Etiqueta: crímenes

  • Las nuevas fronteras de la justicia

    El gobierno de Rajoy sigue imparable con su agenda de reformas. Uno de los últimos ha sido el que ha sufrido la Ley Orgánica del Poder Judicial, un texto que ha sido modificado en tiempo récord (a penas unos días).

    Entre las novedades más importantes que se introducen en este texto está el fin de la justicia universal, algo a lo que se oponen tanto jueces como fiscales, además de las diferentes organizaciones en defensa de los derechos humanos. El fin de esta justicia universal significa que a partir de ahora los jueces españoles ya no podrán investigar crímenes contra la humanidad cometidos fuera del territorio de nuestro país.

    Dicen las malas lenguas que el gobierno de Rajoy cede así a presiones de países extranjeros. Concretamente hay quien defiende que lo hacen para evitar un conflicto internacional con China, ya que actualmente se encuentra abierto en la Audiencia Nacional un procedimiento contra ex dirigentes del Partido Comunista Chino por el genocidio en el Tíbet.

    En cualquier caso, lo único que es cierto es que el fin de la justicia universal da carpetazo a otros procesos que se han iniciado en los tribunales españoles como por ejemplo el juicio contra ocho ex altos cargos de Guatemala por genocidio, terrorismo y torturas; el caso que investiga a 28 miembros del Ejército de Argelia y miembros de seguridad del Frente Polisario por el genocidio y desaparición de ciudadanos en Sáhara; los vuelos de la CIA que supuestamente hicieron escala en España mientras transportaban a detenidos terroristas; o el juicio contra tres militares estadounidenses por la muerte del cámara de televisión José Couso en Irak, entre otros.

    Con esta reforma, los derechos humanos quedan en un segundo plano. Algunos crímenes contra la humanidad o que afecten seriamente a los derechos humanos dejarán de ser perseguidos. No obstante, no podemos permitir que un crimen de este tipo quede impune porque se haya cometido un metro más allá de nuestras fronteras. No debería importar que no hayan sucedido dentro de nuestro país.

    Los Juzgados y Tribunales españoles deben estar capacitados para investigar este tipo de delitos, pues se trata de crímenes contra la humanidad, crímenes muchas veces dirigidos contra los más débiles, contra las minorías o contra los más indefensos. Las víctimas de estos crímenes deben encontrar amparo en el sistema judicial español, los derechos humanos deben primar por encima de todo, deben ser defendidos por todos los países.

    Desde Juventudes Socialistas de Dos Hermanas rechazamos el fin de la justicia universal. Debemos recordar que España es uno de los países que ha asumido como propios los tratados internacionales de derechos humanos; una adhesión que implica proteger estos derechos por encima de todo, incluso por encima de cualquier delimitación geográfica. Los derechos humanos son universales, por lo que todos y todas estamos obligados a defenderlos. De este modo, si alguno de nuestros jueces y fiscales tiene conocimiento de una violación flagrante de estos derechos también está en la obligación de investigarlo, aunque haya ocurrido a miles de kilómetros.

     

  • 1820. El rey se casa e indulta a los delincuentes

    Se ha recibido en el Concejo de Dos Hermanas una Real Cédula, firmada por Fernando VII y expedida con motivo de su tercera boda, esta vez con la princesa alemana de 17 años María Josefa Amalia de Sajonia. Mediante la misma, el rey concede “indulto general a los delincuentes que sean capaces de él en la Península”. Quedan fuera de esta gracia real loS presos por crímenes de lesa majestad, alevosía y los acusados de fabricar moneda falsa, sodomía, blasfemia, hurto, falsedad o resistencia a la Justicia. Es decir, sólo se verán beneficiados los delincuentes menores.

  • El golpe de suerte de Franco y sus seguidores ¿la historia continúa?

    Si se le pregunta a cualquier joven del mundo si conoce quién era Franco, sabe que fue un dictador de la historia reciente de España, como Hitler en Alemania, Stalin en Rusia, Pinochet en Chile, Videla en Argentina… esos dictadores que han dejado huella en la historia de la humanidad por sus crímenes y regímenes de enorme crueldad. Son nombres que todos conocen, como los de los asesinos en serie, famosos por su devastadora huella.

