Etiqueta: cristo

  • San Juan lució mejor que nunca

    2203La tarde del sábado, la feligresía del Ave María acogió la procesión de la imagen de San Juan Evangelista, titular de la asociación juvenil Lágrimas de Cristo. Estrenó nuevo paso, faroles y una peana, que realzaron la talla del Santo.

  • Fe y seguimiento

    “EN EL evangelio está claro, de nada vale decir: “Señor, Señor”, si no nos llenamos del Espíritu de Jesús y no vamos haciendo, en nuestras circunstancias y con nuestras limitaciones, lo que Él hizo. No hay fe verdadera sin seguimiento de la vida y la persona de Cristo.
    ¿De qué nos sirve ahora quejarnos de la crisis, cuando hemos estado callados años y años con los abusos y las injusticias que la han propiciado? ¿De qué sirve quejarnos de los políticos si nunca vamos a cambiar el sentido de nuestro voto y si no vamos a participar en nuestra sociedad para que vaya cambiando? ¿De qué sirve decir que queremos una sociedad más justa si no hacemos nada por construirla? ¿De qué sirven nuestras buenas intenciones si no se concretan nunca en ninguna lucha transformadora?
    Cuando subían de manera desorbitada los precios de las hipotecas, ¿cuántas manifestaciones se convocaron para protestar con la esclavitud a 40 años de tantos y tantos jóvenes? Quizás es que los de la construcción cobraban mucho más de lo que podían haber imaginado, y unos por otros callábamos. Cuando nos enterábamos que quien perteneciera al Partido se colocaba de inmediato, ¿quién levantó la voz, quién protestó?
    Quizás es que muchos teníamos la secreta esperanza de beneficiarnos de tanta “generosidad” –despilfarro fraudulento y delictivo– con el dinero público.
    Ser cristianos de “bodas, bautizos y comuniones”, o sólo de cultos y adoraciones, no es ser cristiano. Seguir a Cristo es querer estar con Él día a día, y construir entre todos, con justicia y prudencia, un mundo más digno.

    (Lucas 9,18-24) “EN EL evangelio está claro, de nada vale decir: “Señor, Señor”, si no nos llenamos del Espíritu de Jesús y no vamos haciendo, en nuestras circunstancias y con nuestras limitaciones, lo que Él hizo.

     

    No hay fe verdadera sin seguimiento de la vida y la persona de Cristo.¿De qué nos sirve ahora quejarnos de la crisis, cuando hemos estado callados años y años con los abusos y las injusticias que la han propiciado? ¿De qué sirve quejarnos de los políticos si nunca vamos a cambiar el sentido de nuestro voto y si no vamos a participar en nuestra sociedad para que vaya cambiando?

    ¿De qué sirve decir que queremos una sociedad más justa si no hacemos nada por construirla? ¿De qué sirven nuestras buenas intenciones si no se concretan nunca en ninguna lucha transformadora?

    Cuando subían de manera desorbitada los precios de las hipotecas, ¿cuántas manifestaciones se convocaron para protestar con la esclavitud a 40 años de tantos y tantos jóvenes? 

    Quizás es que los de la construcción cobraban mucho más de lo que podían haber imaginado, y unos por otros callábamos. Cuando nos enterábamos que quien perteneciera al Partido se colocaba de inmediato, ¿quién levantó la voz, quién protestó? Quizás es que muchos teníamos la secreta esperanza de beneficiarnos de tanta “generosidad” –despilfarro fraudulento y delictivo– con el dinero público.Ser cristianos de “bodas, bautizos y comuniones”, o sólo de cultos y adoraciones, no es ser cristiano. Seguir a Cristo es querer estar con Él día a día, y construir entre todos, con justicia y prudencia, un mundo más digno.

  • Fe y seguimiento

    “EN EL evangelio está claro, de nada vale decir: “Señor, Señor”, si no nos llenamos del Espíritu de Jesús y no vamos haciendo, en nuestras circunstancias y con nuestras limitaciones, lo que Él hizo. No hay fe verdadera sin seguimiento de la vida y la persona de Cristo.
    ¿De qué nos sirve ahora quejarnos de la crisis, cuando hemos estado callados años y años con los abusos y las injusticias que la han propiciado? ¿De qué sirve quejarnos de los políticos si nunca vamos a cambiar el sentido de nuestro voto y si no vamos a participar en nuestra sociedad para que vaya cambiando? ¿De qué sirve decir que queremos una sociedad más justa si no hacemos nada por construirla? ¿De qué sirven nuestras buenas intenciones si no se concretan nunca en ninguna lucha transformadora?
    Cuando subían de manera desorbitada los precios de las hipotecas, ¿cuántas manifestaciones se convocaron para protestar con la esclavitud a 40 años de tantos y tantos jóvenes? Quizás es que los de la construcción cobraban mucho más de lo que podían haber imaginado, y unos por otros callábamos. Cuando nos enterábamos que quien perteneciera al Partido se colocaba de inmediato, ¿quién levantó la voz, quién protestó?
    Quizás es que muchos teníamos la secreta esperanza de beneficiarnos de tanta “generosidad” –despilfarro fraudulento y delictivo– con el dinero público.
    Ser cristianos de “bodas, bautizos y comuniones”, o sólo de cultos y adoraciones, no es ser cristiano. Seguir a Cristo es querer estar con Él día a día, y construir entre todos, con justicia y prudencia, un mundo más digno.

