos años; en actual alusión a la heroína Dña. Clara Campoamor Rodríguez (luchadora nata del sufragio universal).

    1940 me sugiere imaginar una puerta en el tiempo, cruzarla y descubrir mi pueblo de ayer en «blanco y negro»; todo cuanto acontecía un día cualquiera entre los nazarenos de aquella época. Como ejemplo …la mencionada calle al azar elegida de entre las más antiguas del pueblo, como intención …la de brindar por nuestros antepasados; cuyo tesón y esfuerzo vencieron el periodo más difícil de nuestra historia reciente.

    De repente me siento extraño; nublado el pensamiento de un místico letargo. Me dispongo a descansar, pero sin mediar el sueño abro los ojos y me veo esquivando un carro por un camino de tierra. Tras la inquietante «polvareda» me aparece un niño de unos ocho años cuya oportuna «violencia» pudo apartarme y librarme del atropello, el mismo al que increpan y gritan «”Joselito, Joselito”,» al ritmo impetuoso de mis latidos. Todo queda en un susto agradecido junto a un simple «rasguño de sangre» en el brazo izquierdo por la caída, pero al levantarme complacido me angustia el comprobar que nadie podía verme; ni siquiera aquel «municipal» (excombatiente que integraba el nuevo cuerpo local).

    {xtypo_quote_left}Barrio del saco llamaban a la calle consecuencia de su uso cuando llovía{/xtypo_quote_left}

    De pronto suspiré silbando el aire, tras comprobar que al menos José y Manuel sí que me veían. Me refiero a Manuel; un zagal de unos 12 años que venía en bicicleta  desde «Maestre», aquel dispuesto a socorrerme parando junto a Joselito»; el pequeño héroe que tal cual seguidilla tiraba y tiraba de mi (obnubilado) pues aún corríamos peligro entre las bestias y los carros. Y es que estábamos en «El Filato» junto a la carretera Sevilla-Cádiz (hoy Avenida de Andalucía); uno de los «puestos guarda consumo» para imposición de impuesto sobre todo producto o mercancía que llegase al pueblo, donde comenzaba la «Calle Campoamor. Adentrarnos en ella fue su empeño; mi paseo en el tiempo por un camino de grava y guijarro con aceras ya cementadas por Diputación; de tizo señaladas por un grupo de niñas que dejaban la comba para jugar al pique. Las casas …»de medio sitio» en su mayoría, bajos de blancos tapiales de cal, tierra y albero. Planas tejas y vigas al descubierto; sin techo raso en el interior, suelos de cemento o basto ladrillo que las mujeres fregaban con un trozo de saco.

    {xtypo_quote_right}La idiosincrasia de un pueblo sencillo y humilde llevado al extremo de la posguerra{/xtypo_quote_right}

    Precisamente «barrio del saco» llamaban a la calle y su contorno, consecuencia al parecer de quienes se tapaban con uno cuando llovía. Ruda pero sana inclemencia para con un vecindario sin medios; faltos de cualquier buena nueva. Por no tener, ni luz eléctrica tenían; valiéndose de candilejas de aceite cuya torcía de algodón» encendían para iluminarse, y en algunos casos; …de aquellos quinqués de petróleo con graduación tras prender la «torcía de lona» que tanto tiznaba. Para refrigerar usaban tinajas de barro (botijos para el agua), mientras que para lavar; las mujeres lo hacían sobre refregadores de madera en pilas de piedra junto a los patios (lavaderos), mediante pastillas de jabón o la llamada clarilla: lejía» de aquella que resultaba tras el asiento de las cenizas del carbón en el agua; sobrante de los hornillos donde cocinaban, o de las «copas de cisco picón» con las que se calentaban en invierno. En cualquier caso usaban agua de pozo (de medianera o de aquellos particulares en su mayoría), pues tampoco había red alguna de abastecimiento público. No obstante Manuel «el aguaó» (apodo que aún conserva su familia), pasaba con frecuencia con una «pipa»; un bocoy o barril de agua potable que abastecía de cántaros a quien le compraba (10 céntimos de real la perra gorda, 5 la chica,…), como solución a los casos de insalubridad.

