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  • Scarlett trascendente

    Película Lucy

    LUCY

    El francés Luc Besson se ha destacado desde sus inicios por dos cosas fundamentales: crear en Europa un cine de acción que poco tiene que envidiar a las grandes producciones del género procedentes de Hollywood (ya sea como director, como guionista o productor); y por presentarnos en ellas a personajes femeninos fuertes, mujeres que se convierten en las heroínas de sus historias, venciendo todos los reveses que se les presentan.

    {xtypo_code}Francia, 2014. (89′).
    Escrita y dirigida: Luc Besson.
    Producción: Virginie Silla.
    Fotografía: Thierry Arbogast.
    Música: Eric Serra.
    Montaje: Julien Rey.
    Intérpretes: Scarlett Johansson (Lucy), Morgan Freeman (Profesor Norman), Min-sik Choi (Sr. Jang), Amr Waked (Pierre del Rio), Julian Rhind-Tutt (El guiri), Pilou Asbaek (Richard), Analeigh Tipton (Caroline), Nicolas Phongpheth (Jii), Jan Oliver Schroeder (Mula alemán), Luca Angeletti (Mula italiano). {/xtypo_code}

    Desde la Nikita que fue Anne Parillaud (Nikita, dura de matar), a la Juana o la Leeloo que interpretó Milla Jovovich en Juana de Arco y El quinto elemento, la Adèle de Louise Bourgoin en Adèle y el misterio de la momia, o incluso la Mathilda del portentoso debut de Natalie Portman en El profesional. Esta Lucy a la que da vida Scarlett Johansson es la última en sumarse a la lista.

    Muchos han querido echar por tierra el valor de esta cinta aludiendo a la falta de rigor científico (el falso mito de que usamos únicamente el 10% de nuestro cerebro). Una vez más, dejemos claro lo evidente: esto es una película, es ficción. El rigor no tiene porqué ser total, siempre que la lógica interna de la historia se cumpla, que lo que cuente sea verosímil con sus propias normas. Y Lucy lo es.

    Lucy es una joven estadounidense que disfruta de unas vacaciones en Taiwan, hasta que es secuestrada y forzada a ejercer de mula y transportar una bolsa de una nueva droga experimental en su estómago. Tras sufrir una paliza, la bolsa se rompe en su interior, pero eso no la mata, sino que hace que su capacidad cerebral aumente vertiginosamente, controlando su cuerpo y todo lo que le rodea hasta límites insospechados.

    Besson es un maestro y es capaz de sacar petróleo de donde no había (en apariencia) nada. La trama parecía que no iba a dar de sí. Además, teníamos los precedentes de Sin límites y la muy insulsa Trascendence (donde, por cierto, también estaba Morgan Freeman poniendo un poco de sensatez a la cosa). Pero el francés otorga un cariz distinto, más profundo, y con más sentido, más lógica, y (evidentemente) más espectáculo, que hacen que mantener la atención y la tensión sea tarea fácil.

    Puede parecer confusa en su locura, pero Besson se las arregla para que la historia tenga coherencia dentro de sus propias reglas. Deslumbrante y con varias dosis de humor absurdo, Lucy es un thriller de acción con estilo, muy disfrutable, en las que el director elucubra con el juego, con el tiempo, el espacio y otras posibles dimensiones.
    No hay que olvidar el gran trabajo también de Scarlett Johansson, muy creíble como heroína de acción novata que parece conocer cómo actuar en todo momento, en cada situación, a pesar de que es algo totalmente nuevo para ella. ¿Incoherente? Para nada, todo es producto de esa droga que le da poderes, el poder del control total, del conocimiento absoluto de todo lo que es y ha sido.

    También está el otro juego, el de descubrir cuantas citas autorreferenciales puede meter el francés en su película. A veces son planos, otras situaciones, momentos, o incluso personajes, pero son incontables los momentos en que viendo Lucy, al espectador conocedor de su filmografía le vienen a la cabeza sus anteriores obras (desde Nikita a León, pasando por Adéle …o El quinto elemento, o El gran azul … Algo que Besson ya ha hecho antes y que seguirá haciendo.