    (Lucas 9,18-24) “EN EL evangelio está claro, de nada vale decir: “Señor, Señor”, si no nos llenamos del Espíritu de Jesús y no vamos haciendo, en nuestras circunstancias y con nuestras limitaciones, lo que Él hizo.

     

    No hay fe verdadera sin seguimiento de la vida y la persona de Cristo.¿De qué nos sirve ahora quejarnos de la crisis, cuando hemos estado callados años y años con los abusos y las injusticias que la han propiciado? ¿De qué sirve quejarnos de los políticos si nunca vamos a cambiar el sentido de nuestro voto y si no vamos a participar en nuestra sociedad para que vaya cambiando?

    ¿De qué sirve decir que queremos una sociedad más justa si no hacemos nada por construirla? ¿De qué sirven nuestras buenas intenciones si no se concretan nunca en ninguna lucha transformadora?

    Cuando subían de manera desorbitada los precios de las hipotecas, ¿cuántas manifestaciones se convocaron para protestar con la esclavitud a 40 años de tantos y tantos jóvenes? 

    Quizás es que los de la construcción cobraban mucho más de lo que podían haber imaginado, y unos por otros callábamos. Cuando nos enterábamos que quien perteneciera al Partido se colocaba de inmediato, ¿quién levantó la voz, quién protestó? Quizás es que muchos teníamos la secreta esperanza de beneficiarnos de tanta “generosidad” –despilfarro fraudulento y delictivo– con el dinero público.Ser cristianos de “bodas, bautizos y comuniones”, o sólo de cultos y adoraciones, no es ser cristiano. Seguir a Cristo es querer estar con Él día a día, y construir entre todos, con justicia y prudencia, un mundo más digno.

  • Fe y seguimiento

    “EN EL evangelio está claro, de nada vale decir: “Señor, Señor”, si no nos llenamos del Espíritu de Jesús y no vamos haciendo, en nuestras circunstancias y con nuestras limitaciones, lo que Él hizo. No hay fe verdadera sin seguimiento de la vida y la persona de Cristo.
    ¿De qué nos sirve ahora quejarnos de la crisis, cuando hemos estado callados años y años con los abusos y las injusticias que la han propiciado? ¿De qué sirve quejarnos de los políticos si nunca vamos a cambiar el sentido de nuestro voto y si no vamos a participar en nuestra sociedad para que vaya cambiando? ¿De qué sirve decir que queremos una sociedad más justa si no hacemos nada por construirla? ¿De qué sirven nuestras buenas intenciones si no se concretan nunca en ninguna lucha transformadora?
    Cuando subían de manera desorbitada los precios de las hipotecas, ¿cuántas manifestaciones se convocaron para protestar con la esclavitud a 40 años de tantos y tantos jóvenes? Quizás es que los de la construcción cobraban mucho más de lo que podían haber imaginado, y unos por otros callábamos. Cuando nos enterábamos que quien perteneciera al Partido se colocaba de inmediato, ¿quién levantó la voz, quién protestó?
    Quizás es que muchos teníamos la secreta esperanza de beneficiarnos de tanta “generosidad” –despilfarro fraudulento y delictivo– con el dinero público.
    Ser cristianos de “bodas, bautizos y comuniones”, o sólo de cultos y adoraciones, no es ser cristiano. Seguir a Cristo es querer estar con Él día a día, y construir entre todos, con justicia y prudencia, un mundo más digno.

    (Lucas 9,18-24) “EN EL evangelio está claro, de nada vale decir: “Señor, Señor”, si no nos llenamos del Espíritu de Jesús y no vamos haciendo, en nuestras circunstancias y con nuestras limitaciones, lo que Él hizo.

     

    No hay fe verdadera sin seguimiento de la vida y la persona de Cristo.¿De qué nos sirve ahora quejarnos de la crisis, cuando hemos estado callados años y años con los abusos y las injusticias que la han propiciado? ¿De qué sirve quejarnos de los políticos si nunca vamos a cambiar el sentido de nuestro voto y si no vamos a participar en nuestra sociedad para que vaya cambiando?

    ¿De qué sirve decir que queremos una sociedad más justa si no hacemos nada por construirla? ¿De qué sirven nuestras buenas intenciones si no se concretan nunca en ninguna lucha transformadora?

    Cuando subían de manera desorbitada los precios de las hipotecas, ¿cuántas manifestaciones se convocaron para protestar con la esclavitud a 40 años de tantos y tantos jóvenes? 

