Etiqueta: difíciles”

  • Agradecimiento

    Leoncio Alba Carballido, ex-Presidente del Consejo de Hermandades y Cofradías de esta Ciudad, tras la grave enfermedad que recientemente ha sufrido y de la que se encuentra en largo periodo de recuperación, pide a este periódico, transmita el siguiente comunicado de gratitud:

    En mi nombre y en el de mi familia, doy las gracias a las Hermandades, que han venido ofreciendo oraciones a sus amantísimos Titulares por mi recuperación en los momentos difíciles que he sufrido.

    Igualmente, gracias a mis amigos y amigas, que a través de mi familia se han venido interesando por mi estado, así como a todas las personas que continuamente han solicitado información sobre mi enfermedad.

    A todos muchas gracias.

     

  • Rutinas

    Solemos circular por senderos ya establecidos por otras personas, por la sociedad y las costumbres, anteriores o añadidos a nuestro vivir aquí y ahora. Estamos rodeados de caminos tales como las calles para los vehículos o los carriles para el bus o la bici o el modesto paso de cebra, las carreteras, las rutas para volar o navegar, las vías del tren que nos llevan a destinos varios. Pero todos estos son inofensivos, son progreso y crean libertad.

    Otra cosa son los caminos que, como implantaciones ineludibles, pretenden hacernos sentir la obligación de que los asumamos sin aparente alternativa. Nos convertimos así en piezas de un mecanismo en el que todos estamos implicados: la sofística legal, los papeleos interminables para conseguir nuestros fines, las estrategias bastardas de algunos finacieros, las corrupciones de las empresas o de la administración de los estados. En general, las mentiras de los sistémicos.

    Así las cosas, nos hará bien al menos soñar un poco en tomar otras rutas, subir al tren que lleve a otro lugar, ser capaces de salir de lo acostumbrado. Puede que sean rutas sin asfaltar o desconocidas, por en medio de los campos o los peligros de itinerarios difíciles, pero seguro que encontraremos otras gentes, otras posibilidades arriesgando confianzas, respirar aire fresco, gozar paisajes nuevos, asistidos, no obstante, de la prudencia apropiada. Abrir cotos, buscar fronteras de entrar y salir, no parar hasta llenar de vida nuestra propia identidad. Romper con todas aquellas rutinas del pasado, de ayer, de siempre, que nos han hecho demasiado mecánicos, demasiado tristes. Que nos avergüenzan. Tan pequeños como somos, que podríamos desaparecer.

     

  • Éxito de la primera carrera de F1

    0802Buenas y emocionantes carreras la disputada en el Club Slot Dos Hermanas, en un estreno de la categoría que superó todas las espectativas puestas en la misma. Desde un principio los pilotos se mostraron cautelosos en la conducción, debido a que estos modelos son dificiles de preparar y mantenerlos en pista. Poco a poco  la carrera fue tomando el ritmo habitual con los consiguientes accidentes y averías. El primer puesto de la clasificación lo ocupó José Enrique Vega, el segundo José Miguel Barbero,  y el tercero José María Conradi.

  • Agradecimiento

    La familia Gómez Sanchez queremos agradecer a todos los que nos han acompañado en estos días tan difíciles el cariño y apoyo moral que nos han demostrado tras la muerte de nuestro padre MIGUELITO.

  • Mi palabra no pasará

    (Marcos 13, 24-32) Conforme la vida nos curte con años, vamos reconociendo lo limitados y débiles que somos. Por eso, si escucháramos a alguien decir: “Mi palabra no pasará”, pensaríamos que es un adolescente en fase de afirmación personal absoluta o que está loco.

    No sabemos a ciencia cierta si Jesús dijo estas mismas palabras, para qué engañarnos; pero todavía es más increíble que sus discípulos, lejos de la euforia de un encuentro impactante, sin la disculpa de la inmadurez de los pocos años, en una dinámica de reflexión comunitaria lenta y progresiva, la pusieran en sus labios. ¿Cómo experimentaron la presencia de Cristo en sus vidas para que se dijeran: “Pasará el imperio de Roma como pasó el de Alejandro Magno. Pero sus palabras no pasarán”?

    Y es que hay palabras que no deben y no pueden pasar; hay palabras que estamos seguros, desde la fe en un Dios Padre, que no van a pasar.