    Quienes hayan estudiado o leído un poco más de Historia, saben que además de esos crímenes y de la guerra civil, que siguieron al golpe de estado militar contra la República democrática de España, cuarenta años de retraso cultural, tecnológico, social, de represión… siguió en nuestro país, hasta que el dictador murió de viejo, plácidamente y enterrado con todos los honores. Sus herederos también siguieron gozando de los honores y riquezas, privilegios, como si aún tuviera este país que agradecerle todo lo que nos hizo: miles de muertos y personas desaparecidas, miles de niños y niñas huérfanos y desterrados, personas exiliadas, persecuciones, torturas, trabajos forzados en campos de concentración, etc.

    Aún así, todavía hay gente que dice que estos hechos no son verdad, que aquellos no fueron crímenes. Para demostrar (jurídicamente) lo que es verdad y lo que no, el juez Garzón un día tomó las riendas del poder Judicial y se puso manos a la obra para emprender la investigación…

    Entonces en España empezábamos a enmendar la historia equilibrando la balanza con la memoria de las víctimas, reconociendo los derechos de lucha de aquellas personas que soportaron el ensañamiento del Estado Sin Derecho, que impuso (por la fuerza) Franco. La Democracia española parecía lo suficientemente madura para afrontar su propia historia, pero un golpe bajo de un sector de la sociedad, con intereses antidemocráticos, ha bloqueado una vez más el proceso de restablecimiento y verificación histórica. ¡Qué suerte la de Franco y sus seguidores, victoriosos, que consiguieron mantenerse nada menos que cuarenta años en el poder! Cuarenta años tratando al pueblo como marionetas, como esclavos, como delincuentes. Y ahora, para colmo, una institución judicial le da más crédito a una asociación afín al franquismo, que a un juez con prestigio internacional, que representa la voz de las personas damnificadas por la dictadura. (Si Herri Batasuna le pone una querella a un juez que defienda a las víctimas del terrorismo, ¿también expulsarán a ese juez y le llevarán a juicio para pararle los pies?)

    Treinta y cinco años de Democracia ¿no han conseguido poner en el poder Judicial a personas suficientemente ¿democráticas?, como para repudiar, con toda la fuerza moral, los intereses afines al fascismo, el ocultamiento y bloqueo de una parte de la Historia? ¿O es que Franco lo dejó todo “atado, y bien atado”?

    Porque las víctimas de los crímenes contra la humanidad que se produjeron tienen nombres y apellidos, y familiares, y asociaciones, partidos políticos, sindicatos, fundaciones que les respaldan; y un gran número de personas que nos sentimos identificadas con aquellas por cuya ideología y defensa de sus derechos, una dictadura se empeñó en exterminar. Es el pueblo soberano contra el que actuó criminalmente el general Franco. Y es el Pueblo Soberano (de dónde emana el poder) el que espera que sus Instituciones actúen consecuentemente, y reordenen los hechos históricos en el justo lugar que les corresponden en la Historia. Porque están en tela de juicio la salud de estas Instituciones cuando surge la duda: ¿de qué lado están algunos Jueces de este país? ¿Del lado de la dictadura o de la Democracia? ¿Del lado de la impunidad o de la Justicia?

    En el futuro, cualquier joven estudiante de cualquier parte del mundo, seguramente conocerá que en España, aún muerto el dictador, tuvieron que pasar muchos años hasta que fueran capaces de dar voz a las víctimas, y usar el poder para hacer Justicia y superar al fin la lacra y las secuelas de la Dictadura franquista. Ya llevamos 35 años de retraso ¿cuánto tiempo más tendremos que esperar?

     

  • El golpe de suerte de Franco y sus seguidores ¿la historia continúa?

