Etiqueta: dolor

  • Ofrenda floral a la Virgen del Mayor Dolor y Traspaso

    Sigue abierta la inscripción para formar parte de la procesión de la Cruz Misional

    El sábado, día 24, la Hermandad de Gran Poder celebra en su capilla  Ofrenda Floral a la Santísima Virgen del Mayor Dolor y Traspaso. La misma dará comienzo a las 20:00 horas y, tras la ofrenda de flores, se realizará el Rezo del Santo Rosario, con escenificación de los misterios por los miembros del Grupo Infantil.

    Asímismo, por mediación del Grupo Joven, se está organizando la Procesión Gloriosa de la Cruz Misional de la Juventud, que se realizará el día 1 de junio, a las 18:30 horas. Se ruega a todos aquellos interesados en participar en el cortejo portando luminarias, lo comuniquen a los miembros del Grupo Joven o a la Diputación de Formación y Juventud.

     

  • La solemnidad vino de la mano de Vera-Cruz

    Estación de Penitencia de Vera-Cruz

    La cofradía volvió a ser ejemplo de procesionar por las calles de la ciudad en un Jueves Santo lleno de detalles

    De una manera ejemplar, como ya tiene acostumbrado al pueblo de Dos Hermanas, procesionó la Hermandad de Vera-Cruz en la tarde del Jueves Santo. El público que se congregó en las calles de la ciudad para presenciar el cortejo de San Sebastián alabó el discurrir del paso de Cristo, así como el acertado y solemne acompañamiento musical de la Virgen del Mayor Dolor con sus marchas fúnebres.  

    Una estación muy esperada tras la restauración a la que se ha sometido en los últimos meses al Cristo crucificado, quien

    lució sobre un nuevo sistema de monte que ha sido todo un acierto cara al exorno floral. Iris morado para Vera-Cruz , tan sólo roto por una rosa  roja colocada a los pies del Señor donación de la feligresía del Ave María y San Luis. También era novedad, con muy buenos resultados, la reforma del pollero de la Virgen, que permitió que los diseños del manto lucieran con más acierto. Como también fue ver a la dolorosa con una saya bordada en burdeos, cuando lo tradicional es que luzca la blanca bordada.

    Estación de Penitencia de Vera-Cruz

    Como anécdotas de una jornada redonda el Himno Real que sonó a la salida del paso de Cristo, un despiste de la Agrupación Musical Utrerana, ya que la hermandad no lo solicita habitualmente. Así como el hecho de que la cogida de una de las jarras laterales del paso de palio se rompió a la altura de la calle El Ejido y tuvo que ser eliminada. A pesar de este incidente, no se vio comprometida la estética del palio.

    Otra de las imágenes insólitas de la jornada fue ver al preste y acólitos que acompañaron a la Santísima Virgen del Mayor Dolor tras el manto.

     

  • Vera-Cruz no se girará en su entrada ni en las presentaciones

    Vera-Cruz estrenos para el Jueves Santo

    Sólo lo hará en los templos en los que haya adoración al Santísimo

    Para su salida procesional del Jueves Santo los dos pasos de la Hermandad de Vera-Cruz han sufrido una reforma estructural. En el caso del Cristo, el antiguo monte de eneas ha sido sustituido por un nuevo sistema de esponjas, mientras que se ha modificado el pollero de la Virgen del Mayor Dolor y se han dotado a los varales de once nuevas piezas que contribuyen a una mejor fijación de los mismos.

    En el capítulo de estrenos, la hermandad cuenta con 10 nuevas cruces de penitentes, además del grabado y reparación de todas ellas. También será novedad el exorno de los canastos de diputados con bellos remates de orfebrería y ha sido sustituida la antigua bandera de la hermandad por  nuevos paños y el faldellín de la cruz parroquial.

    Vera-Cruz estrenos para el Jueves SantoEstrenos musicales
    En el capítulo de estrenos musicales la cofradía ha recibido recientemente dos composiciones, concretamente una trilogía de música de capilla compuesta por el hermano Antonio Castro Sánchez que fueron interpretadas por vez primera el pasado Viernes de Dolores y la marcha para la  agrupación musical titulada Stabat Mater Lacrimosa, compuesta por el hermano José Manuel Mena Hervás.

