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  • Marruecos(y IV)

    2301Subida al pico toubkal

    Nota aclaratoria sobre la subida al Toubkal. Esta cumbre no es técnicamente difícil, aunque requiere de un gran esfuerzo durante dos días, ya que entre las dos jornadas hay que contar con casi 2.500 m. de desnivel, unos 40 km de recorrido, 15 horas de pateo y una aclimatación a la altura. Sobre todo en época de nieve dependerá del estado de la misma y de las condiciones climatológicas. Recordad que son 4.167 m.

    LUNES 6-4-09: iMLIL-MARRAKECH
    A las 8:00 horas de la mañana en planta, y a las 9:30 en el taxi (300 dh) hacia Marrakech. El albergue 220 dh cada uno, unos 20 euros dormir, cenar y desayunar. Una vez en Marrakech, el objetivo primero era buscar una consigna donde poder dejar las mochilas y libremente visitar la ciudad durante todo el día. Paco ya conocía el hotel Essaouira, bien situado y cerca de la plaza Djemaa El Fna. Por solo 5 dh cada uno nos quitamos ese “problema”. Poco después de las 11:00 ya estábamos en la plaza Djemaa El Fna.

     

    Indescriptible, es una feria de vendedores ambulantes, todo lo imaginable e inimaginable. Quizás el que más llama la atención es el encantador de serpientes, donde con una musiquilla ancestral da movimiento a la cobra y otras tantas variedades. La plaza extensa y en forma de L da entrada a varias puertas hacia la Medina, y en un extremo la Koutobia, una torre mezquita hermana de la Giralda de Sevilla.

    La cámara no deja de disparar, a cada paso, en cada instante, un personaje, una escena para inmortalizar. El olor a carne proviniente de distintos tenderetes, el canto del muecín, que desde los minaretes llama al rezo a los fieles, esto es único, es Marrakech. Entramos por una de las puertas que accede a la Medina. Una sucesión de tiendas por ambos lados de las callejuelas: cafeteras, platos, alfombras, tapices, collares… y un sinfín de objetos que se acumulan en las tiendas.

    Aquí el regateo es de uso obligado, como mínimo la mitad del precio que te ofrecen, da igual lo que sea. Un laberinto de callejuelas, pasajes, con un ir y venir de personajes, cada uno con indumentaria típica marroquí: pañuelos, burkas, chilabas. Es un disfrute para todos los sentidos. Con un español fluido, los comerciantes te ofrecen todos los productos, sobre todo “bueno, bonito, barato… buen precio”. ¡Qué manejo de los idiomas! ¡Son unos verdaderos artistas del regateo! Mientras compramos unos gorros marroquíes, se acerca una mora, que con un pañuelo cubriendo su rostro, nos intenta, y al final nos convence para comprarle unas pulseras. Cada compra se inmortaliza en el tiempo, es remontarse a la época de los mercaderes.

    Se acerca la hora de la comida, qué mejor sitio que el restaurante Toubkal, situado en la misma plaza Djena El Fna. Ensalada marroquí y cuatro “Pastillas”, tortas de hojaldre rellena de carne. A menos de tres euros cada uno. Tras un pequeño descanso, seguimos paseando por otras tantas callejuelas de la Medina. Tan absorbido por este ambiente, uno empieza a marearse de tantas tiendas, de tanto regateo… Da la sensación de llevar aquí toda la vida.

    Un comerciante avispado y buen relaciones públicas y orador nos conduce hacia el interior de su establecimiento. Su objetivo primero, dar una explicación gratuita  sobre distintas hierbas medicinales. Su objetivo principal vendernos lo que sea. Así fue y así pasó. ¡No tienes intención de comprar nada, y al final algo compras! Esta ciudad es mágica.

    El cielo empieza a ennegrecerse, y la noche empieza a caer. Nos dirigimos de nuevo hacia la plaza Djena El Fna, y sentados en una terraza saboreando un té a la menta contemplamos los últimos rayos del día.

    Son las 19:15 horas, el tren sale a las 21:00. Hay que partir para el Hotel Esaooira donde hemos dejado las mochilas. Y taxi a la estación (50 dh).

    martes 7-4-09: asilash-tánger-tarifa-sevilla
    Llegamos a la estación de Asilash (a unos 44 km de Tánger) a las 6:30 horas de la mañana. La idea era visitar la ciudad, y a mediodía partir para España.
    La estación no está lejos (a 1 ó 2 km), optamos por coger un taxi (40 dh) y una vez en Asilash poder desayunar.

    Era muy temprano, la ciudad dormía. Así que en frente de la entrada de la muralla pudimos desayunar. Lugar marroquí donde los hombres fuman con sus clásicas pipas de kif.

    -Nosotros-¿Qué hay de desayunar?
    -Camarero- Nada, pero no os preocupéis, ahora os traigo algo.

    Efectivamente, a los diez minutos, nos trajo cuatro “Harchas”, especie de unas tortas durillas azucaradas rellenas de cacao y mantequilla.

