Etiqueta: compañeros

  • Jornada de convivencia en el parque del Alamillo

    1502El alumnado de Educación Infantil del Colegio Antonio Gala realizó el pasado viernes una salida de convivencia al parque del Alamillo.

    Las familias y el profesorado pudieron compartir toda una jornada de juegos y observación del entorno con la finalidad de que los alumnos aprendan a descubrir los cambios del otoño y a respetar la naturaleza.

    Asimismo, el profesorado profundizó con esta actividad en una serie de valores, como aprender a compartir, esperar turnos y ayudar a los compañeros. Mientras las familias y el resto del profesorado dialogaban sobre la actividad.

     

  • 1913. Tensión entre almacenistas de aceitunas y toneleros, en huelga desde inicios de mes

    1601Dos mediadores sindicales llegados de Barcelona se tuvieron que ir de Dos Hermanas al no ser recibidos por los patronos

    Continúan enfrentadas las posiciones de los toneleros de Dos Hermanas y los almacenistas de aceitunas, hasta tal punto que el alcalde, Federico Caro, tras un mitin celebrado el día 8 por los obreros en huelga, ha solicitado al gobernador que envíe fuerzas del orden para cortar cualquier disturbio a que pudiera dar lugar la excitación reinante.

    A pesar de que una representación del gremio visitó el día 6 al gobernador civil para exponerle sus reivindicaciones, nada se ha solucionado y la huelga ya se prolonga tres semanas. Aunque los patronos han conferenciado y han presentado unas bases para la solución, las posibilidades de cumplir lo pactado son escasas. Los empresarios de la aceituna han accedido en casi todos los puntos a las peticiones de los obreros, menos en una: se niegan a dar marcha atrás en la introducción de máquinas para el cierre automático de los bocoyes. Los trabajadores entienden que así se eliminarían puestos de trabajo.

    Mediadores de Barcelona
    Durante un tiempo, el gremio nazareno esperó la intervención de la Junta Local de Reformas Sociales, nueva institución creada por el gobierno para la intermediación de conflictos laborales. Pero ya hace tiempo que ninguna autoridad se interesa por el asunto. Por fin, para intentar mediar, la Comisión Pericial ha enviado desde Barcelona a dos delegados de la Federación Española de Toneleros, a la que Dos Hermanas se inscribió este año junto a Sevilla y San Juan de Aznalfarache. Sin embargo, los delegados (Juan Serra y José Maltel) han tenido que marcharse al negarse los almacenistas nazarenos a recibirlos. Según el periódico “El Martillo”, que publica la Asociación de Toneleros de Jerez y que en su número de ayer se hace eco de este asunto, “los burgueses almacenistas quieren darle un escarmiento a los toneleros”. De hecho, para debilitar la postura de los obreros, se están detectando la llegada de esquiroles desde otros puntos de la provincia e incluso de la zona levantina, con los que los patronos intentarían reactivar la producción.
    Jerez y Valencia, solidarias

    Los toneleros nazarenos han pedido la solidaridad y la cooperación del resto de compañeros de España. En Jerez de la Frontera se han declarado en huelga los toneleros de las bodegas de vinos, viéndose obligados los bodegueros a recurrir a la escuadrilla de la Aviación para asegurar el transporte de las vasijas desde las bodegas a la campiña para recoger los mostos.  La Sociedad de Toneleros de Málaga se ha reunido para analizar la situación y expresar su apoyo, mientras que el día 15, los huelguistas nazarenos recibieron la visita solidaria de los miembros de “El Despertar”, sociedad de toneleros de Sevilla.

    En esa reunión se dio lectura a varios telegramas y cartas de los compañeros de la costa levantina, en las que prometen impedir que se envíen a Dos Hermanas operarios esquiroles o bocoyes.

    Así están las cosas a día de hoy. La pregunta es: ¿resistirán los obreros esta dramática situación? Dos hijos de toneleros ya han fallecido en el transncurso de esta huelga, por no disponer de los alimentos y medicinas necesarios.

     

  • Aquel sindicalismo

    Han pasado 30 años de libertades políticas, y no se me olvidan los años de las décadas de los 60 y parte de los 70. Hacer comparaciones entre el pasado y este presente,  me invita a recordar unas vivencias y otras actuales, para analizar comparaciones entre ambas, con sus pros y sus contras.