    {xtypo_rounded_right3}400 nazarenos
    integran el cortejo de la hermandad de Vera-Cruz.{/xtypo_rounded_right3}

    La cofradía pondrá su Cruz de Guía en la puerta de la capilla de San Sebastián, que ha estrenado los faroles que la iluminan, a las 20:00 horas. El paso del Cristo de Vera-Cruz irá exornado con iris morados y el palio del Mayor Dolor con flor blanca. El horario e itinerario de la hermandad no han sufrido modificación alguna.

    Pero sí hay dos novedades importantes, ya que  la comitiva se cierra en esta ocasión con el director espiritual que acompaña revestido con capa pluvial y un séquito de acólitos tras el manto de la  Virgen del Mayor Dolor. Además, la imagen del Señor no se girará ni a la entrada ni ante templos o casas de hermandades salvo que en su interior se encuentre en adoración el Santísimo Sacramento.

  • Como un puñal

    (Lucas 2,22-40) El dolor de los pobres y de los débiles es un puñal afilado que atraviesa el corazón de la comunidad cristiana. ¿Cómo permanecer impasible ante la mujer que ha perdido a su hijo por enfermedad y desnutrición?, ¿cómo no co-indignarse con los jóvenes a los que se les roba el presente y el futuro con una crisis que enriquece a los más ricos?, ¿cómo no sublevarse ante la relativización de la vida humana concebida de la que algunos se consideran dueños bajo excusa de su propia libertad?, ¿cómo no sentir el dolor de aguda soledad de tantos ancianos?

    La pobreza es una espada que atraviesa el corazón de la Iglesia. Pero por desgracia, para unos de una manera y para otros de otra. Para unos como compasión, como co-indignación, como co-sufrimiento con los que sufren. Para otros, los pobres duelen porque estorban. Sí, hay cristianos para los que es más importante la solemnidad de una celebración que la cercanía a los más pobres. Hay cristianos para los que es más importante las buenas relaciones con los poderosos, de izquierda o de derecha, que la amistad con los débiles y sencillos. Hay cristianos para los que los pobres son un estorbo. Para algunos los pobres estorban en los templos, en las parroquias, en los colegios de la Iglesia.

    Los pobres, los débiles, los que sufren, como Jesucristo, «son como una bandera discutida: así queda clara la actitud de muchos corazones. Y por su causa, comunidad cristiana, una espada te traspasa el alma.»

  • Yo tengo

    Yo tengo una niña pequeña
    que es muy grande de corazón,
    una virgen para un belén,
    una joven amiga de Dios,
    Nazarina de Valme fue,
    y de mi mano comulgo.
    Blancura tiene su alma
    alegre ángel anunciador.
    Enciende la llama en mi casa
    del magno cirio de la ilusión.
    Mi niña tiene un hermano
    que es un hombre de gran valor,
    es padrino de su hermana,
    para sus padres firme bastón,
    puntal fuerte en mi familia,
    inteligencia y ponderación,
    sensatez y conocimiento
    para encausar usa la razón,
    apoya las nobles causas,
    y a nadie causa dolor.

    Tengo muchos familiares
    gran apoyo y comprensión,
    compañeros, compañeras,
    amistades un montón.
    tengo a miles sus cariños,
    y por supuesto me tengo yo
    mis palabras y mis versos,
    y este don que Dios me dio.
    Mientras más me ataca el demonio
    más fuerte me siento yo
    plantándole cara siempre
    mi espíritu a él le ganó.

    Yo tengo una niña pequeña.
    Yo tengo un niño mayor.
    Mis niños tienen un padre,
    que ese sí que es unseñor.
    La persona que me acompaña,
    en la alegría y el dolor,
    en la salud y en la enfermedad.
    Es el hombre de mi amor.

