Etiqueta: ¿cuánto

  • El CCD propone la creación de una oficina municipal de empleo

    La creación de puestos de trabajo debe centrar la política  local

    Para los Ciudadanos de Centro Democrático el empleo  y la creación de puestos de trabajo debe ser el centro sobre el que gire la política del nuevo Ayuntamiento.

    Para ello, su candidato, Francisco Javier Villanueva,  propone la creación de una Oficina Municipal de Empleo con la misión de estar en contacto con el mercado laboral de Dos Hermanas, favorecer la comunicación con centros educativos reglados de Formación Profesional y establecer prioridades en cuanto a los cursos de Formación Profesional Ocupacional, a fin de que tengan una auténtica validez en cuanto a las posibilidades de inserción laboral de los alumnos.

    También se plantea un plan estratégico del municipio con el fin de conocer las actividades económicas más competitivas y generadoras de empleo. Sin olvidar un plan de apoyo al comercio local para revitalizar las zonas comerciales de la ciudad.

     

  • El Festival Nacional de Teatro Aficionado homenajeará a Paco Tous

    0001El actor ha asegurado que «es todo un regalo que contéis conmigo para un reconocimiento del teatro aficionado»

    Paco Tous ha visitado el Ayuntamiento de Dos Hermanas, donde ha querido agradecer a la Concejalía de Juventud y Cultura que hayan contado con él para el acto de clausura del Festival de Teatro Aficionado Fernán Caballero que tendrá lugar el día 9 de abril y en el que será homenajeado. “Todo un regalo que contéis conmigo”, apuntó Tous, tratándose sobre todo de teatro aficionado, ya que “cuanto cuanto mayor sea la cantera, no sólo habrá mejor calidad y cantidad, sino que repercute en la creación de buenos aficionados al teatro”.

    Para Paco Tous, como aseguró en la rueda de prensa junto a la delegada de Juventud y Cultura del consistorio nazareno, Rosario Sánchez, es la primera vez que le dan un homenaje en el marco de un festival de teatro, por lo que,”a los actores, que jugamos con los sentimientos, tendemos a quitarle importancia a este tipo de reconocimientos, pero al final es como un hilo fino que se te va metiendo en el corazón y te gusta mucho. El que diga que no, se equivoca”.

    El actor quiso mandar un mensaje a las compañías de teatro aficionado: “les deseo que amen el teatro como yo lo amo, pero, supongo, que si están ahí es porque ya lo aman… pues que sigan amando”. Con su compañía de teatro Los Ulen han creado recientemente una sala de teatro en el Cerro del Aguila, en Sevilla, donde dedican parte de su programación a los grupos que están empezando. “Una oferta justa y necesaria, ya que alardeamos de ser una compañía alternativa”.

    Muy popularmente conocido por su papel en la serie de televisión Los Hombres de Paco o la película 23-F, Paco Tous no tiene dudas al afirmar que “si la popularidad de la televisión sirve para llevar a la gente al teatro, bienvenida sea”. Añadiendo que,. “es un gusto convertir a la gente en espectadores y a estos en ciudadanos”.

    Recién salido de su papel de Tejero en la película del golpe del estado, Tous prepara con su compañía la temporada de animación de Isla Mágica, mientras preparar nuevos proyectos teatrales. Asimismo, el actor ha confirmado que se va a tomar un año sabático en lo que a televisión se refiere,”porque es un trabajo muy agotador y que te deja poco tiempo para estar con tu familia”. No descartando nuevos proyectos.

    Lo importante, concluyó el actor, “es dar pasos adelante con la crisis y quitarnos el miedo, ya que estamos obligados a tener creatividad para salvar la situación, partiendo de la idea de que la cultura no es cara pero tampoco puede ser gratis”.

     


  • Presentación del programa de gobierno de Izquierda Unida

    El próximo miércoles, día 23, a las 19:30 horas, la agrupación local de Izquierda Unida presentará en su sede el programa  de gobierno para las próximas Elecciones Municipales. En cuanto a la presentanción de la candidatura, ésta tendrá lugar el día 12 de marzo y contarán con la asistencia de Cayo Lara, coordinador general de IU.