    Un ayer repleto de ilusiones, tanto en el luchar por el mundo del trabajo con un compromiso auténtico, sin poner condiciones de ninguna clase, sólo nos importaban la clase trabajadora, sin pedir nada a cambio, y un hoy lleno de intereses particulares, un “modus vivendi” de una clase obrera olvidada, manejada y traicionada, con un “botón de muestra”, que son los cerca de cinco millones de parados, sin soluciones inmediatas, que la élite sindical olvida descaradamente la problemática del mundo del trabajo, que sufre y pasa hambre. ¿Tenemos que seguir “soñando” en el futuro? ¿ Es que ya hemos renunciado al presente? Los obreros de entonces no pueden ni deben esperar su futuro, ya que este “futuro” es nuestro “presente” de hoy. Seguimos, todavía, dormidos y sin dar soluciones a los jóvenes de hoy. ¿Cuál puede ser su “mañana”?.. si su “hoy” lo están sufriendo al no tener un trabajo digno y remunerado. ¿Para qué nos sirven los Sindicatos “democráticos.”, con toda su “parafernalia”, si no se lucha por un puesto de trabajo?

    Volviendo atrás, porque no encuentro soluciones a tantas interrogantes, me quiero centrar en ese “ayer,” que es historia, como verdadera muestra de lucha, entrega, solidaridad y cariño, por el mundo del trabajo. Entonces no teníamos sueldos, ni ventajas económicas, ni nada de nada, sólo nos importaba la eventualidad laboral.

    Nos jugábamos y poníamos en peligro nuestra libertad, desembocando en problemas familiares por el peligro que corríamos entonces. Nos tachaban de revolucionarios, con descalificaciones y perseguidos por la Policía Social. No nos importaba ya que sólo nos interesábamos por nuestros “compañeros” de trabajo.

    En esos tiempos de “ordeno y mando”, teníamos solamente la representación de los compañeros obreros, pero no teníamos poder para decidir en la problemática laboral, ya que todo dependía del poder reinante. Estas limitaciones eran superadas por nuestro trabajo, y con nuestro convencimiento de lucha, para conseguir lo mejor para el mundo del trabajo. Nos hicimos respetar y, a veces, conseguir mejoras con nuestras reivindicaciones. La Sección Social del Sindicato Vertical, dimos testimonio de seriedad y convencimiento en la lucha obrera. Nuestro Presidente Celestino Aguililla, (q.e.p.d.), nos dio ejemplo en el trabajo y responsabilidad, enseñándonos a cumplir a favor de nuestros compañeros. Todo un ejemplo. Yo tuve la suerte de suplirlo en el cargo, cuando cayó enfermo, y en mis visitas casi diarias, me fue instruyendo como un verdadero “maestro”. Me sirvió mucho su sincera amistad.  

    Recuerdo aquellas “huelgas” en los almacenes de aceitunas, y, con mención especial, la de Cerámica Bellavista, que no olvidaré, así como en otras empresas, a donde se imponía un diálogo auténtico, que nos llevaba a lograr acuerdos buenos para las “partes”. Los actos de conciliación que se mantenían en el Sindicato, con presencia de la Patronal Sindical, y compañeros de la Sección Social, que lograban indemnizaciones considerables, dentro de nuestras limitaciones, pero nunca se engañaba al obrero. La Patronal actuaba de buena forma, por lo que lográbamos buenos acuerdos.

    ¿Cómo se podría, hoy, obtener y conseguir un puesto de trabajo para el “parado”, cuando los Sindicatos de hoy mandan más que el propio Gobierno, sea del color que sea? ¿Cómo duermen los sindicalistas de hoy, sin hacer nada por el gran paro obrero que  padecen? Los obreros de hoy, como los de siempre, no quieren “limosnas”, ni “regalos” ocasionales, quieren un puesto de trabajo que rinda para llevar a sus familias adelante. ¡Sindicatos mayoritarios, tomemos conciencia de nuestras obligaciones, como representantes legales, para bajar, como principio, y acabar con el paro, como objetivo, porque los trabajadores os lo demandan y tenéis que luchar por ellos¡

    Ese debe ser vuestro objetivo diario. Sindicatos mayoritarios, tenéis la obligación moral de defender a todo el colectivo obrero. Las familias padecen esta fatal realidad de “paro”, que sigue creciendo, llevando a situaciones extremas a muchas familias en lo más sagrado, que es vivir con dignidad y poder dar de comer a sus hijos.

