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  • 1913. Manolo Bienvenida celebra el bautizo de su hijo tras su regreso de Méjico

    Esta mañana se ha vivido como una gran celebración en Dos Hermanas el bautizo del hijo del torero Manuel Mejías, ‘Bienvenida’. A pesar de que el bebé ya debió recibir las aguas bautismales hace algún tiempo, la familia decidió esperar, en su finca nazarena, al regreso del diestro de Méjico, donde ha realizado una exitosa gira por las mejores plazas.

    A la grandiosa fiesta han asistido muchos amigos de Sevilla, que fueron espléndidamente obsequiados. Bienvenida también ha repartido limosnas entre los pobres de Dos Hermanas. Mientras esto ocurría, los albañiles del pueblo llegaban a un acuerdo con el patrono, Francisco Hidalgo, para solucionar la huelga que desde hace unos días tenía paralizada la construcción.

  • ¿Adorno?

    (Marcos 9,1-9) Es verdad, que se puede ayudar a los demás sin necesidad de ser cristiano. En eso que dices tienes razón. También es verdad que hay muchas formas de creer en Dios, incluso creer que hay “otra vida”; y que, para tener el consuelo de que la vida de nuestros difuntos no se pierde en la nada, no hay que comulgar con todo lo que dice la Iglesia. Sí; sí; es verdad que la persona de Jesús es fuente de inspiración para muchos, como otros grandes hombres de la historia… Todo eso es verdad. Pero mi gran dificultad para creer en Cristo no está en nada de eso que me dices.

    Mi dificultad para creer está en la cruz. Ese pequeño “adorno”, que muchos llevamos, es lo que me hace dudar de bautizarme o no… Yo quiero ser feliz, y creo que Dios me ayudará a ello, independientemente de si me hago cristiano o no. Pero si me hago cristiano he de aceptar coger la cruz de Cristo. Y esa “cruz” no es sólo una enfermedad que, quiera o no, me va a llegar. Esa “cruz” no son las dificultades que todos tenemos en la vida. Esa “cruz” es, como la de Cristo, fruto de ayudar a los más pobres, de acoger a quienes son despreciados, de poner la voluntad de Dios en mi vida por encima de mis deseos o de mi beneficio… Y no sé si seré capaz de vivir así. No sé si cuando me llegue la hora de sufrir por ser su testigo, por denunciar la corrupción y el mal, por vivir impulsando la justicia, diré como Él, en el Huerto de los Olivos: “Si es posible que pase de mi este cáliz, pero no se haga mi voluntad sino la tuya”.

    No me pongas esa cara. Si me bautizo con 30 años no es para cumplir un rito, ni porque necesito ser más aceptado por nadie. Si me bautizo el día de la Vigilia Pascual es porque quiero vivir la fe con sinceridad; porque quiero vivir, no un cristianismo sociológico, sino una fe que me transforme y me salve.