Parece que no volverá a abrir sus puertas “Molibar”, la primera discoteca que se aperturó en Dos Hermanas, allá por el verano de 1970. Un incendio nocturno, provocado por unos calentadores, ha calcinado el local (situado en General Franco 71, muy cerca de la Plaza de Abastos), y sus propietarios ya se plantean otro tipo de proyectos.
Con muchos problemas para su apertura (sobre todo con la Guardia Civil), “Molibar” fue el sueño hecho realidad del empresario nazareno José Asencio, un enamorado de las discotecas como “Salima”, en Alcalá de Guadaíra. Con las 20.000 pesetas que le sobraron de su boda, cerró el mesón “El Molino” (donde antes hubo una carpintería) y transformó el local de mil metros en una discoteca.
Los principios fueron duros. El público nazareno aún no estaba acostumbrado a tanta “oscuridad”. Con la ayuda de unos sacos de yute convirtieron en “sillones” asientos de autobuses desguazados, comprados a “Los Amarillos”. Tras una importante reforma (tapizada en rojo oscuro, barra blanca, sótano “romántico”) y buenos discjockeys, “Molibar” acabó convirtiéndose en un bombazo para la juventud. Hasta el fatídico día del incendio abría de miércoles a domingo, a 50 pesetas la entrada, consumición incluida.

Paradojas del destino, el enclave con más historia de Dos Hermanas, su Hacienda de Quintos, se convirtió la semana pasada en el escenario elegido por el Ayuntamiento para la celebración del tercer Salón de la Innovació. Así lo recordó el alcalde, Francisco Toscano, durante el acto de clausura, animando a los presentes, “a seguir teniendo ese espíritu de innovación en momentos difíciles”. Ya que, comentó, “como solía decir mi padre: el mundo nunca ha ido para atrás”.
Los hermanos Muñoz convirtieron su concierto en una auténtica fiesta musical