Etiqueta: efectos

  • Vidas infinitas

    1101PRINCE OF PERSIA: LAS ARENAS DEL TIEMPO

    Enésima adaptación cinematográfica de un famoso videojuego (y las que quedan por llegar), Prince of Persia ofrece muy poco, si bien es cierto que es algo más de lo que este humilde cronista (que, afortunadamente, no había visto el trailer del filme antes de ver la película en sí) esperaba en un principio.

    La cinta, que nace de la unión de las productoras de Jerry Bruckheimer y la Disney, tiene guiños de ambas: desde ese comienzo en el que hasta el más desconectado del mundo reconocerá la cita a El Rey León, hasta las secuencias de luchas y persecuciones exageradas hasta el límite típicas en las del primero de los nombrados. Pero el principal problema, algo habitual (por cierto) desde hace bastante tiempo en el cine que nos llega desde los grandes estudios norteamericanos, es doble: por un lado, su principal misterio se desvela ya en el trailer de la película (de ahí que antes mencionara la fortuna de no haberlo visto); y por otro, su previsibilidad total y absoluta.

    Dastan fue adoptado de niño por el rey Sharaman y criado como uno más de sus hijos. Años después, debe unir sus fuerzas y habilidades a las de sus hermanos para conquistar la ciudad sagrada de Alamut, pero descubre que todo ha sido una farsa cuando su padrastro es asesinado y él, culpado de la muerte. Así que huye con la princesa Tamina, y juntos deben enfrentarse a fuerzas oscuras, descubrir la trama detrás de lo ocurrido, y proteger una antigua daga capaz de liberar las Arenas del Tiempo.

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2009. (114′)
    Título original: Prince of Persia: The sands of time.
    Director: Mike Newell.
    Producción: Jerry Bruckheimer.
    Guión: Boaz Yakin, Doug Miro, Carlo Bernard, basado en la serie de videojuegos creados por Jordan Mechner.
    Fotografía:  John Seale.
    Música: Harry Gregson-Williams.
    Montaje: Mick Audesly, Michael Kahn, Martin Walsh.
    Intérpretes: Jake Gyllenhaal (Dastan), Gemma Arterton (Tamina), Ben Kingsley (Nizam), Alfred Molina (Jeque Amar), Steve Toussaint (Seso), Tobby Kebbell (Garsiv), Richard Coyle (Tus), Ronald Pickup (Rey Sharaman), Reece Ritchie (Bis), Gísli Örn Gardarsson (Líder de los Hassanssin).{/xtypo_code}

    Prince of Persia (la película) es un exacerbado desparrame de luchas y acrobacias (eso ya se esperaba, el juego del que procede era así), donde los efectos especiales juegan un papel fundamental (ídem de lo mismo), y donde la mayor parte del presupuesto (a tenor de lo visto en la pantalla) ha ido a la creación de decorados, efectos y para el gimnasio de Jake Gyllenhaal, más cachas que nunca.

    El problema fundamental es que la película se hace larguísima, y por ello, como el argumento tampoco es tan extenso, tienen que incluir innumerables escenas de luchas y escapadas, tienen que repetir una y otra vez el extraordinario poder de la daga mágica (para que no lo olvidemos entre puñado de palomitas y sorbo de refresco de cola), y (como si de un videojuego se tratase, nunca mejor dicho), el creador ha conseguido el truco para que el protagonista no sufra más de lo necesario en ningún enfrentamiento (apenas hay sangre, pese a todas las peleas, no en vano es una cinta para toda la familia), pudiendo volver a repetirlo en caso de que algo salga mal, logrando así tener vidas infinitas.

    Divertida a ratos, pesada en otros momentos, predecible siempre, cabría destacar la nota cómica que pone un irónico Alfred Molina, que, no obstante, llega a resultar algo cargante.

     

  • Vidas infinitas

    1101PRINCE OF PERSIA: LAS ARENAS DEL TIEMPO

    Enésima adaptación cinematográfica de un famoso videojuego (y las que quedan por llegar), Prince of Persia ofrece muy poco, si bien es cierto que es algo más de lo que este humilde cronista (que, afortunadamente, no había visto el trailer del filme antes de ver la película en sí) esperaba en un principio.

    La cinta, que nace de la unión de las productoras de Jerry Bruckheimer y la Disney, tiene guiños de ambas: desde ese comienzo en el que hasta el más desconectado del mundo reconocerá la cita a El Rey León, hasta las secuencias de luchas y persecuciones exageradas hasta el límite típicas en las del primero de los nombrados. Pero el principal problema, algo habitual (por cierto) desde hace bastante tiempo en el cine que nos llega desde los grandes estudios norteamericanos, es doble: por un lado, su principal misterio se desvela ya en el trailer de la película (de ahí que antes mencionara la fortuna de no haberlo visto); y por otro, su previsibilidad total y absoluta.

    Dastan fue adoptado de niño por el rey Sharaman y criado como uno más de sus hijos. Años después, debe unir sus fuerzas y habilidades a las de sus hermanos para conquistar la ciudad sagrada de Alamut, pero descubre que todo ha sido una farsa cuando su padrastro es asesinado y él, culpado de la muerte. Así que huye con la princesa Tamina, y juntos deben enfrentarse a fuerzas oscuras, descubrir la trama detrás de lo ocurrido, y proteger una antigua daga capaz de liberar las Arenas del Tiempo.