    Quizás es que los de la construcción cobraban mucho más de lo que podían haber imaginado, y unos por otros callábamos. Cuando nos enterábamos que quien perteneciera al Partido se colocaba de inmediato, ¿quién levantó la voz, quién protestó? Quizás es que muchos teníamos la secreta esperanza de beneficiarnos de tanta “generosidad” –despilfarro fraudulento y delictivo– con el dinero público.Ser cristianos de “bodas, bautizos y comuniones”, o sólo de cultos y adoraciones, no es ser cristiano. Seguir a Cristo es querer estar con Él día a día, y construir entre todos, con justicia y prudencia, un mundo más digno.

  • Fe y seguimiento

    “EN EL evangelio está claro, de nada vale decir: “Señor, Señor”, si no nos llenamos del Espíritu de Jesús y no vamos haciendo, en nuestras circunstancias y con nuestras limitaciones, lo que Él hizo. No hay fe verdadera sin seguimiento de la vida y la persona de Cristo.
    ¿De qué nos sirve ahora quejarnos de la crisis, cuando hemos estado callados años y años con los abusos y las injusticias que la han propiciado? ¿De qué sirve quejarnos de los políticos si nunca vamos a cambiar el sentido de nuestro voto y si no vamos a participar en nuestra sociedad para que vaya cambiando? ¿De qué sirve decir que queremos una sociedad más justa si no hacemos nada por construirla? ¿De qué sirven nuestras buenas intenciones si no se concretan nunca en ninguna lucha transformadora?
    Cuando subían de manera desorbitada los precios de las hipotecas, ¿cuántas manifestaciones se convocaron para protestar con la esclavitud a 40 años de tantos y tantos jóvenes? Quizás es que los de la construcción cobraban mucho más de lo que podían haber imaginado, y unos por otros callábamos. Cuando nos enterábamos que quien perteneciera al Partido se colocaba de inmediato, ¿quién levantó la voz, quién protestó?
    Quizás es que muchos teníamos la secreta esperanza de beneficiarnos de tanta “generosidad” –despilfarro fraudulento y delictivo– con el dinero público.
    Ser cristianos de “bodas, bautizos y comuniones”, o sólo de cultos y adoraciones, no es ser cristiano. Seguir a Cristo es querer estar con Él día a día, y construir entre todos, con justicia y prudencia, un mundo más digno.

    (Lucas 9,18-24) “EN EL evangelio está claro, de nada vale decir: “Señor, Señor”, si no nos llenamos del Espíritu de Jesús y no vamos haciendo, en nuestras circunstancias y con nuestras limitaciones, lo que Él hizo.

     

    No hay fe verdadera sin seguimiento de la vida y la persona de Cristo.¿De qué nos sirve ahora quejarnos de la crisis, cuando hemos estado callados años y años con los abusos y las injusticias que la han propiciado? ¿De qué sirve quejarnos de los políticos si nunca vamos a cambiar el sentido de nuestro voto y si no vamos a participar en nuestra sociedad para que vaya cambiando?

    ¿De qué sirve decir que queremos una sociedad más justa si no hacemos nada por construirla? ¿De qué sirven nuestras buenas intenciones si no se concretan nunca en ninguna lucha transformadora?

    Cuando subían de manera desorbitada los precios de las hipotecas, ¿cuántas manifestaciones se convocaron para protestar con la esclavitud a 40 años de tantos y tantos jóvenes? 

    Quizás es que los de la construcción cobraban mucho más de lo que podían haber imaginado, y unos por otros callábamos. Cuando nos enterábamos que quien perteneciera al Partido se colocaba de inmediato, ¿quién levantó la voz, quién protestó? Quizás es que muchos teníamos la secreta esperanza de beneficiarnos de tanta “generosidad” –despilfarro fraudulento y delictivo– con el dinero público.Ser cristianos de “bodas, bautizos y comuniones”, o sólo de cultos y adoraciones, no es ser cristiano. Seguir a Cristo es querer estar con Él día a día, y construir entre todos, con justicia y prudencia, un mundo más digno.

  • Fe y seguimiento

    “EN EL evangelio está claro, de nada vale decir: “Señor, Señor”, si no nos llenamos del Espíritu de Jesús y no vamos haciendo, en nuestras circunstancias y con nuestras limitaciones, lo que Él hizo. No hay fe verdadera sin seguimiento de la vida y la persona de Cristo.
    ¿De qué nos sirve ahora quejarnos de la crisis, cuando hemos estado callados años y años con los abusos y las injusticias que la han propiciado? ¿De qué sirve quejarnos de los políticos si nunca vamos a cambiar el sentido de nuestro voto y si no vamos a participar en nuestra sociedad para que vaya cambiando? ¿De qué sirve decir que queremos una sociedad más justa si no hacemos nada por construirla? ¿De qué sirven nuestras buenas intenciones si no se concretan nunca en ninguna lucha transformadora?
    Cuando subían de manera desorbitada los precios de las hipotecas, ¿cuántas manifestaciones se convocaron para protestar con la esclavitud a 40 años de tantos y tantos jóvenes? Quizás es que los de la construcción cobraban mucho más de lo que podían haber imaginado, y unos por otros callábamos. Cuando nos enterábamos que quien perteneciera al Partido se colocaba de inmediato, ¿quién levantó la voz, quién protestó?
    Quizás es que muchos teníamos la secreta esperanza de beneficiarnos de tanta “generosidad” –despilfarro fraudulento y delictivo– con el dinero público.
    Ser cristianos de “bodas, bautizos y comuniones”, o sólo de cultos y adoraciones, no es ser cristiano. Seguir a Cristo es querer estar con Él día a día, y construir entre todos, con justicia y prudencia, un mundo más digno.