    ¿Hasta cuándo hay que esperar? Vuestro compromiso os lo reclaman, y vuestra obligación es imperiosa. El mundo del trabajo lo espera. ¿Hasta cuándo?

  • Chiqui Carmona abandona el club

    1802Ha solicitado la carta de libertad para marcharse a la Rociera

    Chiqui Carmona, una de las figuras destacadas de la delantera del Dos Hermanas CF, abandona el equipo. El futbolista nazareno, que reconoce sentirse “defraudado” tanto por la anterior directiva como con la actual gestora, ha exigido a la entidad la carta de libertad para marcharse a la PD Rociera. No obstante, la junta liderada por Juan Torres no se la ha concedido.

    Carmona, que la solicita para marcharse “a ayudar a otro equipo de la ciudad”, no se explica cómo no se la conceden y por qué lo retienen aún en el club. El delantero cree confiadamente que el Dos Hermanas “cuenta con jugadores con ficha suficientes para terminar de forma honrada la temporada”.

    Asimismo, este futbolista nazareno, que decidió permanecer en el equipo tras la marcha de muchos de sus compañeros, reconoció a La Semana  que la entidad aún le debe una “importantísima” cantidad de dinero. A todo ello, hay que sumar una profunda pérdida de ilusión por continuar jugando en el mismo, dados los malos resultados de esta campaña.

    {xtypo_code}Alega que no cuenta con los jugadores con ficha necesarios
    El Dos Hermanas CF ha salido pronto al paso de las declaraciones efectuadas por el hasta hoy delantero del equipo de Tercera División, Chiqui Carmona.
    Según un miembro de la junta gestora de la entidad, Miguel Fernández, Carmona solicitó por vez primera la ficha de libertad argumentando que había perdido la ilusión por jugar y que además estaba pasando por malos momentos de índole familiar. Desde la propia junta se le dejó claro que no había problema alguno para condecérsela, pero que era más conveniente que meditara su salida y que, sí así lo consideraba, podría regresar a los entrenamientos y ocupar su puesto de delantero cuando lo quisiera.
    Tras esto, el futbolista nazareno se dirigió una segunda vez a la gestora para reiterar su deseo de obtener la carta de libertad para salir del club. Ante esta nueva petición, la entidad le respondió que no podían concedérsela ya que si no el equipo se quedaría sin el número de jugadores con ficha necesarios para poder afrontar lo que resta de temporada.
    De este modo, Chiqui Carmona no podrá jugar ni en el Dos Hermanas ni en la PD Rociera, quedando en dique seco un jugador de calidad. Toda la responsabilidad de este caso descansa ahora sobre la mesa de la gestora del club rojiazul. Cabe esperar que demuestren sabiduría en su decisión.{/xtypo_code}

     

  • ¡Felicidades, Javier!

    0202
    De tus compañeros de Sociales y Humanidades, Feliz Cumpleaños, y que te lo pases muy bien en este día.
  • Castillos de Cartón

    0901CASTILLOS DE CARTÓN

    El cine europeo reciente está reflejando en sus historias relaciones a tres bandas, conscientes de su triangularidad (si es que existe la palabra), en las que una chica comparte el amor de dos chicos (antes solía ser al revés). Sin pensar demasiado, me vienen a la cabeza la francesa Soñadores (de Bertolucci), la alemana Los edukadores (de Weingartner), o la española Dieta mediterránea (dirigida por Joaquín Oristrell).

    España, 2009 (101’)
    Dirección: Salvador García Ruiz.
    Producción: Gerardo Herrero.
    Guión: Enrique Urbizu, basado en la novela homónima de Almudena Grandes.
    Fotografía: Teo Delgado.
    Música: Pascual Gaigne.
    Montaje: Berta Frías.
    Intérpretes: Adriana Ugarte (Jose), Nilo Mur (Marcos), Biel Durán (Jaime), Pepa Pedroche (Madre de Jose), Alfonso Torregrosa (Padre de Jose), Cristian Magaloni (Joaquín), Álvaro Aguilar (Hermano de Jose), Fernando Ripio (Benjamín), Patricia Teruel (Maribel), Diego Braguinsky (Profesor de pintura), Javier Aguayo (Angulo), Sergio Valiente (Miki).

