Etiqueta: conciencia

  • Astas de silencio…

    El cuerno le salía por la boca.
    Le atravesó la voz con un mazazo
    fiera, como una hoz, de un navajazo
    directo a la garganta, dirigido,
    segando a los sentidos con la herida
    desangrada de espanto, contenida
    de arena hecha quebranto en los tendidos.

    Después todo fue rápido —o fue lento:
    que los tiempos que nutren los instantes
    dependen del valor, que no se achante,
    de saber encajar a las miradas,
    del peso del pasado en la experiencia,
    si existe la quietud en tu conciencia
    o si eres tú quien lleva la cornada…—.

    Ya pasó: otra muesca en el mosaico;
    otra huella de cuerno en otra piel;
    otra mella de toro; otro dintel
    que le lleva a otra tarde, otros alberos…
    ¿Qué les hace enfrentarse con la gloria?
    ¿Por qué encastan su lecho en la memoria?
    ¿De qué pasta están hechos los toreros…?

  • Astas de silencio…

    El cuerno le salía por la boca.
    Le atravesó la voz con un mazazo
    fiera, como una hoz, de un navajazo
    directo a la garganta, dirigido,
    segando a los sentidos con la herida
    desangrada de espanto, contenida
    de arena hecha quebranto en los tendidos.

    Después todo fue rápido —o fue lento:
    que los tiempos que nutren los instantes
    dependen del valor, que no se achante,
    de saber encajar a las miradas,
    del peso del pasado en la experiencia,
    si existe la quietud en tu conciencia
    o si eres tú quien lleva la cornada…—.

    Ya pasó: otra muesca en el mosaico;
    otra huella de cuerno en otra piel;
    otra mella de toro; otro dintel
    que le lleva a otra tarde, otros alberos…
    ¿Qué les hace enfrentarse con la gloria?
    ¿Por qué encastan su lecho en la memoria?
    ¿De qué pasta están hechos los toreros…?

  • Astas de silencio…

    El cuerno le salía por la boca.
    Le atravesó la voz con un mazazo
    fiera, como una hoz, de un navajazo
    directo a la garganta, dirigido,
    segando a los sentidos con la herida
    desangrada de espanto, contenida
    de arena hecha quebranto en los tendidos.

    Después todo fue rápido —o fue lento:
    que los tiempos que nutren los instantes
    dependen del valor, que no se achante,
    de saber encajar a las miradas,
    del peso del pasado en la experiencia,
    si existe la quietud en tu conciencia
    o si eres tú quien lleva la cornada…—.

    Ya pasó: otra muesca en el mosaico;
    otra huella de cuerno en otra piel;
    otra mella de toro; otro dintel
    que le lleva a otra tarde, otros alberos…
    ¿Qué les hace enfrentarse con la gloria?
    ¿Por qué encastan su lecho en la memoria?
    ¿De qué pasta están hechos los toreros…?

  • La Semana cumple 14

    Catorce añitos cumples, cual soneto
    que en catorce de once desparrama
    secretos en la voz de un pentagrama
    al son acentuado del cuarteto.

    Catorce ya luchando por el reto
    de contar la verdad en Dos Hermanas
    paso a paso, cerrando las semanas
    de un pueblo, hoy por ti, menos cateto.

    Así mi copa —henchida en periodismo—
    se eleva como ibón del calendario
    por tanto y tan difícil que nos das.

    Y lanzo, al ser tú parte de mi mismo,
    esencias con que ungir tu aniversario:
    conciencia, fe, razón y libertad…