Etiqueta: comunidades

  • Religiosidad no evangélica

    (Mateo 5,13-16) En el nombre del Templo de Jerusalén se asesinó a Jesucristo. Y lo hicieron hombres que decían hacerlo en nombre de la religión verdadera. Jesús de Nazaret fue acusado de hereje y de blasfemo; la pena para esos delitos era la de muerte.

    No valoramos ahora los motivos verdaderos de su condena y asesinato; ni en cómo Jesús acoge y transforma el Espíritu de la Ley antigua; sino en señalar cómo no toda forma de religiosidad, aunque use nombres y símbolos cristianos, es auténticamente evangélica. Muchas veces podemos caer en una manipulación  más burda o más sutil de la fe cristiana.

    En el Templo de Jerusalén los pobres iban a hacer ofrendas a Dios para ganarse sus favores y beneficios. Junto con esto se les pedía que observaran una serie de normas y tradiciones religiosas. En el nombre de esta religiosidad se asesinó a Jesús.

    Jesucristo no se opuso sistemáticamente a la religiosidad de su pueblo, pero ofreció una experiencia de Dios radicalmente nueva. En él, Dios, como un hombre cualquiera, viene a ofrecer Vida a los pobres y desvalidos, a los pecadores y excluidos, sin esperar a cambio nada más que abran su corazón a esta buena noticia, desde la alabanza y la fraternidad.

    Nuestras Iglesias no pueden ser lugares donde los pobres van a pedir favores a Dios, a cambio de unas ofrendas; sino comunidades donde los pobres y pecadores queremos testimoniar la predilección del Padre por sus hijos más débiles, desamparados y sufrientes; comunidades en las que brota la alabanza al Dios de la Vida, hecho carne en Jesucristo.

  • Mercado de artesanía solidaria en La Motilla

    El club social y deportivo La Motilla acoge el próximo domingo, día 19, de 9:00 a 14:30 horas  un mercadillo de artesanía solidario, todo pintado a mano, organizado por la asociación Mujeres Solidarias entre Culturas, amigas de Brasil y de Bolivia.

    Los beneficios obtenidos con esta iniciativa, bajo el lema de  Tus regalos navideños serán solidarios, con lo que regalarás dos veces,  estarán destinados a un proyecto de apoyo a comunidades de mujeres de favelas en Brasil y para trabajar con mujeres indígenas de Cochamba en Bolivia.

    Asimismo, este año la asociación también quiere colaborar con un comedor de 150 niños al sur de Cochamba para mejorar su alimentación y educación.

     

  • Por fin ondean juntas

    Aunque de momento sólo tengamos un botón de muestra para enseñar, que quizás mañana mismo ya no esté, habrá valido la pena señalar que en el nuevo instituto que se ha construido en Montequinto y que ha abierto sus puertas en este curso escolar, por fin ondean juntas nuestras banderas.

    A pesar de ser un mandato constitucional, en ningún centro público de enseñanza se izan a diario nuestras banderas.

    Espero que éste no haya sido un caso aislado fruto de una fiebre inaugural, sino que se convierta en un punto de referencia, para el resto de edificios públicos de nuestra ciudad donde se educa nuestra «cantera». Jóvenes, que si las ven todos los días ondear, el día de mañana las sabrán defender, de quienes continuarán intentado romper la unidad que representan. Porque no sólo las atacan quienes la queman en otras comunidades para reivindicar otra nación, sino que también lo hacen quienes desvirtúan su valor, usándola como símbolo de una España que ya murió, y que sólo debemos recordar para no volver a caer en el sin sentido de una fratricida guerra.

    Que se izen nuestras banderas en la puerta principal, que aprendan nuestros hijos cual es su valor, que las sientan suyas al verlas a diario ondear, y así, casi sin querer, estaremos invirtiendo en la paz, de un futuro cercano que pronto llegará.

  • Por fin ondean juntas

    Aunque de momento sólo tengamos un botón de muestra para enseñar, que quizás mañana mismo ya no esté, habrá valido la pena señalar que en el nuevo instituto que se ha construido en Montequinto y que ha abierto sus puertas en este curso escolar, por fin ondean juntas nuestras banderas.

    A pesar de ser un mandato constitucional, en ningún centro público de enseñanza se izan a diario nuestras banderas.

    Espero que éste no haya sido un caso aislado fruto de una fiebre inaugural, sino que se convierta en un punto de referencia, para el resto de edificios públicos de nuestra ciudad donde se educa nuestra «cantera». Jóvenes, que si las ven todos los días ondear, el día de mañana las sabrán defender, de quienes continuarán intentado romper la unidad que representan. Porque no sólo las atacan quienes la queman en otras comunidades para reivindicar otra nación, sino que también lo hacen quienes desvirtúan su valor, usándola como símbolo de una España que ya murió, y que sólo debemos recordar para no volver a caer en el sin sentido de una fratricida guerra.

    Que se izen nuestras banderas en la puerta principal, que aprendan nuestros hijos cual es su valor, que las sientan suyas al verlas a diario ondear, y así, casi sin querer, estaremos invirtiendo en la paz, de un futuro cercano que pronto llegará.

  • Por fin ondean juntas

    Aunque de momento sólo tengamos un botón de muestra para enseñar, que quizás mañana mismo ya no esté, habrá valido la pena señalar que en el nuevo instituto que se ha construido en Montequinto y que ha abierto sus puertas en este curso escolar, por fin ondean juntas nuestras banderas.

    A pesar de ser un mandato constitucional, en ningún centro público de enseñanza se izan a diario nuestras banderas.

    Espero que éste no haya sido un caso aislado fruto de una fiebre inaugural, sino que se convierta en un punto de referencia, para el resto de edificios públicos de nuestra ciudad donde se educa nuestra «cantera». Jóvenes, que si las ven todos los días ondear, el día de mañana las sabrán defender, de quienes continuarán intentado romper la unidad que representan. Porque no sólo las atacan quienes la queman en otras comunidades para reivindicar otra nación, sino que también lo hacen quienes desvirtúan su valor, usándola como símbolo de una España que ya murió, y que sólo debemos recordar para no volver a caer en el sin sentido de una fratricida guerra.

    Que se izen nuestras banderas en la puerta principal, que aprendan nuestros hijos cual es su valor, que las sientan suyas al verlas a diario ondear, y así, casi sin querer, estaremos invirtiendo en la paz, de un futuro cercano que pronto llegará.