    (Lucas 9,18-24) “EN EL evangelio está claro, de nada vale decir: “Señor, Señor”, si no nos llenamos del Espíritu de Jesús y no vamos haciendo, en nuestras circunstancias y con nuestras limitaciones, lo que Él hizo.

     

    No hay fe verdadera sin seguimiento de la vida y la persona de Cristo.¿De qué nos sirve ahora quejarnos de la crisis, cuando hemos estado callados años y años con los abusos y las injusticias que la han propiciado? ¿De qué sirve quejarnos de los políticos si nunca vamos a cambiar el sentido de nuestro voto y si no vamos a participar en nuestra sociedad para que vaya cambiando?

    ¿De qué sirve decir que queremos una sociedad más justa si no hacemos nada por construirla? ¿De qué sirven nuestras buenas intenciones si no se concretan nunca en ninguna lucha transformadora?

    Cuando subían de manera desorbitada los precios de las hipotecas, ¿cuántas manifestaciones se convocaron para protestar con la esclavitud a 40 años de tantos y tantos jóvenes? 

    Quizás es que los de la construcción cobraban mucho más de lo que podían haber imaginado, y unos por otros callábamos. Cuando nos enterábamos que quien perteneciera al Partido se colocaba de inmediato, ¿quién levantó la voz, quién protestó? Quizás es que muchos teníamos la secreta esperanza de beneficiarnos de tanta “generosidad” –despilfarro fraudulento y delictivo– con el dinero público.Ser cristianos de “bodas, bautizos y comuniones”, o sólo de cultos y adoraciones, no es ser cristiano. Seguir a Cristo es querer estar con Él día a día, y construir entre todos, con justicia y prudencia, un mundo más digno.

  • 1956. La princesa Dolores, entre los asistentes a la primera misa del nuevo cura Manuel Gómez

    La llegada al pueblo del joven sacerdote y su misa del domingo en la parroquia se convirtieron en un gran acontecimiento
    1 David HIDALGO PANIAGUA
    Las jornadas del 23 y el 24 de junio de 1956 quedarán señaladas con piedra blanca en los anales religiosos de Dos Hermanas. Se convirtió en gran acontecimiento el recibimiento a Manuel Gómez Sánchez, nazareno ordenado sacerdote por el arzobispo de Sevilla el domingo anterior. Su llegada al pueblo, en la tarde del sábado, y la celebración de su primera misa, el domingo, se convirtieron en actos multitudinarios.
    La calle Real, engalanada
    La calle Nuestra Señora de Valme apareció el sábado engalanada con banderas y gallardetes.  En los  balcones lucían colgaduras y en muchos de ellos figuraba el escudo de Acción Católica, y la leyenda “Cristo vence, Cristo reina, Cristo impera”. Autoridades, hermandades y pueblo, acompañados del clero, se dirigieron a El Arenal para rendirle los respetos al misacantano. Cuando, a las nueve menos cuarto, apareció el coche que le traía de Sevilla, fue aclamado con vítores y aplausos. Manuel Gómez se dirigió, repartiendo abrazos, a la iglesia, donde se arrodilló ante la Virgen de Valme, dirigió una breve alocución al pueblo y cantó la salve.
    Terminada la visita a la iglesia, todo el pueblo le acompañó a su casa, donde tuvo lugar el acto más emotivo: la ofrenda de la casulla (regalo de las hermandades, a iniciativa de la del Rocío, de la que fue secretario) y el cáliz.
    Las lágrimas de su madre
    El domingo, a las diez y media de la mañana, Su Alteza Real la Princesa Dolores de Borbón y Orleans, entre otros, se dirigieron al domicilio del nuevo sacerdote para acompañarlo a su primera misa. A los acordes de la banda municipal, toda la comitiva se dirigió a  la parroquia, que estaba abarrotada de público.  Entre otros, pudimos ver, además de a la infanta, a la señora condesa de Buenavista, la marquesa de Isla Hermosa y los marqueses de Camponuevo. Ensalzó las excelencias del sacerdocio el muy reverendo señor Francisco García Madueño, presbítero, director de Obviam Christo. Se cantó la misa de refice, interpretada magistralmente por el Coro de Teólogos del Seminario Metropolitano de Sevilla. Terminada la misa se entonó el tedeum y comenzó el  larguísimo besamanos. Fue emocionante el momento en que al neo-presbítero se acercó su madre y le abrazó, anegada en lágrimas.
    Después de la misa, en el Cine Rocío fue servido un vino de honor. Fue un justo y merecido  homenaje al nuevo sacerdote,  cuya ordenación constituye un honor y un orgullo para el pueblo de Dos Hermanas.

