Etiqueta: cartón

  • Otro punto de vista de los juguetes

    2002Los colegios Antonio Gala y 19 de Abril llevaron a cabo antes de las vacaciones sendas campañas de juguetes entre los alumnos de sus centros.

    Dentro del Programa de Coeducación del colegio Antonio Gala, el alumnado de Primaria, con el apoyo de familia y profesores, se implicaron en unas jornadas con el fin de aprender a reciclar material de uso común y saber darle  un valor educativo con la creación de juguetes para su propio uso y disfrute.

    Con cajas de cartón, botellas de plásticos, rollos de  cartón, tapones, papel charol o papel de plata se han construidos aviones, maracas,  serpientes de colores, el juego del tragabolas y bolos.

    Esta actividad ha permitido a padres y niños disfrutar de una jornada de convivencia, recuperar juguetes que se han perdido y concienciar a los más pequeños de la importancia del reciclaje.

    2003En el colegio 19 de Abril la campaña se ha centrado en fomentar el uso de juguetes no bélicos y no sexistas. Para ello el centro ha contado con la implicación de los padres y madres, quienes han participado en unos talleres junto a sus hijos para  la construcción de una serie de juguetes . Los juguetes resultantes han sido expuestos en la entrada del centro.

    El objetivo final de esta  secuencia didáctica es que los niños disfrutasen con la elaboración de sus propios juguetes, a la par que se potencia la participación de lo familia en la vida del centro.

     

  • La crisis económica afecta a los datos de la recogida selectiva en la ciudad

    0401Los sectores más afectados son los del papel y cartón. El vidrio y el envase suben.

    La crisis económica, aunque parezca que no tiene relación, se ha dejado notar en el balance de la recogida selectiva del año 2009 presentado por la Delegación de Medioambiente del Ayuntamiento de Dos Hermanas, ya que los ciudadanos consumen menos y por tanto producen menos desperdicios.

     

    A esta  conclusión ha llegado Medio Ambiente, tras ver que  después de varios años de crecimiento continuo, la recogida selectiva de residuos ha sufrido una pequeña disminución.

    Sin embargo, a diferencia de la mayoría de las ciudades españolas, donde ha disminuido la recogida selectiva en todos los sectores, en el caso del municipio de Dos Hermanas sólo se ha resentido en el sector papel y cartón, ya que el vidrio y los envases han subido su porcentaje.

    La disminución del papel y cartón con respecto a 2008 ha sido de un 5,92 por ciento. En el reciclaje de papel la disminución ha sido de un 7,45, con 1.631.400 kilos frente a los 1.762.760 kilos de 2008, lo que supone una reducción de 131.360 kilos menos. En el sector cartón, la disminución ha sido sólo del 0,72, pasando de 519.100 kilos en 2008 a los 515.340 kilos en 2009, con una disminución de 3.760 kilos.

    {xtypo_rounded_right3}Campañas informativas
    La Delegación de Medio Ambiente seguirá apostando, a la hora de concienciar a la población en la selección de residuos, por continuar con campañas informativa y formativas acerca de la recogida selectiva. Según el técnico de Medio Ambiente, Antonio Narváez, “los ciudadanos en general tienen un comportamiento ejemplar en el reciclaje de los residuos”.  Sin embargo, se anima a todos los nazarenos a profundizar en este camino para conseguir una mejor conservación de la naturaleza y un mundo mejor para todos, asegura Narváez.{/xtypo_rounded_right3}

    Aunque en poca medida, pero esperanzador, el sector vidrio ha subido un 4,99 por ciento, con 1.272.140 kilos frente a los 1.211.620 kilos del año 2008, lo que supone una subida de 60.520 kilos. La subida en el reciclaje de los envases ha sido mayor, del 10,84, obteniendo en 2009 1.057.500 kilos frente a los 954.060 kilos del año 2008, es decir, 103.440 kilos más en 2009; superando, asímismo, el millón de kilos por primera vez.

    De esta forma, aunque  haya bajado levemente el reciclaje en el sector papel y cartón, debido a la pequeña subida del vidrio y el incremento de la recogida selectiva en los envases, el resultado final del balance anual es positivo con un crecimiento del 0,64 por ciento.

    Kilos por habitante
    En cuanto a los datos de kilos reciclados por habitante es el papel el que se lleva la palma con 13,55 kilos reciclado. Le sigue el vidrio con 10,57 kilos, los envases con 8,79 kilos y el cartón con 4,28 kilos por habitante. Las proporciones están calculadas sobre los 120.323 habitantes censados.

