Etiqueta: circunstancias

  • ‘Lolo’ ya ha sido incinerado tras realizarle una segunda autopsia

    Manuel Rodríguez Colorado 'Lolo'

    Sus restos mortales llegaron a Sevilla el pasado jueves desde Lisboa, donde falleció en extrañas circunstancias en la cárcel

    Ocho días después de su fallecimiento en la celda de una cárcel de Lisboa, donde estaba preso acusado de un delito de tráfico de drogas, Manuel Rodríguez Colorado, más conocido como ‘Lolo’, llegó el pasado  jueves a Sevilla.  Familiares y amigos estaban a la espera de los restos mortales de este vecino de Montequinto de 28 años, del que su familia ha denunciado las extrañas circunstancias que han rodeado su muerte.

    Tras movilizarse con una recogida de firmas, tanto física como virtual, consiguieron que un juez autorizara una segunda autopsia, al no revelarse en la primera las causas de su fallecimiento.

    Ésta se llevó a cabo el pasado domingo por la mañana, gracias a la implicación y colaboración del Ayuntamiento de Dos Hermanas, que ha corrido con los gastos de su traslado y posterior incineración, que tuvo lugar en la mañana del lunes.

    A la espera del informe de la autopsia, fuentes cercanas a la familia aseguran que los primeros datos hablan de múltiples contusiones en el cuerpo del fallecido, quien, al parecer, mostró resistencia a su muerte. Algo que podría confirmar la hipótesis que rodea el caso, en la que se apunta a su compañero de celda como supuesto autor de su muerte.

     

  • 1877. Muere un lechero por las inundaciones

    Las últimas lluvias, que han provocado el desbordamiento del Guadalquivir, se han cobrado una víctima en Dos Hermanas. Las vías del ferrocarril, totalmente anegadas a la altura de nuestro pueblo, impidieron el paso de los trenes   de Sevilla a Cádiz. Se desconocen las circunstancias de la muerte de un lechero nazareno, cuyo cadáver se encontró fuertemente asido a uno de los raíles del tren.

  • 1930. Un mono muerde a una niña

    Ha sido asistida en la Casa de Socorro del Prado de San Sebastián la niña de ocho años Carmen Mecho Pérez, mordida por un mono en Dos Hermanas en circunstancias aún por aclarar. El primate le produjo una herida en la región escapular derecha.

  • 12 de agosto. Herido un trabajador al caer desde un tercer piso

    Un trabajador de 25 años de edad ha sufrido una caída desde un tercer piso mientras se encontraba trabajando en la urbanización  La Motilla, quedando insconsciente, según alertó un vecino al servicio de Emergencia 112.

    Hasta el lugar de los hechos se desplazaron efectivos del 061, así como agentes de la Policía Local y Nacional,  procediendo al traslado del afectado a un centro hospitalario para ser atendido.

    Las circunstancias del accidente aún son desconocidas y están siendo investigadas.

  • La injusticia de la Justicia

    Esto es una queja dirigida a los Juzgados, en particular a los de mi localidad, Dos Hermanas. Sería muy largo y complejo explicar mi problema. En resumen se trata de la poca ayuda que recibimos de la Administración de Justicia los padres separados que intentamos cumplir las normas y las leyes respecto de los hijos.

    Además, lo desamparados que están los hijos que están maltratados, coaccionados y amenazados por las madres que hacen de ellos un arma arrojadiza hacia nosotros, para no perder las ventajas y beneficios que les da la separación.

    Mi hijo se encuentra en esas circunstancias y nadie estudia el caso; es más, cuando intento hacer algo para que pueda sentirse querido, valorado y disfrute como un niño se merece, me encuentro que me «apuñalan», y no me dejan actuar. Argumento: no tienes la custodia y eres el padre. Si esto no es motivo de encontrarse desconsolado, defraudado y decepcionado de nuestra justicia… Ya no sé donde dirigirme para que alguien me oiga y haga algo por mi hijo, que es el que lo está sufriendo.

     

  • La injusticia de la Justicia

    Esto es una queja dirigida a los Juzgados, en particular a los de mi localidad, Dos Hermanas. Sería muy largo y complejo explicar mi problema. En resumen se trata de la poca ayuda que recibimos de la Administración de Justicia los padres separados que intentamos cumplir las normas y las leyes respecto de los hijos.

    Además, lo desamparados que están los hijos que están maltratados, coaccionados y amenazados por las madres que hacen de ellos un arma arrojadiza hacia nosotros, para no perder las ventajas y beneficios que les da la separación.

    Mi hijo se encuentra en esas circunstancias y nadie estudia el caso; es más, cuando intento hacer algo para que pueda sentirse querido, valorado y disfrute como un niño se merece, me encuentro que me «apuñalan», y no me dejan actuar. Argumento: no tienes la custodia y eres el padre. Si esto no es motivo de encontrarse desconsolado, defraudado y decepcionado de nuestra justicia… Ya no sé donde dirigirme para que alguien me oiga y haga algo por mi hijo, que es el que lo está sufriendo.

     

  • La injusticia de la Justicia

    Esto es una queja dirigida a los Juzgados, en particular a los de mi localidad, Dos Hermanas. Sería muy largo y complejo explicar mi problema. En resumen se trata de la poca ayuda que recibimos de la Administración de Justicia los padres separados que intentamos cumplir las normas y las leyes respecto de los hijos.

    Además, lo desamparados que están los hijos que están maltratados, coaccionados y amenazados por las madres que hacen de ellos un arma arrojadiza hacia nosotros, para no perder las ventajas y beneficios que les da la separación.

