Etiqueta: buey

  • “Ming chang qiu hao”

    (Marcos 13, 33-37) EN EL periodo de los Reinos Combatientes, el rey Qing Xuan se encontró con un grupo de personas que rodeaban a un buey y al matarife que lo iba a matar. Curioso y expectante encaró al animal desde cierta distancia, y se quedó impresionado por unas lágrimas que de los ojos del buey brotaban. El dolor del rey pasaba de boca en boca ponderando, todos, la humanidad del monarca; también pasaba de boca en boca su capacidad y perspicacia para descubrir algo tan pequeño y a tan gran distancia.

    Meng Zi, el más afamado discípulo de Confucio, habiendo oído este hecho afrontó al monarca, y le dijo: Señor, has adquirido fama de bondadoso, tanto que podrías acoger el sobrenombre de “Justo y misericordioso”. Pero dicen, también, que puedes ver el estambre de una flor a kilómetros y no ver un carro cargado de leña. Y en esto último tienen razón: ¿has visto a distancia la lágrima del ojo del buey y no ves los inmensos sufrimientos de tu propio pueblo que sufre la guerra…? Y esto sí que puedes evitarlo.

    En la primera semana de adviento se nos invitará a estar atento a la presencia de Dios que nos rodea, a sus llamadas que nos invitan a la transformación personal. Pero ten cuidado, no te pase como al rey Qing Xuan, que veas y te entretengas en minucias, y no prestes atención a las más evidentes e importantes. Las personas caemos a veces en ese error y no siempre hay un Meng Zi que nos haga caer en la cuenta.

    ¿Qué carros de leña pasan a tu lado sin que los veas por estar atento, haciéndote el bueno,  a lo que no tiene peso?.

  • Buena actuación local en el rally de la Sierra de Cádiz

    Quintano Sport en el rally de la Sierra de Cádiz

    El equipo nazareno Quintano Sport ha rubricado una buena actuación en el Rally Sierra de Cádiz, en la que destacó Fran del Buey, al volante de un BMW M3, consiguiendo la 10ª posición scratch y 3ª de grupo A.

  • Tanta gloria lleves…

    Apenas queda ya nada
    para volver al recuerdo;
    para firmar el acuerdo
    consentido,
    entre invierno y primavera
    sacando luz rociera
    del olvido.
    La carreta nazarena
    sube el camino de ida:
    ansiosa va, presumida
    de gentío,
    sintiendo ser —gota a gota—
    otra más en la derrota
    hacia el Rocío.

    Polvo y arena, gente,
    rezo, beso, devoción,
    paso, buey, generación
    y hermandad,
    que elevando letanías
    encorsetan a María
    en su verdad.

    Y luego vendrán de vuelta;
    y después, sueltas medallas,
    y, lavados de la raya
    los churretes,
    celebraré, descansado,
    poder dormir relajado
    y sin cohetes…

  • Tanta gloria lleves…

    Apenas queda ya nada
    para volver al recuerdo;
    para firmar el acuerdo
    consentido,
    entre invierno y primavera
    sacando luz rociera
    del olvido.
    La carreta nazarena
    sube el camino de ida:
    ansiosa va, presumida
    de gentío,
    sintiendo ser —gota a gota—
    otra más en la derrota
    hacia el Rocío.

    Polvo y arena, gente,
    rezo, beso, devoción,
    paso, buey, generación
    y hermandad,
    que elevando letanías
    encorsetan a María
    en su verdad.

    Y luego vendrán de vuelta;
    y después, sueltas medallas,
    y, lavados de la raya
    los churretes,
    celebraré, descansado,
    poder dormir relajado
    y sin cohetes…

  • Tanta gloria lleves…

    Apenas queda ya nada
    para volver al recuerdo;
    para firmar el acuerdo
    consentido,
    entre invierno y primavera
    sacando luz rociera
    del olvido.
    La carreta nazarena
    sube el camino de ida:
    ansiosa va, presumida
    de gentío,
    sintiendo ser —gota a gota—
    otra más en la derrota
    hacia el Rocío.

    Polvo y arena, gente,
    rezo, beso, devoción,
    paso, buey, generación
    y hermandad,
    que elevando letanías
    encorsetan a María
    en su verdad.

    Y luego vendrán de vuelta;
    y después, sueltas medallas,
    y, lavados de la raya
    los churretes,
    celebraré, descansado,
    poder dormir relajado
    y sin cohetes…

  • Tanta gloria lleves…

    Apenas queda ya nada
    para volver al recuerdo;
    para firmar el acuerdo
    consentido,
    entre invierno y primavera
    sacando luz rociera
    del olvido.
    La carreta nazarena
    sube el camino de ida:
    ansiosa va, presumida
    de gentío,
    sintiendo ser —gota a gota—
    otra más en la derrota
    hacia el Rocío.

    Polvo y arena, gente,
    rezo, beso, devoción,
    paso, buey, generación
    y hermandad,
    que elevando letanías
    encorsetan a María
    en su verdad.

    Y luego vendrán de vuelta;
    y después, sueltas medallas,
    y, lavados de la raya
    los churretes,
    celebraré, descansado,
    poder dormir relajado
    y sin cohetes…

  • Tanta gloria lleves…

    Apenas queda ya nada
    para volver al recuerdo;
    para firmar el acuerdo
    consentido,
    entre invierno y primavera
    sacando luz rociera
    del olvido.
    La carreta nazarena
    sube el camino de ida:
    ansiosa va, presumida
    de gentío,
    sintiendo ser —gota a gota—
    otra más en la derrota
    hacia el Rocío.

    Polvo y arena, gente,
    rezo, beso, devoción,
    paso, buey, generación
    y hermandad,
    que elevando letanías
    encorsetan a María
    en su verdad.

    Y luego vendrán de vuelta;
    y después, sueltas medallas,
    y, lavados de la raya
    los churretes,
    celebraré, descansado,
    poder dormir relajado
    y sin cohetes…