Etiqueta: clásico

  • Fenaco recauda 2.675 kilos de alimentos con su concierto

    Concierto de la antigua Soria 9 en Vistazul

    La Unidad de Música de la Fuerza Terrestre sorprendió al público con un concierto de corte clásico

    La finalidad era la de aportar un granito de arena a la maltrecha economía de muchas familias de la ciudad de Dos Hermanas y la Federación Nazarena de Comerciantes con este evento lo ha conseguido.

    Fenaco ha logrado recaudar 2.675 kilos de alimentos no perecederos con motivo del concierto de la Unidad de Música de la Fuerza Terrestre, antiguamente conocida como Soria 9. Una ayuda alimenticia que la federación hará entrega al banco de alimentos de Cáritas Diocesana de Dos Hermanas.

    En el terreno musical, la banda sorprendió a los asistentes a la actuación celebrada el pasado jueves en el Club Vistazul con un concierto de corte clásico, estructurado en dos partes.

    En una primera se interpretaron piezas de  Mozart, el pasadoble Puertas de Sevilla de M. Bernal Nieto y una selección de La tabernera del Puerto. En la segunda,  sonó una selecció de El año pasado por agua (F. Chueca-J. Valverde), First Suite for Military Band de  G. Holst y la obertura de Pique Dame de F. von Suppé.

    {xtypo_code}Nuevo curso de manipulador de alimentos
    Fenaco está organizando un curso de manipulador de alimentos para el viernes, día 21, a las 11:00 horas. Será en su sede de la Plaza del Emigrante 11, Planta 1ª. Módulo 4. Más información llamando al 95 472 11 39. Plazas limitadas. {/xtypo_code}

  • Dos últimas citas con Caperucita Roja

    1203Serán esta tarde a las 16:30 y 18:30 horas

    El teatro municipal acoge esta tarde dos nuevas funciones, las últimas, del musical infantil Caperucita Roja, que ayer martes se estrenó en el teatro municipal con doble función.

    Guti Producciones ha traído a Dos Hermanas una nueva revisión de este clásico de la narrativa infantil con sones de musical para toda la familia.

    Las entradas para las cuatros funciones se agotaron en la venta en taquilla los días previos a las representaciones.

     

  • Buena acogida de Los Tres Cerditos y el Lobo Lorenzo

    1401Esta tarde tendrán lugar las últimas dos funciones

    Con una excelente acogida por parte del público se está representando en estos días en el teatro municipal Los Tres Cerditos y el Lobo Lorenzo. Un musical infantil a cargo de la compañía de teatro Eugenia de Montijo de Madrid, de la que la Delegación de Juventud y Cultura ha programado cuatro funciones, dos ayer martes y otras dos para esta tarde, a las 16:30 y 18:30.

    Una versión del clásico de todos los tiempos llena de humor y diversión, con la que tanto los niños y niñas como sus familiares descubren el verdadero significado del amor, el esfuerzo y la amistad.

     

  • El mito de Carmen viaja en el tiempo con Teatro Clásico de Sevilla

    1502La compañía dio un paso más con este clásico y apostó un montaje muy innovador

    Cuando se decide llevar un clásico a escena, como es el caso de Carmen, tan llevado y traído en el mundo de la dramaturgia, su interés radica en ofrecer una nueva visión, dar un paso más en su representación. Y esto es lo que ha hecho Teatro Clasico de Sevilla en un montaje de Alfonso Zurro, en la dirección, con la dramaturgia de Antonio Álamo, que el pasado sábado se presentó en el teatro municipal.

    Teatro Clásico de Sevilla ha apostado, no haciendo honor a su nombre, por una puesta en escena totalmente diferente, más minimalista y simbólica, en la que sus actores juegan con los recursos escénicos para cambiar de escenario y en la que la iluminación y la música tienen mucho que decir. El resultado es una presentación muy vistosa, pero sin ostentación, para que el público se centre en lo verdaderamente importante del montaje: su contenido.

    Fiel a las líneas argumentales originales de la obra, Zurro ha querido dar un paso más en el mito de Carmen y sus ansias de libertad, en su liberación como mujer, intentando mostrar que su personaje ha sobrevivido a lo largo de los años. Por ello, en un juego temporal que casi pasa desapercibido al espectador, la historia de Carmen y su relación con José se inicia en su periodo histórico para culminar en plena actualidad.

