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  • Ni Depp levanta esto

    Imagen de la película Transcendence

    TRANSCENDENCE

    De todos es sabido que Johnny Depp es un gran actor, capaz de meterse en cualquier papel, cambiando radicalmente su aspecto de uno a otro. Vale, no llega a los extremos corporales de Robert de Niro o de Christian Bale, pero aún así. No obstante, a pesar de ello, como todo gran intérprete, siempre hay alguna excepción en su carrera. En el caso de Depp, las más claras son La novena puerta, la insufrible El turista y esta Transcendence, película que tiene un arranque muy interesante, y una temática que podía haber dado mucho más de sí, pero que acaba hundiéndose, perdida y sin saber muy bien dónde quiere llegar.

    {xtypo_code}Estados Unidos-Reino Unido-China, 2014 (119′).
    Título original: Transcendence.
    Dirección: Wally Pfister.
    Producción: Kate Cohen, Broderick Johnson, Andrew A. Kosove, Annie Marter, Marisa Polvino, Aaro Ryder, David Valdes.
    Guión: Jack Paglen.  
    Fotografía: Jess Hall.
    Música: Dario Marianelli.
    Montaje: David Rosenbloom.
    Intérpretes: Johnny Depp (Will Caster), Rebecca Hall (Evelyn Caster), Pal Bettany (Max Waters), Cillian Murphy (Agente Buchanan), Kate Mara (Bree), Cole Hauser (Coronel Stevens), Morgan Freema (Joseph Tagger), Clifton Collins Jr (Martin), Cory Hardrict (Joel Edmund). {/xtypo_code}

    Y eso a pesar de que, como decía, empieza muy bien. Wally Pfister, director de fotografía habitual en las cintas de Christopher Nolan, que se encuentra en el equipo de producción avalando el debut de su colaborador y amigo, se pone a los mandos por primera vez con esta historia ambiciosa, farragosa y confusa, por las contradicciones que ella misma encierra.

    Will Caster es el investigador más importante en el campo de la inteligencia artificial que trabaja en una máquina que combina la inteligencia sensitiva con todo el rango de emociones humanas. Todo ello le ha creado inmensa fama y le han hecho objetivo de extremistas anti-tecnológicos. Cuando sufre un atentado que pone en peligro su vida, convencerá a su mujer y a su mejor amigo para dar el siguiente paso provocando su propia trascendencia al fusionarse con la máquina que está creando.

    El guión del también debutante Jack Paglen está repleto de sinsentidos y clichés presentes y vistos mil veces en otras tantas películas del hombre contra la tecnología. Ni siquiera los siempre competentes Johnny Depp y Rebecca Hall pueden levantar este pastiche, que tras un prometedor arranque acaba dando un giro hacia el terreno de lo inverosímil, llegando a resultar aburrida en muchos tramos. Resumiendo, que es una película intrascendente.

     

  • Otro remake innecesario

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    THE TOURIST

    Ya hablábamos del asunto no hace demasiado tiempo, en la crítica de Chloe, y ahora el tema vuelve a ser el mismo. Un director de talento, procedente de fuera de los circuitos comerciales de Hollywood, con enorme éxito previo y numerosísimos premios recibidos (hablamos de Florian Henckel von Donnersmarck, director de la grandiosa La vida de los otros), es ‘fichado’ por uno de los grandes estudios para hacer un remake, con intérpretes revienta-taquillas, de una cinta de cierto éxito procedente de Europa qué, lógicamente, no se ha visto en su país.

    {xtypo_code}Estados Unidos-Francia, (103′)
    Dirección: Florian Henckel von Donnersmarck..
    Producción: Gary Barber, Roger Birnbaum, Jonatha Glickman, Tim Headington, Graham King.
    Guión: Florian Henckel von Donnersmarck, Christopher McQuarrie y Julian Fellowes, basado en la película El secreto de Anthony Zimmer.
    Fotografía: John Seale
    Música: James Newton Howrad.
    Montaje: Joe Hutshing, Patricia Rommel.
    Intérpretes: Angelina Jolie (Elise Clifton-Ward), Johnny Depp (Frank Tupelo), Paul Bettany (Inspector John Acheson), Timothy Dalton (Inspector Jefe Jones), Steven Berkoff (Reginald Shaw), Rufus Sewell (El hombre inglés), Christian de Sica (Coronel Lombardi), Alessio Boni (Sargento Cerato).Bryant), James Faulkner (Dr. Earlle / Pastor Bone), Stephen Walters (Wormsnakes / Wasnik), Art Malik (Tarrant).{/xtypo_code}

    En esta ocasión el filme que se versiona (innecesariamente, dicho sea de paso) es El secreto de Anthony Zimmer. Pero aquí hay una gran diferencia respecto al anteriormente mencionado Chloe, es que ha sido el propio director el que, inexplicablemente, escribió el guión y lo presentó a la productora que aceptó el proyecto.

    Es extraño que un director como el alemán haya dejado pasar proyectos de más entidad, textos originales, y se haya decantado por esta versión, absolutamente innecesaria, de una cinta que, aunque tenía cierto interés, no es ni mucho menos, lo que fue su anterior película. Pero, claro, quería entrar en Hollywood por la puerta grande, y (por desgracia) en la mayoría de los casos esto significa hacerlo con una cinta que arrase en la taquilla. Y The tourist tiene expectativas para hacerlo, al contar con una pareja protagonista, improbable en la vida real, pero potente (por separado) en la pantalla, como Johnny Depp y, sobre todo, Angelina Jolie. De hecho, la cinta es un vehículo para lucimiento de la actriz, y Depp es algo así como un secundario de lujo.

    Frank es un profesor de matemáticas americano al que acaban de abandonar que viaja en un tren hasta Venecia cuando Elise, una atractiva mujer, se le acerca y empieza a flirtear con él. Lo que no sabe es que ella se le ha acercado deliberadamente, que sigue el plan de su pareja, el ladrón Alexander Pearce, perseguido por la policía y unos mafiosos a los que ha robado. La idea es que, sabiendo que Elise es su pareja, tomen al extraño por él. Cuando llegan a Venecia, Frank se da cuenta de que algo pasa, se ve inmerso en un juego de engaños y persecuciones, pero es demasiado tarde y ya está enamorado de la chica y no piensa rendirse sin luchar.

    La película tiene muy buena factura, está bien dirigida, y su acabado formal es más que correcto. Pero se la ve venir de lejos, y lo que es peor, esta bonita estética esconde pura vacuidad, no hay nada bajo ese aspecto. La cinta está hecha a la medida de la estrella de turno, una Angelina Jolie que aquí está más reposada, se mueve más pausadamente a como estamos acostumbrados (y en muchos momentos se la nota forzada, demasiado contenida, como deseando echar a correr o dar un par de puñetazos). Y esta lentitud también se nota alrededor de ella: las lanchas que circulan por los canales venecianos, incluso en plena persecución van extremadamente despacio, y se nota, y mucho.

    Algunos toques de humor, muy leves, buena factura técnica, pero muy previsible, aunque no existiera la cinta original, es fácil adivinar cómo va a acabar todo, y desde muy pronto.

     

  • Burton autorreferencial

    1301ALICIA EN EL PAIS DE LAS MARAVILLAS

    Que Tim Burton es uno de los directores actuales cuyas marcas de autoría son más claras no lo duda nadie. Su estética, su mundo, se ven reflejados en todo lo que hace y siempre (o casi) es sumamente fácil adivinar que estamos ante una de sus películas. Alicia en el país de las maravillas no es una excepción. Al contrario, quizá sea uno de los más claros ejemplos de lo que decimos, ya que aquí nos encontramos con un Burton más autorreferencial que nunca, un Burton que se homenajea y se cita a sí mismo, y son muy numerosas las ocasiones en las que uno puede descubrir elementos de filmes anteriores del director.

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2009. (108’)
    Título original: Alice in Wonderland.
    Director: Tim Burton.
    Producción: Joe Roth, Jennifer Todd, Suzanne Todd, Richard D. Zanuck.
    Guión: Linda Woolverton, basado en los libros de Lewis Carroll.
    Fotografía: Dariusz Wolski.
    Música: Danny Elfman
    Montaje: Chris Lebenzon.
    Intérpretes: Mia Wasikowska (Alicia Kingsley), Johnny Depp (El sombrerero loco), Helena Bonham-Carter (La Reina roja), Anne Hathaway (La Reina blanca), Crispin Glover (Stayne), Matt Lucas (Tweedledee/Tweedledum), Marton Csokas (Charles Kingsley), Tim Pigott-Smith (Lord Ascot).{/xtypo_code}

    Podemos pensar que el motivo que le ha llevado a ello es el hecho de que en esta ocasión el guión no es suyo (hipótesis dudosa, ya que desde La novia cadáver Burton no llevaba a la pantalla algo ideado por él, y en aquella ocasión sólo eran los personajes), pero lo cierto es que es así. En ello colabora la música de Danny Elfman, que por mucho que sus defensores digan lo contrario, suena siempre igual. Ya desde el principio, la banda sonora nos recuerda a otras cintas del director, y en numerosos momentos, vemos retazos de Sleepy Hollow, Eduardo Manostijeras o Beetlejuice.

    Alicia Kingsley es ya una joven de diecinueve años a la que su madre quiere casar con un lord, aunque ella no está muy convencida de ello, cuando vuelve al mundo mágico en el que se adentró de niña. Sus viejos amigos, a los que ya no recuerda, tienen planes para ella y para salvar su tierra.

    En Alicia…, donde se mezclan los dos libros que sobre el personaje escribió Carroll, Burton no está en su mejor momento. Cierto que no llega al nivel tan bajo que marcó con aquella nefasta El planeta de los simios, pero no se puede negar que no es el Burton de otras ocasiones. Aquí, durante la primera hora de metraje, se dedica a recrear un mundo visual fascinante, presentando una galería de personajes y decorados visualmente espléndidos, pero poco más, y donde la trama prácticamente brilla por su ausencia. La cinta, durante este largo apartado, se sustenta en la puesta en escena, en los efectos visuales y en el trabajo de creación digital. Ya en la parte final, la historia toma más importancia y el asunto se vuelve más interesante, aunque nunca termina de convencer, por ser previsible y tener poca consistencia.

    Johnny Depp está sobreactuado, Mia Wasikowska es poco consistente, Anne Hathaway (su personaje) no se sabe qué hace ahí (podría desaparecer de la trama y no pasaría nada). La única que salva la cabeza es la que corta las demás, Helena Bonham-Carter, junto a Depp, una habitual en las cintas del director.