Etiqueta: bendecir

  • Salvador Madroñal entrega una Santa María Salomé para Ciudad Real

    Imagen de Santa María Salomé de Salvador MadroñalEl imaginero nazareno, Salvador Madroñal, ha hecho entrega de una nueva talla, en esta ocasión para la Semana Santa de Ciudad Real. Se trata de una imagen de Santa María Salomé, que procesionará en el paso de la Virgen de la Amargura, de la Hermandad de la Soledad, que se acaba de bendecir.

  • 1961. El arzobispo puso la primera piedra del Rocío

    Colocación de la primera piedra de la Parroquia del Rocío en 1961

    Un enorme gentío esperaba a las 9 de la tarde de ayer, día de la festividad de San Juan, la llegada de su Eminencia Reverendísima el Sr. Cardenal Arzobispo de Sevilla, D. José María Bueno Monreal, que amable e inusualmente aceptó bendecir y colocar la primera piedra de la futura Parroquia de Nuestra Señora del Rocío, en terrenos colindantes con la Huerta de Joselito Díaz.

    Tras bendecir y firmar el acta del histórico acontecimiento, se cerró el arca, en la que fueron depositadas, además, unas monedas de curso legal y dos ejemplares de la prensa del día. Bueno Monreal procedió a colocar la piedra (momento que recoge la foto), se dirigió al pueblo y terminó aclamando a la Virgen con la triple y tradicional alabanza que fue contestada por la muchedumbre. Al despedirse, muy emocionado por el entusiasmo popular, prometió volver en unos meses para inaugurar el templo, cuando estuviera terminado.

  • Tirarse a la piscina

    (Juan, 9) Somos listos y sabemos todo lo que tenemos que saber. Y, sin embargo, en algunas cuestiones nos falta «tirarnos a la piscina».

    Tu bautismo no es un sacramento que pasó. Pero mientras que de pequeño te bautizaron con un poco de agua en la cabeza, ahora tienes que sumergirte en el agua de la vida que es Cristo para ti. Tú no tienes que andar esperando que Jesús te demuestre la eficacia de su amor, de su perdón, de su nueva humanidad. Ya la has vivido muchas veces en tu vida. Ahora lo que tenemos que hacer es, primero, bendecir su nombre. Tantas y tantas cosas nos pueden hacer bendecir el nombre sobre todo nombre, el nombre de quien se entregó en la cruz por amor. No, lo primero no es pedir, ni siquiera pedir perdón. Lo primero es bendecir.

    Después hemos de escuchar su palabra. No hay mayor consuelo, ni mayor exigencia, que escuchar a quien nos quiere consolándonos, pidiéndonos un cambio en nuestra vida. Vivir a la escucha de Dios que habla en nuestro corazón, aunque esté un poco turbio, que habla en los acontecimientos diarios, aunque sean ambiguos. Vivir a la escucha es abrir las ventanas de tu vida a la frescura del amanecer.

    Bendiciendo podremos escuchar; y escuchando podremos experimentar las maravillas que Dios hace en la historia, dando fuerza a los padres para que se entreguen por sus hijos; abriendo, con nuestra ayuda, el camino de la vida de los más pobres; forzando, con nuestro compromiso, a la historia a que dé a luz un mundo nuevo. El cristiano no se sienta a esperar que el mundo avance, se levanta para desplegar velas al viento del Espíritu, que no se conforma con las aguas corrompidas en las que navegamos.

    «Bendecir su nombre, escuchar su palabra y experimentar con gozo sus maravillas», ¿qué te parece?