    Si se le pregunta a cualquier joven del mundo si conoce quién era Franco, sabe que fue un dictador de la historia reciente de España, como Hitler en Alemania, Stalin en Rusia, Pinochet en Chile, Videla en Argentina… esos dictadores que han dejado huella en la historia de la humanidad por sus crímenes y regímenes de enorme crueldad. Son nombres que todos conocen, como los de los asesinos en serie, famosos por su devastadora huella.

    Quienes hayan estudiado o leído un poco más de Historia, saben que además de esos crímenes y de la guerra civil, que siguieron al golpe de estado militar contra la República democrática de España, cuarenta años de retraso cultural, tecnológico, social, de represión… siguió en nuestro país, hasta que el dictador murió de viejo, plácidamente y enterrado con todos los honores. Sus herederos también siguieron gozando de los honores y riquezas, privilegios, como si aún tuviera este país que agradecerle todo lo que nos hizo: miles de muertos y personas desaparecidas, miles de niños y niñas huérfanos y desterrados, personas exiliadas, persecuciones, torturas, trabajos forzados en campos de concentración, etc.

    Aún así, todavía hay gente que dice que estos hechos no son verdad, que aquellos no fueron crímenes. Para demostrar (jurídicamente) lo que es verdad y lo que no, el juez Garzón un día tomó las riendas del poder Judicial y se puso manos a la obra para emprender la investigación…

    Entonces en España empezábamos a enmendar la historia equilibrando la balanza con la memoria de las víctimas, reconociendo los derechos de lucha de aquellas personas que soportaron el ensañamiento del Estado Sin Derecho, que impuso (por la fuerza) Franco. La Democracia española parecía lo suficientemente madura para afrontar su propia historia, pero un golpe bajo de un sector de la sociedad, con intereses antidemocráticos, ha bloqueado una vez más el proceso de restablecimiento y verificación histórica. ¡Qué suerte la de Franco y sus seguidores, victoriosos, que consiguieron mantenerse nada menos que cuarenta años en el poder! Cuarenta años tratando al pueblo como marionetas, como esclavos, como delincuentes. Y ahora, para colmo, una institución judicial le da más crédito a una asociación afín al franquismo, que a un juez con prestigio internacional, que representa la voz de las personas damnificadas por la dictadura. (Si Herri Batasuna le pone una querella a un juez que defienda a las víctimas del terrorismo, ¿también expulsarán a ese juez y le llevarán a juicio para pararle los pies?)

    Treinta y cinco años de Democracia ¿no han conseguido poner en el poder Judicial a personas suficientemente ¿democráticas?, como para repudiar, con toda la fuerza moral, los intereses afines al fascismo, el ocultamiento y bloqueo de una parte de la Historia? ¿O es que Franco lo dejó todo “atado, y bien atado”?

    Porque las víctimas de los crímenes contra la humanidad que se produjeron tienen nombres y apellidos, y familiares, y asociaciones, partidos políticos, sindicatos, fundaciones que les respaldan; y un gran número de personas que nos sentimos identificadas con aquellas por cuya ideología y defensa de sus derechos, una dictadura se empeñó en exterminar. Es el pueblo soberano contra el que actuó criminalmente el general Franco. Y es el Pueblo Soberano (de dónde emana el poder) el que espera que sus Instituciones actúen consecuentemente, y reordenen los hechos históricos en el justo lugar que les corresponden en la Historia. Porque están en tela de juicio la salud de estas Instituciones cuando surge la duda: ¿de qué lado están algunos Jueces de este país? ¿Del lado de la dictadura o de la Democracia? ¿Del lado de la impunidad o de la Justicia?

    En el futuro, cualquier joven estudiante de cualquier parte del mundo, seguramente conocerá que en España, aún muerto el dictador, tuvieron que pasar muchos años hasta que fueran capaces de dar voz a las víctimas, y usar el poder para hacer Justicia y superar al fin la lacra y las secuelas de la Dictadura franquista. Ya llevamos 35 años de retraso ¿cuánto tiempo más tendremos que esperar?

     

  • El golpe de suerte de Franco y sus seguidores ¿la historia continúa?

