Etiqueta: capacidad

  • Renovación de la dirección local de JSA

    0503Los militantes de Juventudes Socialistas de Dos Hermanas han elegido su nueva dirección local con un aire renovador, ya que el 80 por ciento de sus integrantes son caras nuevas. Nueve personas integran el reciente comité, con una media de edad de 24 años, avaladas por la formación, inquietud y capacidad de trabajo.

  • Un nazareno en los premios nacionales de la moda joven

    1102Alejandro Jiménez presenta su colección ‘Push Play’ en Madrid

    E l diseñador nazareno Alejandro Jiménez participará por cuarto año consecutivo en el premio nacional de la moda para jóvenes diseñadores, que tendrá lugar el próximo día 16 en el Museo del Carruaje de Madrid.

    Alejandro presenta una colección en la que los zapatos jugarán un papel destacado por su elaboración en acero inoxidable, diseñados y creados por él mismo.

    Push Play es el título de una colección que no va a dejar indiferente a nadie “por la gran capacidad creativa y el gran esfuerzo realizado”, comenta el diseñador. Alejandro se ha inspirado en las tripulaciones de las aeronaves espaciales, transportándolas en un viaje en el tiempo hasta llegar a un futuro desconocido.

    Alejandro Jiménez ha sido seleccionado entre los 20 finalistas quienes optan por una plaza en el salón internacional de la moda de París.

     

  • Clara Aguilera resalta la apuesta del Grupo Ybarra por la innovación y las alianzas empresariales para ganar más cuota de mercado

    0001La consejera de Agricultura ha visitado sus instalaciones de Dos Hermanas, que incorporan la última tecnología en producción y formatos de presentación

    La consejera de Agricultura y Pesca, Clara Aguilera, ha visitado las instalaciones del Grupo Ybarra Alimentación S.L. en Dos Hermanas para conocer las diferentes mejoras que ha introducido la empresa en los procesos de producción de mayonesa, salsas, aceituna de mesa, aceite y vinagres, así como las nuevas formas de envasado y embalaje que aúnan el fácil transporte y almacenaje con una atractiva presentación en el punto de venta.  

    Aguilera ha aplaudido la fuerte apuesta que desde mediados de los años 90 viene realizando este importante grupo empresarial por la diversificación y la innovación que, junto a su política de alianzas y adquisiciones empresariales, le han permitido ganar dimensión y consolidar su posición en los mercados.  

    El Grupo Ybarra Alimentación se creó recientemente, tras el acuerdo de integración al 50 por ciento entre Hijos de Ybarra S.A. y Miguel Gallego S.A. (Migasa), sociedad con la cual la primera empresa mantenía una alianza desde 1996, constituyendo entre ambas el tercer grupo envasador de aceite de oliva, con más de 35 millones de litros, por detrás de SOS Cuétara y Sovena.  

    Su planta de Dos Hermanas, inaugurada en 1972, tiene una capacidad de producción, cada 8 horas, de 56 toneladas, en el caso de mayonesas y salsas. Por lo que respecta a su capacidad de envasado anual, se halla en torno a las 80.000 toneladas de aceite de oliva y las 14.000 toneladas de salsas y mayonesas. En estas instalaciones trabajan 146 empleados fijos y se generan cerca de  5.500 jornales eventuales al año.  

    Su actividad empresarial se encuentra fuertemente consolidada en el mercado nacional, llegando al 100 por cien de la distribución española. Pero si algo caracteriza al Grupo Ybarra Alimentación es su tradición exportadora, que le permite comercializar, actualmente, en más de 70 países, entre los que destacan Estados Unidos, Noruega, Países Árabes, Japón, Rusia y todos los países latinoamericanos

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  • Clara Aguilera resalta la apuesta del Grupo Ybarra por la innovación y las alianzas empresariales para ganar más cuota de mercado

    0001La consejera de Agricultura ha visitado sus instalaciones de Dos Hermanas, que incorporan la última tecnología en producción y formatos de presentación

    La consejera de Agricultura y Pesca, Clara Aguilera, ha visitado las instalaciones del Grupo Ybarra Alimentación S.L. en Dos Hermanas para conocer las diferentes mejoras que ha introducido la empresa en los procesos de producción de mayonesa, salsas, aceituna de mesa, aceite y vinagres, así como las nuevas formas de envasado y embalaje que aúnan el fácil transporte y almacenaje con una atractiva presentación en el punto de venta.  