    Todos estos datos lo único que ponen en evidencia es que aún en tiempos de crisis, “los ciudadanos de Dos Hermanas están concienciados de que reciclar es bueno para todos”, afirma el concejal de Medio Ambiente, José López Guisado.

  • Castillos de Cartón

    0901CASTILLOS DE CARTÓN

    El cine europeo reciente está reflejando en sus historias relaciones a tres bandas, conscientes de su triangularidad (si es que existe la palabra), en las que una chica comparte el amor de dos chicos (antes solía ser al revés). Sin pensar demasiado, me vienen a la cabeza la francesa Soñadores (de Bertolucci), la alemana Los edukadores (de Weingartner), o la española Dieta mediterránea (dirigida por Joaquín Oristrell).

    España, 2009 (101’)
    Dirección: Salvador García Ruiz.
    Producción: Gerardo Herrero.
    Guión: Enrique Urbizu, basado en la novela homónima de Almudena Grandes.
    Fotografía: Teo Delgado.
    Música: Pascual Gaigne.
    Montaje: Berta Frías.
    Intérpretes: Adriana Ugarte (Jose), Nilo Mur (Marcos), Biel Durán (Jaime), Pepa Pedroche (Madre de Jose), Alfonso Torregrosa (Padre de Jose), Cristian Magaloni (Joaquín), Álvaro Aguilar (Hermano de Jose), Fernando Ripio (Benjamín), Patricia Teruel (Maribel), Diego Braguinsky (Profesor de pintura), Javier Aguayo (Angulo), Sergio Valiente (Miki).

    Cierto que el género al que pertenecen es distinto, que el tono y la finalidad no son los mismos, pero no deja de ser curioso que sea un elemento que se esté repitiendo en los últimos años. Castillos de cartón, basada en la novela del mismo título de Almudena Grandes, también juega al mismo juego. Aunque reducirlo todo a decir que se trata simplemente de un triángulo amoroso sería demasiado simplista.

    María José, Marcos y Jaime son tres estudiantes, compañeros de Bellas Artes, en el Madrid de los primeros años ochenta. Entre los tres surgirá una relación apasionada y de deseo, más allá de la pasión por la pintura, que durará toda su época de aprendizaje, salpicada de buenas rachas y de momentos difíciles, donde los celos hacen su aparición, hasta que los estudios terminen y se topen con el mundo real, donde ya nada resulta tan fácil.

    García Ruiz tiene un buen toque, un modo elegante de contar historias. No es uno de los directores más conocidos de nuestro país, pero eso le importa poco. Se ha hecho un hueco entre los entendidos con sus películas, que siempre dejan buen sabor de boca. Y esta ocasión no es diferente. Pese a las escenas eróticas (que las hay, y bastantes) lo más importante no son las pasiones carnales, sino los sentimientos, las emociones, las que mueven a los personajes, las que les hacen buscar algo que llene el vacío que tienen dentro. Y son los desencuentros, los celos, artísticos, románticos, los que dirigen sus actuaciones. Y el título del filme (y de la novela de la que procede) refleja la clara evidencia, la fragilidad de la relación pesa a la apariencia de fortaleza de la misma.

    Entre la tripleta interpretativa, Adriana Ugarte (ahora conocida casi por todo el mundo por protagonizar la serie La señora, aunque anteriormente ya había llamado la atención en películas como Cabeza de perro) demuestra que tiene un gran talento, un gran magnetismo y que sabe llenar la pantalla cuando aparece. Sus compañeros de reparto hacen lo que pueden, pero no llegan a su nivel.

  • Castillos de Cartón

    0901CASTILLOS DE CARTÓN

    El cine europeo reciente está reflejando en sus historias relaciones a tres bandas, conscientes de su triangularidad (si es que existe la palabra), en las que una chica comparte el amor de dos chicos (antes solía ser al revés). Sin pensar demasiado, me vienen a la cabeza la francesa Soñadores (de Bertolucci), la alemana Los edukadores (de Weingartner), o la española Dieta mediterránea (dirigida por Joaquín Oristrell).

    España, 2009 (101’)
    Dirección: Salvador García Ruiz.
    Producción: Gerardo Herrero.
    Guión: Enrique Urbizu, basado en la novela homónima de Almudena Grandes.
    Fotografía: Teo Delgado.
    Música: Pascual Gaigne.
    Montaje: Berta Frías.
    Intérpretes: Adriana Ugarte (Jose), Nilo Mur (Marcos), Biel Durán (Jaime), Pepa Pedroche (Madre de Jose), Alfonso Torregrosa (Padre de Jose), Cristian Magaloni (Joaquín), Álvaro Aguilar (Hermano de Jose), Fernando Ripio (Benjamín), Patricia Teruel (Maribel), Diego Braguinsky (Profesor de pintura), Javier Aguayo (Angulo), Sergio Valiente (Miki).