    Viaje en el tiempo muy bien reflejado a través del vestuario de sus protagonistas y en un guiño futbolístico, que lejos de tener su sentido, como metáfora del fanatismo de la sociedad actual, está algo de más en el montaje.

    {xtypo_code}Buena interpretación
    Si hay algo que brilla con luz propia en Carmen es la interpretación de su equipo artístico, encabezado por María José Castañeda en el papel de la cigarrera y Jorge Lora, como José.  Aunque Lora no se queda a la saga, María José se come el escenario en su interpretación, muy cañí y flamenca, de Carmen. Completando el elenco un equipo de secundarios muy versátil.{/xtypo_code}

     

  • Teatro Clásico presenta su visión de ‘Carmen’

    1802Se han programado dos funciones para la tarde del sábado en el teatro municipal

    Teatro Clásico de Sevilla presentará el próximo sábado, en el teatro municipal, su versión de Carmen, el clásico de Merimée. Desde la Concejalía de Juventud y Cultura se han programado dos funciones . Una buena oportunidad para acercarse a uno de los mitos femeninos contemporáneos que más influencia han tenido en la creación artística del siglo XX.

    En la versión que presenta Teatro Clásico de Sevilla, el autor Antonio Álamo ubica al público frente a  una Carmen que se mueve en terrenos bastante fieles a las líneas argumentales de la ópera y la novela, para no traicionar los ejes fundacionales del mito. Eso sí, se ahondará en las relaciones humanas de los personajes protagonistas de la tragedia para reescribirlos desde una visión actual y más realista. Para ello, el autor juega con los tópicos propios del mito y de los textos de referencia para tensar los contrastes y redefinirlos con la complicidad de la visión de un espectador actual.

    {xtypo_rounded_left4}19:30 y 22:00 horas
    Son las dos funciones de Carmen programadas para el sábado.{/xtypo_rounded_left4}

    Desde un espacio alusivo y poético que abre sensaciones y sugerencias, el director de escena Alfonso Zurro presenta una lectura límpida de la historia, pero cargada de intención, para que el espectador cree otros planos de significación más allá del inmediato. Unos personajes que se abren en el tiempo, y dan muestras de su propio desarrollo y posibilidades míticas alejados de aquel romanticismo generador donde nacieron.

    Las entradas (8 euros) se pueden adquirir en la taquilla del teatro municipal.

    {xtypo_code}Exposición en La Almona
    Del día 29 al 13 de octubre el hall del centro cultural La Almona acogerá una exposición El mito de Carmen La Cigarrera, para complementar la obra.{/xtypo_code}

  • Un western a la antigua usanza

    1101BLACKTHORN

    El cine español hace tiempo que dejó de hacer cine típicamente patrio. Antes, aunque uno no conociera a ninguno de los intérpretes ni responsables técnicos de una película concreta, aunque no viera los créditos ni hubiese elemento alguno (geográfico o de otro tipo) que identificara la cinta como española, era fácilmente discernible que la obra en cuestión se había hecho en, y sobre todo por profesionales de, España.

    {xtypo_code}España-Francia-Bolivia, 2011. (98′)
    Director:  Mateo Gil.
    Producción: Andrés Santana, Ibon Comenzana, Jerome Vidal, Paolo Agazzi.
    Guión:  Miguel Barros.
    Fotografía: J. A. Ruiz Anchía.
    Música: Lucio Godoy.
    Montaje: David Gallart.
    Intérpretes: Sam Shepard (James Blackthorn), Eduardo Noriega (Eduardo Apocada), Stephen Rea (Mackinley), Magaly Solier (Yana), Nicolak Coster-Waldau (James joven), Padraic Delaney (Sundance), Dominique McElligot (Etta).{/xtypo_code}

    Ahora ya no; desde hace unos años, las historias son más universales, y, en ocasiones, algunas películas podrían pasar por estadounidenses. Ello de por sí no es bueno. Quiero decir, que una película sea norteamericana no implica que tenga calidad artística, pero aquí hablamos de la técnica, del modo de hacer cine, y de la posibilidad de que una determinada obra pueda venderse, verse, en un mayor número de países. Y esto sí que es bueno para nuestra cinematografía.

