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  • Turturro ligón

    Película Aprendiz de Gigoló

    El actor John Turturro vuelve a ponerse tras las cámaras, y es la quinta vez, para dirigir una historia escrita por él mismo, con una base nostálgica (al menos al principio) y que, en realidad, resulta poco inverosímil si la trasladamos a la vida real. Pero claro, es ficción, y en el cine todo está permitido.

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2013. (98′)
    Título original : Fading Gigolo.
    Escrita y dirigida: John Turturro.
    Producción: Bill Block, Paul Hanson, Jeffrey Kusama-Hinte.
    Fotografía:  Marco Pontecorvo.
    Música: Abraham Laboriel, Bill Maxwell.
    Montaje: Simona Paggi.
    Intérpretes: John Turturro (Fioravante), Woody Allen (Murray), Vanessa Paradis (Avigal), Sharon Stone (Dra. Parker), Sofia Vergara (Selima), Liev Schrieber (Dovi), Tonya Pinkins (Othella), Jade Dixon (Cee Cee), Bob Balaban (Sol). {/xtypo_code}

    Aprendiz de gigoló es una película simpática, divertida a veces, que no llega a la cumbre del director (Illuminata, de 1998) pero que permite pasar un buen rato, sobre todo por la presencia de sus dos intérpretes masculinos, cuyos diálogos mantienen la atención del espectador.

    Fioravante y Murray son dos amigos que están atravesando una época difícil en lo económico encuentran una salida en que uno de ellos ofrezca sus servicios como gigoló, mientras que el otro le lleva la agenda y se encarga de concertar las citas. Todo parece marchar medianamente bien, hasta que aparece una joven viuda judía por la que empieza a sentir algo.

    Hay en esta Aprendiz de gigoló una ciudad interracial en el que Turturro se ríe de muchos tópicos, y en el que, pese a su extrañeza, tiene elementos difíciles de creer, y que no terminan de encajar en una trama que se deja ver con facilidad.
    Turturro se aleja de los melodramas y lo hace con unos diálogos chispeantes en los que la pareja protagonista despliega mucho arte, y en la que sorprende lo mucho que hay de Woody Allen en su personaje. Casi se podría decir que aquí Allen hace de Allen, y eso es mucho.

    Estamos ante la película más intrascendente del Turturro director. Lejos de Mac, de Illuminata, Aprendiz de gigoló es también una cinta extraña (que en una película sobre un gigoló no se vea a este en acción no es habitual, por ejemplo). El tono crítico contra los integrismos (esos que frenan la libertad de la joven viuda judía) queda difuminada en un fondo más festivo. Incluso la soledad y el deseo, los otros temas que se plantean en la película, tampoco llegan a convertirse en elementos con el poder suficiente como para calar en la trama.

     

  • Entrevista a Alfonso M. Rubio

    0702Cartero Real

    {xtypo_quote_right}“Voy a insistir a los Reyes para que dejen en la ciudad mucha felicidad y prosperidad”{/xtypo_quote_right}

    Por unas horas, Alfonso Miguel Rubio García dejará sus obligaciones hosteleras para ayudar a los Reyes Magos a recoger las cartas de los niños y niñas de Dos Hermanas. A sus 49 años, este nazareno, casado y padre dos hijas, propietario del bar La Tertulia y el cátering Fonti, será el día 5 Cartero Real.

    ¿Qué se siente al ser elegido Cartero Real?=
    Te cuesta digerirlo porque nunca te imaginas que puedas dar vida a uno de los personajes de la Cabalgata de tu pueblo. Al mismo tiempo, una alegría inmensa.

    ¿Con que momento previo se queda?
    Con todos, desde el momento en que te lo confirman, los preparativos, hasta el día de la proclamación en el teatro. Incluso en mi negocio hemos organizado un concurso de cartas a los Reyes Magos para pequeños y mayores. La gente es consciente de que la labor del Cartero es en los días previos y te dan mensajes de todo tipo.