  • «Se acabó lo que se daba»

    «Se acabó lo que se daba»
    ya se teme el estudiante
    por cuanto queda delante
    de curso, esfuerzo y estudio,
    despertando los apuntes;
    hilvanando los pespuntes
    del trimestre en su preludio.

    «Se acabó lo que se daba»
    piensa, al tiempo, el profesor,
    que después de lo mejor
    de su mal pagado oficio,
    vuelve a las aulas, al tajo,
    sopesando en su trabajo
    reducción y sacrificio.

    «Se acabó lo que se daba»
    el político se intuye
    por cuanto se cuece y bulle
    en la agenda electoral,
    de zancadillas, machetes,
    pugnas, dimes y diretes
    removiendo el lodazal.

    «Se acabó lo que se daba»
    debe pensar el parado
    que subsiste acobardado
    entre subsidios fugaces
    -sin lograr hacer las paces
    entre bolsillo y dinero-,
    y elucubrando las cuentas
    que dulcifiquen las rentas
    para esta cuesta de enero…

  • Inocencia en la mirada

    (Mateo) Mira lo bueno y lo hermoso como si fuera la primera vez que lo haces. Los ojos son la puerta del alma; y, si miras las cosas con la ingenuidad de la primera vez, no dejarás nunca de admirarte por tanta bondad como te rodea.

    Estamos muy «entrenados» en descubrir lo negativo de los demás, y en lo que nosotros recaemos una y otra vez. También estamos muy concienciados del compromiso que como cristianos tenemos que vivir, aunque no lo vivamos. Pero, la capacidad de mirar una y otra vez la hermosura y la bondad que están a nuestro lado, la tenemos un poco adormecida. Y así cuando queremos vivir como cristianos nos sale el gesto serio de quien sabe mucho, pero saborea poco.

    Cada noche guarda unos minutos para ti mismo, para estar con Dios. Quizás tengas que arrepentirte de algo, quizás tengas que pedir fuerzas para continuar tus tareas.Pero no te olvides de repasar lentamente lo hermoso y lo bueno que has visto y sentido. ¿Qué no has visto nada bueno? (…) No lo digas, que ofendiendo a las criaturas, ofendes a quien las creó. Desde el amanecer hasta la noche ¡cuánto de bueno acontece a tu alrededor que has dejado de disfrutar sólo porque es cotidiano! Comienza esta noche y verás como poco a poco el ojo para contemplar lo bueno se espabila y tu vida va sosteniéndose en una continua acción de gracias.

    Juan, el bautista, incluso en la cárcel como estaba, escucha un hermoso mensaje: los cojos andan, los ciegos ven, los muertos resucitan, y a los pobres se les anuncia la buena noticia.

     

  • La calle Campoamor (I)

    2401Dos Hermanas, 1940-1945

    Hoy me presta su memoria quien antaño fue testigo, la razón de cuanto escribo de la «Calle Campoamor». Alusión literaria entonces para el reconocimiento de los poetas en Dos Hermanas; nombre recuperado en su caso tras la guerra civil española y en homenaje de nuevo al asturiano D. Ramón de Campoamor y Campoosorio, …sólo hasta hace unos años; en actual alusión a la heroína Dña. Clara Campoamor Rodríguez (luchadora nata del sufragio universal).

    1940 me sugiere imaginar una puerta en el tiempo, cruzarla y descubrir mi pueblo de ayer en «blanco y negro»; todo cuanto acontecía un día cualquiera entre los nazarenos de aquella época. Como ejemplo …la mencionada calle al azar elegida de entre las más antiguas del pueblo, como intención …la de brindar por nuestros antepasados; cuyo tesón y esfuerzo vencieron el periodo más difícil de nuestra historia reciente.

    De repente me siento extraño; nublado el pensamiento de un místico letargo. Me dispongo a descansar, pero sin mediar el sueño abro los ojos y me veo esquivando un carro por un camino de tierra. Tras la inquietante «polvareda» me aparece un niño de unos ocho años cuya oportuna «violencia» pudo apartarme y librarme del atropello, el mismo al que increpan y gritan «”Joselito, Joselito”,» al ritmo impetuoso de mis latidos. Todo queda en un susto agradecido junto a un simple «rasguño de sangre» en el brazo izquierdo por la caída, pero al levantarme complacido me angustia el comprobar que nadie podía verme; ni siquiera aquel «municipal» (excombatiente que integraba el nuevo cuerpo local).