    2401La llegada al pueblo del joven sacerdote y su misa del domingo en la parroquia se convirtieron en un gran acontecimiento

    Las jornadas del 23 y el 24 de junio de 1956 quedarán señaladas con piedra blanca en los anales religiosos de Dos Hermanas. Se convirtió en gran acontecimiento el recibimiento a Manuel Gómez Sánchez, nazareno ordenado sacerdote por el arzobispo de Sevilla el domingo anterior. Su llegada al pueblo, en la tarde del sábado, y la celebración de su primera misa, el domingo, se convirtieron en actos multitudinarios.La calle Real, engalanadaLa calle Nuestra Señora de Valme apareció el sábado engalanada con banderas y gallardetes.  

    En los  balcones lucían colgaduras y en muchos de ellos figuraba el escudo de Acción Católica, y la leyenda “Cristo vence, Cristo reina, Cristo impera”. Autoridades, hermandades y pueblo, acompañados del clero, se dirigieron a El Arenal para rendirle los respetos al misacantano. Cuando, a las nueve menos cuarto, apareció el coche que le traía de Sevilla, fue aclamado con vítores y aplausos. Manuel Gómez se dirigió, repartiendo abrazos, a la iglesia, donde se arrodilló ante la Virgen de Valme, dirigió una breve alocución al pueblo y cantó la salve.  

    Terminada la visita a la iglesia, todo el pueblo le acompañó a su casa, donde tuvo lugar el acto más emotivo: la ofrenda de la casulla (regalo de las hermandades, a iniciativa de la del Rocío, de la que fue secretario) y el cáliz. 

    2402Las lágrimas de su madre

    El domingo, a las diez y media de la mañana, Su Alteza Real la Princesa Dolores de Borbón y Orleans, entre otros, se dirigieron al domicilio del nuevo sacerdote para acompañarlo a su primera misa. A los acordes de la banda municipal, toda la comitiva se dirigió a  la parroquia, que estaba abarrotada de público.  

    Entre otros, pudimos ver, además de a la infanta, a la señora condesa de Buenavista, la marquesa de Isla Hermosa y los marqueses de Camponuevo. Ensalzó las excelencias del sacerdocio el muy reverendo señor Francisco García Madueño, presbítero, director de Obviam Christo. Se cantó la misa de refice, interpretada magistralmente por el Coro de Teólogos del Seminario Metropolitano de Sevilla.

    Terminada la misa se entonó el tedeum y comenzó el  larguísimo besamanos. Fue emocionante el momento en que al neo-presbítero se acercó su madre y le abrazó, anegada en lágrimas.Después de la misa, en el Cine Rocío fue servido un vino de honor. Fue un justo y merecido  homenaje al nuevo sacerdote,  cuya ordenación constituye un honor y un orgullo para el pueblo de Dos Hermanas.

     

  • 1956. La princesa Dolores, entre los asistentes a la primera misa del nuevo cura Manuel Gómez

    La llegada al pueblo del joven sacerdote y su misa del domingo en la parroquia se convirtieron en un gran acontecimiento
    1 David HIDALGO PANIAGUA
    Las jornadas del 23 y el 24 de junio de 1956 quedarán señaladas con piedra blanca en los anales religiosos de Dos Hermanas. Se convirtió en gran acontecimiento el recibimiento a Manuel Gómez Sánchez, nazareno ordenado sacerdote por el arzobispo de Sevilla el domingo anterior. Su llegada al pueblo, en la tarde del sábado, y la celebración de su primera misa, el domingo, se convirtieron en actos multitudinarios.
    La calle Real, engalanada
    La calle Nuestra Señora de Valme apareció el sábado engalanada con banderas y gallardetes.  En los  balcones lucían colgaduras y en muchos de ellos figuraba el escudo de Acción Católica, y la leyenda “Cristo vence, Cristo reina, Cristo impera”. Autoridades, hermandades y pueblo, acompañados del clero, se dirigieron a El Arenal para rendirle los respetos al misacantano. Cuando, a las nueve menos cuarto, apareció el coche que le traía de Sevilla, fue aclamado con vítores y aplausos. Manuel Gómez se dirigió, repartiendo abrazos, a la iglesia, donde se arrodilló ante la Virgen de Valme, dirigió una breve alocución al pueblo y cantó la salve.
    Terminada la visita a la iglesia, todo el pueblo le acompañó a su casa, donde tuvo lugar el acto más emotivo: la ofrenda de la casulla (regalo de las hermandades, a iniciativa de la del Rocío, de la que fue secretario) y el cáliz.
    Las lágrimas de su madre
    El domingo, a las diez y media de la mañana, Su Alteza Real la Princesa Dolores de Borbón y Orleans, entre otros, se dirigieron al domicilio del nuevo sacerdote para acompañarlo a su primera misa. A los acordes de la banda municipal, toda la comitiva se dirigió a  la parroquia, que estaba abarrotada de público.  Entre otros, pudimos ver, además de a la infanta, a la señora condesa de Buenavista, la marquesa de Isla Hermosa y los marqueses de Camponuevo. Ensalzó las excelencias del sacerdocio el muy reverendo señor Francisco García Madueño, presbítero, director de Obviam Christo. Se cantó la misa de refice, interpretada magistralmente por el Coro de Teólogos del Seminario Metropolitano de Sevilla. Terminada la misa se entonó el tedeum y comenzó el  larguísimo besamanos. Fue emocionante el momento en que al neo-presbítero se acercó su madre y le abrazó, anegada en lágrimas.
    Después de la misa, en el Cine Rocío fue servido un vino de honor. Fue un justo y merecido  homenaje al nuevo sacerdote,  cuya ordenación constituye un honor y un orgullo para el pueblo de Dos Hermanas.

