Etiqueta: catherine

  • Historia de una narradora

    1901CHLOE

    En épocas de crisis (económicas y de ideas) como ésta que vivimos, hasta los autores de culto, cuyas películas, en circunstancias normales, son para un público minoritario, se apuntan al carro de los remakes. El último en sumarse a tales actos, impúdicos la mayoría de las veces, más notables las menos, ha sido el afincado en Canadá, aunque nacido en Egipto, Atom Egoyan, del que para muchos será la primera vez que oyen su nombre, a pesar de que tiene en su haber títulos tan destacables como Ararat, Exótica, El dulce porvenir o El viaje de Felicia. La película en cuestión es Chloe, versión de la francesa Nathalie.

    {xtypo_code}Estados Unidos-Canadá-Francia, 2009.
    Título original:  Chloe.
    Dirección: Atom Egoyan.
    Producción: Jeffrey Clifford, Ivan Reitman, Jennifer Weiss, Simone Urdl.
    Guión: Erin Cressida Wilson, basada en la película francesa Nathalie.  
    Fotografía: Paul Sarossy.
    Música: Mychael Danna.
    Montaje: Susan Shipton.
    Intérpretes: Julianne Moore (Catherine Stewart), Liam Neesom (David Stewart), Amanda Seyfred (Chloe), Max Thieriot (Michael Stewart), R.H. Thompson (Frank), Nina Dobrev (Anna), Julie Khaner (Bimsy), Laura DeCarteret (Alicia), Meghan Heffern (Miranda), Natalie Lisinska (Eliza).{/xtypo_code}

    Pero, como ocurre en otros muchos casos, la excusa que siempre dan los estudios norteamericanos para cometer semejantes tropelías es que, de otro modo, el público estadounidense (chovinista donde los haya) jamás conocería estas buenas historias y estas buenas cintas si ellos no hiciesen una versión propia. Lo que no dicen es que de los millones de personas que acudan a ver la versión yanqui de una determinada película, un porcentaje ínfimo (inexistente muchas veces) acude después a ver el original. Con lo cual, el desconocimiento sigue siendo el mismo.

    Chloe es la película de Egoyan que menos se parece a una película de Egoyan. El motivo es más que evidente: no está basada en un guión propio. El director cuenta la historia de modo lineal, cuando nos tiene acostumbrados a numerosos saltos temporales, obligando al espectador a recomponer el argumento. Lo que sí permanece es su gusto por las historias dentro de las historias, que van entretejiendo un complejo entramado, que aquí tiene a la palabra (en otras ocasiones, Egoyan había dedicado más tiempo y espacio a las imágenes).
    Catherine es una ginecóloga de éxito que empieza a sospechar que su marido,

    David, un profesor universitario, le es infiel. Casualmente conoce a Chloe, una bella y joven prostituta de lujo, y la contrata para que le seduzca y poner así a prueba su fidelidad. Pero con lo que no contaba Catherine era con que los relatos de Chloe sobre sus encuentros con David no sólo prendieran la mecha de los celos, sino que despertaran en ella deseos que la desconciertan.

    Las interpretaciones del trío protagonista son más que solventes, pero sobre todo es la pareja femenina la que destaca y la que lleva la voz cantante en la historia, dejando al marido el papel, nada agradable, de objeto de las narraciones.

    Chloe es un thriller con tintes eróticos, que, a pesar de estar bien dirigida (aunque no está entre las mejores obras de Egoyan), notablemente interpretada, y poseer una excelente factura técnica, es ciertamente previsible, y su final no sorprende.

  • Una pasión que arrastra

    0901PARTIR

    No faltará quien, al conocer el argumento de esta película, la compare con la Infiel que hizo Adrian Líen hace unos años, y al papel que allí hacía Diane Lane, con el que en esta interpreta una magnífica Kristin Scott Thomas. Y de hecho los parecidos iniciales son numerosos, pero se quedan ahí, en la superficie. La película de Catherine Corsini va más allá de lo que Lyne se atrevía siquiera a imaginar.

    Francia, 2009
    Título original: Partir.
    Dirección: Catherine Corsini.
    Producción: Fabienne Vonier.
    Guión: Catherine Corsini.
    Fotografía: Agnès Godard.
    Música: Simon Jacquet.
    Intérpretes: Kristin Scott-Thomas, Sergi López, Yvan Attal, Bernard Blancan, Anne Marlange, Daisy Broom, Berta Esquirol, Gerard Lartigau.

    Partir está protagonizada por Suzanne, una mujer entrada ya en los cuarenta, que vive en el sur de Francia una vida acomodada con sus hijos y su marido, un conocido doctor. Aburrida de no hacer nada, quiere volver a ejercer como fisioterapeuta y abrir una consulta. Durante las obras de la misma conoce a Iván, un obrero español, que siempre ha vivido a salto de mata. Entre ambos surge una pasión incontrolable y ella decide dejarlo todo para dar rienda suelta a su pasión.