    {xtypo_quote_left}Barrio del saco llamaban a la calle consecuencia de su uso cuando llovía{/xtypo_quote_left}

    De pronto suspiré silbando el aire, tras comprobar que al menos José y Manuel sí que me veían. Me refiero a Manuel; un zagal de unos 12 años que venía en bicicleta  desde «Maestre», aquel dispuesto a socorrerme parando junto a Joselito»; el pequeño héroe que tal cual seguidilla tiraba y tiraba de mi (obnubilado) pues aún corríamos peligro entre las bestias y los carros. Y es que estábamos en «El Filato» junto a la carretera Sevilla-Cádiz (hoy Avenida de Andalucía); uno de los «puestos guarda consumo» para imposición de impuesto sobre todo producto o mercancía que llegase al pueblo, donde comenzaba la «Calle Campoamor. Adentrarnos en ella fue su empeño; mi paseo en el tiempo por un camino de grava y guijarro con aceras ya cementadas por Diputación; de tizo señaladas por un grupo de niñas que dejaban la comba para jugar al pique. Las casas …»de medio sitio» en su mayoría, bajos de blancos tapiales de cal, tierra y albero. Planas tejas y vigas al descubierto; sin techo raso en el interior, suelos de cemento o basto ladrillo que las mujeres fregaban con un trozo de saco.

    {xtypo_quote_right}La idiosincrasia de un pueblo sencillo y humilde llevado al extremo de la posguerra{/xtypo_quote_right}

    Precisamente «barrio del saco» llamaban a la calle y su contorno, consecuencia al parecer de quienes se tapaban con uno cuando llovía. Ruda pero sana inclemencia para con un vecindario sin medios; faltos de cualquier buena nueva. Por no tener, ni luz eléctrica tenían; valiéndose de candilejas de aceite cuya torcía de algodón» encendían para iluminarse, y en algunos casos; …de aquellos quinqués de petróleo con graduación tras prender la «torcía de lona» que tanto tiznaba. Para refrigerar usaban tinajas de barro (botijos para el agua), mientras que para lavar; las mujeres lo hacían sobre refregadores de madera en pilas de piedra junto a los patios (lavaderos), mediante pastillas de jabón o la llamada clarilla: lejía» de aquella que resultaba tras el asiento de las cenizas del carbón en el agua; sobrante de los hornillos donde cocinaban, o de las «copas de cisco picón» con las que se calentaban en invierno. En cualquier caso usaban agua de pozo (de medianera o de aquellos particulares en su mayoría), pues tampoco había red alguna de abastecimiento público. No obstante Manuel «el aguaó» (apodo que aún conserva su familia), pasaba con frecuencia con una «pipa»; un bocoy o barril de agua potable que abastecía de cántaros a quien le compraba (10 céntimos de real la perra gorda, 5 la chica,…), como solución a los casos de insalubridad.

    {xtypo_quote_left}La calle era un camino de grava y guijarro con aceras ya cementadas por Diputación{/xtypo_quote_left}

    En fin, meritoria forma de vida (testimonial experiencia) que tanto llamaría mi atención; hasta de como y cuando la gente dejaban las puertas abiertas. Curiosa costumbre a interpretar con independencia de la seguridad que percibieran; en el hogar cuya necesidad quizás, facilitaba aún más la hospitalidad innata; la idiosincrasia de un pueblo sencillo y humilde llevado al extremo por la posguerra latente; la misma que pude comprobar en las casas que visitamos, así como al oír un grupo de críos acudiendo al llamado «comedor del gobierno» (corrían «los años del hambre»). Tras la emotiva observación continué paseando, triste pero embelesado aún; por suerte y por la peculiaridad en todo: curtida ropa de patén y demás vestimentas de la gente inclusive, también la de José «el basurero» (José «el Melaguillo»); durante el tiempo en que desempeñó dicho trabajo con su carrillo recogiendo los residuos de alimentos en su mayoría, para luego llevarlos a los terrenos de Alfonsito el de Justo» donde hacían abono para la siembra a partir de lo recogido: basura que también muchos quemaban en los corrales si es que allí los habituales animales de labor no se la comían antes, y es que la mayoría de las viviendas tenían alguno.

