Etiqueta: casualidades

  • Forrest se hace el sueco

    El abuelo que saltó por la ventana y se largó

    EL ABUELO QUE SALTÓ POR LA VENTANA Y SE LARGÓ

    Basado en la novela superventas de mismo y larguísimo título, El abuelo que saltó por la ventana y se largó es una comedia sueca, repleta del humor que se suele gastar por aquellos lares (que, por cierto, no es muy habitual ver en nuestras pantallas, donde las raras veces que cintas suecas nos llegan suelen ir más por el terreno del thriller), y que ya vimos en obras como la divertidísima La comedia de la vida (Du levande en su título original), se estrena con intenciones de conseguir buenos resultados de taquilla y público. Aunque lo cierto es que lo conseguirá sólo a medias.

    {xtypo_code}Suecia, 2014. (114′).
    Título original:   Hundraåringen som klev tu genom fönstret och försvann.
    Dirección: Felix Herngren.
    Guión: Felix Herngren y Hans Ingemansson, basado en la novela homónima de Jonas Jonasson.
    Fotografía: Göran Hallberg.
    Música: Matti Bye.
    Montaje: Henrik Källberg.
    Intérpretes: Robert Gustafsson (Allan Karlsson), Iwar Wiklander (Julius Jonsson), David Wiberg (Benny), Mia Skäringer (Gunilla), Jens Hulten (El jefe), Alan Ford (Pim), Ralph Carlsson (Inspector Aronsson), Bianca Cruzeiro (Caracas), Sven Lönn (Bucket).{/xtypo_code}

    Narrado tal y como aparece en el libro (incluyendo esa voz en off que tantísimo daño ha hecho en muchas ocasiones), El abuelo que saltó… es una historia de casualidades. O del destino si quieren. El día en que cumple cien años, Allan Karlsson, hombre de cerebro limitado salta por la ventana (afortunadamente está en un bajo) de la residencia en la que vive y escapa del aburrimiento sin dirección concreta. Por una de estas casualidades de la vida, acaba con una maleta que no le pertenece y perseguido por una banda mafiosa. En el camino, o en la huída, según se vea, Allan nos cuenta su vida, repleta de encuentros azarosos con gente como Stalin, Franco o Harry Truman. Sin proponérselo (y casi sin ser consciente de ello), Karlsson cambiará la historia, por ejemplo, ayudando a crear la bomba atómica.

    Lo cierto es que el protagonista es un hombre un tanto estúpido, que parece no sentirse afectado por nada de lo que ocurre a su alrededor; es testigo mudo de todos los cambios que suceden en una época convulsa. Las referencias pretenden ir dirigidas hacia el humor absurdo (Jacques Tati como principal exponente) y hacia el humor negro.
    La cinta tiene cierta frescura en algunos momentos, pero decae bastante en otros tantos. Hay elementos que están pidiendo a gritos más protagonismo (ese elefante, por favor, ¡qué desaprovechado!). Tiene situaciones poco creíbles (esa banda de maleantes no puede ser más torpe). Y aunque a veces es disfrutable, uno no puede dejar de pensar que esto ya lo ha visto antes. Porque eso de un señor limitado que conoce a la gente más importante de su tiempo y que apenas se da cuenta de todos los cambios que él mismo provoca en el mundo suena horrores a Forrest Gump, o, por citar un referente europeo, a la checa Yo serví al rey de Inglaterra.

     

  • Remordimientos y venganzas

    1101SIN RETORNO

    Historias de remordimientos y de venganzas, de miedos y de casualidades, y también de mentiras, y de cómo se puede construir una vida en torno a ellas. Sin retorno, debut en la dirección del hasta ahora ayudante de Marcelo Piñeyro, Miguel Tohan, fue la triunfadora (según cuentan los que estuvieron por allí, justa vencedora) del pasado Festival de Cine de Valladolid.

    {xtypo_code}España-Argentina, 2010.
    Director: Miguel Cohan.
    Producción: Mariela Besuievski, Gerardo Herrero, Vanessa Ragone.
    Guión: Miguel Cohan, Ana Cohan.
    Fotografía: Hugo Colace.
    Música: Lucio Godoy.
    Montaje: Fernando Pardo.
    Intérpretes: Leonardo Sbaraglia (Federico Samaniego), Martín Slipak (Matias Fustiniano), Bárbara Goenaga (Natalia Kaufman), Luis Machín (Ricardo Fustiniano), Ana Celentano (Laura), Arturo Goetz (Liquidador), Federico Luppi (Víctor Marchetti), Antonia Bengoechea (Malena), Felipe Villanueva (Chaucha), Claudia Cantero (Fiscal), Manuel Longueiras (Kempes), Rocío Muñoz (Luciana).{/xtypo_code}

    La cinta, coproducción hispano-argentina, aunque en el reparto la única cara patria sea la de Bárbara Goenaga, que además aparece demasiado poco, y hace de argentina (bastante creíble su acento, por cierto), narra la historia de dos familias entrecruzadamente.

    Tras un accidente de tráfico, un joven muere atropellado. El culpable huye sin dejar rastros y sin pruebas que lo incriminen. Pero el padre del joven empieza la búsqueda del conductor. Un cúmulo de circunstancias y casualidades, y una justicia contaminada por la opinión pública y los medios de comunicación, llevan al hombre equivocado al banquillo de los acusados.

    El director sabe narrar, de modo seco, austero, pero con paso firme, y acierta al no utilizar (casi en ningún momento) la música para acentuar las situaciones mostradas, con lo que son los simples hechos lo que vemos, nada más. Tras mostrar los actos que lo desencadenan todo, Cohan centra la primera mitad de la cinta en la tensión que provoca la culpabilidad en la familia del culpable, y en la mentira, y en como ésta va creciendo, hasta convertirse casi en un modo de vida. En la segunda parte, una vez que los acontecimientos se disparan de modo incontrolable, se centra en los oscuros recodos que puede tener la venganza.

    Sin retorno, que cuenta con un excelente reparto, plagado de buenas interpretaciones, nos presenta a un director de futuro, un Miguel Cohan que narra con un ritmo incesante y un guión muy hábil, con varios giros bien pensados. Es interesante también la crítica a los medios, y sobre todo a la justicia, que se deja llevar, y que no investiga realmente, dejándose guiar por la presión de unos medios de comunicación que exigen encontrar al culpable ya.