    Pues nada, eso y unos cafés calentitos fueron nuestro desayuno madrugador.
    31 dh en total, ¡qué pasada, 70 céntimos cada uno!

    Después atravesamos, y entramos en el interior de la ciudad. Parecía un lugar fantasma (hay que recordar que son las 7:30 de la mañana).

    Obviamente todo cerrado. Las callejuelas tienen su encanto, muchas paredes, puertas, y ventanas pintadas de distintos colores: verdes, azules, amarillos, rojos.

    Todas las calles nos llevan a la muralla, junto al mar.

    Un par de horas han sido suficientes para disfrutar de este lugar.

    Lo suyo hubiera sido  visitarlo algo más tarde, con ambiente en las calles, y tenderetes abiertos.

    Así que poco antes de las 9:00 negociamos un taxi hacia Tánger (200 dh), con idea de coger el ferri que salía a las 11:00 horas, a las 13:00 en España. Llegando a Sevilla a las 18:00 horas.

    Un bonito viaje donde hemos mezclado, cultura, religión, folclore, y un objetivo cumplido, subir a la cumbre más alta de la Cordillera del Atlas, del norte de África, el pico Toubkal.•

  • Marruecos

    2301Subida al pico Toubkal (4167 m) (I)

    Viernes 3/4/2009
    Sevilla-Tarifa-Tánger

    En esta ocasión, cuatro compañeros del club: Paco Terrero, Jesús Prior, Rosa y yo,  hemos quedado a las 14:00 horas para salir con dirección hacia Tarifa, y desde aquí cogeremos el ferri a Tánger. Aunque teníamos reserva para las 19:00 horas, llegamos pronto, por lo que cogeremos el de las 17:00 horas (dos horas menos en España). Tras una hora de travesía y pasar los controles fronterizos, desembarcamos en el puerto de Tánger sobre las 18:00 horas.

    Después de negociar el precio con el taxista, y tras un pequeño regateo, nos llevó a la estación de trenes por 50 dírham (está a unos tres kilómetros).

    Sacamos el billete para el tren nocturno que se dirige a Marrakech (sale a las 21:05 horas y llega a las 8:00 horas), al no haber literas, tuvimos que ir en 1ª clase (290 dírham por persona), cambiamos dinero en la máquina expendedora  que se encuentra en el exterior de la estación (1 euro = 11 dh).

    Como teníamos tiempo durante la tarde, de nuevo negociamos el precio para un “Petit Taxi” (30 dh) e ir a visitar la ciudad de Tánger.

    Según llegamos, nos sale nuestro improvisado guía. Con un castellano fluido nos intenta convencer para enseñarnos la ciudad (aquí cada uno hace lo que puede para ganarse unos dírhams). La única solución es el respeto, la educación e ignorarlo mucho hasta que se canse, y darle las gracias por intentarlo.

    Cerca del puerto cogemos una calle que hacia arriba se adentra en el interior de la Medina. Tras pasar una entrada arqueada de la muralla, el gentío es permanente en las callejuelas, las mujeres cubren su cabello con el preceptivo “Hiyab”, el aroma del pan haciéndose en el horno, el olor a especias, el canto del muecín. Las tiendas atiborradas de objetos para vender, para regatear.

    Tánger es una ciudad que te atrapa, mezcla de mucha gente, frontera que baña dos aguas: el Mediterráneo y el Atlántico.

    De vuelta hacia la estación degustamos unas exquisitas cabrillas, que en un quiosco ambulante las  vendían. ¡Ah!, y con lavabo incluido.

    Sábado 4-4-09:
    Marraquech-Imlil-Refugio

    Tras una larga noche (11 horas y 650 km) casi sin dormir por fin llegamos a Marrakech, sacamos el billete de vuelta, ahora sí en literas (350 dh). Muy cerca de la estación desayunamos (20 dh por persona: zumo de  naranja, café y té, tortitas con mantequilla, queso y mermelada. No está mal).

    Ahora tocaba lo peor. Volver a regatear-negociar  un taxi hasta Imlil (unos 70 km y hora y media). Teníamos una buena referencia, máximo 300 dh. Así que al ataque: 500, 400, 350, por fin nos lleva por 300.

    Por la avenida de Mohamed V nos dirigimos hacia Imlil. De frente, al fondo, a lo lejos, una impresionante mole de cordillera nevada nos espera. Es el Atlas, y uno de sus picos el codiciado Toubkal (4167 m).

    Tras una hora y media de carretera y un paisaje espectacular, donde las cumbres nevadas contrastan con una tierra árida, y un frondoso valle salpicado por el torrente de agua que baja a gran velocidad.

    A las 11:00 horas llegamos a Imlil (1740 m). Un recóndito y alejado lugar, lejos de todo, pero no del Toubkal. Este sitio me recordó a aquellos documentales que veía sobre expediciones al Himalaya Nepalí.

    De hecho este es el lugar donde uno se aprovisiona de víveres para la ascensión al Toubkal.

    Aquí, habíamos quedado con Lahcem, un marroquí con el que contactamos para todo lo necesario: mulas, muleros, porteadores, refugio y alojamiento. •••