    {xtypo_quote_right}Ni luz eléctrica tenían y usaban agua del pozo o la compraban a Manuel “el aguaó”{/xtypo_quote_right}

    No hacía frío ni calor; sol inocuo tono sepia. De pronto me deslumbran los gajos de luz; no más que al paso de una guapa muchacha que saludaba a mi joven guía y amigo; fue cuando recordé que a mí nadie podía verme. Prendado me giré siguiéndola con la mirada hasta entrar en el número 11 si no mal recuerdo; sorprendido en demasía por cuanto me recordaba su voz, planta y figura. Por el momento José no me dijo nada de ella, por lo demás… insistía en que ahora me asomara a la esquina; en que viera el entorno de su calle (las afueras del pueblo entonces), pues ya estábamos al extremo y final de la misma. A la derecha el barrio «La Jarana», por donde él y sus amigos cruzaban para bañarse en la Cantera de Crespo»; allá por Cantaelgallo», y es que los periodos largos de lluvia la convertían en un inmenso «manantial». Me señaló a lo lejos la choza de Manuel «el Gitano» (esquilador); en la que fuera «esquina de Pilongo» con los años, a partir de la cual todo era campo entonces; donde la «Cantera del Ratón»: fuente igual de material para la construcción de la época (albero y cal de las piedras que deshacían en los hornos). Ya mirando al centro me citó la «Calle del Rey» (hoy «Calle Santa Elvira»); cuyo negocio de compra y venta (el del apodado «el Rey»), superaba el de cualquier chatarrería que se le pareciera. Por último a la izquierda en la esquina de enfrente: la barbería de «Manolito el de la Gili»; donde aún hoy la tienda de Antonio López, mientras que más allá estaba la vivienda y taberna (trasladada luego a la carretera) de «Currillo Márquez» (sobrino del que fuera Rafalito el del vino») junto a Dolores «la Lucera» (tía del joven Manuel); …en la prolongación de la «Calle San Sebastián» (hoy Cristo de la Veracruz») la cual nos acercaba al centro de Dos Hermanas. Ya de nuevo en Campoamor», volví siendo ilustrado por la relación ordenada de vecinos que allí vivieron:

    Manuela Cala, Ana «la del Vino», Pepa «la del Monda» y su cuñado, «Chaparrejo», «Aguilita», Andrés (primo de «Joselito») y su esposa Rosario (hija de Jesús «el Carpintero» de la calle San Fernando), Juan Llero, Valme «la Pataslargas» y su madre,»El Paquino», Carmen «la del Melero», La Lebrijana», «El Lucero» y su esposa María «la del Lico» (tíos del joven Manuel y padres de Alfredo el de la semillería), Juan el de Algodonales» y su esposa Mariana», «El tío Camuñas», María «a Molondra», Pastora la Miñota» (la madre del soldao») a quien mataron marido («Caserón») y dos hijos durante «el movimiento», Alberto y luego «los Beni» (Benito Cordero), Isabel «la de Mena», María «la Chapina», «El Niño Mena», «los Capirote», Manolo «el Pitaco» y su esposa Isabel «la Pitaca», Encarna, María la Pavera», Carmen «la del Carrero», «Joselito el de Utrera», el Romanito», «el Yunquerano» y su esposa Marcela, Isabel «la ligera», Gertrudis (cuñada de María «la de Callejo» (tía de José)), Velmira y su esposo Manolillo el de la Menúa», el Cabañiz •••

    (Continuación)

     

  • La calle Campoamor (I)

    2401Dos Hermanas, 1940-1945

    Hoy me presta su memoria quien antaño fue testigo, la razón de cuanto escribo de la «Calle Campoamor». Alusión literaria entonces para el reconocimiento de los poetas en Dos Hermanas; nombre recuperado en su caso tras la guerra civil española y en homenaje de nuevo al asturiano D. Ramón de Campoamor y Campoosorio, …sólo hasta hace unos años; en actual alusión a la heroína Dña. Clara Campoamor Rodríguez (luchadora nata del sufragio universal).