    Aguilera ha aplaudido la fuerte apuesta que desde mediados de los años 90 viene realizando este importante grupo empresarial por la diversificación y la innovación que, junto a su política de alianzas y adquisiciones empresariales, le han permitido ganar dimensión y consolidar su posición en los mercados.  

    El Grupo Ybarra Alimentación se creó recientemente, tras el acuerdo de integración al 50 por ciento entre Hijos de Ybarra S.A. y Miguel Gallego S.A. (Migasa), sociedad con la cual la primera empresa mantenía una alianza desde 1996, constituyendo entre ambas el tercer grupo envasador de aceite de oliva, con más de 35 millones de litros, por detrás de SOS Cuétara y Sovena.  

    Su planta de Dos Hermanas, inaugurada en 1972, tiene una capacidad de producción, cada 8 horas, de 56 toneladas, en el caso de mayonesas y salsas. Por lo que respecta a su capacidad de envasado anual, se halla en torno a las 80.000 toneladas de aceite de oliva y las 14.000 toneladas de salsas y mayonesas. En estas instalaciones trabajan 146 empleados fijos y se generan cerca de  5.500 jornales eventuales al año.  

    Su actividad empresarial se encuentra fuertemente consolidada en el mercado nacional, llegando al 100 por cien de la distribución española. Pero si algo caracteriza al Grupo Ybarra Alimentación es su tradición exportadora, que le permite comercializar, actualmente, en más de 70 países, entre los que destacan Estados Unidos, Noruega, Países Árabes, Japón, Rusia y todos los países latinoamericanos

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  • “Las comparaciones son…”

    Las comparaciones son odiosas y destructivas. En la comparación tratamos a las personas, o nos tratamos a nosotros mismos, como objetos en los que lo que más importa es un interés material y “cuantificable”: la capacidad intelectual, la simpatía que se tiene o cómo se desempeña tal o cual función.

    No hay nada que corrompa más nuestro espíritu que las comparaciones. Si en el ejercicio de cotejarnos con otra persona salimos “ganando” nos llenamos de un orgullo estúpido que sólo confirma la vaciedad de nuestro corazón, el poco aprecio que nos tenemos y el poco amor con el que acogemos a los demás. Si en ese ejercicio de “medición” salimos perdiendo y pensamos que valemos menos que el otro, nos hundimos; y dándole la vuelta a la humillación la convertimos en rencor y, después, en desprecio bajo cualquier excusa que encontremos o nos inventemos.

    En el evangelio de esta semana, Simón, un fariseo que había invitado a su casa a Jesús a comer, enjuicia a una mujer que lloraba a los pies del maestro sus pecados, y enjuicia al propio Jesús de ser un falso profeta, por no saber qué clase de mujer lo estaba tocando. Simón parece diestro en el arte de despreciar y condenar. No le hacía falta mucho para considerarse mejor que aquella pobre mujer; pero tampoco consentía que Jesucristo fuera mejor que él, y su perdón inmenso y su gran misericordia lo interpreta como ignorancia y debilidad.

    Jesús lo interpela. Pero no le echa en cara ni sus pecados, ni sus limitaciones. Jesús lo pone delante de su poca capacidad de amar. Quien reconociendo sus limitaciones se siente profundamente acogido por el Padre, tiene una gran capacidad de amor y de acogida. Para el Señor cada persona somos un ser irrepetible e incomparable; sólo quiere que cada día ensanchemos más y más nuestro corazón aprendiendo a amar dejándonos amar.

     

  • “Las comparaciones son…”

    Las comparaciones son odiosas y destructivas. En la comparación tratamos a las personas, o nos tratamos a nosotros mismos, como objetos en los que lo que más importa es un interés material y “cuantificable”: la capacidad intelectual, la simpatía que se tiene o cómo se desempeña tal o cual función.