    Cierto que el género al que pertenecen es distinto, que el tono y la finalidad no son los mismos, pero no deja de ser curioso que sea un elemento que se esté repitiendo en los últimos años. Castillos de cartón, basada en la novela del mismo título de Almudena Grandes, también juega al mismo juego. Aunque reducirlo todo a decir que se trata simplemente de un triángulo amoroso sería demasiado simplista.

    María José, Marcos y Jaime son tres estudiantes, compañeros de Bellas Artes, en el Madrid de los primeros años ochenta. Entre los tres surgirá una relación apasionada y de deseo, más allá de la pasión por la pintura, que durará toda su época de aprendizaje, salpicada de buenas rachas y de momentos difíciles, donde los celos hacen su aparición, hasta que los estudios terminen y se topen con el mundo real, donde ya nada resulta tan fácil.

    García Ruiz tiene un buen toque, un modo elegante de contar historias. No es uno de los directores más conocidos de nuestro país, pero eso le importa poco. Se ha hecho un hueco entre los entendidos con sus películas, que siempre dejan buen sabor de boca. Y esta ocasión no es diferente. Pese a las escenas eróticas (que las hay, y bastantes) lo más importante no son las pasiones carnales, sino los sentimientos, las emociones, las que mueven a los personajes, las que les hacen buscar algo que llene el vacío que tienen dentro. Y son los desencuentros, los celos, artísticos, románticos, los que dirigen sus actuaciones. Y el título del filme (y de la novela de la que procede) refleja la clara evidencia, la fragilidad de la relación pesa a la apariencia de fortaleza de la misma.

    Entre la tripleta interpretativa, Adriana Ugarte (ahora conocida casi por todo el mundo por protagonizar la serie La señora, aunque anteriormente ya había llamado la atención en películas como Cabeza de perro) demuestra que tiene un gran talento, un gran magnetismo y que sabe llenar la pantalla cuando aparece. Sus compañeros de reparto hacen lo que pueden, pero no llegan a su nivel.

  • Castillos de Cartón

    0901CASTILLOS DE CARTÓN

    El cine europeo reciente está reflejando en sus historias relaciones a tres bandas, conscientes de su triangularidad (si es que existe la palabra), en las que una chica comparte el amor de dos chicos (antes solía ser al revés). Sin pensar demasiado, me vienen a la cabeza la francesa Soñadores (de Bertolucci), la alemana Los edukadores (de Weingartner), o la española Dieta mediterránea (dirigida por Joaquín Oristrell).

    España, 2009 (101’)
    Dirección: Salvador García Ruiz.
    Producción: Gerardo Herrero.
    Guión: Enrique Urbizu, basado en la novela homónima de Almudena Grandes.
    Fotografía: Teo Delgado.
    Música: Pascual Gaigne.
    Montaje: Berta Frías.
    Intérpretes: Adriana Ugarte (Jose), Nilo Mur (Marcos), Biel Durán (Jaime), Pepa Pedroche (Madre de Jose), Alfonso Torregrosa (Padre de Jose), Cristian Magaloni (Joaquín), Álvaro Aguilar (Hermano de Jose), Fernando Ripio (Benjamín), Patricia Teruel (Maribel), Diego Braguinsky (Profesor de pintura), Javier Aguayo (Angulo), Sergio Valiente (Miki).

    Cierto que el género al que pertenecen es distinto, que el tono y la finalidad no son los mismos, pero no deja de ser curioso que sea un elemento que se esté repitiendo en los últimos años. Castillos de cartón, basada en la novela del mismo título de Almudena Grandes, también juega al mismo juego. Aunque reducirlo todo a decir que se trata simplemente de un triángulo amoroso sería demasiado simplista.

    María José, Marcos y Jaime son tres estudiantes, compañeros de Bellas Artes, en el Madrid de los primeros años ochenta. Entre los tres surgirá una relación apasionada y de deseo, más allá de la pasión por la pintura, que durará toda su época de aprendizaje, salpicada de buenas rachas y de momentos difíciles, donde los celos hacen su aparición, hasta que los estudios terminen y se topen con el mundo real, donde ya nada resulta tan fácil.