    1940 me sugiere imaginar una puerta en el tiempo, cruzarla y descubrir mi pueblo de ayer en «blanco y negro»; todo cuanto acontecía un día cualquiera entre los nazarenos de aquella época. Como ejemplo …la mencionada calle al azar elegida de entre las más antiguas del pueblo, como intención …la de brindar por nuestros antepasados; cuyo tesón y esfuerzo vencieron el periodo más difícil de nuestra historia reciente.

    De repente me siento extraño; nublado el pensamiento de un místico letargo. Me dispongo a descansar, pero sin mediar el sueño abro los ojos y me veo esquivando un carro por un camino de tierra. Tras la inquietante «polvareda» me aparece un niño de unos ocho años cuya oportuna «violencia» pudo apartarme y librarme del atropello, el mismo al que increpan y gritan «”Joselito, Joselito”,» al ritmo impetuoso de mis latidos. Todo queda en un susto agradecido junto a un simple «rasguño de sangre» en el brazo izquierdo por la caída, pero al levantarme complacido me angustia el comprobar que nadie podía verme; ni siquiera aquel «municipal» (excombatiente que integraba el nuevo cuerpo local).

    {xtypo_quote_left}Barrio del saco llamaban a la calle consecuencia de su uso cuando llovía{/xtypo_quote_left}

    De pronto suspiré silbando el aire, tras comprobar que al menos José y Manuel sí que me veían. Me refiero a Manuel; un zagal de unos 12 años que venía en bicicleta  desde «Maestre», aquel dispuesto a socorrerme parando junto a Joselito»; el pequeño héroe que tal cual seguidilla tiraba y tiraba de mi (obnubilado) pues aún corríamos peligro entre las bestias y los carros. Y es que estábamos en «El Filato» junto a la carretera Sevilla-Cádiz (hoy Avenida de Andalucía); uno de los «puestos guarda consumo» para imposición de impuesto sobre todo producto o mercancía que llegase al pueblo, donde comenzaba la «Calle Campoamor. Adentrarnos en ella fue su empeño; mi paseo en el tiempo por un camino de grava y guijarro con aceras ya cementadas por Diputación; de tizo señaladas por un grupo de niñas que dejaban la comba para jugar al pique. Las casas …»de medio sitio» en su mayoría, bajos de blancos tapiales de cal, tierra y albero. Planas tejas y vigas al descubierto; sin techo raso en el interior, suelos de cemento o basto ladrillo que las mujeres fregaban con un trozo de saco.

    {xtypo_quote_right}La idiosincrasia de un pueblo sencillo y humilde llevado al extremo de la posguerra{/xtypo_quote_right}

    Precisamente «barrio del saco» llamaban a la calle y su contorno, consecuencia al parecer de quienes se tapaban con uno cuando llovía. Ruda pero sana inclemencia para con un vecindario sin medios; faltos de cualquier buena nueva. Por no tener, ni luz eléctrica tenían; valiéndose de candilejas de aceite cuya torcía de algodón» encendían para iluminarse, y en algunos casos; …de aquellos quinqués de petróleo con graduación tras prender la «torcía de lona» que tanto tiznaba. Para refrigerar usaban tinajas de barro (botijos para el agua), mientras que para lavar; las mujeres lo hacían sobre refregadores de madera en pilas de piedra junto a los patios (lavaderos), mediante pastillas de jabón o la llamada clarilla: lejía» de aquella que resultaba tras el asiento de las cenizas del carbón en el agua; sobrante de los hornillos donde cocinaban, o de las «copas de cisco picón» con las que se calentaban en invierno. En cualquier caso usaban agua de pozo (de medianera o de aquellos particulares en su mayoría), pues tampoco había red alguna de abastecimiento público. No obstante Manuel «el aguaó» (apodo que aún conserva su familia), pasaba con frecuencia con una «pipa»; un bocoy o barril de agua potable que abastecía de cántaros a quien le compraba (10 céntimos de real la perra gorda, 5 la chica,…), como solución a los casos de insalubridad.