    {xtypo_quote_left}La calle era un camino de grava y guijarro con aceras ya cementadas por Diputación{/xtypo_quote_left}

    En fin, meritoria forma de vida (testimonial experiencia) que tanto llamaría mi atención; hasta de como y cuando la gente dejaban las puertas abiertas. Curiosa costumbre a interpretar con independencia de la seguridad que percibieran; en el hogar cuya necesidad quizás, facilitaba aún más la hospitalidad innata; la idiosincrasia de un pueblo sencillo y humilde llevado al extremo por la posguerra latente; la misma que pude comprobar en las casas que visitamos, así como al oír un grupo de críos acudiendo al llamado «comedor del gobierno» (corrían «los años del hambre»). Tras la emotiva observación continué paseando, triste pero embelesado aún; por suerte y por la peculiaridad en todo: curtida ropa de patén y demás vestimentas de la gente inclusive, también la de José «el basurero» (José «el Melaguillo»); durante el tiempo en que desempeñó dicho trabajo con su carrillo recogiendo los residuos de alimentos en su mayoría, para luego llevarlos a los terrenos de Alfonsito el de Justo» donde hacían abono para la siembra a partir de lo recogido: basura que también muchos quemaban en los corrales si es que allí los habituales animales de labor no se la comían antes, y es que la mayoría de las viviendas tenían alguno.

    {xtypo_quote_right}Ni luz eléctrica tenían y usaban agua del pozo o la compraban a Manuel “el aguaó”{/xtypo_quote_right}

    No hacía frío ni calor; sol inocuo tono sepia. De pronto me deslumbran los gajos de luz; no más que al paso de una guapa muchacha que saludaba a mi joven guía y amigo; fue cuando recordé que a mí nadie podía verme. Prendado me giré siguiéndola con la mirada hasta entrar en el número 11 si no mal recuerdo; sorprendido en demasía por cuanto me recordaba su voz, planta y figura. Por el momento José no me dijo nada de ella, por lo demás… insistía en que ahora me asomara a la esquina; en que viera el entorno de su calle (las afueras del pueblo entonces), pues ya estábamos al extremo y final de la misma. A la derecha el barrio «La Jarana», por donde él y sus amigos cruzaban para bañarse en la Cantera de Crespo»; allá por Cantaelgallo», y es que los periodos largos de lluvia la convertían en un inmenso «manantial». Me señaló a lo lejos la choza de Manuel «el Gitano» (esquilador); en la que fuera «esquina de Pilongo» con los años, a partir de la cual todo era campo entonces; donde la «Cantera del Ratón»: fuente igual de material para la construcción de la época (albero y cal de las piedras que deshacían en los hornos). Ya mirando al centro me citó la «Calle del Rey» (hoy «Calle Santa Elvira»); cuyo negocio de compra y venta (el del apodado «el Rey»), superaba el de cualquier chatarrería que se le pareciera. Por último a la izquierda en la esquina de enfrente: la barbería de «Manolito el de la Gili»; donde aún hoy la tienda de Antonio López, mientras que más allá estaba la vivienda y taberna (trasladada luego a la carretera) de «Currillo Márquez» (sobrino del que fuera Rafalito el del vino») junto a Dolores «la Lucera» (tía del joven Manuel); …en la prolongación de la «Calle San Sebastián» (hoy Cristo de la Veracruz») la cual nos acercaba al centro de Dos Hermanas. Ya de nuevo en Campoamor», volví siendo ilustrado por la relación ordenada de vecinos que allí vivieron:

    Manuela Cala, Ana «la del Vino», Pepa «la del Monda» y su cuñado, «Chaparrejo», «Aguilita», Andrés (primo de «Joselito») y su esposa Rosario (hija de Jesús «el Carpintero» de la calle San Fernando), Juan Llero, Valme «la Pataslargas» y su madre,»El Paquino», Carmen «la del Melero», La Lebrijana», «El Lucero» y su esposa María «la del Lico» (tíos del joven Manuel y padres de Alfredo el de la semillería), Juan el de Algodonales» y su esposa Mariana», «El tío Camuñas», María «a Molondra», Pastora la Miñota» (la madre del soldao») a quien mataron marido («Caserón») y dos hijos durante «el movimiento», Alberto y luego «los Beni» (Benito Cordero), Isabel «la de Mena», María «la Chapina», «El Niño Mena», «los Capirote», Manolo «el Pitaco» y su esposa Isabel «la Pitaca», Encarna, María la Pavera», Carmen «la del Carrero», «Joselito el de Utrera», el Romanito», «el Yunquerano» y su esposa Marcela, Isabel «la ligera», Gertrudis (cuñada de María «la de Callejo» (tía de José)), Velmira y su esposo Manolillo el de la Menúa», el Cabañiz •••