    Mi hijo se encuentra en esas circunstancias y nadie estudia el caso; es más, cuando intento hacer algo para que pueda sentirse querido, valorado y disfrute como un niño se merece, me encuentro que me «apuñalan», y no me dejan actuar. Argumento: no tienes la custodia y eres el padre. Si esto no es motivo de encontrarse desconsolado, defraudado y decepcionado de nuestra justicia… Ya no sé donde dirigirme para que alguien me oiga y haga algo por mi hijo, que es el que lo está sufriendo.

     

  • Mi palabra no pasará

    (Marcos 13, 24-32) Conforme la vida nos curte con años, vamos reconociendo lo limitados y débiles que somos. Por eso, si escucháramos a alguien decir: “Mi palabra no pasará”, pensaríamos que es un adolescente en fase de afirmación personal absoluta o que está loco.

    No sabemos a ciencia cierta si Jesús dijo estas mismas palabras, para qué engañarnos; pero todavía es más increíble que sus discípulos, lejos de la euforia de un encuentro impactante, sin la disculpa de la inmadurez de los pocos años, en una dinámica de reflexión comunitaria lenta y progresiva, la pusieran en sus labios. ¿Cómo experimentaron la presencia de Cristo en sus vidas para que se dijeran: “Pasará el imperio de Roma como pasó el de Alejandro Magno. Pero sus palabras no pasarán”?

    Y es que hay palabras que no deben y no pueden pasar; hay palabras que estamos seguros, desde la fe en un Dios Padre, que no van a pasar.

    Cuando estás abrumado por la vida y sus problemas y escuchas dentro, muy dentro: “Ven bendito de tu Padre a descansar en mi regazo de tantas circunstancias difíciles…” Esas palabras ni han pasado ni pasarán. Cuando ves de cerca el rostro de la injusticia y el sufrimiento del inocente y escuchas casi a flor de piel:

    “Bienaventurados los pobres porque para ellos va a reinar Dios en el mundo”. Esas palabras ni han pasado ni pasarán. Escoge tú, ahora, dos palabras de Cristo que ni han pasado ni van a pasar en tu vida, porque gracias a ellas puedes seguir viviendo en la humildad y en la verdad de saberte débil, pero de saberte también hijo.
    Rvdo. José Joaquín Castellón.

  • Mi palabra no pasará

    (Marcos 13, 24-32) Conforme la vida nos curte con años, vamos reconociendo lo limitados y débiles que somos. Por eso, si escucháramos a alguien decir: “Mi palabra no pasará”, pensaríamos que es un adolescente en fase de afirmación personal absoluta o que está loco.

    No sabemos a ciencia cierta si Jesús dijo estas mismas palabras, para qué engañarnos; pero todavía es más increíble que sus discípulos, lejos de la euforia de un encuentro impactante, sin la disculpa de la inmadurez de los pocos años, en una dinámica de reflexión comunitaria lenta y progresiva, la pusieran en sus labios. ¿Cómo experimentaron la presencia de Cristo en sus vidas para que se dijeran: “Pasará el imperio de Roma como pasó el de Alejandro Magno. Pero sus palabras no pasarán”?

    Y es que hay palabras que no deben y no pueden pasar; hay palabras que estamos seguros, desde la fe en un Dios Padre, que no van a pasar.

    Cuando estás abrumado por la vida y sus problemas y escuchas dentro, muy dentro: “Ven bendito de tu Padre a descansar en mi regazo de tantas circunstancias difíciles…” Esas palabras ni han pasado ni pasarán. Cuando ves de cerca el rostro de la injusticia y el sufrimiento del inocente y escuchas casi a flor de piel:

    “Bienaventurados los pobres porque para ellos va a reinar Dios en el mundo”. Esas palabras ni han pasado ni pasarán. Escoge tú, ahora, dos palabras de Cristo que ni han pasado ni van a pasar en tu vida, porque gracias a ellas puedes seguir viviendo en la humildad y en la verdad de saberte débil, pero de saberte también hijo.
    Rvdo. José Joaquín Castellón.

  • Mi palabra no pasará

    (Marcos 13, 24-32) Conforme la vida nos curte con años, vamos reconociendo lo limitados y débiles que somos. Por eso, si escucháramos a alguien decir: “Mi palabra no pasará”, pensaríamos que es un adolescente en fase de afirmación personal absoluta o que está loco.

    No sabemos a ciencia cierta si Jesús dijo estas mismas palabras, para qué engañarnos; pero todavía es más increíble que sus discípulos, lejos de la euforia de un encuentro impactante, sin la disculpa de la inmadurez de los pocos años, en una dinámica de reflexión comunitaria lenta y progresiva, la pusieran en sus labios. ¿Cómo experimentaron la presencia de Cristo en sus vidas para que se dijeran: “Pasará el imperio de Roma como pasó el de Alejandro Magno. Pero sus palabras no pasarán”?

    Y es que hay palabras que no deben y no pueden pasar; hay palabras que estamos seguros, desde la fe en un Dios Padre, que no van a pasar.

    Cuando estás abrumado por la vida y sus problemas y escuchas dentro, muy dentro: “Ven bendito de tu Padre a descansar en mi regazo de tantas circunstancias difíciles…” Esas palabras ni han pasado ni pasarán. Cuando ves de cerca el rostro de la injusticia y el sufrimiento del inocente y escuchas casi a flor de piel:

    “Bienaventurados los pobres porque para ellos va a reinar Dios en el mundo”. Esas palabras ni han pasado ni pasarán. Escoge tú, ahora, dos palabras de Cristo que ni han pasado ni van a pasar en tu vida, porque gracias a ellas puedes seguir viviendo en la humildad y en la verdad de saberte débil, pero de saberte también hijo.
    Rvdo. José Joaquín Castellón.