    Cuando estás abrumado por la vida y sus problemas y escuchas dentro, muy dentro: “Ven bendito de tu Padre a descansar en mi regazo de tantas circunstancias difíciles…” Esas palabras ni han pasado ni pasarán. Cuando ves de cerca el rostro de la injusticia y el sufrimiento del inocente y escuchas casi a flor de piel:

    “Bienaventurados los pobres porque para ellos va a reinar Dios en el mundo”. Esas palabras ni han pasado ni pasarán. Escoge tú, ahora, dos palabras de Cristo que ni han pasado ni van a pasar en tu vida, porque gracias a ellas puedes seguir viviendo en la humildad y en la verdad de saberte débil, pero de saberte también hijo.
    Rvdo. José Joaquín Castellón.

  • Mi palabra no pasará

    (Marcos 13, 24-32) Conforme la vida nos curte con años, vamos reconociendo lo limitados y débiles que somos. Por eso, si escucháramos a alguien decir: “Mi palabra no pasará”, pensaríamos que es un adolescente en fase de afirmación personal absoluta o que está loco.

    No sabemos a ciencia cierta si Jesús dijo estas mismas palabras, para qué engañarnos; pero todavía es más increíble que sus discípulos, lejos de la euforia de un encuentro impactante, sin la disculpa de la inmadurez de los pocos años, en una dinámica de reflexión comunitaria lenta y progresiva, la pusieran en sus labios. ¿Cómo experimentaron la presencia de Cristo en sus vidas para que se dijeran: “Pasará el imperio de Roma como pasó el de Alejandro Magno. Pero sus palabras no pasarán”?

    Y es que hay palabras que no deben y no pueden pasar; hay palabras que estamos seguros, desde la fe en un Dios Padre, que no van a pasar.

    Cuando estás abrumado por la vida y sus problemas y escuchas dentro, muy dentro: “Ven bendito de tu Padre a descansar en mi regazo de tantas circunstancias difíciles…” Esas palabras ni han pasado ni pasarán. Cuando ves de cerca el rostro de la injusticia y el sufrimiento del inocente y escuchas casi a flor de piel:

    “Bienaventurados los pobres porque para ellos va a reinar Dios en el mundo”. Esas palabras ni han pasado ni pasarán. Escoge tú, ahora, dos palabras de Cristo que ni han pasado ni van a pasar en tu vida, porque gracias a ellas puedes seguir viviendo en la humildad y en la verdad de saberte débil, pero de saberte también hijo.
    Rvdo. José Joaquín Castellón.

  • Mi palabra no pasará

    (Marcos 13, 24-32) Conforme la vida nos curte con años, vamos reconociendo lo limitados y débiles que somos. Por eso, si escucháramos a alguien decir: “Mi palabra no pasará”, pensaríamos que es un adolescente en fase de afirmación personal absoluta o que está loco.

    No sabemos a ciencia cierta si Jesús dijo estas mismas palabras, para qué engañarnos; pero todavía es más increíble que sus discípulos, lejos de la euforia de un encuentro impactante, sin la disculpa de la inmadurez de los pocos años, en una dinámica de reflexión comunitaria lenta y progresiva, la pusieran en sus labios. ¿Cómo experimentaron la presencia de Cristo en sus vidas para que se dijeran: “Pasará el imperio de Roma como pasó el de Alejandro Magno. Pero sus palabras no pasarán”?

    Y es que hay palabras que no deben y no pueden pasar; hay palabras que estamos seguros, desde la fe en un Dios Padre, que no van a pasar.

    Cuando estás abrumado por la vida y sus problemas y escuchas dentro, muy dentro: “Ven bendito de tu Padre a descansar en mi regazo de tantas circunstancias difíciles…” Esas palabras ni han pasado ni pasarán. Cuando ves de cerca el rostro de la injusticia y el sufrimiento del inocente y escuchas casi a flor de piel:

    “Bienaventurados los pobres porque para ellos va a reinar Dios en el mundo”. Esas palabras ni han pasado ni pasarán. Escoge tú, ahora, dos palabras de Cristo que ni han pasado ni van a pasar en tu vida, porque gracias a ellas puedes seguir viviendo en la humildad y en la verdad de saberte débil, pero de saberte también hijo.
    Rvdo. José Joaquín Castellón.