    (Continuación)

     

  • Éxito de la XXIV Subida al Boyar

    2803
    La Subida al Boyar, organizada por el Club Ciclista Dos Hermanas, ha tenido como protagonitas a Salvador Santiago, Manuel Villalba, Francisco Sánchez, ‘El Calentero’ y Antonio Bando, vencedores en M-30, 40, 50, 60 y 70.

  • 1929. Tres heridos al reventar la rueda de un sidecar

    Tres personas resultaron ayer heridas en la carretera a Los Palacios. El motorista Manuel Grillo llevaba en el sidecar a Juan Casilla y su esposa. Estalló un neumático, y motocicleta y sidecar dieron varias vueltas de campana. El conductor sufrió una gravísima conmoción cerebral, y los ocupantes del sidecar resultaron con fractura declavícula (él) y con fractura de ambos brazos (ella).

  • IU confía en la huelga como salida social de la crisis

    0604Para IU las medidas aplicadas por el Gobierno no son inevitables

    Para la agrupación local de Izquierda Unida, en palabras de su secretario general, Manolo Lay, hay que apoyar la huelga general porque “el Gobierno de Rodríguez Zapatero se ha arrodillado frente a las exigencias de los mercados, aplicando un duro programa de ajuste”. Según Lay, aunque “el Gobierno dice que estas medidas son inevitables, no es cierto”, ya que, prosigue, “hay otra forma de salir de la crisis, apoyando la economía real y creando empleo”.

    Para IU, no hay que caer en la desesperanza, ya que existe una alternativa que se basa en “una salida social de la crisis y en la movilización para conquistarla”. Por eso,prosigue Lay, “es necesario que la ciudadanía se eche a la calle y apoye la Huelga General. Ahora es el momento, porque la reforma laboral se puede parar si el gobierno sufre una contestación masiva”.

    {xtypo_quote}“La reforma laboral se puede parar si la respuesta es masiva”{/xtypo_quote}

    Sobre la repercusión de la huelga en Dos Hermanas, Lay asegura que es una de las ciudades “más perjudicadas por la reforma”. Como ciudad de trabajadores y trabajadoras, concluye, “estoy convencido que la respuesta ciudadana será ejemplar”.

     

  • El PP se reafirma como el “partido del cambio”

    1101Ha celebrado un año del mitin de Rajoy en el Palacio de Deportes

    El Partido Popular celebró ayer lunes a las puertas del Palacio de Deportes el primer aniversario  “de uno de los mayores actos que el PP ha organizado en Andalucía”, en palabras de Manuel Alcocer, presidente local del partido.

    Hace un año, el día 27 de septiembre, Mariano Rajoy ofrecía en Dos Hermanas un mitin al que asistieron unas 30.000 personas y que inició lo que los populares han bautizado como “el espíritu de Dos Hermanas” y que posteriormente se ha llevado por toda Andalucía. Por ello, a nueve meses de las elecciones, “a un parto de que nazca el cambio”, según Alcocer, “el PP sigue siendo el partido de los trabajadores,  de los jubilados, de los jóvenes o de las madres. Es, de hecho y de derecho, el partido de Andalucía”.

    En esta misma línea discurrió el discurso de Antonio Sanz, secretario regional del partido, durante el acto. Sanz habló del primer cumpleaños del “espíritu del cambio”. Un cambio que, para el secretario regional, significa “más empleo, más oportunidades y una Andalucía mejor, más moderna y pujante”.

    Sanz aseguró que esta “marea del cambio” que ya ha recorrido otras ciudades de Andalucía tendrá sus próximas paradas en Valverde (2 de octubre) y Linares (24 de octubre).

  • 1951. El lunes, cuatro películas seguidas

    2403El Cine Español se ha empeñado en que los nazarenos no se separen de su asiento. El domingo estrenará, en doble sesión (8:15 y 10:15), la película “En busca de marido”, con Cary Grant y Franchot Tone. El lunes nos sorprende con cuatro películas seguidas: “El jinete alado”, “Canelita en rama”, “A mí la legión” y “Las aguas bajan negras”.