    ¿Cómo espera vivir esta mágica tarde?
    Espero disfrutarla al máximo, junto con mi familia y amigos. Seguro que se me pasará volando pero también es verdad que la recordaré toda mi vida.

    ¿Qué se necesita para ser Cartero Real de los Reyes Magos?
    Tienes que creer en ellos y en sus mensajes. Creer en la ilusión toda tu vida y querer compartirla con los tuyos. Si te fijas en las caras de los niños ese día lo comprenderás todo y verás que merece la pena. Lo demás es un regalo que te hace tu pueblo.

    ¿Qué mensaje le gustaría dar a la ciudad?
    Voy a ser el que más insista a los Reyes para que dejen mucha felicidad y prosperidad en nuestra ciudad. Cada uno de los puñados que tire irán cargados de buenos deseos.

    ¿Qué es lo que más le gusta de la cabalgata de Dos Hermanas?  
    El cariño, la dedicación y el esmero que le ponen todos los que la hacen posible.  Este año he podido comprobarlo y su labor es encomiable.  Y todo por la sonrisa de los niños….es impresionante.

    ¿Tiene algún Rey Mago favorito?  
    Los tres. Ninguno es nada sin los otros. Quizá sea la sociedad que más ha durado de la historia. Por elegir uno, elegiría a Melchor, que es el preferido de mi mujer.

     

  • Abrir el futuro

    (Marcos 5, 21-43) El evangelio de este próximo domingo nos habla de dos mujeres. Una es una niña que vio truncada su vida antes de poder abrirse a la fecundidad.

    Otra, una mujer madura, que una enfermedad impedía quedar embarazada y poder, así, dar vida. Jesús toma de la mano a la niña y la levanta en medio del estupor de los que llorando la rodeaban. Rodeado por la multitud siente que una fuerza curativa ha salido de él, y que alguien ha curado por la fe con que ha tocado su manto.

    Los evangelios trenzan, sin solución de continuidad, la historia de Jesucristo, lo que materialmente pasó, y el sentido profundo que la vida de Jesús abre para quien a él se acerca.

    A veces tenemos la tentación de pensar que nuestra vida ya ha dado su fruto, que nuestro tiempo ha pasado; incluso peor, que nuestra vida no tiene sentido más allá de lo que cada uno goce o sufra. No es así. Nuestras vidas no son ríos que van a dar a la mar, que es el morir. Nuestras vidas son semillas que pueden dar, en su momento de sazón, el fruto de su esperanza.

    Creer en Jesucristo no es mero asentimiento de cabeza. Creer en Jesucristo es saber que nuestros esfuerzos cotidianos por alentar la justicia, que los sacrificios, que nos dignifican, por construir un mundo nuevo, llegado el momento, darán fruto. La esperanza no es más que una fe, que desde la íntima certeza en la fuerza de la resurrección de Cristo, nos anima a entregar al amor nuestra vida. No lo dudes, Cristo a todos nos enriquece con su pobreza.

    Sin esperanza nuestra fe está muerta, porque somos nosotros los que ya estamos moribundos. ¿Quién puede vivir sin esperanza? ¿Quién puede luchar sin esperanza? ¿Hay alguien que sin esperanza no sea más que una sombra de sí mismo?

    Por tu fe, tu vida será fecunda.

     

  • ¿Adorno?

    (Marcos 9,1-9) Es verdad, que se puede ayudar a los demás sin necesidad de ser cristiano. En eso que dices tienes razón. También es verdad que hay muchas formas de creer en Dios, incluso creer que hay “otra vida”; y que, para tener el consuelo de que la vida de nuestros difuntos no se pierde en la nada, no hay que comulgar con todo lo que dice la Iglesia. Sí; sí; es verdad que la persona de Jesús es fuente de inspiración para muchos, como otros grandes hombres de la historia… Todo eso es verdad. Pero mi gran dificultad para creer en Cristo no está en nada de eso que me dices.