    Cierto que el género al que pertenecen es distinto, que el tono y la finalidad no son los mismos, pero no deja de ser curioso que sea un elemento que se esté repitiendo en los últimos años. Castillos de cartón, basada en la novela del mismo título de Almudena Grandes, también juega al mismo juego. Aunque reducirlo todo a decir que se trata simplemente de un triángulo amoroso sería demasiado simplista.

    María José, Marcos y Jaime son tres estudiantes, compañeros de Bellas Artes, en el Madrid de los primeros años ochenta. Entre los tres surgirá una relación apasionada y de deseo, más allá de la pasión por la pintura, que durará toda su época de aprendizaje, salpicada de buenas rachas y de momentos difíciles, donde los celos hacen su aparición, hasta que los estudios terminen y se topen con el mundo real, donde ya nada resulta tan fácil.

    García Ruiz tiene un buen toque, un modo elegante de contar historias. No es uno de los directores más conocidos de nuestro país, pero eso le importa poco. Se ha hecho un hueco entre los entendidos con sus películas, que siempre dejan buen sabor de boca. Y esta ocasión no es diferente. Pese a las escenas eróticas (que las hay, y bastantes) lo más importante no son las pasiones carnales, sino los sentimientos, las emociones, las que mueven a los personajes, las que les hacen buscar algo que llene el vacío que tienen dentro. Y son los desencuentros, los celos, artísticos, románticos, los que dirigen sus actuaciones. Y el título del filme (y de la novela de la que procede) refleja la clara evidencia, la fragilidad de la relación pesa a la apariencia de fortaleza de la misma.

    Entre la tripleta interpretativa, Adriana Ugarte (ahora conocida casi por todo el mundo por protagonizar la serie La señora, aunque anteriormente ya había llamado la atención en películas como Cabeza de perro) demuestra que tiene un gran talento, un gran magnetismo y que sabe llenar la pantalla cuando aparece. Sus compañeros de reparto hacen lo que pueden, pero no llegan a su nivel.

  • Castillos de Cartón

    0901CASTILLOS DE CARTÓN

    El cine europeo reciente está reflejando en sus historias relaciones a tres bandas, conscientes de su triangularidad (si es que existe la palabra), en las que una chica comparte el amor de dos chicos (antes solía ser al revés). Sin pensar demasiado, me vienen a la cabeza la francesa Soñadores (de Bertolucci), la alemana Los edukadores (de Weingartner), o la española Dieta mediterránea (dirigida por Joaquín Oristrell).

    España, 2009 (101’)
    Dirección: Salvador García Ruiz.
    Producción: Gerardo Herrero.
    Guión: Enrique Urbizu, basado en la novela homónima de Almudena Grandes.
    Fotografía: Teo Delgado.
    Música: Pascual Gaigne.
    Montaje: Berta Frías.
    Intérpretes: Adriana Ugarte (Jose), Nilo Mur (Marcos), Biel Durán (Jaime), Pepa Pedroche (Madre de Jose), Alfonso Torregrosa (Padre de Jose), Cristian Magaloni (Joaquín), Álvaro Aguilar (Hermano de Jose), Fernando Ripio (Benjamín), Patricia Teruel (Maribel), Diego Braguinsky (Profesor de pintura), Javier Aguayo (Angulo), Sergio Valiente (Miki).

    Cierto que el género al que pertenecen es distinto, que el tono y la finalidad no son los mismos, pero no deja de ser curioso que sea un elemento que se esté repitiendo en los últimos años. Castillos de cartón, basada en la novela del mismo título de Almudena Grandes, también juega al mismo juego. Aunque reducirlo todo a decir que se trata simplemente de un triángulo amoroso sería demasiado simplista.

    María José, Marcos y Jaime son tres estudiantes, compañeros de Bellas Artes, en el Madrid de los primeros años ochenta. Entre los tres surgirá una relación apasionada y de deseo, más allá de la pasión por la pintura, que durará toda su época de aprendizaje, salpicada de buenas rachas y de momentos difíciles, donde los celos hacen su aparición, hasta que los estudios terminen y se topen con el mundo real, donde ya nada resulta tan fácil.