    Tras haber escapado de los Estados Unidos, el legendario Butch Cassidy murió tiroteado junto a su amigo Sundance Kid en Bolivia, en 1908. Al menos, esa era la versión oficial. La verdad es que ha pasado los últimos veinte años viviendo oculto, y ahora quiere volver a casa. En su camino de vuelta se encontrará con un joven ingeniero español que huye perseguido después de robar una mina propiedad del hombre más rico del país.

    Mateo Gil, que no se había puesto tras las cámaras para dirigir un largometraje desde que en 1999 debutara con Nadie conoce a nadie, nos trae una muestra de que es posible hacer buen cine en España, basándonos en géneros que no nos son propios. Recientemente también disfrutamos del Enterrado de Rodrigo Cortés, que podría calificarse del mismo modo.

    Blackthorn tiene la estética y los personajes del western más clásico, el universo típico de sus historias, aunque ni el apartado temporal (se desarrolla a finales de la decada de los años 20 del siglo pasado), ni los decorados (la acción tiene lugar en Bolivia) coincidan con lo que nos acostumbramos a ver en el género cuando estaba en boga. Pero todo nos parece verdadero. Quiero decir, la estética, el espíritu del (buen) western clásico, de ‘las películas del oeste’, está ahí.

    La película, rodada sin grandes alharacas, sin parecer demasiado espectacular, hace que mantengas la atención en todo momento, que no quieras perderte ni un sólo segundo. El guion de Miguel Barros no tiene una fisura, y las interpretaciones de Sam Shepard (brillante), y un Eduardo Noriega que mantiene el tipo (que ya es bastante), ayudan a ello. Aunque el peso debería llevárselo Mateo Gil, que sabe manejar con extraordinaria brillantez todos los elementos de la película, darle el alma que necesita. Estamos ante una gratísima sorpresa que no deberían perderse.

     

  • Versión extraña de un clásico

    1101Una mujer, una pistola y una tienda de fideos chinos

    Dejando de lado el título, ya hemos dicho más de una vez que (en ocasiones) la ‘traducción’ española deja bastante que desear, lo último que nos llega de uno de los directores de culto de los últimos años, el chino Zhang Yimou, es una libérrima adaptación de otro clásico, el Sangre fácil de los hermanos Coen. ¿Era necesario? Posiblemente no. Pero el director chino se escuda en el homenaje a una cinta que admira para embarcarse en un proyecto que, por uno u otro motivo, resulta fallido.

    {xtypo_code}China, 2009. (90′)
    Título original: San qiangpai an jing qi.
    Director: Zhang Yimou.
    Producción: William Kong, Weiping Zhang.
    Guion: Jianquan Shi, Jing Shang, basado en la película Sangre fácil de los hermanos Coen.
    Fotografía: Xiaoding Zhao.
    Música: Zhao Lin.
    Montaje: Meng Peicong.
    Intérpretes: Honglei Sun (Zhang), Xiao Shen-Yang (Li), Ni Yan (La mujer de Wang), Dahong Ni (Wang), Ye Cheng (Zhao), Mao Mao (Chen), Benshan Zhao (Capitán), Julien Gaudfroy (Vendedor persa){/xtypo_code}

    La versión de Yimou es radicalmente opuesta a la original. El ejercicio de estilo de cine negro que crearon los Coen se transmuta en una desquiciada y delirante aberración que traslada la historia a la China feudal. El escenario se reduce, y los personajes también. Son lineales, apenas hay cambios, apenas evolución.
    Wang es el viejo dueño de un bar de tallarines de un remoto y desértico paraje de China. Es pesimista y avaricioso. Su joven mujer tiene una aventura con Li, uno de sus trabajadores. Cuando Wang lo descubre, contrata a Zhang, un agente de policía corrupto, para matar a la pareja. Pero Zhang tiene otros planes.

    A ratos, Una mujer, una pistola y una tienda de fideos chinos parece un homenaje, pero otras veces se asemeja más a una burla, a una caricatura. La cinta comienza como comedia (aunque parece que sin quererlo), aunque pronto pasa al suspense (aunque siga provocando risas en algunos momentos). Quizás por el doblaje (no todo lo bueno a lo que nos tienen acostumbrados nuestros profesionales), la historia parece una bufonada, y no llega a convencer en ningún momento.