    García Ruiz tiene un buen toque, un modo elegante de contar historias. No es uno de los directores más conocidos de nuestro país, pero eso le importa poco. Se ha hecho un hueco entre los entendidos con sus películas, que siempre dejan buen sabor de boca. Y esta ocasión no es diferente. Pese a las escenas eróticas (que las hay, y bastantes) lo más importante no son las pasiones carnales, sino los sentimientos, las emociones, las que mueven a los personajes, las que les hacen buscar algo que llene el vacío que tienen dentro. Y son los desencuentros, los celos, artísticos, románticos, los que dirigen sus actuaciones. Y el título del filme (y de la novela de la que procede) refleja la clara evidencia, la fragilidad de la relación pesa a la apariencia de fortaleza de la misma.

    Entre la tripleta interpretativa, Adriana Ugarte (ahora conocida casi por todo el mundo por protagonizar la serie La señora, aunque anteriormente ya había llamado la atención en películas como Cabeza de perro) demuestra que tiene un gran talento, un gran magnetismo y que sabe llenar la pantalla cuando aparece. Sus compañeros de reparto hacen lo que pueden, pero no llegan a su nivel.

  • Castillos de Cartón

    0901CASTILLOS DE CARTÓN

    El cine europeo reciente está reflejando en sus historias relaciones a tres bandas, conscientes de su triangularidad (si es que existe la palabra), en las que una chica comparte el amor de dos chicos (antes solía ser al revés). Sin pensar demasiado, me vienen a la cabeza la francesa Soñadores (de Bertolucci), la alemana Los edukadores (de Weingartner), o la española Dieta mediterránea (dirigida por Joaquín Oristrell).

    España, 2009 (101’)
    Dirección: Salvador García Ruiz.
    Producción: Gerardo Herrero.
    Guión: Enrique Urbizu, basado en la novela homónima de Almudena Grandes.
    Fotografía: Teo Delgado.
    Música: Pascual Gaigne.
    Montaje: Berta Frías.
    Intérpretes: Adriana Ugarte (Jose), Nilo Mur (Marcos), Biel Durán (Jaime), Pepa Pedroche (Madre de Jose), Alfonso Torregrosa (Padre de Jose), Cristian Magaloni (Joaquín), Álvaro Aguilar (Hermano de Jose), Fernando Ripio (Benjamín), Patricia Teruel (Maribel), Diego Braguinsky (Profesor de pintura), Javier Aguayo (Angulo), Sergio Valiente (Miki).

    Cierto que el género al que pertenecen es distinto, que el tono y la finalidad no son los mismos, pero no deja de ser curioso que sea un elemento que se esté repitiendo en los últimos años. Castillos de cartón, basada en la novela del mismo título de Almudena Grandes, también juega al mismo juego. Aunque reducirlo todo a decir que se trata simplemente de un triángulo amoroso sería demasiado simplista.

    María José, Marcos y Jaime son tres estudiantes, compañeros de Bellas Artes, en el Madrid de los primeros años ochenta. Entre los tres surgirá una relación apasionada y de deseo, más allá de la pasión por la pintura, que durará toda su época de aprendizaje, salpicada de buenas rachas y de momentos difíciles, donde los celos hacen su aparición, hasta que los estudios terminen y se topen con el mundo real, donde ya nada resulta tan fácil.

    García Ruiz tiene un buen toque, un modo elegante de contar historias. No es uno de los directores más conocidos de nuestro país, pero eso le importa poco. Se ha hecho un hueco entre los entendidos con sus películas, que siempre dejan buen sabor de boca. Y esta ocasión no es diferente. Pese a las escenas eróticas (que las hay, y bastantes) lo más importante no son las pasiones carnales, sino los sentimientos, las emociones, las que mueven a los personajes, las que les hacen buscar algo que llene el vacío que tienen dentro. Y son los desencuentros, los celos, artísticos, románticos, los que dirigen sus actuaciones. Y el título del filme (y de la novela de la que procede) refleja la clara evidencia, la fragilidad de la relación pesa a la apariencia de fortaleza de la misma.

    Entre la tripleta interpretativa, Adriana Ugarte (ahora conocida casi por todo el mundo por protagonizar la serie La señora, aunque anteriormente ya había llamado la atención en películas como Cabeza de perro) demuestra que tiene un gran talento, un gran magnetismo y que sabe llenar la pantalla cuando aparece. Sus compañeros de reparto hacen lo que pueden, pero no llegan a su nivel.