    Yo tengo en el cielo a un ángel
    que a mi lado antes vivió,
    y allá desde las alturas
    jamás nunca me abandonó.
    El Chindango pasó a otra vida.
    El Chindango no murió,
    sentado junto al gran Padre,
    me brinda su protección.

    Me alimenta cada día
    cordial pan de sentimiento.
    La riqueza de mi vida
    es ser millonaria de afecto.

    Mientras otras destruyen familias
    por tener más dinero y oro,
    no se dan cuenta que yo,
    ¡¡poseo el mayor tesoro!!

  • 1959. Todos los detalles de la Semana Santa, en la nueva revista

    1802Al precio de 15 pesetas, ya están a la venta los ejemplares de la Revista de la Semana Santa. A lo largo de sus 32 páginas (reproducimos la portada) se incluye, además de los recorridos y horarios de las 7 hermandades, bellas fotografías de sus titulares, así como los estrenos más importantes. Destacan, este año, la candelería completa (96 candeleros) del paso de la Virgen del Mayor Dolor y Traspaso (Gran Poder) y las imágenes de Santa Marta y San Juan Evangelista, en la Hermandad de la Amargura.

  • Espectáculo de danza en estado bruto

    1203Chinabaus sorprende al público con su montaje Upper

    Con la sensación a la llegada de no saber lo que se iba a encontrar y con dudas a la salida sobre lo visto. De esta forma afrontó y asimiló el público que acudió el pasado jueves a ver Upper el espectáculo que Chinabaus Danza presentaba en el teatro.

    Sobre el escenario una diáfana habitación provista de escaso mobiliario, algunas sillas y una mesa, y rodeada por muchas puertas por las que entraban y salían a escena, con un ritmo trepidante, los  siete bailarines de la compañía. A sus pies una pequeña banda que puso la música en directo. Y una misma intención, hacer lo que su director, Juan Dolores Caballero, ha dado en llamar danza bruta.

    Frente a la armonía y equilibrio de los cánones clásicos, Upper apostó por el desequilibrio y el exceso para tratar el amor, el dolor, la dureza de la sociedad o la integración en la misma. Con una predilección por lo feo y el deshecho humano.
    Chinabaus consiguió con Upper mantener en vilo al público presente quien no pudo apartar sus ojos, mientras sus oídos se embelesaban con los sonidos de la banda en directo, en los movimientos deformados de sus bailarines, con una apuesta original que no dejó indiferente a nadie o, al menos, consiguió que el montaje permaneciese en sus cabezas una vez bajado el telón.

  • No hace falta que lo digas

    Cuando una persona quiere a otra no hace falta que lo diga. Se le nota en la forma de mirarle, de hablarle, de sentarse a su lado. Hasta en cómo pronuncia su nombre se nota el amor que siente… Y no te sonrías pensando que sólo les ocurre a los adolescentes primerizos. A todos se nos nota a quién queremos.
    Pero el signo que mejor revela nuestro amor es la capacidad que tenemos de sacrificarnos por el otro. Por aquel a quien amas eres capaz de sacrificarte, de renunciar a lo que te gusta, a tu comodidad, de renunciar incluso a lo que necesitas. Y esto es tan verdad que si no eres capaz de sacrificarte por la otra persona –o lo haces refunfuñando y a la fuerza–, no la amas. Es tu amor mero remedo inmaduro y falso. Es verdad que el amor es fundamentalmente felicidad y vida plena. Es verdad que es dulzura y alegría compartida. Es verdad. Pero si tu amor no pasa la prueba del dolor no deja de ser búsqueda de la propia satisfacción.
    En el evangelio del domingo Jesús nos revela, a través de la sinceridad de Pedro, otra dimensión más alta del amor: cuando amo más profundamente acepto, con dolor y agradecimiento, que el otro se sacrifique por mí. Puede parecer un contrasentido, pero no lo es. Piénsalo.
    Y piensa también cómo vivir, en la verdad de la entrega, el amor a tus padres, a tu pareja, a tus hijos; cómo vivir, en la verdad, tu fe en Jesucristo, tu compromiso con los más pobres, que no es sino otra forma de amar.
    Es tan hermoso, para Jesús, contemplar tu entrega y tu sacrificio por amor… Que aceptes, admirado, agradecido, sobrecogido, el sacrificio que por ti, el mismo, realizó.

