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  • Entrevista a Javier Gurruchaga

    Javier Gurruchaga, obra Pluto

    Actor de la obra Pluto

    {xtypo_quote}Al ver la obra te das cuenta de que se parece a lo que está cayendo ahora {/xtypo_quote}

    El viernes, día 10, a las 21:00 horas, el teatro municipal acoge el estreno de Pluto, una versión de la obra de Aristófanes, que interpreta Javier Gurruchaga. Este afamado músico y actor, además de showman, introducirá al espectador en un mundo de corrupción y desigualdades que sigue muy vigente. Las entradas están agotadas.

    Una democracia en horas bajas, una alta corrupción política y altas dosis de pobrezas son el contexto de Pluto, la obra que Aristófanes crease en el siglo IV a.c. ¿Tan poco hemos cambiado en estos dos mil años?
    A medida que vas viendo la obra, te das cuenta que se parece demasiado a lo que está cayendo ahora, es un fiel retrato y  2.500 años después, sigue la gente corrupta y las desigualdades, aunque contado desde la ironía propia de Aristófanes.

    ¿Cómo es el Pluto de Javier Gurruchaga?
    La directora, Magüi Mira, quería que fuese un Pluto tímido e introvertido, un pobre hombre. Sin embargo, el otro personaje que interpreto, la Vieja Pobreza es más eufórica, devoradora y autoritaria. Mientras que ella se alía con los ricos, Pluto se siente impotente porque no puede hacer nada. Es un gran disparate y me siento muy a gusto con la dirección que se le ha dado a mi personaje.

    La obra se presenta como una sátira. ¿Con humor y con risas se afronta mejor tanta injusticia social?
    Se afronta mejor y se hace más liviano el tiempo que dura la función, sobre todo con la música que hemos compuesto para la obra y que la convierte casi en un musical.

    Dicen que Pluto es una utopía del reparto justo de la riqueza. ¿Cree que esta utopía se podrá convertir algún día en realidad?
    Ojalá se pudiera resolver, ya que si no seguirían resurgiendo estos líderes y flautistas de Amelín, que surgen cada día, porque sigue existiendo el problema. Yo soy cada vez más escéptico.

    Si tuviera que poner a algún personaje real y actual para encarnar al Pluto de Aristófanes, ¿por quién se decantaría?
    Hay un abanico importante de estos flautistas de Amelín y cuando ves la obra te das cuenta que siempre han existido y que todos estos términos, demagogia, política o autocracia vienen de la época clásica.

    Cuando se baje el telón, ¿qué moraleja le gustaría que quedase en el público?
    Lo que Aristófanes pretendió con esta obra, censurada en su tiempo era sugerir, proponer un intercambio de ideas y reflexiones abiertas a la interpretación del público. La idea es que salgan satisfechos por haber pasado un buen rato. La obra gusta porque se cuentan verdades como puño y se tocan temas muy actuales.

    Al encargarse de la música de la obra, ¿vamos a sentir reminiscencias del Javier de la Orquesta Mondragón?
    Hay un guiño a esa época, con el funky o el blues, pero con una impronta más rockera. La obra arranca con un blue-soul de Ray Charles, que era ciego, como mi personaje que no ve. Por lo que es una música muy Aristófanes pero pasando por Mondragón.

    En su trayectoria teatral predominan los clásicos¿Qué le aportan este tipo de obras para embarcarse en estos proyectos?
    En ocasiones es un requisito para ir a Mérida, donde he estado tres veces y salido airoso, como con Golfos de Roma, uno de mis mayores éxitos teatrales. Pero ahora también estoy trabajando en un texto de Ionesco y otro de Arniches.

  • ¡Feliz cumpleaños, Soraya!

    0201
    Que seas muy feliz en tu día porque eres una niña maravillosa y nos das muchas alegrías. Toda tu familia te quiere.
  • ¡Feliz cumpleaños, Soraya!

    0201
    Que seas muy feliz en tu día porque eres una niña maravillosa y nos das muchas alegrías. Toda tu familia te quiere.
  • Doloroso privilegio

    (Lucas 15)Tenemos, de vez en cuando, el doloroso privilegio de afrontar las consecuencias últimas de nuestras actitudes más rastreras y perversas.  Siempre han estado ahí, y convivíamos con ellas como quien tiene un nido de ratas en el corral de la casa. Con un poco de asco, pero resignados, porque sabemos que si tapamos un agujero otro harán por el que volverán a aparecer en nuestra vida. Y vivimos, así, conformándonos con lo que puede acabar por destruir la imagen que queremos dar de nosotros mismos, y destruirnos a nosotros mismos.

     

    Algunas veces es un vicio que te domina, y por el que has renunciado –muchas veces—a vivir como un buen padre, como un buen marido, como un buen hijo, como un buen compañero, como una buena persona. Sabías que podías hacer daño, pero no le dabas importancia hasta que un día te topas de bruces con la realidad. Muere tu madre y te das cuenta de cómo la has utilizado y te has aprovechado de su amor sin agradecerle el cariño que en una parte de tu corazón sentías por ella. Te insulta tu hijo delante de tus amigos, y te das cuenta de que no has sido para él, ni para el resto de tus hijos, el padre que hubieran necesitado, siempre ocupado en tus cosas, sin ocuparte de su educación, sin preocuparte de su vida, sin acompañar sus juegos y su crecimiento. Te dejan parado y descubres que asentabas la felicidad de tu vida a estar entretenido consumiendo y consumiendo lo que no necesitabas. Y cada capricho del que te tienes que privar se convierte en una renuncia que te llena neciamente de infelicidad.

    Quizás no tengas que llegar a situaciones extremas o irreversibles, pero en la vida hay momentos en los que tenemos el privilegio de descubrir la inconsistencia de nuestra vida. Son momentos privilegiados porque nos ofrecen la libertad de volver con autenticidad al amor que sabemos que nos llena de vida, a la humildad que sabemos que nos encamina hacia el bien, a la confianza en Jesús, que sabemos que nos salva.

    No esperes. Tú también tienes un Padre bueno. A ti también te esperan para celebrar tu vuelta, tu reconciliación.

  • La Semana cumple 14

    Catorce añitos cumples, cual soneto
    que en catorce de once desparrama
    secretos en la voz de un pentagrama
    al son acentuado del cuarteto.

    Catorce ya luchando por el reto
    de contar la verdad en Dos Hermanas
    paso a paso, cerrando las semanas
    de un pueblo, hoy por ti, menos cateto.

    Así mi copa —henchida en periodismo—
    se eleva como ibón del calendario
    por tanto y tan difícil que nos das.

    Y lanzo, al ser tú parte de mi mismo,
    esencias con que ungir tu aniversario:
    conciencia, fe, razón y libertad…