    A priori podría parecer que era una película convencional, como las que ya hemos visto muchas, pero no es así. Corsini ha sabido construir una obra consistente, con fuerza, una obra definitivamente feminista, en la que Kristin Scott-Thomas es la protagonista absoluta y realiza uno de los mejores trabajos de su carrera (y decir esto es decir mucho). Y es feminista porque es ella la que toma las riendas de la situación, a pesar de las dificultades, de que es la única que puede perder algo al iniciar la nueva relación, lo deja todo (familia, trabajo, la comodidad de una vida desahogada, y a un marido que la tiene más como un trofeo, como nivel de status, que como a una esposa), y se va para iniciar una nueva vida, movida por la pasión que la arrastra.

    Lo fácil hubiese sido rodar lo bonito que es el amor, llenar el metraje de escenas románticas, con los amantes realizándose carantoñas y disfrutando de su mutua compañía, pero Corsini opta por lo arriesgado y toma otro camino. Lo que la directora hace tras esos primeros momentos de deleite de la pareja (que también los hay), es mostrar la dureza de la situación, lo complicado que se vuelve todo cuando llegan las dificultades (que llegan, y más pronto que tarde), y cuando el dinero que en su vida anterior tenía, ya no está.
    Película más que interesante, con un guión más que sólido, una ambientación muy bien cuidada, y una protagonista colosal.

  • Una pasión que arrastra

    0901PARTIR

    No faltará quien, al conocer el argumento de esta película, la compare con la Infiel que hizo Adrian Líen hace unos años, y al papel que allí hacía Diane Lane, con el que en esta interpreta una magnífica Kristin Scott Thomas. Y de hecho los parecidos iniciales son numerosos, pero se quedan ahí, en la superficie. La película de Catherine Corsini va más allá de lo que Lyne se atrevía siquiera a imaginar.

    Francia, 2009
    Título original: Partir.
    Dirección: Catherine Corsini.
    Producción: Fabienne Vonier.
    Guión: Catherine Corsini.
    Fotografía: Agnès Godard.
    Música: Simon Jacquet.
    Intérpretes: Kristin Scott-Thomas, Sergi López, Yvan Attal, Bernard Blancan, Anne Marlange, Daisy Broom, Berta Esquirol, Gerard Lartigau.

    Partir está protagonizada por Suzanne, una mujer entrada ya en los cuarenta, que vive en el sur de Francia una vida acomodada con sus hijos y su marido, un conocido doctor. Aburrida de no hacer nada, quiere volver a ejercer como fisioterapeuta y abrir una consulta. Durante las obras de la misma conoce a Iván, un obrero español, que siempre ha vivido a salto de mata. Entre ambos surge una pasión incontrolable y ella decide dejarlo todo para dar rienda suelta a su pasión.

    A priori podría parecer que era una película convencional, como las que ya hemos visto muchas, pero no es así. Corsini ha sabido construir una obra consistente, con fuerza, una obra definitivamente feminista, en la que Kristin Scott-Thomas es la protagonista absoluta y realiza uno de los mejores trabajos de su carrera (y decir esto es decir mucho). Y es feminista porque es ella la que toma las riendas de la situación, a pesar de las dificultades, de que es la única que puede perder algo al iniciar la nueva relación, lo deja todo (familia, trabajo, la comodidad de una vida desahogada, y a un marido que la tiene más como un trofeo, como nivel de status, que como a una esposa), y se va para iniciar una nueva vida, movida por la pasión que la arrastra.

    Lo fácil hubiese sido rodar lo bonito que es el amor, llenar el metraje de escenas románticas, con los amantes realizándose carantoñas y disfrutando de su mutua compañía, pero Corsini opta por lo arriesgado y toma otro camino. Lo que la directora hace tras esos primeros momentos de deleite de la pareja (que también los hay), es mostrar la dureza de la situación, lo complicado que se vuelve todo cuando llegan las dificultades (que llegan, y más pronto que tarde), y cuando el dinero que en su vida anterior tenía, ya no está.
    Película más que interesante, con un guión más que sólido, una ambientación muy bien cuidada, y una protagonista colosal.

  • Una pasión que arrastra

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    No faltará quien, al conocer el argumento de esta película, la compare con la Infiel que hizo Adrian Líen hace unos años, y al papel que allí hacía Diane Lane, con el que en esta interpreta una magnífica Kristin Scott Thomas. Y de hecho los parecidos iniciales son numerosos, pero se quedan ahí, en la superficie. La película de Catherine Corsini va más allá de lo que Lyne se atrevía siquiera a imaginar.