    (Mateo 3,1-12) Cuando una persona quiere a otra no hace falta que lo diga. Se le nota en la forma de mirarle, de hablarle, de sentarse a su lado. Hasta en cómo pronuncia su nombre se nota el amor que siente… Y no te sonrías pensando que sólo les ocurre a los adolescentes primerizos.

     

    A todos se nos nota a quién queremos. Pero el signo que mejor revela nuestro amor es la capacidad que tenemos de sacrificarnos por el otro. Por aquel a quien amas eres capaz de sacrificarte, de renunciar a lo que te gusta, a tu comodidad, de renunciar incluso a lo que necesitas. Y esto es tan verdad que si no eres capaz de sacrificarte por la otra persona –o lo haces refunfuñando y a la fuerza–, no la amas. Es tu amor mero remedo inmaduro y falso.

    Es verdad que el amor es fundamentalmente felicidad y vida plena. Es verdad que es dulzura y alegría compartida. Es verdad. Pero si tu amor no pasa la prueba del dolor no deja de ser búsqueda de la propia satisfacción.En el evangelio del domingo Jesús nos revela, a través de la sinceridad de Pedro, otra dimensión más alta del amor: cuando amo más profundamente acepto, con dolor y agradecimiento, que el otro se sacrifique por mí.

    Puede parecer un contrasentido, pero no lo es. Piénsalo.Y piensa también cómo vivir, en la verdad de la entrega, el amor a tus padres, a tu pareja, a tus hijos; cómo vivir, en la verdad, tu fe en Jesucristo, tu compromiso con los más pobres, que no es sino otra forma de amar.Es tan hermoso, para Jesús, contemplar tu entrega y tu sacrificio por amor… Que aceptes, admirado, agradecido, sobrecogido, el sacrificio que por ti, el mismo, realizó.

     

  • Desde el punto de vista de un dragón

    En una cueva, en una tierra mágica cualquiera, un dragón dorado de enormes proporciones dormitaba en lo alto de su tesoro: una montaña entera de joyas, coronas y monedas de reluciente oro, suficientes para toda una vida de lujos y caprichos.

    Aunque pareciera que el dragón dormía, realmente no era así. Sólo mantenía los párpados cerrados.

    Sus doradas escamas relucían como joyas. Probablemente, era el animal más hermoso, fiero y orgulloso del mundo.

    El dragón que descansaba sobre su montón de oro, se llamaba Magnitus. Controlaba el común aliento de fuego. Sus hermanos dragones manejaban otra clase de alientos, tipo veneno, hielo o tierra.

    Magnitus consideraba las demás razas como inferiores y a menudo eso le hacía descuidado. Sin embargo, por muy descuidado que fuese, nunca dejaba de ser un terrible adversario.

    En muchas ocasiones, sus hermanos lo habían tenido que salvar de la muerte por su descuido y luego le habían soltado una reprimenda. Lo peor de todo es que Magnitus nunca aprendía, su orgullo era demasiado elevado para aceptar que cometía errores. Y, aunque él no lo creía así, esa sería su perdición.

    Hacía, según su manera de ver las cosas, meses desde que había abandonado a su familia e independizado. Había arrasado pueblos y robado tesoros. También mató mucha gente. Eso, para los dragones del mundo, era una práctica habitual y que conllevaba reconocimiento y respeto. A estas alturas, Magnitus ya era conocido en todo el reino. Los elfos, los enanos, las hadas, los magos, los humanos, los duendes… todos le conocían y le temían. Sin embargo estuvieron a punto de acabar con él en tres ocasiones.

    El dragón lo recordaba muy bien. Tan bien de hecho, que su cuerpo se estremeció involuntariamente.

    Será algo de frío que ha entrado, pensó, pues se negaba a reconocer que tuviera miedo. Él NUNCA tenía miedo. O eso decía.