    2401La llegada al pueblo del joven sacerdote y su misa del domingo en la parroquia se convirtieron en un gran acontecimiento

    Las jornadas del 23 y el 24 de junio de 1956 quedarán señaladas con piedra blanca en los anales religiosos de Dos Hermanas. Se convirtió en gran acontecimiento el recibimiento a Manuel Gómez Sánchez, nazareno ordenado sacerdote por el arzobispo de Sevilla el domingo anterior. Su llegada al pueblo, en la tarde del sábado, y la celebración de su primera misa, el domingo, se convirtieron en actos multitudinarios.La calle Real, engalanadaLa calle Nuestra Señora de Valme apareció el sábado engalanada con banderas y gallardetes.  

    En los  balcones lucían colgaduras y en muchos de ellos figuraba el escudo de Acción Católica, y la leyenda “Cristo vence, Cristo reina, Cristo impera”. Autoridades, hermandades y pueblo, acompañados del clero, se dirigieron a El Arenal para rendirle los respetos al misacantano. Cuando, a las nueve menos cuarto, apareció el coche que le traía de Sevilla, fue aclamado con vítores y aplausos. Manuel Gómez se dirigió, repartiendo abrazos, a la iglesia, donde se arrodilló ante la Virgen de Valme, dirigió una breve alocución al pueblo y cantó la salve.  

    Terminada la visita a la iglesia, todo el pueblo le acompañó a su casa, donde tuvo lugar el acto más emotivo: la ofrenda de la casulla (regalo de las hermandades, a iniciativa de la del Rocío, de la que fue secretario) y el cáliz. 

    2402Las lágrimas de su madre

    El domingo, a las diez y media de la mañana, Su Alteza Real la Princesa Dolores de Borbón y Orleans, entre otros, se dirigieron al domicilio del nuevo sacerdote para acompañarlo a su primera misa. A los acordes de la banda municipal, toda la comitiva se dirigió a  la parroquia, que estaba abarrotada de público.  

    Entre otros, pudimos ver, además de a la infanta, a la señora condesa de Buenavista, la marquesa de Isla Hermosa y los marqueses de Camponuevo. Ensalzó las excelencias del sacerdocio el muy reverendo señor Francisco García Madueño, presbítero, director de Obviam Christo. Se cantó la misa de refice, interpretada magistralmente por el Coro de Teólogos del Seminario Metropolitano de Sevilla.

    Terminada la misa se entonó el tedeum y comenzó el  larguísimo besamanos. Fue emocionante el momento en que al neo-presbítero se acercó su madre y le abrazó, anegada en lágrimas.Después de la misa, en el Cine Rocío fue servido un vino de honor. Fue un justo y merecido  homenaje al nuevo sacerdote,  cuya ordenación constituye un honor y un orgullo para el pueblo de Dos Hermanas.

     

  • 1956. La princesa Dolores, entre los asistentes a la primera misa del nuevo cura Manuel Gómez