    No hay nada que corrompa más nuestro espíritu que las comparaciones. Si en el ejercicio de cotejarnos con otra persona salimos “ganando” nos llenamos de un orgullo estúpido que sólo confirma la vaciedad de nuestro corazón, el poco aprecio que nos tenemos y el poco amor con el que acogemos a los demás. Si en ese ejercicio de “medición” salimos perdiendo y pensamos que valemos menos que el otro, nos hundimos; y dándole la vuelta a la humillación la convertimos en rencor y, después, en desprecio bajo cualquier excusa que encontremos o nos inventemos.

    En el evangelio de esta semana, Simón, un fariseo que había invitado a su casa a Jesús a comer, enjuicia a una mujer que lloraba a los pies del maestro sus pecados, y enjuicia al propio Jesús de ser un falso profeta, por no saber qué clase de mujer lo estaba tocando. Simón parece diestro en el arte de despreciar y condenar. No le hacía falta mucho para considerarse mejor que aquella pobre mujer; pero tampoco consentía que Jesucristo fuera mejor que él, y su perdón inmenso y su gran misericordia lo interpreta como ignorancia y debilidad.

    Jesús lo interpela. Pero no le echa en cara ni sus pecados, ni sus limitaciones. Jesús lo pone delante de su poca capacidad de amar. Quien reconociendo sus limitaciones se siente profundamente acogido por el Padre, tiene una gran capacidad de amor y de acogida. Para el Señor cada persona somos un ser irrepetible e incomparable; sólo quiere que cada día ensanchemos más y más nuestro corazón aprendiendo a amar dejándonos amar.

     

  • “Las comparaciones son…”

    Las comparaciones son odiosas y destructivas. En la comparación tratamos a las personas, o nos tratamos a nosotros mismos, como objetos en los que lo que más importa es un interés material y “cuantificable”: la capacidad intelectual, la simpatía que se tiene o cómo se desempeña tal o cual función.

    No hay nada que corrompa más nuestro espíritu que las comparaciones. Si en el ejercicio de cotejarnos con otra persona salimos “ganando” nos llenamos de un orgullo estúpido que sólo confirma la vaciedad de nuestro corazón, el poco aprecio que nos tenemos y el poco amor con el que acogemos a los demás. Si en ese ejercicio de “medición” salimos perdiendo y pensamos que valemos menos que el otro, nos hundimos; y dándole la vuelta a la humillación la convertimos en rencor y, después, en desprecio bajo cualquier excusa que encontremos o nos inventemos.

    En el evangelio de esta semana, Simón, un fariseo que había invitado a su casa a Jesús a comer, enjuicia a una mujer que lloraba a los pies del maestro sus pecados, y enjuicia al propio Jesús de ser un falso profeta, por no saber qué clase de mujer lo estaba tocando. Simón parece diestro en el arte de despreciar y condenar. No le hacía falta mucho para considerarse mejor que aquella pobre mujer; pero tampoco consentía que Jesucristo fuera mejor que él, y su perdón inmenso y su gran misericordia lo interpreta como ignorancia y debilidad.

    Jesús lo interpela. Pero no le echa en cara ni sus pecados, ni sus limitaciones. Jesús lo pone delante de su poca capacidad de amar. Quien reconociendo sus limitaciones se siente profundamente acogido por el Padre, tiene una gran capacidad de amor y de acogida. Para el Señor cada persona somos un ser irrepetible e incomparable; sólo quiere que cada día ensanchemos más y más nuestro corazón aprendiendo a amar dejándonos amar.

     

  • “Las comparaciones son…”

    Las comparaciones son odiosas y destructivas. En la comparación tratamos a las personas, o nos tratamos a nosotros mismos, como objetos en los que lo que más importa es un interés material y “cuantificable”: la capacidad intelectual, la simpatía que se tiene o cómo se desempeña tal o cual función.

    No hay nada que corrompa más nuestro espíritu que las comparaciones. Si en el ejercicio de cotejarnos con otra persona salimos “ganando” nos llenamos de un orgullo estúpido que sólo confirma la vaciedad de nuestro corazón, el poco aprecio que nos tenemos y el poco amor con el que acogemos a los demás. Si en ese ejercicio de “medición” salimos perdiendo y pensamos que valemos menos que el otro, nos hundimos; y dándole la vuelta a la humillación la convertimos en rencor y, después, en desprecio bajo cualquier excusa que encontremos o nos inventemos.