    Francia, 2009
    Título original: Partir.
    Dirección: Catherine Corsini.
    Producción: Fabienne Vonier.
    Guión: Catherine Corsini.
    Fotografía: Agnès Godard.
    Música: Simon Jacquet.
    Intérpretes: Kristin Scott-Thomas, Sergi López, Yvan Attal, Bernard Blancan, Anne Marlange, Daisy Broom, Berta Esquirol, Gerard Lartigau.

    Partir está protagonizada por Suzanne, una mujer entrada ya en los cuarenta, que vive en el sur de Francia una vida acomodada con sus hijos y su marido, un conocido doctor. Aburrida de no hacer nada, quiere volver a ejercer como fisioterapeuta y abrir una consulta. Durante las obras de la misma conoce a Iván, un obrero español, que siempre ha vivido a salto de mata. Entre ambos surge una pasión incontrolable y ella decide dejarlo todo para dar rienda suelta a su pasión.

    A priori podría parecer que era una película convencional, como las que ya hemos visto muchas, pero no es así. Corsini ha sabido construir una obra consistente, con fuerza, una obra definitivamente feminista, en la que Kristin Scott-Thomas es la protagonista absoluta y realiza uno de los mejores trabajos de su carrera (y decir esto es decir mucho). Y es feminista porque es ella la que toma las riendas de la situación, a pesar de las dificultades, de que es la única que puede perder algo al iniciar la nueva relación, lo deja todo (familia, trabajo, la comodidad de una vida desahogada, y a un marido que la tiene más como un trofeo, como nivel de status, que como a una esposa), y se va para iniciar una nueva vida, movida por la pasión que la arrastra.

    Lo fácil hubiese sido rodar lo bonito que es el amor, llenar el metraje de escenas románticas, con los amantes realizándose carantoñas y disfrutando de su mutua compañía, pero Corsini opta por lo arriesgado y toma otro camino. Lo que la directora hace tras esos primeros momentos de deleite de la pareja (que también los hay), es mostrar la dureza de la situación, lo complicado que se vuelve todo cuando llegan las dificultades (que llegan, y más pronto que tarde), y cuando el dinero que en su vida anterior tenía, ya no está.
    Película más que interesante, con un guión más que sólido, una ambientación muy bien cuidada, y una protagonista colosal.

  • Una pasión que arrastra

    0901PARTIR

    No faltará quien, al conocer el argumento de esta película, la compare con la Infiel que hizo Adrian Líen hace unos años, y al papel que allí hacía Diane Lane, con el que en esta interpreta una magnífica Kristin Scott Thomas. Y de hecho los parecidos iniciales son numerosos, pero se quedan ahí, en la superficie. La película de Catherine Corsini va más allá de lo que Lyne se atrevía siquiera a imaginar.

    Francia, 2009
    Título original: Partir.
    Dirección: Catherine Corsini.
    Producción: Fabienne Vonier.
    Guión: Catherine Corsini.
    Fotografía: Agnès Godard.
    Música: Simon Jacquet.
    Intérpretes: Kristin Scott-Thomas, Sergi López, Yvan Attal, Bernard Blancan, Anne Marlange, Daisy Broom, Berta Esquirol, Gerard Lartigau.

    Partir está protagonizada por Suzanne, una mujer entrada ya en los cuarenta, que vive en el sur de Francia una vida acomodada con sus hijos y su marido, un conocido doctor. Aburrida de no hacer nada, quiere volver a ejercer como fisioterapeuta y abrir una consulta. Durante las obras de la misma conoce a Iván, un obrero español, que siempre ha vivido a salto de mata. Entre ambos surge una pasión incontrolable y ella decide dejarlo todo para dar rienda suelta a su pasión.

    A priori podría parecer que era una película convencional, como las que ya hemos visto muchas, pero no es así. Corsini ha sabido construir una obra consistente, con fuerza, una obra definitivamente feminista, en la que Kristin Scott-Thomas es la protagonista absoluta y realiza uno de los mejores trabajos de su carrera (y decir esto es decir mucho). Y es feminista porque es ella la que toma las riendas de la situación, a pesar de las dificultades, de que es la única que puede perder algo al iniciar la nueva relación, lo deja todo (familia, trabajo, la comodidad de una vida desahogada, y a un marido que la tiene más como un trofeo, como nivel de status, que como a una esposa), y se va para iniciar una nueva vida, movida por la pasión que la arrastra.

    Lo fácil hubiese sido rodar lo bonito que es el amor, llenar el metraje de escenas románticas, con los amantes realizándose carantoñas y disfrutando de su mutua compañía, pero Corsini opta por lo arriesgado y toma otro camino. Lo que la directora hace tras esos primeros momentos de deleite de la pareja (que también los hay), es mostrar la dureza de la situación, lo complicado que se vuelve todo cuando llegan las dificultades (que llegan, y más pronto que tarde), y cuando el dinero que en su vida anterior tenía, ya no está.
    Película más que interesante, con un guión más que sólido, una ambientación muy bien cuidada, y una protagonista colosal.