    Si se le pregunta a cualquier joven del mundo si conoce quién era Franco, sabe que fue un dictador de la historia reciente de España, como Hitler en Alemania, Stalin en Rusia, Pinochet en Chile, Videla en Argentina… esos dictadores que han dejado huella en la historia de la humanidad por sus crímenes y regímenes de enorme crueldad. Son nombres que todos conocen, como los de los asesinos en serie, famosos por su devastadora huella.

    Quienes hayan estudiado o leído un poco más de Historia, saben que además de esos crímenes y de la guerra civil, que siguieron al golpe de estado militar contra la República democrática de España, cuarenta años de retraso cultural, tecnológico, social, de represión… siguió en nuestro país, hasta que el dictador murió de viejo, plácidamente y enterrado con todos los honores. Sus herederos también siguieron gozando de los honores y riquezas, privilegios, como si aún tuviera este país que agradecerle todo lo que nos hizo: miles de muertos y personas desaparecidas, miles de niños y niñas huérfanos y desterrados, personas exiliadas, persecuciones, torturas, trabajos forzados en campos de concentración, etc.

    Aún así, todavía hay gente que dice que estos hechos no son verdad, que aquellos no fueron crímenes. Para demostrar (jurídicamente) lo que es verdad y lo que no, el juez Garzón un día tomó las riendas del poder Judicial y se puso manos a la obra para emprender la investigación…

    Entonces en España empezábamos a enmendar la historia equilibrando la balanza con la memoria de las víctimas, reconociendo los derechos de lucha de aquellas personas que soportaron el ensañamiento del Estado Sin Derecho, que impuso (por la fuerza) Franco. La Democracia española parecía lo suficientemente madura para afrontar su propia historia, pero un golpe bajo de un sector de la sociedad, con intereses antidemocráticos, ha bloqueado una vez más el proceso de restablecimiento y verificación histórica. ¡Qué suerte la de Franco y sus seguidores, victoriosos, que consiguieron mantenerse nada menos que cuarenta años en el poder! Cuarenta años tratando al pueblo como marionetas, como esclavos, como delincuentes. Y ahora, para colmo, una institución judicial le da más crédito a una asociación afín al franquismo, que a un juez con prestigio internacional, que representa la voz de las personas damnificadas por la dictadura. (Si Herri Batasuna le pone una querella a un juez que defienda a las víctimas del terrorismo, ¿también expulsarán a ese juez y le llevarán a juicio para pararle los pies?)

    Treinta y cinco años de Democracia ¿no han conseguido poner en el poder Judicial a personas suficientemente ¿democráticas?, como para repudiar, con toda la fuerza moral, los intereses afines al fascismo, el ocultamiento y bloqueo de una parte de la Historia? ¿O es que Franco lo dejó todo “atado, y bien atado”?

    Porque las víctimas de los crímenes contra la humanidad que se produjeron tienen nombres y apellidos, y familiares, y asociaciones, partidos políticos, sindicatos, fundaciones que les respaldan; y un gran número de personas que nos sentimos identificadas con aquellas por cuya ideología y defensa de sus derechos, una dictadura se empeñó en exterminar. Es el pueblo soberano contra el que actuó criminalmente el general Franco. Y es el Pueblo Soberano (de dónde emana el poder) el que espera que sus Instituciones actúen consecuentemente, y reordenen los hechos históricos en el justo lugar que les corresponden en la Historia. Porque están en tela de juicio la salud de estas Instituciones cuando surge la duda: ¿de qué lado están algunos Jueces de este país? ¿Del lado de la dictadura o de la Democracia? ¿Del lado de la impunidad o de la Justicia?

    En el futuro, cualquier joven estudiante de cualquier parte del mundo, seguramente conocerá que en España, aún muerto el dictador, tuvieron que pasar muchos años hasta que fueran capaces de dar voz a las víctimas, y usar el poder para hacer Justicia y superar al fin la lacra y las secuelas de la Dictadura franquista. Ya llevamos 35 años de retraso ¿cuánto tiempo más tendremos que esperar?

     

  • El golpe de suerte de Franco y sus seguidores ¿la historia continúa?