    García Ruiz tiene un buen toque, un modo elegante de contar historias. No es uno de los directores más conocidos de nuestro país, pero eso le importa poco. Se ha hecho un hueco entre los entendidos con sus películas, que siempre dejan buen sabor de boca. Y esta ocasión no es diferente. Pese a las escenas eróticas (que las hay, y bastantes) lo más importante no son las pasiones carnales, sino los sentimientos, las emociones, las que mueven a los personajes, las que les hacen buscar algo que llene el vacío que tienen dentro. Y son los desencuentros, los celos, artísticos, románticos, los que dirigen sus actuaciones. Y el título del filme (y de la novela de la que procede) refleja la clara evidencia, la fragilidad de la relación pesa a la apariencia de fortaleza de la misma.

    Entre la tripleta interpretativa, Adriana Ugarte (ahora conocida casi por todo el mundo por protagonizar la serie La señora, aunque anteriormente ya había llamado la atención en películas como Cabeza de perro) demuestra que tiene un gran talento, un gran magnetismo y que sabe llenar la pantalla cuando aparece. Sus compañeros de reparto hacen lo que pueden, pero no llegan a su nivel.

  • Castillos de Cartón

    0901CASTILLOS DE CARTÓN

    El cine europeo reciente está reflejando en sus historias relaciones a tres bandas, conscientes de su triangularidad (si es que existe la palabra), en las que una chica comparte el amor de dos chicos (antes solía ser al revés). Sin pensar demasiado, me vienen a la cabeza la francesa Soñadores (de Bertolucci), la alemana Los edukadores (de Weingartner), o la española Dieta mediterránea (dirigida por Joaquín Oristrell).

    España, 2009 (101’)
    Dirección: Salvador García Ruiz.
    Producción: Gerardo Herrero.
    Guión: Enrique Urbizu, basado en la novela homónima de Almudena Grandes.
    Fotografía: Teo Delgado.
    Música: Pascual Gaigne.
    Montaje: Berta Frías.
    Intérpretes: Adriana Ugarte (Jose), Nilo Mur (Marcos), Biel Durán (Jaime), Pepa Pedroche (Madre de Jose), Alfonso Torregrosa (Padre de Jose), Cristian Magaloni (Joaquín), Álvaro Aguilar (Hermano de Jose), Fernando Ripio (Benjamín), Patricia Teruel (Maribel), Diego Braguinsky (Profesor de pintura), Javier Aguayo (Angulo), Sergio Valiente (Miki).

    Cierto que el género al que pertenecen es distinto, que el tono y la finalidad no son los mismos, pero no deja de ser curioso que sea un elemento que se esté repitiendo en los últimos años. Castillos de cartón, basada en la novela del mismo título de Almudena Grandes, también juega al mismo juego. Aunque reducirlo todo a decir que se trata simplemente de un triángulo amoroso sería demasiado simplista.

    María José, Marcos y Jaime son tres estudiantes, compañeros de Bellas Artes, en el Madrid de los primeros años ochenta. Entre los tres surgirá una relación apasionada y de deseo, más allá de la pasión por la pintura, que durará toda su época de aprendizaje, salpicada de buenas rachas y de momentos difíciles, donde los celos hacen su aparición, hasta que los estudios terminen y se topen con el mundo real, donde ya nada resulta tan fácil.

    García Ruiz tiene un buen toque, un modo elegante de contar historias. No es uno de los directores más conocidos de nuestro país, pero eso le importa poco. Se ha hecho un hueco entre los entendidos con sus películas, que siempre dejan buen sabor de boca. Y esta ocasión no es diferente. Pese a las escenas eróticas (que las hay, y bastantes) lo más importante no son las pasiones carnales, sino los sentimientos, las emociones, las que mueven a los personajes, las que les hacen buscar algo que llene el vacío que tienen dentro. Y son los desencuentros, los celos, artísticos, románticos, los que dirigen sus actuaciones. Y el título del filme (y de la novela de la que procede) refleja la clara evidencia, la fragilidad de la relación pesa a la apariencia de fortaleza de la misma.

    Entre la tripleta interpretativa, Adriana Ugarte (ahora conocida casi por todo el mundo por protagonizar la serie La señora, aunque anteriormente ya había llamado la atención en películas como Cabeza de perro) demuestra que tiene un gran talento, un gran magnetismo y que sabe llenar la pantalla cuando aparece. Sus compañeros de reparto hacen lo que pueden, pero no llegan a su nivel.