    Yimou hace un buen trabajo en el apartado visual, y cuando el silencio aparece y los diálogos no están presentes, la historia mejora (y mucho), pero en el global tanto histerismo, tanto histrionismo cansa, aburre y no divierte. La película se hace cansina, uno no termina de comprender las motivaciones de Zhang. Y aunque hay un par de secuencias que visualmente son grandes logros (la escena de la creación de los tallarines es el principal ejemplo), es demasiado bizarra (aunque pueda parecer contradictorio unir ambos términos). Puede entretener, y hasta puede gustar a algunos, pero en ningún modo convence. Por muy libre que sea la adaptación, y por muy de Zhang Yimou que sea.

     

  • Un cuento para adolescentes

    1901CAPERUCITA ROJA

    Enésima versión del clásico cuento infantil que se lleva a imagen real, no sólo en largometrajes, y no todas ellas dirigidas al público infantil, ni protagonizadas por niñas (recuerdo, por ejemplo a Emmanuelle Beart, Christina Ricci, Estella Warren…, y ¿qué decir de En compañía de lobos de Neil Jordan?). En esta ocasión la historia cuenta con una protagonista pseudo-adolescente (Amanda Seyfreid es algo mayor que el público al que se dirige la película), y la cinta trata desesperada e indudablemente de aprovechar el tirón de taquilla conseguido por la saga Crepúsculo, y llenar las salas de quinceañeras saturadas de hormonas, sustituyendo al lobo de la historia original por un licántropo, un hombre lobo que tiene aterrorizado al pueblo desde hace años.

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2011. (100′)
    Título original:  Red Riding Hood.
    Directora:  Catherine Hardwicke.
    Producción: Leonardo DiCaprio, Jennifer Davisson Killoran, Alex Mace, Julie Yorn.
    Guión:  David Johnson.
    Fotografía:  Mandy Walker.
    Música: Alex Heffes, Brian Reitzell.
    Montaje: Nancy Richardson, Julia Wong.
    Intérpretes: Amanda Seyfreid (Valerie), Gary Oldman (Padre Solomon), Billy Burke (Cesaire), Shiloh Fernandez (Peter), Max Irons (Henry Lazair), Virginia Madsen (Suzette), Lukas Haas (Padre Auguste), Julie Christie (Abuela), Shauna Kain (Roxanne).{/xtypo_code}

    La acción se desarrolla en un medievo cursi (sólo las creencias, los miedos, permanecen; todo lo demás, el aspecto físico, visual, es demasiado kitsch). Los habitantes de Daggerhorn, un poblado perdido en medio de un bosque, llevan generaciones viviendo con pánico ante la presencia de un hombre lobo que habita oculto entre los frondosos árboles. Tienen un pacto no escrito, y cada luna llena le ofrecen un animal como sacrificio para saciar su hambre. A cambio, él se mantiene alejado de ellos. Pero un día ataca y mata a la hermana mayor de Valerie, evitando sus planes de huir con Peter, un joven leñador del que está enamorada, ya que acaba de descubrir que sus padres planean casarla con Henry, el hijo de la familia más rica del pueblo. Sedientos de venganza, el pueblo decide llamar al padre Solomon, famoso cazador de hombres-lobo, que provoca aún más miedo entre todos al confirmarles que durante el día, la bestia adquiere su forma humana, y que podría ser cualquiera de ellos.

    Resulta curioso que la directora del filme (por cierto, encargada también de la primera entrega de la saga Crepúsculo de la que esta cinta es indudable deudora) diga que hemos conocido una versión light del cuento, y que en realidad es una historia mucho más oscura, cuando su película es completamente light, muy limpia, parece que va a esbozar temas siniestros, oscuros, pero no termina de meterse en ellos. Al contrario, cada vez que amenaza con meterse en algún tema siniestro acaba desviándose hacia algo más dulce, hacia un romance almibarado. Así, la cinta parece que va a introducir dosis de erotismo (sobre todo en esa fiesta orgiástica para celebrar la (falsa) muerte de la bestia) pero el sensual baile acaba en una danza típica del medievo), o roza el incesto (pero también se desvía a última hora)…

    Ni siquiera el reparto, plagado de nombres conocidos, levanta una película que era innecesaria (¿de verdad necesitábamos una nueva versión de este cuento clásico?). Quizás Julie Christie salve un poco los papeles, pero el resto… (¿qué le ha pasado a Gary Oldman, qué ha sido del actor de talento al que admirábamos?).