  • 1913. Tensión entre almacenistas de aceitunas y toneleros, en huelga desde inicios de mes

    1601Dos mediadores sindicales llegados de Barcelona se tuvieron que ir de Dos Hermanas al no ser recibidos por los patronos

    Continúan enfrentadas las posiciones de los toneleros de Dos Hermanas y los almacenistas de aceitunas, hasta tal punto que el alcalde, Federico Caro, tras un mitin celebrado el día 8 por los obreros en huelga, ha solicitado al gobernador que envíe fuerzas del orden para cortar cualquier disturbio a que pudiera dar lugar la excitación reinante.

    A pesar de que una representación del gremio visitó el día 6 al gobernador civil para exponerle sus reivindicaciones, nada se ha solucionado y la huelga ya se prolonga tres semanas. Aunque los patronos han conferenciado y han presentado unas bases para la solución, las posibilidades de cumplir lo pactado son escasas. Los empresarios de la aceituna han accedido en casi todos los puntos a las peticiones de los obreros, menos en una: se niegan a dar marcha atrás en la introducción de máquinas para el cierre automático de los bocoyes. Los trabajadores entienden que así se eliminarían puestos de trabajo.

    Mediadores de Barcelona
    Durante un tiempo, el gremio nazareno esperó la intervención de la Junta Local de Reformas Sociales, nueva institución creada por el gobierno para la intermediación de conflictos laborales. Pero ya hace tiempo que ninguna autoridad se interesa por el asunto. Por fin, para intentar mediar, la Comisión Pericial ha enviado desde Barcelona a dos delegados de la Federación Española de Toneleros, a la que Dos Hermanas se inscribió este año junto a Sevilla y San Juan de Aznalfarache. Sin embargo, los delegados (Juan Serra y José Maltel) han tenido que marcharse al negarse los almacenistas nazarenos a recibirlos. Según el periódico “El Martillo”, que publica la Asociación de Toneleros de Jerez y que en su número de ayer se hace eco de este asunto, “los burgueses almacenistas quieren darle un escarmiento a los toneleros”. De hecho, para debilitar la postura de los obreros, se están detectando la llegada de esquiroles desde otros puntos de la provincia e incluso de la zona levantina, con los que los patronos intentarían reactivar la producción.
    Jerez y Valencia, solidarias

    Los toneleros nazarenos han pedido la solidaridad y la cooperación del resto de compañeros de España. En Jerez de la Frontera se han declarado en huelga los toneleros de las bodegas de vinos, viéndose obligados los bodegueros a recurrir a la escuadrilla de la Aviación para asegurar el transporte de las vasijas desde las bodegas a la campiña para recoger los mostos.  La Sociedad de Toneleros de Málaga se ha reunido para analizar la situación y expresar su apoyo, mientras que el día 15, los huelguistas nazarenos recibieron la visita solidaria de los miembros de “El Despertar”, sociedad de toneleros de Sevilla.

    En esa reunión se dio lectura a varios telegramas y cartas de los compañeros de la costa levantina, en las que prometen impedir que se envíen a Dos Hermanas operarios esquiroles o bocoyes.

    Así están las cosas a día de hoy. La pregunta es: ¿resistirán los obreros esta dramática situación? Dos hijos de toneleros ya han fallecido en el transncurso de esta huelga, por no disponer de los alimentos y medicinas necesarios.

     