    Se relamió al pensar en humanos. Le deleitaba matarlos, hacerles sufrir, devorarlos cuando aún vivían y torturarlos más allá de lo imaginable.

    Oyó algo y abrió sus enormes ojos azules. No vio nada fuera de lo común a simple vista, pero él sabía que un intruso se había colado en su cueva. Rebufó, furioso y expulsó de su boca un enorme chorro de llamas doradas. Un calor enorme inundó el lugar, que hubiese desintegrado a cualquier ser vivo que se encontrara allí en ese momento.

    Creyendo que ya se habría librado del intruso, el dragón ronroneó satisfecho y dejó caer los párpados nuevamente.

    De repente, notó el frío contacto de una espada que, más que dolerle, le molestó.
    Debido a su enorme tamaño, el dragón apenas notaba el dolor, como no fuera un corte enorme o un hechizo. Al abrir los ojos, se topó con tres peculiares personajes: Uno de ellos era un elfo, de cabello rubio, ojos azules y rostro anguloso. Vestía ropajes negros y del cinto le colgaba un cuchillo con el mango de hueso. En su mano tenía firmemente agarrado un arco con una flecha. Por lo que pudo observar el imponente dragón, el elfo llevaba colgado a la espalda un carcaj con al menos quince flechas. Al lado derecho del elfo se hallaba una maga, que tapaba su rostro con un velo púrpura. Cuando miró hacia abajo, descubrió a su atacante: un enano de barba rojiza que vestía armadura. No le había atacado con una espada como supuso él, sino con un hacha de guerra.

    -Toma esa, bestia inmunda-dijo el enano y retiró el hacha con violencia.

    El dragón rugió de dolor pero antes de que pudiera hacer nada, algo lo paralizó.
    La magia de esa bruja sin duda. Ella debió ocultarlos cuando él sintió su presencia.
    No quedaría así, se dijo. Mataría a esa bruja primero, luego al enano y después al elfo, por haberle atacado, por haberle privado de su libertad, y por haber invadido sus dominios. Él era el único con derecho a intimidar, atacar, saquear y arrasar todo cuanto le viniera en gana. Y nadie se lo impediría.

    Él era el mejor de su especie. Esos idiotas no tenían la más mínima posibilidad contra él. No sabían donde se acababan de meter. Habían sellado su destino.
    El elfo apuntó con su arco al cráneo del dragón y disparó. La flecha se incrustó en su frente haciéndole sangrar y expulsar sudores. La sangre de dragón, como la de cualquier raza (salvo algunas excepciones) era roja.

    El dragón se debatió desesperado contra el hechizo de la bruja. Deseaba matarlos cuanto antes, uno a uno y librarse de ellos. Para Magnitus, los tres guerreros no eran más que una molestia, lo que para un humano sería una mosca.

    El elfo volvió a sacar una flecha y la volvió a lanzar. De nuevo el dolor. Notó entonces que alguien trepaba por su cola. Intentó sacudirse, pero estaba completamente paralizado. Aquella bruja era poderosa.

    El elfo, cansado de lanzar flechas, sacó su cuchillo y avanzó rápidamente hacia el dragón donde clavó la punta en el pecho de la criatura, que internamente chilló de dolor, ya que la magia de la bruja le impedía siquiera rugir. Algo metálico se le metió por la frente. Era el hacha del enano. Así que fue él quien había trepado, se dijo Magnitus.

    Notó como el cuchillo se incrustaba más y más hasta alcanzar su corazón. Notó como lo rasgaba y su corazón dejaba de latir. Su vista empezó a nublarse y pudo moverse libremente de nuevo. Pero por mucho que quisiera, ya no tenía fuerzas para moverse.

    -Ya está- fue lo último que oyó, de boca del elfo, antes de cerrar los ojos y descansar… para siempre.

  • Finalizan los cultos al Mayor Dolor

    1402
    El pasado sábado culminaron los cultos que la Hermandad de Vera Cruz dedicó a su titular, la Virgen del Mayor Dolor. La Imagen quedó expuesta en Besamano, presidió la Función Principal y una ofrenda de flores.