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2009. (114′)
    Título original: Prince of Persia: The sands of time.
    Director: Mike Newell.
    Producción: Jerry Bruckheimer.
    Guión: Boaz Yakin, Doug Miro, Carlo Bernard, basado en la serie de videojuegos creados por Jordan Mechner.
    Fotografía:  John Seale.
    Música: Harry Gregson-Williams.
    Montaje: Mick Audesly, Michael Kahn, Martin Walsh.
    Intérpretes: Jake Gyllenhaal (Dastan), Gemma Arterton (Tamina), Ben Kingsley (Nizam), Alfred Molina (Jeque Amar), Steve Toussaint (Seso), Tobby Kebbell (Garsiv), Richard Coyle (Tus), Ronald Pickup (Rey Sharaman), Reece Ritchie (Bis), Gísli Örn Gardarsson (Líder de los Hassanssin).{/xtypo_code}

    Prince of Persia (la película) es un exacerbado desparrame de luchas y acrobacias (eso ya se esperaba, el juego del que procede era así), donde los efectos especiales juegan un papel fundamental (ídem de lo mismo), y donde la mayor parte del presupuesto (a tenor de lo visto en la pantalla) ha ido a la creación de decorados, efectos y para el gimnasio de Jake Gyllenhaal, más cachas que nunca.

    El problema fundamental es que la película se hace larguísima, y por ello, como el argumento tampoco es tan extenso, tienen que incluir innumerables escenas de luchas y escapadas, tienen que repetir una y otra vez el extraordinario poder de la daga mágica (para que no lo olvidemos entre puñado de palomitas y sorbo de refresco de cola), y (como si de un videojuego se tratase, nunca mejor dicho), el creador ha conseguido el truco para que el protagonista no sufra más de lo necesario en ningún enfrentamiento (apenas hay sangre, pese a todas las peleas, no en vano es una cinta para toda la familia), pudiendo volver a repetirlo en caso de que algo salga mal, logrando así tener vidas infinitas.

    Divertida a ratos, pesada en otros momentos, predecible siempre, cabría destacar la nota cómica que pone un irónico Alfred Molina, que, no obstante, llega a resultar algo cargante.

     

  • Soluciones nuevas ante problemas nuevos

    En los últimos días, la fuerza del agua y el viento ha hecho estragos en mi barrio, Condequinto: Se han anegado sótanos, inundado los salones de las casas de Historiador Juan Manzano, provocando cuantiosas pérdidas a numerosos vecinos.

     

    En los más de 10 años que llevo viviendo aquí nunca vi las calles de mi barrio llenas de barro arrastrado desde centenares de metros por la fuerza del agua. Entre otras razones, como la saturación de barro y ramas en los colectores de la autovía de Utrera, parece que alguna de las modificaciones ejecutadas por las obras del párking del metro cercano han influido en la virulencia de alguno de los efectos –son insuficientes los imbornales del párking del metro de Condequinto para absorber el caudal de agua de las últimas lluvias, además de que el parking ha funcionado como una auténtica rambla, haciendo que el agua cogiera tal velocidad que ha destrozado el acerado a su paso…-. Los ingenieros que diseñaron dicho párking jamás pensaron en los caudales de agua caidos en estos días… aunque quizá tampoco en los caudales históricos… ¿Está preparada nuestra ciudad para el cambio climático que ya está aquí?

    La coincidencia en el tiempo del fracaso estrepitoso de la cumbre de Copenhague sobre el Cambio Climático y una de las semanas de lluvia más intensa y brutal que recordamos, con los efectos arriba descritos, nos debe hacer pensar. Si un acuerdo positivo en Copenhague solo hubiese conseguido frenar los efectos del calentamiento global a medio plazo, la falta de voluntad política y la irresponsabilidad de líderes mundiales más decididos a defender los intereses de sus estados y sus grandes corporaciones industriales que los del resto de los habitantes del planeta, para conseguirlo hará que esta generación tal vez solo pueda experimentar más que los efectos devastadores de dicho cambio. ¿Está nuestro municipio preparado para afrontar sucesos como los vividos estos días? Según la comunidad científica, apenas tendremos dos estaciones en el futuro, duros veranos con altas temperaturas, e inviernos con sucesos similares, o peor, a los recientemente sufridos en Andalucía.

    Desde el PSA de Dos Hermanas reclamamos que nuestro Ayuntamiento elabore un Análisis de Riesgos ante este tipo de trombas, que pueden repetirse con igual o superior virulencia en el futuro. Hay que identificar los puntos críticos de nuestro municipio y elaborar un plan de actuación a corto y medio plazo que evite los graves daños de los últimos días. Pero, especialmente, antes de aprobar nuevas obras urbanísticas han de ser tenidos en cuenta nuevos cálculos que prevean la alta probabilidad de ocurrencia de situaciones climatológicas extremas. ¿Se ha tenido en cuenta esto en Entrenúcleos, en Vijaldoso, en la ampliación del Polígono la Isla?, por solo citar tres casos de nueva urbanización… ¡Ante situaciones nuevas necesitamos soluciones nuevas y creativas!