    En definitiva, una película convencional, con un excesivo en innecesario abuso de movimientos de grúa para una cámara que no para quieta un momento, y que aúna una historia de amor de lo más convencional, con un thriller (el whodunit, ‘quién lo hizo’, clásico) que tampoco aporta nada: lanza pistas falsas, apuntando hacia varios posibles candidatos para al final descubrir que el culpable es… quien menos se espera. O sea, lo de siempre.

  • Un cuento para adolescentes

    1901CAPERUCITA ROJA

    Enésima versión del clásico cuento infantil que se lleva a imagen real, no sólo en largometrajes, y no todas ellas dirigidas al público infantil, ni protagonizadas por niñas (recuerdo, por ejemplo a Emmanuelle Beart, Christina Ricci, Estella Warren…, y ¿qué decir de En compañía de lobos de Neil Jordan?). En esta ocasión la historia cuenta con una protagonista pseudo-adolescente (Amanda Seyfreid es algo mayor que el público al que se dirige la película), y la cinta trata desesperada e indudablemente de aprovechar el tirón de taquilla conseguido por la saga Crepúsculo, y llenar las salas de quinceañeras saturadas de hormonas, sustituyendo al lobo de la historia original por un licántropo, un hombre lobo que tiene aterrorizado al pueblo desde hace años.

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2011. (100′)
    Título original:  Red Riding Hood.
    Directora:  Catherine Hardwicke.
    Producción: Leonardo DiCaprio, Jennifer Davisson Killoran, Alex Mace, Julie Yorn.
    Guión:  David Johnson.
    Fotografía:  Mandy Walker.
    Música: Alex Heffes, Brian Reitzell.
    Montaje: Nancy Richardson, Julia Wong.
    Intérpretes: Amanda Seyfreid (Valerie), Gary Oldman (Padre Solomon), Billy Burke (Cesaire), Shiloh Fernandez (Peter), Max Irons (Henry Lazair), Virginia Madsen (Suzette), Lukas Haas (Padre Auguste), Julie Christie (Abuela), Shauna Kain (Roxanne).{/xtypo_code}

    La acción se desarrolla en un medievo cursi (sólo las creencias, los miedos, permanecen; todo lo demás, el aspecto físico, visual, es demasiado kitsch). Los habitantes de Daggerhorn, un poblado perdido en medio de un bosque, llevan generaciones viviendo con pánico ante la presencia de un hombre lobo que habita oculto entre los frondosos árboles. Tienen un pacto no escrito, y cada luna llena le ofrecen un animal como sacrificio para saciar su hambre. A cambio, él se mantiene alejado de ellos. Pero un día ataca y mata a la hermana mayor de Valerie, evitando sus planes de huir con Peter, un joven leñador del que está enamorada, ya que acaba de descubrir que sus padres planean casarla con Henry, el hijo de la familia más rica del pueblo. Sedientos de venganza, el pueblo decide llamar al padre Solomon, famoso cazador de hombres-lobo, que provoca aún más miedo entre todos al confirmarles que durante el día, la bestia adquiere su forma humana, y que podría ser cualquiera de ellos.

    Resulta curioso que la directora del filme (por cierto, encargada también de la primera entrega de la saga Crepúsculo de la que esta cinta es indudable deudora) diga que hemos conocido una versión light del cuento, y que en realidad es una historia mucho más oscura, cuando su película es completamente light, muy limpia, parece que va a esbozar temas siniestros, oscuros, pero no termina de meterse en ellos. Al contrario, cada vez que amenaza con meterse en algún tema siniestro acaba desviándose hacia algo más dulce, hacia un romance almibarado. Así, la cinta parece que va a introducir dosis de erotismo (sobre todo en esa fiesta orgiástica para celebrar la (falsa) muerte de la bestia) pero el sensual baile acaba en una danza típica del medievo), o roza el incesto (pero también se desvía a última hora)…

    Ni siquiera el reparto, plagado de nombres conocidos, levanta una película que era innecesaria (¿de verdad necesitábamos una nueva versión de este cuento clásico?). Quizás Julie Christie salve un poco los papeles, pero el resto… (¿qué le ha pasado a Gary Oldman, qué ha sido del actor de talento al que admirábamos?).

    En definitiva, una película convencional, con un excesivo en innecesario abuso de movimientos de grúa para una cámara que no para quieta un momento, y que aúna una historia de amor de lo más convencional, con un thriller (el whodunit, ‘quién lo hizo’, clásico) que tampoco aporta nada: lanza pistas falsas, apuntando hacia varios posibles candidatos para al final descubrir que el culpable es… quien menos se espera. O sea, lo de siempre.