  • Castillos de Cartón

    0901CASTILLOS DE CARTÓN

    El cine europeo reciente está reflejando en sus historias relaciones a tres bandas, conscientes de su triangularidad (si es que existe la palabra), en las que una chica comparte el amor de dos chicos (antes solía ser al revés). Sin pensar demasiado, me vienen a la cabeza la francesa Soñadores (de Bertolucci), la alemana Los edukadores (de Weingartner), o la española Dieta mediterránea (dirigida por Joaquín Oristrell).

    España, 2009 (101’)
    Dirección: Salvador García Ruiz.
    Producción: Gerardo Herrero.
    Guión: Enrique Urbizu, basado en la novela homónima de Almudena Grandes.
    Fotografía: Teo Delgado.
    Música: Pascual Gaigne.
    Montaje: Berta Frías.
    Intérpretes: Adriana Ugarte (Jose), Nilo Mur (Marcos), Biel Durán (Jaime), Pepa Pedroche (Madre de Jose), Alfonso Torregrosa (Padre de Jose), Cristian Magaloni (Joaquín), Álvaro Aguilar (Hermano de Jose), Fernando Ripio (Benjamín), Patricia Teruel (Maribel), Diego Braguinsky (Profesor de pintura), Javier Aguayo (Angulo), Sergio Valiente (Miki).

    Cierto que el género al que pertenecen es distinto, que el tono y la finalidad no son los mismos, pero no deja de ser curioso que sea un elemento que se esté repitiendo en los últimos años. Castillos de cartón, basada en la novela del mismo título de Almudena Grandes, también juega al mismo juego. Aunque reducirlo todo a decir que se trata simplemente de un triángulo amoroso sería demasiado simplista.

    María José, Marcos y Jaime son tres estudiantes, compañeros de Bellas Artes, en el Madrid de los primeros años ochenta. Entre los tres surgirá una relación apasionada y de deseo, más allá de la pasión por la pintura, que durará toda su época de aprendizaje, salpicada de buenas rachas y de momentos difíciles, donde los celos hacen su aparición, hasta que los estudios terminen y se topen con el mundo real, donde ya nada resulta tan fácil.

    García Ruiz tiene un buen toque, un modo elegante de contar historias. No es uno de los directores más conocidos de nuestro país, pero eso le importa poco. Se ha hecho un hueco entre los entendidos con sus películas, que siempre dejan buen sabor de boca. Y esta ocasión no es diferente. Pese a las escenas eróticas (que las hay, y bastantes) lo más importante no son las pasiones carnales, sino los sentimientos, las emociones, las que mueven a los personajes, las que les hacen buscar algo que llene el vacío que tienen dentro. Y son los desencuentros, los celos, artísticos, románticos, los que dirigen sus actuaciones. Y el título del filme (y de la novela de la que procede) refleja la clara evidencia, la fragilidad de la relación pesa a la apariencia de fortaleza de la misma.

    Entre la tripleta interpretativa, Adriana Ugarte (ahora conocida casi por todo el mundo por protagonizar la serie La señora, aunque anteriormente ya había llamado la atención en películas como Cabeza de perro) demuestra que tiene un gran talento, un gran magnetismo y que sabe llenar la pantalla cuando aparece. Sus compañeros de reparto hacen lo que pueden, pero no llegan a su nivel.

  • Visitas para conocer el funcionamiento interno del Metro

    1403Los alumnos visitaron el puesto de control central de la Línea 1

    Los alumnos de Primer Ciclo de Primaria del colegio Europa de Montequinto han participado en la actividad Aula Metro organizada por la Junta de Andalucía. El alumnado se desplazó hasta la estación de Ciudad Expo y de allí al puesto  de control central, donde conocieron de primera mano el funcionamiento de la Línea 1 de Metro.

    Asimismo, en estos días, se ha celebrado la fiesta de Halloween. Los alumnos de Infantil acudieron disfrazados al centro, gastando bromas a sus compañeros si no le daban un caramelo. A estas actividades se sumaron una fiesta de disfraces, así como una visita a la casa encantada, para completar unas jornadas terroríficas.