Etiqueta: débiles

  • Como un puñal

    (Lucas 2,22-40) El dolor de los pobres y de los débiles es un puñal afilado que atraviesa el corazón de la comunidad cristiana. ¿Cómo permanecer impasible ante la mujer que ha perdido a su hijo por enfermedad y desnutrición?, ¿cómo no co-indignarse con los jóvenes a los que se les roba el presente y el futuro con una crisis que enriquece a los más ricos?, ¿cómo no sublevarse ante la relativización de la vida humana concebida de la que algunos se consideran dueños bajo excusa de su propia libertad?, ¿cómo no sentir el dolor de aguda soledad de tantos ancianos?

    La pobreza es una espada que atraviesa el corazón de la Iglesia. Pero por desgracia, para unos de una manera y para otros de otra. Para unos como compasión, como co-indignación, como co-sufrimiento con los que sufren. Para otros, los pobres duelen porque estorban. Sí, hay cristianos para los que es más importante la solemnidad de una celebración que la cercanía a los más pobres. Hay cristianos para los que es más importante las buenas relaciones con los poderosos, de izquierda o de derecha, que la amistad con los débiles y sencillos. Hay cristianos para los que los pobres son un estorbo. Para algunos los pobres estorban en los templos, en las parroquias, en los colegios de la Iglesia.

    Los pobres, los débiles, los que sufren, como Jesucristo, «son como una bandera discutida: así queda clara la actitud de muchos corazones. Y por su causa, comunidad cristiana, una espada te traspasa el alma.»

  • Abierto el plazo del proyecto CEDE

    El Club Tecnológico Tixe ha convocado a todas las PYMES a participar en el Centro de Estrategias para el Desarrollo Empresarial. Consultoras especializadas y con amplia experiencia en el sector realizarán diagnósticos personalizados a cada empresa seguidos de planes estratégicos de mejora para corregir, modificar o mejorar los puntos débiles detectados. Más información sobre este programa llamando al 95 493 02 58 o mandando un mail a clubtixe@doshermanas.es.

  • ‘Desenmascaramor’

    Mañana es Jueves Santo, día del amor fraterno. A través de nuestras tradiciones, a veces a pesar de ellas, queremos hacer memorial –memoria eficaz y subversiva—del inmenso amor de Jesucristo, que nos muestra qué significa amar a los hermanos y a Dios.

    Lavando los pies a sus discípulos, por amor, desenmascara el afán de Pedro de ser el primero y de estar por encima de todos. Tomando, en silencio, el oficio de los últimos, de los esclavos, termina de convencer a Judas de que esa humildad suya no será nunca eficaz para dominar y vencer; desenmascara la traición que latía en su interior. Explicando que “el Maestro y el Señor” asume el servicio más humilde y despreciado, desenmascara las idolatrías de la comodidad y el status social de todos sus discípulos, especialmente de los llamados a mostrar su rostro, los apóstoles.

    El amor de Jesús nos desenmascara.

    Quita la máscara de quien llenándose la boca de las palabras “justicia” y “solidaridad” ataca a los débiles, acorrala al desamparado, amenaza –solapada y contundentemente—a quien osa mostrarse crítico.

    Quita la máscara de quien, por defender, mundanamente, la dignidad de la iglesia, pasa por encima de sufrimiento y la vida de los más débiles.

    Quita la máscara de quien diciendo querer quitar la paja del ojo ajeno lo deja ciego, porque no ve con la viga que tiene en el suyo. Viga de odio, de rencor, de afán de dominio social o de rastreros intereses económicos.

    Quita la máscara de quien en su comodidad sólo critica sin aportar nada, sin colaborar con la causa de Jesús, sin plantearse siquiera qué y  cómo puede profundizar en su fe y su compromiso cristiano.

    Dios Padre, en Jesús, nos desenmascara, por amor, arrodillándose ante nosotros –cuando tanto nos cuesta a nosotros arrodillarnos de verdad ante Él.