    Mi dificultad para creer está en la cruz. Ese pequeño “adorno”, que muchos llevamos, es lo que me hace dudar de bautizarme o no… Yo quiero ser feliz, y creo que Dios me ayudará a ello, independientemente de si me hago cristiano o no. Pero si me hago cristiano he de aceptar coger la cruz de Cristo. Y esa “cruz” no es sólo una enfermedad que, quiera o no, me va a llegar. Esa “cruz” no son las dificultades que todos tenemos en la vida. Esa “cruz” es, como la de Cristo, fruto de ayudar a los más pobres, de acoger a quienes son despreciados, de poner la voluntad de Dios en mi vida por encima de mis deseos o de mi beneficio… Y no sé si seré capaz de vivir así. No sé si cuando me llegue la hora de sufrir por ser su testigo, por denunciar la corrupción y el mal, por vivir impulsando la justicia, diré como Él, en el Huerto de los Olivos: “Si es posible que pase de mi este cáliz, pero no se haga mi voluntad sino la tuya”.

    No me pongas esa cara. Si me bautizo con 30 años no es para cumplir un rito, ni porque necesito ser más aceptado por nadie. Si me bautizo el día de la Vigilia Pascual es porque quiero vivir la fe con sinceridad; porque quiero vivir, no un cristianismo sociológico, sino una fe que me transforme y me salve.

     

  • Providencia y libertad

    (Juan 14,15-21) PODEMOS decir que creemos en Dios, y considerarlo ajeno a nuestra vida, como el Ser que dio comienzo al mundo. Podemos decir que creemos en Jesucristo, sin acoger su presencia de resucitado acompañando nuestro camino. Pero al creer en el Espíritu la vivencia racionalista y fría de la fe se llena de calor y de color.

    Cuando creemos en el Espíritu, creemos en el impulso hacia el bien que el Padre imprime en nuestra vida. Creer en el Espíritu es creer en la Providencia de Dios; en su presencia bondadosa y benefactora, en el interior de la historia y de nuestra vida.

    Cuando creemos en el Espíritu, sabemos que enfermedad, dificultades y problemas, todo, puede servirnos para el bien. No es el azar, ni la necesidad lo que gobierna, en lo profundo, nuestra vida. Junto con las causas y los azares contamos con la presencia de Quien –desde nuestra intimidad y desde lo íntimo de la vida—nos ayuda y nos protege. La Providencia de Dios en nuestras vidas tiene nombre propio. Su nombre es Espíritu.

    Cuando creemos en el Espíritu, creemos que nuestra vida es, siempre, para Dios lo más importante. No es que sea lo más importante para nosotros, que ya es decir, es que es lo más importante para Dios mismo. Para Dios no hay normas, ni leyes, ni tradiciones, ni dogmas, siquiera, más importante que ninguno de sus hijos. Cuando caminas en la fe en el Espíritu tu propia vida y la vida de los que te rodean se convierte en un absoluto.

    Cuando creemos en el Espíritu nuestra existencia y la historia se abren a la novedad de lo insospechado. Así le ocurrió a los primeros cristianos, así le ocurrió al imperio esclavista que residía en Roma. El Espíritu es como un vendaval que se lleva lo viejo y lo caduco, y nos hace vivir en la juventud de Dios. Yo conozco jóvenes que lo llevan siendo 50 años, y 60, y 70. La persona que conozco que lleva más tiempo siendo joven, se llama Rosario, es religiosa, y cuida leprosos en Macao. Lleva siendo joven 85 años.

     

  • Corazón sencillo

    Siempre nos llama la atención la gente con un corazón sencillo; gente no complicada, ni retorcida, sino transparente; cuando habla, convence, llega al corazón, uno se siente atraído. ¡Da ganas de sentarse con esa gente! Ellos no buscan complejidades, no desconfían por las buenas, tienden a creer y confiar, ven en la gente lo bueno. Su sencillez de corazón se opone a esa otra postura, la de buscar siempre motivos para no creer, la de dudar de todo, la de complicar las cosas, la de plantear siempre dificultades, la de encontrar algo que nos dé la excusa para descalificar.