    {xtypo_quote_left}La calle era un camino de grava y guijarro con aceras ya cementadas por Diputación{/xtypo_quote_left}

    En fin, meritoria forma de vida (testimonial experiencia) que tanto llamaría mi atención; hasta de como y cuando la gente dejaban las puertas abiertas. Curiosa costumbre a interpretar con independencia de la seguridad que percibieran; en el hogar cuya necesidad quizás, facilitaba aún más la hospitalidad innata; la idiosincrasia de un pueblo sencillo y humilde llevado al extremo por la posguerra latente; la misma que pude comprobar en las casas que visitamos, así como al oír un grupo de críos acudiendo al llamado «comedor del gobierno» (corrían «los años del hambre»). Tras la emotiva observación continué paseando, triste pero embelesado aún; por suerte y por la peculiaridad en todo: curtida ropa de patén y demás vestimentas de la gente inclusive, también la de José «el basurero» (José «el Melaguillo»); durante el tiempo en que desempeñó dicho trabajo con su carrillo recogiendo los residuos de alimentos en su mayoría, para luego llevarlos a los terrenos de Alfonsito el de Justo» donde hacían abono para la siembra a partir de lo recogido: basura que también muchos quemaban en los corrales si es que allí los habituales animales de labor no se la comían antes, y es que la mayoría de las viviendas tenían alguno.

    {xtypo_quote_right}Ni luz eléctrica tenían y usaban agua del pozo o la compraban a Manuel “el aguaó”{/xtypo_quote_right}

    No hacía frío ni calor; sol inocuo tono sepia. De pronto me deslumbran los gajos de luz; no más que al paso de una guapa muchacha que saludaba a mi joven guía y amigo; fue cuando recordé que a mí nadie podía verme. Prendado me giré siguiéndola con la mirada hasta entrar en el número 11 si no mal recuerdo; sorprendido en demasía por cuanto me recordaba su voz, planta y figura. Por el momento José no me dijo nada de ella, por lo demás… insistía en que ahora me asomara a la esquina; en que viera el entorno de su calle (las afueras del pueblo entonces), pues ya estábamos al extremo y final de la misma. A la derecha el barrio «La Jarana», por donde él y sus amigos cruzaban para bañarse en la Cantera de Crespo»; allá por Cantaelgallo», y es que los periodos largos de lluvia la convertían en un inmenso «manantial». Me señaló a lo lejos la choza de Manuel «el Gitano» (esquilador); en la que fuera «esquina de Pilongo» con los años, a partir de la cual todo era campo entonces; donde la «Cantera del Ratón»: fuente igual de material para la construcción de la época (albero y cal de las piedras que deshacían en los hornos). Ya mirando al centro me citó la «Calle del Rey» (hoy «Calle Santa Elvira»); cuyo negocio de compra y venta (el del apodado «el Rey»), superaba el de cualquier chatarrería que se le pareciera. Por último a la izquierda en la esquina de enfrente: la barbería de «Manolito el de la Gili»; donde aún hoy la tienda de Antonio López, mientras que más allá estaba la vivienda y taberna (trasladada luego a la carretera) de «Currillo Márquez» (sobrino del que fuera Rafalito el del vino») junto a Dolores «la Lucera» (tía del joven Manuel); …en la prolongación de la «Calle San Sebastián» (hoy Cristo de la Veracruz») la cual nos acercaba al centro de Dos Hermanas. Ya de nuevo en Campoamor», volví siendo ilustrado por la relación ordenada de vecinos que allí vivieron:

    Manuela Cala, Ana «la del Vino», Pepa «la del Monda» y su cuñado, «Chaparrejo», «Aguilita», Andrés (primo de «Joselito») y su esposa Rosario (hija de Jesús «el Carpintero» de la calle San Fernando), Juan Llero, Valme «la Pataslargas» y su madre,»El Paquino», Carmen «la del Melero», La Lebrijana», «El Lucero» y su esposa María «la del Lico» (tíos del joven Manuel y padres de Alfredo el de la semillería), Juan el de Algodonales» y su esposa Mariana», «El tío Camuñas», María «a Molondra», Pastora la Miñota» (la madre del soldao») a quien mataron marido («Caserón») y dos hijos durante «el movimiento», Alberto y luego «los Beni» (Benito Cordero), Isabel «la de Mena», María «la Chapina», «El Niño Mena», «los Capirote», Manolo «el Pitaco» y su esposa Isabel «la Pitaca», Encarna, María la Pavera», Carmen «la del Carrero», «Joselito el de Utrera», el Romanito», «el Yunquerano» y su esposa Marcela, Isabel «la ligera», Gertrudis (cuñada de María «la de Callejo» (tía de José)), Velmira y su esposo Manolillo el de la Menúa», el Cabañiz •••