    La llegada al pueblo del joven sacerdote y su misa del domingo en la parroquia se convirtieron en un gran acontecimiento
    1 David HIDALGO PANIAGUA
    Las jornadas del 23 y el 24 de junio de 1956 quedarán señaladas con piedra blanca en los anales religiosos de Dos Hermanas. Se convirtió en gran acontecimiento el recibimiento a Manuel Gómez Sánchez, nazareno ordenado sacerdote por el arzobispo de Sevilla el domingo anterior. Su llegada al pueblo, en la tarde del sábado, y la celebración de su primera misa, el domingo, se convirtieron en actos multitudinarios.
    La calle Real, engalanada
    La calle Nuestra Señora de Valme apareció el sábado engalanada con banderas y gallardetes.  En los  balcones lucían colgaduras y en muchos de ellos figuraba el escudo de Acción Católica, y la leyenda “Cristo vence, Cristo reina, Cristo impera”. Autoridades, hermandades y pueblo, acompañados del clero, se dirigieron a El Arenal para rendirle los respetos al misacantano. Cuando, a las nueve menos cuarto, apareció el coche que le traía de Sevilla, fue aclamado con vítores y aplausos. Manuel Gómez se dirigió, repartiendo abrazos, a la iglesia, donde se arrodilló ante la Virgen de Valme, dirigió una breve alocución al pueblo y cantó la salve.
    Terminada la visita a la iglesia, todo el pueblo le acompañó a su casa, donde tuvo lugar el acto más emotivo: la ofrenda de la casulla (regalo de las hermandades, a iniciativa de la del Rocío, de la que fue secretario) y el cáliz.
    Las lágrimas de su madre
    El domingo, a las diez y media de la mañana, Su Alteza Real la Princesa Dolores de Borbón y Orleans, entre otros, se dirigieron al domicilio del nuevo sacerdote para acompañarlo a su primera misa. A los acordes de la banda municipal, toda la comitiva se dirigió a  la parroquia, que estaba abarrotada de público.  Entre otros, pudimos ver, además de a la infanta, a la señora condesa de Buenavista, la marquesa de Isla Hermosa y los marqueses de Camponuevo. Ensalzó las excelencias del sacerdocio el muy reverendo señor Francisco García Madueño, presbítero, director de Obviam Christo. Se cantó la misa de refice, interpretada magistralmente por el Coro de Teólogos del Seminario Metropolitano de Sevilla. Terminada la misa se entonó el tedeum y comenzó el  larguísimo besamanos. Fue emocionante el momento en que al neo-presbítero se acercó su madre y le abrazó, anegada en lágrimas.
    Después de la misa, en el Cine Rocío fue servido un vino de honor. Fue un justo y merecido  homenaje al nuevo sacerdote,  cuya ordenación constituye un honor y un orgullo para el pueblo de Dos Hermanas.

    2401La llegada al pueblo del joven sacerdote y su misa del domingo en la parroquia se convirtieron en un gran acontecimiento

    Las jornadas del 23 y el 24 de junio de 1956 quedarán señaladas con piedra blanca en los anales religiosos de Dos Hermanas. Se convirtió en gran acontecimiento el recibimiento a Manuel Gómez Sánchez, nazareno ordenado sacerdote por el arzobispo de Sevilla el domingo anterior. Su llegada al pueblo, en la tarde del sábado, y la celebración de su primera misa, el domingo, se convirtieron en actos multitudinarios.La calle Real, engalanadaLa calle Nuestra Señora de Valme apareció el sábado engalanada con banderas y gallardetes.  

    En los  balcones lucían colgaduras y en muchos de ellos figuraba el escudo de Acción Católica, y la leyenda “Cristo vence, Cristo reina, Cristo impera”. Autoridades, hermandades y pueblo, acompañados del clero, se dirigieron a El Arenal para rendirle los respetos al misacantano. Cuando, a las nueve menos cuarto, apareció el coche que le traía de Sevilla, fue aclamado con vítores y aplausos. Manuel Gómez se dirigió, repartiendo abrazos, a la iglesia, donde se arrodilló ante la Virgen de Valme, dirigió una breve alocución al pueblo y cantó la salve.  

    Terminada la visita a la iglesia, todo el pueblo le acompañó a su casa, donde tuvo lugar el acto más emotivo: la ofrenda de la casulla (regalo de las hermandades, a iniciativa de la del Rocío, de la que fue secretario) y el cáliz. 

    2402Las lágrimas de su madre

    El domingo, a las diez y media de la mañana, Su Alteza Real la Princesa Dolores de Borbón y Orleans, entre otros, se dirigieron al domicilio del nuevo sacerdote para acompañarlo a su primera misa. A los acordes de la banda municipal, toda la comitiva se dirigió a  la parroquia, que estaba abarrotada de público.  

    Entre otros, pudimos ver, además de a la infanta, a la señora condesa de Buenavista, la marquesa de Isla Hermosa y los marqueses de Camponuevo. Ensalzó las excelencias del sacerdocio el muy reverendo señor Francisco García Madueño, presbítero, director de Obviam Christo. Se cantó la misa de refice, interpretada magistralmente por el Coro de Teólogos del Seminario Metropolitano de Sevilla.

    Terminada la misa se entonó el tedeum y comenzó el  larguísimo besamanos. Fue emocionante el momento en que al neo-presbítero se acercó su madre y le abrazó, anegada en lágrimas.Después de la misa, en el Cine Rocío fue servido un vino de honor. Fue un justo y merecido  homenaje al nuevo sacerdote,  cuya ordenación constituye un honor y un orgullo para el pueblo de Dos Hermanas.