    En el evangelio de esta semana, Simón, un fariseo que había invitado a su casa a Jesús a comer, enjuicia a una mujer que lloraba a los pies del maestro sus pecados, y enjuicia al propio Jesús de ser un falso profeta, por no saber qué clase de mujer lo estaba tocando. Simón parece diestro en el arte de despreciar y condenar. No le hacía falta mucho para considerarse mejor que aquella pobre mujer; pero tampoco consentía que Jesucristo fuera mejor que él, y su perdón inmenso y su gran misericordia lo interpreta como ignorancia y debilidad.

    Jesús lo interpela. Pero no le echa en cara ni sus pecados, ni sus limitaciones. Jesús lo pone delante de su poca capacidad de amar. Quien reconociendo sus limitaciones se siente profundamente acogido por el Padre, tiene una gran capacidad de amor y de acogida. Para el Señor cada persona somos un ser irrepetible e incomparable; sólo quiere que cada día ensanchemos más y más nuestro corazón aprendiendo a amar dejándonos amar.

     

  • Premio especial del jurado para Timber Films en Cuba

    Participaba en el festival internacional de Humberto Solás

    El cortometraje The Man Who Invented The Words, último trabajo del director y guionista nazareno Sergio Abuja ha sido premiado,“por su inteligencia y capacidad de síntesis”, con el premio especial del jurado del Colegio de América al mejor corto de ficción en la edición 2010 del Festival Internacional del Cine Pobre Humberto Solás en Cuba, uno de los festivales de cine independiente más importantes del momento.

    La historia cuenta como la imaginación y la capacidad de adaptación de los seres humanos es sorprendente. El protagonista, Hiroki, atiende a una clase de Inglés como segunda lengua para adultos y su mayor preocupación es entender el mundo nuevo al que se enfrenta. Hiroki descubre que entender el mundo es imposible y que lo importante es encajar en él.

    La cinta está producida por Tamara Arias y Miguel Ángel Abuja que junto con el director forman Timber Films, una productora asentada en la barriada de Montequinto.

    {xtypo_code}Rodaje
    El cortometraje ha sido rodado en la ciudad de Los Ángeles, donde Miguel Ángel Abuja se encuentra cursando un Master en dirección cinematográfica con el apoyo de las becas Talentia de la Junta de Andalucía.{/xtypo_code}

     

  • ¿Cuántas veces maldecimos?

    (Lucas 2,16-21) Nos levantamos y maldecimos al despertador con un gruñido. El agua de la ducha, al principio, sale fría y maldecimos entre dientes. El tráfico está como todos los días, o se nos cruza alguien aprovechando la coyuntura, y lo maldecimos abiertamente.

     

    En el trabajo, el mismo enterado de siempre con la misma cantinela que ya nos sabemos. La comida, la misma de todos los días. Los problemas con los niños, ¡nuevos! todos los días. La tele con las mismas tonterías de siempre. No sé cómo nos las apañamos pero siempre hay alguien a quien hacer diana de nuestros malas ideas; no por culpa nuestra, sino porque él se lo gana… ¿Cuántas veces maldecimos al cabo del día?

    En el evangelio del día de año nuevo resuenan las alabanzas de los pastores que habían visto a un niño envuelto en el cariño de sus padres y acostado en un pesebre; todo como el ángel les había dicho. En la primera lectura, como lluvia suave, escucharemos cómo Dios quiere bendecirnos a cada uno de nosotros.
    La paz siempre será fruto de la justicia. Pero la construcción de la justicia se fundamenta en la capacidad que tengamos las personas de dar las gracias, de bendecir, por lo sencillo, por lo cotidiano, por lo extraordinario, por lo milagroso. Bendiciendo sale uno bendecido.

    El secreto está no en ponernos lo negativo siempre delante de los ojos, porque llegamos a pensar que es lo único que existe. Pero ¿quién nos puede capacitar para ver en la debilidad, las contrariedades y la pobreza la bendición del amor, la bendición de la solidaridad y la bendición de la hermosura?, ¿quién?.. ¿Quién?