     

  • Una chica aventurera

    1501ADÈLE Y EL MISTERIO DE LA MOMIA

    El director, guionista, productor y hombre-orquesta en general del cine francés, Luc Besson, comentó en sus comienzos que su pretensión era dirigir diez películas de muy alta calidad y después retirarse. Y lo cierto es que, salvo contadísimas excepciones, el resultado obtenido  ha sido más que satisfactorio.

    {xtypo_code}Francia, 2010 (105′).
    Título original:  Les aventures extraordinaires d’Adèle Blanc-Sec.
    Dirección: Luc Besson.
    Producción: Luc Besson, basado en los comics de Jacques Tardi.
    Fotografía: Thierry Arbogast.
    Música: Eric Serra.
    Montaje: Julien Rey.
    Intérpretes: Louise Bourgoin (Adèle Blanc-Sec), Mathieu Amalric (Dieuleveult), Gilles Lellouche (Inspector Caponi), Jean Paul Rouve (Justin de Saint-Huber), Jacky Nercessian (Marie-Joseph), Philippe Nahon (Profesor Ménard), Nicolas Giraud (Andrej Zborowski), Laure de Clermont (Agathe Blanc-Sec).{/xtypo_code}

    Sea como sea, hay un hecho indudable, y es que Besson sabe lo que hace, tiene talento y una visión acertada con sus proyectos, que lleva a buen puerto, sin importar que se trate de un drama sobre un sicario (León. El profesional), la vida de una guerrera mística (Juana de Arco) o una cinta infantil con seres diminutos que viven en los jardines (Arthur y los Minimoys). Aunque, la otra verdad, es que ésta es su película (no incluimos los dos documentales que ha rodado, ni la tercera parte de las aventuras de Arthur, aún en postproducción) número trece.

    En ésta, su última obra. Besson logra llevar a la gran pantalla un proyecto tras el que llevaba casi una década: la adaptación de los cómics (nueve álbumes hasta el momento) de Jacques Tardi, publicados desde 1976, y protagonizados por una intrépida y aventurera periodista del París de principios de siglo XX. Y lo hace con el acierto al que nos tiene (normalmente) acostumbrados.

    Adèle y el misterio de la momia utiliza dos de los primeros libros de Tardi sobre el personaje, para presentarnos (a pocos se les escapa que ésta no será la única película que Besson rodará sobre ella) a una periodista aventurera, valiente, que viaja al viejo Egipto en busca de una momia con ciertos poderes. Mientras, en París, de algún modo desconocido, un pterodáctilo ha nacido de un huevo de más de 135 millones de años, y está sembrando el pánico mientras sobrevuela la ciudad en busca de alimento.

    Aunque la cinta tiene un arranque que recuerda demasiado a la Amelie de Jeunet, poco tarda en desviarse, en abandonar la sensación de copia, y crear una cinta original y divertida, con un personaje femenino de carácter, osada, atrevida, y con un sentido del humor rayano al sarcasmo. Por el contrario, los personajes masculinos son una caterva de timoratos y torpes de escasos recursos y limitadas capacidades, y que aparecen incluso afeados, sobre todo frente a la belleza de la protagonista total y absoluta de la cinta.

    Louise Bourgoin, que antes de dar el salto al cine se hizo popular como la chica del tiempo de Canal+ Francia, se presenta mucho más sexual y atrevida (si cabe) que la Adèle de las viñetas, pero conserva el mismo sentido del humor del original.
    Besson ha creado una película que tiene ritmo, humor (tiene al menos un par de secuencias de gran nivel), dos historias (que a veces encajan con dificultad), pero que finalizan del mejor modo posible visto los intereses de la protagonista e instigadora de toda la historia, y nos descubre a una actriz de talento a la que a partir de ahora vamos a ver mucho más. Una película que ofrece bastante más de lo que en un primer visionado se aprecia.