  • Un cuento para adolescentes

    1901CAPERUCITA ROJA

    Enésima versión del clásico cuento infantil que se lleva a imagen real, no sólo en largometrajes, y no todas ellas dirigidas al público infantil, ni protagonizadas por niñas (recuerdo, por ejemplo a Emmanuelle Beart, Christina Ricci, Estella Warren…, y ¿qué decir de En compañía de lobos de Neil Jordan?). En esta ocasión la historia cuenta con una protagonista pseudo-adolescente (Amanda Seyfreid es algo mayor que el público al que se dirige la película), y la cinta trata desesperada e indudablemente de aprovechar el tirón de taquilla conseguido por la saga Crepúsculo, y llenar las salas de quinceañeras saturadas de hormonas, sustituyendo al lobo de la historia original por un licántropo, un hombre lobo que tiene aterrorizado al pueblo desde hace años.

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2011. (100′)
    Título original:  Red Riding Hood.
    Directora:  Catherine Hardwicke.
    Producción: Leonardo DiCaprio, Jennifer Davisson Killoran, Alex Mace, Julie Yorn.
    Guión:  David Johnson.
    Fotografía:  Mandy Walker.
    Música: Alex Heffes, Brian Reitzell.
    Montaje: Nancy Richardson, Julia Wong.
    Intérpretes: Amanda Seyfreid (Valerie), Gary Oldman (Padre Solomon), Billy Burke (Cesaire), Shiloh Fernandez (Peter), Max Irons (Henry Lazair), Virginia Madsen (Suzette), Lukas Haas (Padre Auguste), Julie Christie (Abuela), Shauna Kain (Roxanne).{/xtypo_code}

    La acción se desarrolla en un medievo cursi (sólo las creencias, los miedos, permanecen; todo lo demás, el aspecto físico, visual, es demasiado kitsch). Los habitantes de Daggerhorn, un poblado perdido en medio de un bosque, llevan generaciones viviendo con pánico ante la presencia de un hombre lobo que habita oculto entre los frondosos árboles. Tienen un pacto no escrito, y cada luna llena le ofrecen un animal como sacrificio para saciar su hambre. A cambio, él se mantiene alejado de ellos. Pero un día ataca y mata a la hermana mayor de Valerie, evitando sus planes de huir con Peter, un joven leñador del que está enamorada, ya que acaba de descubrir que sus padres planean casarla con Henry, el hijo de la familia más rica del pueblo. Sedientos de venganza, el pueblo decide llamar al padre Solomon, famoso cazador de hombres-lobo, que provoca aún más miedo entre todos al confirmarles que durante el día, la bestia adquiere su forma humana, y que podría ser cualquiera de ellos.

    Resulta curioso que la directora del filme (por cierto, encargada también de la primera entrega de la saga Crepúsculo de la que esta cinta es indudable deudora) diga que hemos conocido una versión light del cuento, y que en realidad es una historia mucho más oscura, cuando su película es completamente light, muy limpia, parece que va a esbozar temas siniestros, oscuros, pero no termina de meterse en ellos. Al contrario, cada vez que amenaza con meterse en algún tema siniestro acaba desviándose hacia algo más dulce, hacia un romance almibarado. Así, la cinta parece que va a introducir dosis de erotismo (sobre todo en esa fiesta orgiástica para celebrar la (falsa) muerte de la bestia) pero el sensual baile acaba en una danza típica del medievo), o roza el incesto (pero también se desvía a última hora)…

    Ni siquiera el reparto, plagado de nombres conocidos, levanta una película que era innecesaria (¿de verdad necesitábamos una nueva versión de este cuento clásico?). Quizás Julie Christie salve un poco los papeles, pero el resto… (¿qué le ha pasado a Gary Oldman, qué ha sido del actor de talento al que admirábamos?).

    En definitiva, una película convencional, con un excesivo en innecesario abuso de movimientos de grúa para una cámara que no para quieta un momento, y que aúna una historia de amor de lo más convencional, con un thriller (el whodunit, ‘quién lo hizo’, clásico) que tampoco aporta nada: lanza pistas falsas, apuntando hacia varios posibles candidatos para al final descubrir que el culpable es… quien menos se espera. O sea, lo de siempre.