    (Continuación)

     

  • Adiós, Mila

    Eras tan pequeñita al nacer que en la palma de mi mano todo tu cuerpo se cobijaba…

    Y en aquel momento que un solo suave hilo de vida tenías para estar a mi lado, yo te rogé que no te marcharas, que no abandonaras , y te quedaras conmigo…

    Pensar en lo peor no quería, pero imaginé que si seguías adelante sería un milagro, por ello no dudé en ponerte el nombre que te acompañaría todos estos años…

    Y pasó el tiempo…y el tiempo no perdona y nos hace daño…

    Con mi mano palpaba impaciente tu pecho, esperando alguna respuesta de tu cansado corazón, que muy lentamente se iba apagando…

    Tu mirada fija y sin luz, dejaba atrás, con mucho dolor, todos nuestros entrañables recuerdos…

    En esta batalla entre la vida y la muerte, luchaste con valentía y corage, hasta el último instante…

    Cuantos años Mila, cuanto amor y vida te llevas, cuanto hemos vivido juntas…
    Gracias, por haberme regalado tu tiempo, por no haberme abandonado en aquel momento…

    Gracias, por regalarme tu vida, por todas esas horas hasta tu triste despedida…
    Sueña pequeña y vuela alto hasta llegar a las estrellas, seguro que allí alguién te espera y perdona que en este tu último viaje, no te pueda acompañar…

    Te quiero Mila, y tu sabes porqué te quiero…hasta siempre, buena amiga.

  • Adiós, Mila

    Eras tan pequeñita al nacer que en la palma de mi mano todo tu cuerpo se cobijaba…

    Y en aquel momento que un solo suave hilo de vida tenías para estar a mi lado, yo te rogé que no te marcharas, que no abandonaras , y te quedaras conmigo…

    Pensar en lo peor no quería, pero imaginé que si seguías adelante sería un milagro, por ello no dudé en ponerte el nombre que te acompañaría todos estos años…

    Y pasó el tiempo…y el tiempo no perdona y nos hace daño…

    Con mi mano palpaba impaciente tu pecho, esperando alguna respuesta de tu cansado corazón, que muy lentamente se iba apagando…

    Tu mirada fija y sin luz, dejaba atrás, con mucho dolor, todos nuestros entrañables recuerdos…

    En esta batalla entre la vida y la muerte, luchaste con valentía y corage, hasta el último instante…

    Cuantos años Mila, cuanto amor y vida te llevas, cuanto hemos vivido juntas…
    Gracias, por haberme regalado tu tiempo, por no haberme abandonado en aquel momento…

    Gracias, por regalarme tu vida, por todas esas horas hasta tu triste despedida…
    Sueña pequeña y vuela alto hasta llegar a las estrellas, seguro que allí alguién te espera y perdona que en este tu último viaje, no te pueda acompañar…

    Te quiero Mila, y tu sabes porqué te quiero…hasta siempre, buena amiga.

  • 11 S. 9 años

    Pasó el once de septiembre.
    Comedia, telediario,
    la muerte y el calendario
    se volvieron uno solo,
    y otra vez torre y avión
    repartieron la ecuación
    repitiendo el protocolo.

    Me parece que fue ayer
    cuando vimos derrumbarse
    la torres, y agazaparse
    la paz que, aún olvidada,
    retando a amor e intelecto
    recibía allí, en directo,
    su más directa estocada.

    Cuánta muerte desde entonces.
    Y antes, cuánta…sin mesura;
    despreciando la cordura;
    aniquilando al hermano…
    Y la historia se repite
    aunque se evita, salpique
    al mundo primermundano.

    Este año, sin embargo,
    un pastor -sin pastoreo-
    por amor al famoseo
    se nos puso a predicar
    -cada loco con su tema-
    traqueteando al sistema
    con la quema del Corán.

    Cuánto loco y cuánto miedo.
    Dos terribles aliados
    de tristes iluminados
    que, en delirios de grandeza,
    desprecian en fotogramas
    a todo cuanto reclama
    su propia naturaleza.