    Si se le pregunta a cualquier joven del mundo si conoce quién era Franco, sabe que fue un dictador de la historia reciente de España, como Hitler en Alemania, Stalin en Rusia, Pinochet en Chile, Videla en Argentina… esos dictadores que han dejado huella en la historia de la humanidad por sus crímenes y regímenes de enorme crueldad. Son nombres que todos conocen, como los de los asesinos en serie, famosos por su devastadora huella.

    Quienes hayan estudiado o leído un poco más de Historia, saben que además de esos crímenes y de la guerra civil, que siguieron al golpe de estado militar contra la República democrática de España, cuarenta años de retraso cultural, tecnológico, social, de represión… siguió en nuestro país, hasta que el dictador murió de viejo, plácidamente y enterrado con todos los honores. Sus herederos también siguieron gozando de los honores y riquezas, privilegios, como si aún tuviera este país que agradecerle todo lo que nos hizo: miles de muertos y personas desaparecidas, miles de niños y niñas huérfanos y desterrados, personas exiliadas, persecuciones, torturas, trabajos forzados en campos de concentración, etc.

    Aún así, todavía hay gente que dice que estos hechos no son verdad, que aquellos no fueron crímenes. Para demostrar (jurídicamente) lo que es verdad y lo que no, el juez Garzón un día tomó las riendas del poder Judicial y se puso manos a la obra para emprender la investigación…

    Entonces en España empezábamos a enmendar la historia equilibrando la balanza con la memoria de las víctimas, reconociendo los derechos de lucha de aquellas personas que soportaron el ensañamiento del Estado Sin Derecho, que impuso (por la fuerza) Franco. La Democracia española parecía lo suficientemente madura para afrontar su propia historia, pero un golpe bajo de un sector de la sociedad, con intereses antidemocráticos, ha bloqueado una vez más el proceso de restablecimiento y verificación histórica. ¡Qué suerte la de Franco y sus seguidores, victoriosos, que consiguieron mantenerse nada menos que cuarenta años en el poder! Cuarenta años tratando al pueblo como marionetas, como esclavos, como delincuentes. Y ahora, para colmo, una institución judicial le da más crédito a una asociación afín al franquismo, que a un juez con prestigio internacional, que representa la voz de las personas damnificadas por la dictadura. (Si Herri Batasuna le pone una querella a un juez que defienda a las víctimas del terrorismo, ¿también expulsarán a ese juez y le llevarán a juicio para pararle los pies?)

    Treinta y cinco años de Democracia ¿no han conseguido poner en el poder Judicial a personas suficientemente ¿democráticas?, como para repudiar, con toda la fuerza moral, los intereses afines al fascismo, el ocultamiento y bloqueo de una parte de la Historia? ¿O es que Franco lo dejó todo “atado, y bien atado”?

    Porque las víctimas de los crímenes contra la humanidad que se produjeron tienen nombres y apellidos, y familiares, y asociaciones, partidos políticos, sindicatos, fundaciones que les respaldan; y un gran número de personas que nos sentimos identificadas con aquellas por cuya ideología y defensa de sus derechos, una dictadura se empeñó en exterminar. Es el pueblo soberano contra el que actuó criminalmente el general Franco. Y es el Pueblo Soberano (de dónde emana el poder) el que espera que sus Instituciones actúen consecuentemente, y reordenen los hechos históricos en el justo lugar que les corresponden en la Historia. Porque están en tela de juicio la salud de estas Instituciones cuando surge la duda: ¿de qué lado están algunos Jueces de este país? ¿Del lado de la dictadura o de la Democracia? ¿Del lado de la impunidad o de la Justicia?

    En el futuro, cualquier joven estudiante de cualquier parte del mundo, seguramente conocerá que en España, aún muerto el dictador, tuvieron que pasar muchos años hasta que fueran capaces de dar voz a las víctimas, y usar el poder para hacer Justicia y superar al fin la lacra y las secuelas de la Dictadura franquista. Ya llevamos 35 años de retraso ¿cuánto tiempo más tendremos que esperar?