    Esta actitud frente a la vida, la de hacer lo complejo algo sencillo, la de creer, confiar, de poner una sonrisa y un deseo de hacerse comprender y querer por el prójimo, es una parte importante del amor. Porque el amor es sencillo y humilde; por eso Dios es simple, humilde y pobre. Él hace las cosas de su Reino sencillas para nosotros y se las revela a los sencillos. Pero, a la vez, se pone una nube entre su misterio y nuestra razón. Es por este motivo no querer ver y saber más allá de lo que somos capaces de ver. ¡Sólo creer en Él! Esta actitud, la de creer, proviene de un corazón sencillo. Creer, con un espíritu abierto a las cosas del Reino, más allá de que la mente, nuestro intelecto, no alcance a comprender lo que percibe. Es muy difícil tener fe en Dios, si queremos procesar todo a través de nuestra razón. La soberbia, origen de todo pecado porque proviene de quien quiso ser como Dios en los inicios de los tiempos, nos arrastra a querer ver donde no podemos, y finalmente a creer sólo si nuestra razón comprende. ¡Sólo Dios puede comprender sus cosas!

    Cuando veo tanta gente sencilla en los lugares donde se expresa la fe en Jesús y María, no puedo dejar de admirarme de la sencillez de esos corazones que creen, no preguntan, no se hacen planteos más allá de la fe o las enseñanzas que Jesús nos dejó a través de su palabra. ¡Benditos esos corazones plenos de sencillez y fe, bienaventurados los sencillos y humildes de corazón!

    Es por este motivo que da grandes alegrías ver gente con dones intelectuales y buena educación, que también tiene un corazón sencillo, y cree en las cosas de Dios sin preguntarse. Esos hermanos han pasado una prueba muy importante, han llegado a rozar la verdadera sabiduría, la de hacerse pequeños y aceptar con corazón agradecido el misterio de Dios revelado en Jesús de Nazaret sin preguntarse, ni querer encontrar razones, ni demostraciones para legitimar el modo de actuar de Dios. Sólo aceptar, orar, adorar al Señor, y disfrutar de los pequeños detalles que Él nos permite ver de su maravilloso Reino.

  • 1975. Un vecino de Dos Hermanas, condenado a 18 años de cárcel por apuñalar a su esposa

    1501El individio, en estado de ansiedad por creer ser el delator de El Lute, había bebido varias copas de aguardiente

    La Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Sevilla ha condenado a una pena de 18 años de prisión a un vecino de Dos Hermanas, de 33 años, autor de un delito de parricidio el pasado 15 de marzo de 1975. La sentencia del juez considera probado que el procesado, tras una discusión con su esposa, la persiguió con una navaja en un olivar cercano al edificio de los Huérfanos Ferroviarios, donde la alcanzó asestándole varias puñaladas que le provocaron la muerte.

    Según reza el auto del juez, el acusado, adicto al alcohol, sentía una gran angustia por creer haber sido el delator de “El Lute”. En el día de los hechos, estaba obsesionado con la idea de que su esposa, su padre y otro familiar le habían suministrado una droga, hecho por el que incluso los denunció a la Policía. Al sufrir cefaleas y malestar general, visitó a su médico, que le recetó tranquilizantes y antiepilépticos. No quiso tomárselos, y durante toda la mañana del día 14 deambuló por los bares del centro de Dos Hermanas, tomando varias copas de aguardiente.  Su esposa lo localizó a las cinco de la tarde y, con uno de sus cuatro hijos en brazos, intentó llevarlo al domicilio conyugal.

    Él, sin embargo, se dirigió al citado edificio abandonado, donde se agrió la discusión. Ante dos testigos, intentó estrangular a su esposa, a la que creía culpable de todos sus males. Fue en ese momento cuando éste sacó una navaja y ella emprendió la huida, dejando al bebé bajo la lluvia y produciéndose el trágico desenlace. El procesado, tras deambular por el campo, fue detenido a las 0:50 horas.