  • 1930. Un robo en un almacén acaba con la detención de “Veneno” en Valencina

    En otra intervención de la Guardia Civil fue detenido Andrés “El Potoco” tras desvalijar un chalet
    1 David HIDALGO PANIAGUA
    La noche del 3 al 4 de julio ha sido larga para la Guardia Civil, que tuvo que atender dos sucesos en Dos Hermanas. El primero de ellos acabó en una carretera cercana a Valencina, donde fueron detenidos José López Casquizo “Veneno”, de 18 años, y José Rodríguez Benítez “Coronilla”, de 20. La Guardia Civil los acusa de haber cometido un robo en el escritorio del almacén de aceitunas de Guillermo Serra y Pickman, de donde sustrajeron 1.013,25 pesetas y un reloj de plata. Cuando se practicó la detención, “Veneno” y “Coronilla” iban de fiesta con tres mujeres de vida airada. Se les intervinieron 579,95 pesetas y el reloj.
    El Potoco desvalija un chalet
    La otra intervención de anoche de la Guardia Civil de Dos Hermanas se produjo al recibir un aviso de que en el chalet Villa San José, cuyo dueño es Leopoldo Torres Orozco, habían visto luz y sentido ruido, cosa muy sospechosa por hallarse ausente dicho señor.
    Sin pérdida de tiempo, se personaron los agentes en la finca y observaron que parte de una de las techumbres estaba destejada. Practicado un reconocimiento en el interior del chalet, encontraron escondido en la carbonera al vecino de Dos Hermanas Andrés Ricardo Tinoco, alias “El Potoco”, de 22 años, quien, no haciéndose rogar la contestación a las preguntas que le hicieron los guardias acerca de los motivos de su permanencia en sitio tan oscuro  e incómodo, manifestó que, aprovechándose de la ausencia del dueño del chalet, se le ocurrió apoderarse de las alhajas que en él tuviera, a cuyo efecto escaló una pared, se encaramó al tejado, levantó algunas tejas y, rompiendo el cielo raso, se descolgó a la habitación.
    En busca de las alhajas descerrajó armarios, cajones de mesas, aparadores y otros muebles, y no encontrando joya alguna se resignó a aprovecharse del trabajo realizado, llevándose lo que buenamente pudiera, que fue dos grifos grandes y dos pequeños de los cuartos de baño, cuatro perchas y dos palmatorias de bronce, una cortina y cuatro visillos de las ventanas… todo lo cual, metidito en un saco, tenía preparado para llevárselo cuando fue sorprendido.
    “El Potoco” fue detenido y puesto a disposición del juez municipal.

    2102En otra intervención de la Guardia Civil fue detenido Andrés “El Potoco” tras desvalijar un chalet

    La noche del 3 al 4 de julio ha sido larga para la Guardia Civil, que tuvo que atender dos sucesos en Dos Hermanas. El primero de ellos acabó en una carretera cercana a Valencina, donde fueron detenidos José López Casquizo “Veneno”, de 18 años, y José Rodríguez Benítez “Coronilla”, de 20.

     

    La Guardia Civil los acusa de haber cometido un robo en el escritorio del almacén de aceitunas de Guillermo Serra y Pickman, de donde sustrajeron 1.013,25 pesetas y un reloj de plata. Cuando se practicó la detención, “Veneno” y “Coronilla” iban de fiesta con tres mujeres de vida airada. Se les intervinieron 579,95 pesetas y el reloj.

    El Potoco desvalija un chaletLa otra intervención de anoche de la Guardia Civil de Dos Hermanas se produjo al recibir un aviso de que en el chalet Villa San José, cuyo dueño es Leopoldo Torres Orozco, habían visto luz y sentido ruido, cosa muy sospechosa por hallarse ausente dicho señor. Sin pérdida de tiempo, se personaron los agentes en la finca y observaron que parte de una de las techumbres estaba destejada.

    Practicado un reconocimiento en el interior del chalet, encontraron escondido en la carbonera al vecino de Dos Hermanas Andrés Ricardo Tinoco, alias “El Potoco”, de 22 años, quien, no haciéndose rogar la contestación a las preguntas que le hicieron los guardias acerca de los motivos de su permanencia en sitio tan oscuro  e incómodo, manifestó que, aprovechándose de la ausencia del dueño del chalet, se le ocurrió apoderarse de las alhajas que en él tuviera, a cuyo efecto escaló una pared, se encaramó al tejado, levantó algunas tejas y, rompiendo el cielo raso, se descolgó a la habitación.

     En busca de las alhajas descerrajó armarios, cajones de mesas, aparadores y otros muebles, y no encontrando joya alguna se resignó a aprovecharse del trabajo realizado, llevándose lo que buenamente pudiera, que fue dos grifos grandes y dos pequeños de los cuartos de baño, cuatro perchas y dos palmatorias de bronce, una cortina y cuatro visillos de las ventanas… todo lo cual, metidito en un saco, tenía preparado para llevárselo cuando fue sorprendido. “El Potoco” fue detenido y puesto a disposición del juez municipal.