     

  • 1956. La princesa Dolores, entre los asistentes a la primera misa del nuevo cura Manuel Gómez

    La llegada al pueblo del joven sacerdote y su misa del domingo en la parroquia se convirtieron en un gran acontecimiento
    1 David HIDALGO PANIAGUA
    Las jornadas del 23 y el 24 de junio de 1956 quedarán señaladas con piedra blanca en los anales religiosos de Dos Hermanas. Se convirtió en gran acontecimiento el recibimiento a Manuel Gómez Sánchez, nazareno ordenado sacerdote por el arzobispo de Sevilla el domingo anterior. Su llegada al pueblo, en la tarde del sábado, y la celebración de su primera misa, el domingo, se convirtieron en actos multitudinarios.
    La calle Real, engalanada
    La calle Nuestra Señora de Valme apareció el sábado engalanada con banderas y gallardetes.  En los  balcones lucían colgaduras y en muchos de ellos figuraba el escudo de Acción Católica, y la leyenda “Cristo vence, Cristo reina, Cristo impera”. Autoridades, hermandades y pueblo, acompañados del clero, se dirigieron a El Arenal para rendirle los respetos al misacantano. Cuando, a las nueve menos cuarto, apareció el coche que le traía de Sevilla, fue aclamado con vítores y aplausos. Manuel Gómez se dirigió, repartiendo abrazos, a la iglesia, donde se arrodilló ante la Virgen de Valme, dirigió una breve alocución al pueblo y cantó la salve.
    Terminada la visita a la iglesia, todo el pueblo le acompañó a su casa, donde tuvo lugar el acto más emotivo: la ofrenda de la casulla (regalo de las hermandades, a iniciativa de la del Rocío, de la que fue secretario) y el cáliz.
    Las lágrimas de su madre
    El domingo, a las diez y media de la mañana, Su Alteza Real la Princesa Dolores de Borbón y Orleans, entre otros, se dirigieron al domicilio del nuevo sacerdote para acompañarlo a su primera misa. A los acordes de la banda municipal, toda la comitiva se dirigió a  la parroquia, que estaba abarrotada de público.  Entre otros, pudimos ver, además de a la infanta, a la señora condesa de Buenavista, la marquesa de Isla Hermosa y los marqueses de Camponuevo. Ensalzó las excelencias del sacerdocio el muy reverendo señor Francisco García Madueño, presbítero, director de Obviam Christo. Se cantó la misa de refice, interpretada magistralmente por el Coro de Teólogos del Seminario Metropolitano de Sevilla. Terminada la misa se entonó el tedeum y comenzó el  larguísimo besamanos. Fue emocionante el momento en que al neo-presbítero se acercó su madre y le abrazó, anegada en lágrimas.
    Después de la misa, en el Cine Rocío fue servido un vino de honor. Fue un justo y merecido  homenaje al nuevo sacerdote,  cuya ordenación constituye un honor y un orgullo para el pueblo de Dos Hermanas.

    2401La llegada al pueblo del joven sacerdote y su misa del domingo en la parroquia se convirtieron en un gran acontecimiento

    Las jornadas del 23 y el 24 de junio de 1956 quedarán señaladas con piedra blanca en los anales religiosos de Dos Hermanas. Se convirtió en gran acontecimiento el recibimiento a Manuel Gómez Sánchez, nazareno ordenado sacerdote por el arzobispo de Sevilla el domingo anterior. Su llegada al pueblo, en la tarde del sábado, y la celebración de su primera misa, el domingo, se convirtieron en actos multitudinarios.La calle Real, engalanadaLa calle Nuestra Señora de Valme apareció el sábado engalanada con banderas y gallardetes.  

    En los  balcones lucían colgaduras y en muchos de ellos figuraba el escudo de Acción Católica, y la leyenda “Cristo vence, Cristo reina, Cristo impera”. Autoridades, hermandades y pueblo, acompañados del clero, se dirigieron a El Arenal para rendirle los respetos al misacantano. Cuando, a las nueve menos cuarto, apareció el coche que le traía de Sevilla, fue aclamado con vítores y aplausos. Manuel Gómez se dirigió, repartiendo abrazos, a la iglesia, donde se arrodilló ante la Virgen de Valme, dirigió una breve alocución al pueblo y cantó la salve.  

    Terminada la visita a la iglesia, todo el pueblo le acompañó a su casa, donde tuvo lugar el acto más emotivo: la ofrenda de la casulla (regalo de las hermandades, a iniciativa de la del Rocío, de la que fue secretario) y el cáliz. 

    2402Las lágrimas de su madre

    El domingo, a las diez y media de la mañana, Su Alteza Real la Princesa Dolores de Borbón y Orleans, entre otros, se dirigieron al domicilio del nuevo sacerdote para acompañarlo a su primera misa. A los acordes de la banda municipal, toda la comitiva se dirigió a  la parroquia, que estaba abarrotada de público.  

    Entre otros, pudimos ver, además de a la infanta, a la señora condesa de Buenavista, la marquesa de Isla Hermosa y los marqueses de Camponuevo. Ensalzó las excelencias del sacerdocio el muy reverendo señor Francisco García Madueño, presbítero, director de Obviam Christo. Se cantó la misa de refice, interpretada magistralmente por el Coro de Teólogos del Seminario Metropolitano de Sevilla.

    Terminada la misa se entonó el tedeum y comenzó el  larguísimo besamanos. Fue emocionante el momento en que al neo-presbítero se acercó su madre y le abrazó, anegada en lágrimas.Después de la misa, en el Cine Rocío fue servido un vino de honor. Fue un justo y merecido  homenaje al nuevo sacerdote,  cuya ordenación constituye un honor y un orgullo para el pueblo de Dos Hermanas.