El trasplante de médula ósea (tuétano precursor de la sangre) es la única esperanza de curación para muchas personas que sufren leucemia o enfermedades similares, en especial los más jóvenes. El procedimiento consiste en la sustitución de todas las células de la sangre del enfermo por células normales de un donante sano. Para ello basta con trasplantar una pequeña cantidad de células progenitoras (o células madre) por vía intravenosa, como en una transfusión sanguínea. Después de 2-3 semanas, las células madre empiezan a producir células normales que repueblan por completo el organismo del enfermo.
Por cierto, las células madre pueden obtenerse tanto de la médula ósea como de la sangre periférica, por lo que hoy en día el término ‘trasplante de médula ósea’ ha sido sustituido por el de ‘trasplante de progenitores hemotopoyéticos’. Al respecto y descartando el autotrasplante, hay que decir también que no siempre que se da la situación se dispone de un donante compatible en la familia. Para ellos la única posibilidad de curación es localizar un donante voluntario no emparentado compatible (70% de casos). Al respecto y en cualquier caso, la donación de médula ósea se lleva a cabo extrayendo, mediante jeringa, una pequeña cantidad de sangre medular de la parte posterior del hueso de la cadera. Este procedimiento se realiza bajo anestesia general o epidural, en el hospital especializado más cercano. La obtención de células madre de sangre periférica requiere la administración de 4-5 inyectables subcutáneos de unas sustancias, denominadas factores de crecimiento hematopoyético, que hacen pasar las células madre de la médula ósea a la sangre. Este procedimiento no requiere anestesia y se realiza en el a nivel hospitalario de igual manera. La donación de médula ósea no conlleva otro riesgo que el de la anestesia. En personas sanas la probabilidad de complicaciones es de 1 por cada 50.000 anestesias.
Tras la extracción puede existir un ligero dolor residual en la zona de la punción que desaparece a los pocos días de la donación. En el caso de progenitores de sangre periférica, el único efecto secundario relevante de la donación es el dolorimiento generalizado de huesos y músculos (como el de una gripe) que pueden producir los factores de crecimiento hematopoyético, y que desaparece en pocos días. El riesgo derivado de la obtención de estos progenitores es prácticamente nulo. En cuanto a los donantes potenciales, hay quedecir que puede ser donante de médula ósea toda aquella persona de entre 18 y 55 años, siempre que disfrute de buena salud. El criterio de buena salud se establece por un examen previo según protocolo. Como orientación, no sufrir enfermedad cardiovascular, renal, pulmonar, hepática, o hematológica, u otras afecciones crónicas que requieran tratamiento continuado, y no tener antecedentes, o riesgo de haber padecido infecciones por los virus de la hepatitis B, C, o del síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA).