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  • La torre de la confusión

    (Pentecostés) Érase una vez que se era, según nos cuenta la Biblia, unos hombres que, al principio de los tiempos, quisieron hacer una torre muy grande, muy alta. Conscientes del poder de su sabiduría y su técnica querían ponerse a salvo de todos los peligros que pudieran venirles. Y se pusieron manos a la obra.

    Comenzaron poniendo andamios de cañas y madera, comenzaron a construir un piso, y otro, y otro. Algunos trabajadores se caían, y como estaban tan altos morían del golpe que se daban. Pero los que se habían hecho cargo de la gran torre con un látigo (de hambre, de miedo y de inconsciencia) los azotaban. Mientras más alta era la torre, más trabajadores morían; más mujeres se quedaban viudas y más niños se quedaban huérfanos. Pero los que mandaban no cejaban, con palabras engañosas, con leyes injustas y con violencia los obligaban. ¡Cuánta sangre estaba costando aquella torre!

    Desde el cielo el Padre veía tanto sufrimiento de sus hijos. Y decidió que era mejor separar a sus hijos a que siguieran muriendo. Y así confundió sus idiomas para que no se entendieran y tuvieran que dejar la construcción de aquella maldita torre.“Padre, pero si son hermanos, ¿cómo es que no van a poder entenderse y vivir juntos” –le dijo el Hijo. “Mira, cuando las palabras sólo llevan calumnias y las miradas sólo transmiten violencia, todo lo que se hace es daño e injusticia. Y eso es lo que hay que evitar”. Entonces el Hijo le contestó: “¿Me dejarás un día que les enseñe qué significa ser hijo y ser hermano? ¿Me dejarás que les entregue el Amor que Tú y Yo compartimos?”. El Padre se quedó pensando lo que eso iba a costar…

    No iba a ser fácil. Enseñar el lenguaje del Amor sólo se hace entregando la propia vida, cargando, uno mismo, con la calumnia y la violencia. Y le dijo: “Te dejaré, Hijo. Pero ten en cuenta que las personas sólo te escucharán cuando hayan aprendido de sus errores… y los cometan contigo”. “¡Mira ese niño llorando! ¿Cómo vamos a dejar de ir?”.

  • La torre de la confusión

    (Pentecostés) Érase una vez que se era, según nos cuenta la Biblia, unos hombres que, al principio de los tiempos, quisieron hacer una torre muy grande, muy alta. Conscientes del poder de su sabiduría y su técnica querían ponerse a salvo de todos los peligros que pudieran venirles. Y se pusieron manos a la obra.

    Comenzaron poniendo andamios de cañas y madera, comenzaron a construir un piso, y otro, y otro. Algunos trabajadores se caían, y como estaban tan altos morían del golpe que se daban. Pero los que se habían hecho cargo de la gran torre con un látigo (de hambre, de miedo y de inconsciencia) los azotaban. Mientras más alta era la torre, más trabajadores morían; más mujeres se quedaban viudas y más niños se quedaban huérfanos. Pero los que mandaban no cejaban, con palabras engañosas, con leyes injustas y con violencia los obligaban. ¡Cuánta sangre estaba costando aquella torre!

    Desde el cielo el Padre veía tanto sufrimiento de sus hijos. Y decidió que era mejor separar a sus hijos a que siguieran muriendo. Y así confundió sus idiomas para que no se entendieran y tuvieran que dejar la construcción de aquella maldita torre.“Padre, pero si son hermanos, ¿cómo es que no van a poder entenderse y vivir juntos” –le dijo el Hijo. “Mira, cuando las palabras sólo llevan calumnias y las miradas sólo transmiten violencia, todo lo que se hace es daño e injusticia. Y eso es lo que hay que evitar”. Entonces el Hijo le contestó: “¿Me dejarás un día que les enseñe qué significa ser hijo y ser hermano? ¿Me dejarás que les entregue el Amor que Tú y Yo compartimos?”. El Padre se quedó pensando lo que eso iba a costar…

    No iba a ser fácil. Enseñar el lenguaje del Amor sólo se hace entregando la propia vida, cargando, uno mismo, con la calumnia y la violencia. Y le dijo: “Te dejaré, Hijo. Pero ten en cuenta que las personas sólo te escucharán cuando hayan aprendido de sus errores… y los cometan contigo”. “¡Mira ese niño llorando! ¿Cómo vamos a dejar de ir?”.

  • La torre de la confusión

    (Pentecostés) Érase una vez que se era, según nos cuenta la Biblia, unos hombres que, al principio de los tiempos, quisieron hacer una torre muy grande, muy alta. Conscientes del poder de su sabiduría y su técnica querían ponerse a salvo de todos los peligros que pudieran venirles. Y se pusieron manos a la obra.

    Comenzaron poniendo andamios de cañas y madera, comenzaron a construir un piso, y otro, y otro. Algunos trabajadores se caían, y como estaban tan altos morían del golpe que se daban. Pero los que se habían hecho cargo de la gran torre con un látigo (de hambre, de miedo y de inconsciencia) los azotaban. Mientras más alta era la torre, más trabajadores morían; más mujeres se quedaban viudas y más niños se quedaban huérfanos. Pero los que mandaban no cejaban, con palabras engañosas, con leyes injustas y con violencia los obligaban. ¡Cuánta sangre estaba costando aquella torre!

    Desde el cielo el Padre veía tanto sufrimiento de sus hijos. Y decidió que era mejor separar a sus hijos a que siguieran muriendo. Y así confundió sus idiomas para que no se entendieran y tuvieran que dejar la construcción de aquella maldita torre.“Padre, pero si son hermanos, ¿cómo es que no van a poder entenderse y vivir juntos” –le dijo el Hijo. “Mira, cuando las palabras sólo llevan calumnias y las miradas sólo transmiten violencia, todo lo que se hace es daño e injusticia. Y eso es lo que hay que evitar”. Entonces el Hijo le contestó: “¿Me dejarás un día que les enseñe qué significa ser hijo y ser hermano? ¿Me dejarás que les entregue el Amor que Tú y Yo compartimos?”. El Padre se quedó pensando lo que eso iba a costar…

    No iba a ser fácil. Enseñar el lenguaje del Amor sólo se hace entregando la propia vida, cargando, uno mismo, con la calumnia y la violencia. Y le dijo: “Te dejaré, Hijo. Pero ten en cuenta que las personas sólo te escucharán cuando hayan aprendido de sus errores… y los cometan contigo”. “¡Mira ese niño llorando! ¿Cómo vamos a dejar de ir?”.

  • El pleno aprueba solicitar la nulidad del decreto de 1937

    El consistorio aclara que no aspira a anexionarse los barrios de Sevilla

    El pleno municipal ha aprobado por unanimidad la vía que el Ayuntamiento de Dos Hermanas va a seguir tras rechazar el Tribunal Supremo el recurso presentado en el conflicto del litigio territorial que mantiene con Sevilla desde hace una década.

     

    El consistorio ha decido optar por solicitar al Gobierno Central la nulidad del decreto franquista de 1937 por el que Sevilla se anexionó 2.763 hectáreas que pertenecían al término municipal nazareno; descartando recurrir el tema al Tribunal Constitucional.

    Desde el consistorio, según su portavoz, Agustín Morón, se quiere dejar claro que el Ayuntamiento de Dos Hermanas no tiene ningún tipo de aspiraciones territoriales para hacerse con las barriadas sevillanas que actualmente se levantan sobre el terreno anexionado. Sólo se quiere buscar una solución política a una decisión que fue motivada por “un acto de guerra”.

     

  • Y sigue sin levantar cabeza

    Lo que le faltaba. El Dos Hermanas CF cayó ante Los Barrios, un equipo sumido en la misma situación económica y deportiva que el conjunto nazareno, pero que supo imponerse en el cara a cara de este domingo en el Miguel Román por un resultado de 1-2. Con esta derrota, el equipo dirigido por Paco Cala encadena seis jornadas sin ganar.

     

    Con una plantilla plagada de caras procedentes del filial, con el fin de paliar la salida de jugadores como Gordi, Coto, Pepito, Jesús Cinta o González, el Dos Hermanas comenzó liderando el partido. Los nazarenos dieron buenos síntomas de ir a por todas. Ganas de dejar atrás malos augurios no faltaron. De hecho, el primer gol del encuentro llegó en el minuto dos, obra de Fali del Valle, que se llevó por carrera a su defensor y de tiro raso coló el esférico en la portería gaditana.
    Tras este tanto continuó el dominio de los locales. Dos minutos más tarde, Chiqui Carmona tuvo en sus botas la posibilidad de un nuevo gol. Lástima que el balón diese en el palo.

    El peligro se cernía de manera constante sobre la meta defendida por Camacho, pero en el minuto 22 el partido cambió de rumbo por completo. Un fallo en cadena de la defensa rojiazul permitió a Álex Expósito marcar el empate. A partir de aquí se estableció el dominio de los visitantes, hasta el final del primer tiempo.
    Al regreso del descanso saltó el Dos Hermanas al campo con ansias de triunfo, aunque la suerte no estuvo de su lado. En el 62, el visitante José Manuel marcó el 1-2 definitivo.

    Paco Cala trató de evitar la derrota en casa dándole entrada al campo a varios refuerzos del filial. El prometedor Palacios sustituyó a Chiqui Carmona; Víctor Pérez, por Rubén Muñoz; y el debutante Miguelito, por Dani Albacete.

    Con esta táctica no fue suficiente. Hasta el final, se mantuvo como controlador del partido, llevándose la victoria. Semana fatídica para el principal equipo de la ciudad, especialmente por la salida de varios de sus jugadores y la dimisión en bloque de la junta directiva.

    Ahora toca prepararse para la cita ante el Linense, quinto de la tabla, con el ánimo de conseguir puntuar y dejar cuanto antes la zona baja de la tabla, que les acerca con mucho peligro al descenso directo a Primera Andaluza.

    {xtypo_code}Veteranos:Los malos resultados se contagian
    El equipo de Veteranos del Dos Hermanas CF también se ha resentido esta semana. Derrota, por 4-2, ante el líder del grupo, el Tomares. El nazareno Naranjo inauguró el marcador. Pronto los aljarafeños consiguieron igualar e incluso adelantarse en el marcador, aunque Naranjo, de nuevo, marcó y cerró el primer tiempo con empate a dos.
    El Tomares puso otros dos goles en el segundo tiempo, mientras que el Dos Hermanas mostró buen juego sin mayores consecuencias. Toca prepararse para la visita al Alcalá del Río.{/xtypo_code}

  • Dejad que nazca el niño

    ¡Dejad que nazca el niño en el mundo y en nosotros! Navidad es la fiesta de los niños y la fiesta en la que los adultos se hacen también niños. El Hijo de Dios se ha hecho niño. Creció sin dejar de ser niño, porque siempre vivió como Hijo, abandonado en las manos de su Padre, y vivió como hermano. Por eso, fue amigo de los niños, de los sencillos, y nos dijo que, si no nos hiciéramos como niños, no entraríamos en el Reino de los cielos. ¡Que nazca el niño! Lo necesita todo un mundo construido sobre los adultos; lo necesita también la Iglesia excesivamente adulta, donde a penas tienen lugar los pobres, los pequeños, los sencillos.

     

    Necesitamos del niño, porque los adultos somos demasiado retorcidos, intolerantes, rígidos, amantes del poder y del orden, autosuficientes y calculadores, pero sordos y ciegos a la vida, al calor humano,  a la sorpresa. Necesitamos del niño, porque necesitamos de la sencillez, de la simplicidad, de lo espontáneo, de la admiración, de la transparencia, del juego, de la fiesta, de gastar tiempo para no hacer nada.

    ¡Que nazca el niño!, porque necesitamos vivir como hijos en manos del Padre y vivir como hermanos. Los niños serán juguetones, traviesos, inquietos; disgustarán, a veces, a sus padres y tendrán alguna que otra pelea entre hermanos, pero jamás matarán al padre ni al hermano, porque los aman y sienten la necesidad tanto de los padres como de los hermanos. Somos los adultos los que somos capaces de matar al padre como al hermano, pues nos consideramos autosuficientes, atados a las cosas, y vemos como enemigos de nuestra autosuficiencia y de nuestra codicia y ambición tanto al padre como a los hermanos.

    Dejemos que nazca el niño, que es lo mismo que dejar que nazca el futuro, la vitalidad, el nuevo orden para todos. La comunidad de creyente ha de esforzarse y comprometerse, para que no se impida que nazca el niño, es decir, que nazca el despertar de la aurora que disipe la oscuridad de la noche; un nuevo horizonte que dirija el camino hacia una nueva convivencia; un nuevo orden social, económico, político, cultural, religioso y eclesial. No es nada fácil que los adultos, los viejos, los nuevos herodes dejen que nazca el niño, lo nuevo; tienen miedo que les hagan bajar de su pedestal de privilegio.

    Dejemos que también nazca el niño en nosotros. Él nos hará libres y ágiles caminantes al despojarnos de tantas cosas pesadas, que nos tenían atados y parados.

    Celebrar la Navidad es dejar que nazca el niño y que los adultos aprendamos a convivir con el niño que hay en cada uno de nosotros y, a su vez, el niño aprenda a convivir con el adulto. También el niño necesita de la presencia y de la aportación del adulto.

    ¡Felices Navidades a todos en el amor!

  • El nazareno y su Virgen

    Nazareno, nazareno que soñáis
    tenéis   que despertar
    que en su carreta de plata
    y perfumada de nardos
    vuestra madre viene ya

    Andar deprisa que los caballos
    ya están en la puerta
    y las carretas cargadas
    de mujeres y de flores
    ya se pueden ver llegar

    Anda nazareno moreno,
    de color de aceituna
    deja ceñir tu cuerpo esbelto
    por tu traje de campero
    que realza tu figura

    Coge tu sombrero
    de ala ancha, que después hará calor
    y cuelga de tu cuello la medalla
    de la Virgen, que tu padre te entregó

    Anda y acompaña a tu Virgen
    que tan bonita que va
    acompáñala que no esté sola
    y rézale una salve
    caminito de su altar

    Déjala allí que descanse
    de tan largo caminar
    y déjala allí que la recen
    todo el que la quiera rezar

    Pero luego nazareno
    no la vayas a dejar
    que de pena
    de seguro lloraría
    porque quiere regresar

    Tráela por el camino de vuelta
    y aunque la luz del día te falte
    con la luna y las estrellas
    entre lágrimas, suspiros y besos
    volverá nuestra virgen de Valme

    Regresará a su Iglesia
    a su tierra natal
    a su Dos Hermanas del alma
    que nunca podrá olvidar

    Gracias, nazareno por traerla,
    ahora si, podrás de nuevo soñar…

  • El nazareno y su Virgen

    Nazareno, nazareno que soñáis
    tenéis   que despertar
    que en su carreta de plata
    y perfumada de nardos
    vuestra madre viene ya

    Andar deprisa que los caballos
    ya están en la puerta
    y las carretas cargadas
    de mujeres y de flores
    ya se pueden ver llegar

    Anda nazareno moreno,
    de color de aceituna
    deja ceñir tu cuerpo esbelto
    por tu traje de campero
    que realza tu figura

    Coge tu sombrero
    de ala ancha, que después hará calor
    y cuelga de tu cuello la medalla
    de la Virgen, que tu padre te entregó

    Anda y acompaña a tu Virgen
    que tan bonita que va
    acompáñala que no esté sola
    y rézale una salve
    caminito de su altar

    Déjala allí que descanse
    de tan largo caminar
    y déjala allí que la recen
    todo el que la quiera rezar

    Pero luego nazareno
    no la vayas a dejar
    que de pena
    de seguro lloraría
    porque quiere regresar

    Tráela por el camino de vuelta
    y aunque la luz del día te falte
    con la luna y las estrellas
    entre lágrimas, suspiros y besos
    volverá nuestra virgen de Valme

    Regresará a su Iglesia
    a su tierra natal
    a su Dos Hermanas del alma
    que nunca podrá olvidar

    Gracias, nazareno por traerla,
    ahora si, podrás de nuevo soñar…

  • Los Merinales: El transcurrir del tiempo como arma política.

    Dicen (decimos) muchos, que desde siempre, la clase política profesional –en el gobierno o en la oposición- ha practicado aquello de que “dejar pasar el tiempo es la mejor estrategia política” para, primero cansar al que propone temáticas originales o molestas (ahora denominadas políticamente incorrectas), segundo para transformalas en algo, que en muchas ocasiones, se parecen muy poco a la idea original, y tercero, asumirlas como algo propio, dicho de otro modo fagocitarlas, digerirlas y arrojarlas a la sociedad como algo suyo y, medalla al canto, cuando no justificación de su propia existencia. Para ello solo basta con “dejar pasar el tiempo” y con la mala memoria que tenemos, pues eso ¡¡¡plaff!!! milagro conseguido. El problema, en muchos casos, son las hemerotecas.

    Que cada uno busque, y encontrará, con toda seguridad muchos ejemplos, y además en todos los ámbitos sociales, económicos, mediambientales y, también, de Recuperación de la Memoria Histórica.

    Algunos comienzan a “sacarle punta” a esta temática surgida desde la sociedad civil y relacionada directamente con la represión del franquismo y mientras dejan pasar el tiempo para no ejecutar acuerdos –o todo lo manifestado con anterioridad- como la creación del Memorial_Merinales, rápidamente han visto en la “Ley de la Memoria Histórica” un aliado para ampliar varias miles de hectáreas su término municipal, Dos Hermanas.

    Queipo de Llano “robó” esa parte de Dos Hermanas, pero también la vida de un par de centenares de nazarenos y montó tres campos de concentración en ese municipio. ¿Para cuando la señalización y dignificación de esos lugares, y el homenaje y reconocimiento de aquellos miles de presos políticos que estuvieron como esclavos del franquismo?. Ojalá ambas cuestiones tuvieran el mismo interés para el Gobierno de Dos Hermanas.

  • Los Merinales: El transcurrir del tiempo como arma política.

    Dicen (decimos) muchos, que desde siempre, la clase política profesional –en el gobierno o en la oposición- ha practicado aquello de que “dejar pasar el tiempo es la mejor estrategia política” para, primero cansar al que propone temáticas originales o molestas (ahora denominadas políticamente incorrectas), segundo para transformalas en algo, que en muchas ocasiones, se parecen muy poco a la idea original, y tercero, asumirlas como algo propio, dicho de otro modo fagocitarlas, digerirlas y arrojarlas a la sociedad como algo suyo y, medalla al canto, cuando no justificación de su propia existencia. Para ello solo basta con “dejar pasar el tiempo” y con la mala memoria que tenemos, pues eso ¡¡¡plaff!!! milagro conseguido. El problema, en muchos casos, son las hemerotecas.

    Que cada uno busque, y encontrará, con toda seguridad muchos ejemplos, y además en todos los ámbitos sociales, económicos, mediambientales y, también, de Recuperación de la Memoria Histórica.

    Algunos comienzan a “sacarle punta” a esta temática surgida desde la sociedad civil y relacionada directamente con la represión del franquismo y mientras dejan pasar el tiempo para no ejecutar acuerdos –o todo lo manifestado con anterioridad- como la creación del Memorial_Merinales, rápidamente han visto en la “Ley de la Memoria Histórica” un aliado para ampliar varias miles de hectáreas su término municipal, Dos Hermanas.

    Queipo de Llano “robó” esa parte de Dos Hermanas, pero también la vida de un par de centenares de nazarenos y montó tres campos de concentración en ese municipio. ¿Para cuando la señalización y dignificación de esos lugares, y el homenaje y reconocimiento de aquellos miles de presos políticos que estuvieron como esclavos del franquismo?. Ojalá ambas cuestiones tuvieran el mismo interés para el Gobierno de Dos Hermanas.